Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 4: Unas Palabras del Patrocinador

Parte 2

 

 

“¡Después de todo no pudimos hablar con la arzobispa!”

“Debe haber pensado que no podríamos con la solicitud.” Refunfuñó sorprendido el Guerrero Pesado, pasando por un lado de la Sacerdotisa.




La Caballera parecía no haberse dado cuenta que la expresión de su compañero realmente decía ‘Así que en realidad eras una caballera del Dios Supremo, ¿eh?’.

Ella cerró su puño con fuerza, asintiendo repetidamente mientras explicaba apasionadamente sus razones.

“Es lo obvio que eso sucedería si le hablas de un asunto tan irrelevante como unos goblins. ¡No, yo fui la tonta por dudar de la arzobispa!”

“¿En serio?” dijo apropiadamente el Guerrero Pesado, descartando la conversación.

Lo importante es que el templo del Dios Supremo ha comenzado a actuar, y eso llevaría a una aventura potencialmente lucrativa.




No es como si se pudiera ir a una aventura sin ingresos. El dinero es importante. No es lo único, pero es importante.

Especialmente si te encuentras asediado por la edad, con un lento aumento de tus gastos, y llevando a cuestas a dos niños.

Después de todo, mientras tengas dinero podrás comer. Conseguirás alojamiento. Podrás tener armas y armaduras nuevas. También comprar herramientas.

Y dependiendo de la cantidad de la limosna, incluso podrías conseguir el milagro de la 《Resurrección》 para volver del abismo de la muerte.

En otras palabras, hasta cierto punto, se puede comprar la vida con dinero.

Ocasionalmente podían verse tipos hablando orgullosamente de fortaleza, vigor, escatimar y ahorrar, pero el Guerrero Pesado no lo comprendía muy bien.

No había ni una razón para despreciar el dinero, y si la hubiera no sería un problema, ya que es algo que se usa cuando se debe usar.

── Aunque también podría ofrecerlo al templo del Dios del Comercio.

Realmente nunca había creído en los dioses, pero de repente el Guerrero Pesado pensó en eso y lo habló con sus amigos.

“¿A ustedes cómo les fue?”

“Nada bien.” Dijo el Lancero, quien había vuelto rápidamente de su viaje, agitando ligeramente su mano.

Junto a él, quien recargaba su lanza contra su hombro, se encontraba la Bruja, que no se sabía si estaba escuchando la conversación, exhalando algo de humo.

Esa era la escena habitual. Al Guerrero Pesado se le ocurrió evitar el tema de que pronto se debían pagar los impuestos.




“Escuché que un conocido estaba haciendo aventuras en la ciudad pero, bueno, no pude comprender lo que decían al instante.”




“Bueno, a veces se dan esas cosas, ¿no?”

“Por lo general nos especializamos en el exterminio de monstruos. Eso no es lo nuestro.”

La bruja exhaló para ocultar la risa que le provocó el oír que dijera eso con tal confianza.

“Bueno, eso es perfectamente natural” respondió la Caballera. “Cada quien es bueno en su propio rol.”

“Hmm” exhaló el Guerrero Pesado. “De vez en cuando dices cosas bastante significativas.”

“Tonto, mis palabras siempre contienen una montaña de significado.”




“¿En serio?”

Ignorando al Guerrero Pesado, quien sacudía su mano con asombro, la Caballera dijo con un aire triunfante “Bueno, escucha esto” mientras el viento soplaba más rápido. “Cualquiera que diga que puede hacer de todo por su cuenta, es un tonto que no ve la verdad de las cosas.”

“Oh” dijo el Lancero, interviniendo con una sonrisa. “No salgas con sermones tan temprano en la mañana.”




De todos modos, solo estaban matando el tiempo hasta que salieran las solicitudes de la mañana. La recepcionista tampoco estaba a la vista.

“Hm” contestó orgullosamente la caballera. “Un sermón está escrito para dejar una enseñanza, eso es lo que son los sermones.”

“No estoy de humor, mi gran caballera.”

“Por ejemplo. Digamos que hay un tipo que con un solo corte de su espada divide los cielos y la tierra, acaba con demonios, y como es una molestia está en rango cobre.”

“¿Existe alguien así?”

“Supongamos que sí.”

El Lancero no lograba imaginarlo, pero asintió para decir que supondría que tal persona existe.

Aunque incluso los héroes de los cuentos de hadas eran un poco más realistas.

“Pero, piénsalo.” Dijo la Caballera. “¿Serían su ropa, comida, verduras, carne, zapatos, vivienda, o incluso nación, todos hechos por alguien más?”




“Por supuesto, incluso la mujer que amo ── digo, que él ama, no lo sé, requirió de un padre y una madre.”

Ese fue comentario innecesario. La Bruja le dio un golpe en el costado silenciosamente. Incluso él era capaz de contenerse para no quejarse del dolor.




Sin haberse dado cuenta de lo que pasó entre ellos dos, la Caballera respondió “Sí, tienes razón” con gran admiración. “El hecho de ser capaz de echarse al hombro de toda la carga uno solo es, bueno, problemático.”

“De, hecho…… también, hay…… un dicho, así.” Girando su pipa en círculos tras darle una bocanada, la Bruja también interrumpió en busca de diversión. “Un ritmo, para hacer, vino. Si los planes de las estrellas cambian, el sabor…… del vino, también…… eso se dice.”

Hacen falta más de uno o dos adjetivos para alabar con justicia la abundancia de esta Diosa de los Senos──……

La Bruja relató las palabras dejadas por los antiguos sabios, a lo que la Caballera asintió con intensidad diciendo “Exactamente”.

Ni siquiera los dioses estaban solos. Sería ridículo que una sola persona fuera omnisciente y omnipotente. El ímpetu de la Caballera se hizo aún más fuerte.

“¡En otras palabras, ya que no puedes hacerlo todo, pídele a alguien más que haga las cosas que no puedes hacer!”

“En tu caso, en vez de pedir, más bien sería obligar.”  Y cuando su ímpetu había alcanzando su punto más álgido, el Caballero Pesado la trajo de vuelta a la tierra, como siempre. “En general, cuando se trata del poder de un dios o un demonio, a final de cuentas es su poder. Pueden usarlo como quieran, ¿no?”

“¡Pero existe el dicho de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad……!” (NOVA: ¡Santas referencias arácnidas Batman! xD)

“Cuando alguien salva el mundo, se lo agradeces. Eso harías si se tratara de un granjero. Pero si en realidad es un demonio, lo atacarías.”

“Es simple, ¿no?” continuó el Guerrero Pesado, a lo que la Caballera respondió “Pero, espera” tratando de aferrarse aún a su argumento.

El Guerrero Pesado entre abrió los ojos, mostrando en su rostro una indescriptible mezcla de consternación, habituación, y una sonrisa amarga.

“Suficiente, debes corregir ese mal hábito de ponerte los guantes antes que el casco. Siempre haces que la gente te ate el cabello.”

“¡Ngh……!”

Ese fue un golpe crítico.

La Caballera, que fue golpeada en un punto vital, respondió después de quejarse, como si la batalla se hubiera vuelto seria.

“¿¡No está bien!? ¿¡Hay algún problema con ello!?”

“En realidad sí. Sueles ignorar bastante tus propios fallos.”

El Guerrero Pesado se encogió de hombros, la Caballera apretó los dientes en resignación, y el Lancero los miró con asombro.

La Bruja no se cansaba de verlos así. Bajó la mirada tratando de contener su risa. Simplemente no se cansaba de verlos.

“¡Lo que quiero decir es que lo que hace que un héroe sea un héroe es que sea capaz de discernir entre lo que puede hacer y lo que no……!”

“No entiendo lo que quieres decir.”

Después de todo ── pensó la Bruja mientras ignoraba el intercambio de esos dos.

Después de todo, esta conversación no tenia sentido. Solo era una charla sin sentido.

El mundo es un lugar grande, y lo que ves no es todo lo que hay en él, pero se mueve de maneras inesperadas.

Son los hechiceros los que se abren paso hacia la verdad para poder ver a través de todo eso.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué va a pasar?

Incluso si lo que estas viendo fuera el final, entonces desde ese final, recordarías con cariño todo por lo que has pasado.

Si ese fuera el caso……

“Me, pregunto…… ¿Qué, pasará……?”

Sin duda, esta aventura estaba destinada a ser muy interesante.

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