Nidome no Yuusha (NL)

Volumen 1

Capítulo 3: La Chica Bestia y la Abismal Inanición

Parte 2

 

 

Después de que el jefe de la aldea se enteró que las dos niñas habían entrado en el bosque durante el invierno, se enojó bastante. A pesar de esto, dijo que las castigaría por la mañana, y las mandó a sus casas tal y como estaban.

La niña, mientras se disculpaba con su madre por haber quebrantado sus indicaciones, le contó la historia de lo sucedido. Marlis, su madre, quien estaba enferma y por lo general pasaba la mayor parte del tiempo en cama, por alguna razón, se rió cuando oyó que había ayudado a su amiga.

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Minaris parecía percatarse de la tristeza contenida en la risa de su madre, por alguna razón, por algún motivo, esa risa le resultaba preocupante. Sin embargo, la chica, que estaba cansada tras haber confrontado y luchado con el monstruo, el goblin variante de hielo. Por primera vez, se quedó profundamente dormida, después de haber usado el poder de los hombres bestia, que no había usado durante mucho tiempo.

La niña pasó la noche soñando felizmente, sobre conseguir muchas frutas para el invierno. Cuando el sol de la mañana siguiente se levantó, fue despertada a golpes y llevada al centro de la plaza de la aldea. Por alguna razón, la madre de la niña, Marlis, también fue llevada a ese lugar.

“¿Q-qué pasa? ¿Es por el castigo que dijo ayer? ¿Pero por qué incluso mi madre…?”

Muchos aldeanos se reunieron mientras era arrastrada, totalmente confundida.

Cuando se preguntaba por las miradas hostiles que le dirigían, por alguna razón, su cabeza quedó en blanco ante las palabras que pronunciaba el alcalde.

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“Minaris y Marlis. ¿Es verdad que son mujeres bestia conejo?”

No podía entender las palabras que sus oídos escuchaban.

“Voy a preguntar de nuevo. ¿Es cierto que ustedes, madre e hija, pertenecen a la raza de los hombres bestia?”

Las palabras que el alcalde volvió a pronunciar se extendieron por su cabeza, mientras sus pensamientos se mantenían en el blanco más puro.

(¿Por qué, por qué, por qué, por qué de repente ocurre esto?)

Una tormenta llena de dudas inundó su cabeza, haciendo que se comenzara a marear. No podía procesar esa información. No entendía lo que estaba pasando.

Con sus pensamientos aún confusos, la niña volteó hacia su madre para pedir ayuda.

Pero entonces, su madre disolvió la ilusión que siempre había colocado sobre sí misma, con una expresión triste, pero aún determinada.

La agitación se extendió entre los aldeanos, e instantáneamente, algo en sus miradas había cambiado, lo que ahora transmitían era algo totalmente diferente, como si estuvieran viendo un montón de desagradables cadáveres de goblins.

Tal mirada de repulsión era vertida por los aldeanos, que hasta el día anterior, habían actuado tan íntimos, casi como familia.

“¿Ah, mamá?…”

Su confusión incrementaba a medida que veía como la situación cambiaba sin cesar, una vez tras otra.

El rostro del jefe de la aldea, que las miraba atónito, estaba tan frío, como nunca antes lo había visto, mirándolas con los ojos cargados de desprecio.

…Miedo.

Tengo tanto miedo como con el goblin de hielo que encontramos ayer, pero estos ojos…me asustan aún más.

“Como pueden ver, somos mujeres bestia conejo. Siento haber guardado silencio sobre esto”.

Ahora entendía que esas miradas llenas de malicia, estaban clavadas en la apariencia de su madre, quien había sido arrojada al suelo desnuda y ahora confesaba con la cabeza gacha.

“¿Entonces era cierto lo que Rusha me estaba diciendo?”

“¿Eh? ¿Rusha?…¡E-Eso es mentira!, ella no…”

(Rusha estuvo conmigo ayer. Me dijo que mantendría el secreto.)

 

Cuando miré a mi alrededor, queriendo decir que era una mentira, vi a mis amigos de la infancia detrás de unos quince o dieciséis aldeanos.

 

Sin embargo, esa no era la actitud que la niña esperaba ver.

Keryl, su otro amigo de la infancia, las miraba desde un lado como si estuviera viendo una repugnante basura; la apariencia de Rusha era la de alguien que necesitaba protección, acurrucada detrás del niño para que no la viera, tenía levantada una esquina de su boca.

“¿Por qué…? ¡Me dijiste que lo mantendrías en secreto!”

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“¡Es un monstruo, Keryl!”

Rusha se aferró a Keryl, como si estuviera aterrorizada de la niña que involuntariamente gritaba esas palabras.

“Rusha, está bien, cálmate”. Keryl lo dice mientras le da unas palmaditas en la espalda. Al voltear, maldice a la niña con una mirada aún más hostil. “¡Oye, no lo podía creer cuando lo escuché por primera vez de Rusha, pero fui realmente estúpido como para no notarlo!”

“¿De qué estas…? ¿Qué es lo que…?”

“¡Lo escuché todo de Rusha, ella había estado llorando porque había sido amenazada y silenciada por tu asqueroso poder de bestia, la habías estado atormentando por mucho tiempo!”

“¿Que yo hice qué…?”

En cierto punto, la niña logró comprender la situación en la que se encontraba, cualquier palabra que dijera sería interrumpida. Ante tales palabras, sus pensamientos se detuvieron, como si la existencia del lenguaje hubiera desaparecido en su cabeza.

“Alcalde, no me importa lo que me ocurra mí, pero ¿podría ayudar solo a esta niña? Al menos hasta que la niña cumpla 18 años…”

Mientras tanto, Marlis abrazó a su hija e inclinó la cabeza.

Marlis había decidido hacer esto desde que supo lo que su hija había hecho ayer. No podían escapar del pueblo si ella estaba enferma. Pero sabía bien que, sin importar lo que dijera, su hija no la abandonaría ni escaparía. Es por eso que Marlis se inclinó desesperadamente sobre su hija.

“Por favor, por favor…”

“¡No seas estúpida! Asquerosa mujer bestia”.

La única respuesta que Marlis recibió, fueron piedras recogidas del suelo acompañadas de insultos.

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“¡¿Acaso estas bromeando?!”

“¡Nos has estado engañando todo este tiempo, eres repugnante!”

“¡Los animales no deberían imitar a las personas!”

Tras la primera persona, insultos y grava llovieron sobre madre e hija.

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“¡Por favor, por favor, esta niña es lo único que…!”

“¡Mamá!”

De entre las piedras lanzadas, oculta entre las otras, una piedra grande golpeó la frente de Marlis, haciéndola sangrar.

La niña cubrió a su madre en un acto de reflejo.

En su extrema confusión, la ilusión de la niña se había disuelto, y su cola y orejas aparecieron mientras continuaba protegiendo a su madre.

La madre de la niña había sido víctima de una epidemia en el pasado, y aunque se recuperó, había perdido su resistencia física, volviéndose una sombra de lo que alguna vez fue. Era imposible reconocerla como una mujer bestia. Se había vuelto enfermiza y débil, al punto de que una mera piedra, lanzada por un insignificante aldeano sin entrenamiento, le había causado una gran herida.

“¡No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, ALTO, ALTO, TODOS ALTO!”

El grito de la niña se extendió por la plaza del pueblo, y una ola de gritos llenos de abuso la aplastó.

“¡¡JAAA!! Niña monstruo, cállate, ¡¡CALLATE!!”

“No hables el idioma de la gente, maldita cosa”.

“¡Muere!, ¡¿Por qué estás viva?, muérete de una vez!”

 

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Pude ver las grietas oscuras formándose en mi corazón.

Me sentí como si me hubieran atacado con una estaca puntiaguda.

¡NO!, ¿por qué?, ¿por qué me duele más el corazón que mi cuerpo?

 

Cuando miró a las personas a su alrededor, de entre ellos, en lugar de gritarle y maldecirle, Keryl estaba lanzándoles piedras en sincronía con los aldeanos, y Rusha, sujetaba las mangas de Keryl desde atrás, para que no pudiera ver su expresión. Escondida detrás de él, mostraba una sonrisa llena de burla.

Entonces, por fin lo comprendió con su cuerpo y mente.

 

¡Fui traicionada!, ¡traicionada, traicionada, traicionada, traicionada!

 

“¿Por qué… por qué?”

Con lágrimas de completa miseria, las piedras continuaban cayendo sobre el cuerpo de la niña, como cuñas sobre su mente agrietada.

Justo antes de que su corazón se rompiera por completo, las piedras que caían como lluvia detuvieron su impulso.

“¡¿Qué diablos significa este alboroto?!”

Fueron los hombres del pueblo los que se presentaron en el lugar.

Los hombres parecían haber regresado de la expedición antes de lo planeado, regresando a la aldea con algunas presas, aunque no las suficientes como para decir que eran muchas.

“Papá, papá… *Snif*, ¡papá!”

 

Frente a mí, y con los ojos aun nublados por las lágrimas, pude ver a mi padre entre los hombres que habían regresado.

 

La niña se sintió aliviada, él la ayudaría y serían salvadas. Su padre era una persona poderosa en el pueblo, se esperaba que fuera el próximo jefe del pueblo. Sintió una sensación de alivio cuando lo vio hablar con los aldeanos. Estaba segura de que las ayudaría.

“¡¡NO!! ¡No lo sabía, no lo sabía!”

“…”

Su mundo colapsó. Se distorsionó y se derrumbó, mientras miraba atontada a esta inverosímil situación.

“¡No puedo creer que estuve emparejado con esa mujer! ¡Maldita sea, esta asquerosa mujer bestia!”

 

Estoy sorda. Estoy ciega. No puedo oler. No puedo sentir.

 

“¿Qué es esto? ¿Qué es esto…? ¿Que…?”

 

*Kashan*, finalmente escuché el sonido de algo destrozándose.

Así, el mundo de esa niña se destruyó por completo.

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Cuando me di cuenta, esa empequeñecida niña fue montada en un carruaje de esclavos.

Solo recuerdo débilmente que fui vendida por alguien que pensé que era mi “padre”, en un mundo en el que estaba casi abandonada.

 

La única razón por la que la niña, al borde de quebrarse, era capaz de recuperar su voluntad, era porque aún sentía cerca la presencia de su madre. Incluso si madre e hija eran tratadas como mercancía, al ser parte de los hombres bestia, no podían esperar recibir un trato decente.

Obviamente, la comida que recibían era peor que la de los otros esclavos, recibían abusos y latigazos sin razón, y solo podían bañarse con lo último del agua sucia, lo que ni siquiera les quitaba el “olor” y la “suciedad”.

Por lo general, los hombres bestia eran buenos y sobresalientes en sus habilidades físicas. Por lo que bajo ese pretexto, estaban encadenadas al carruaje y eran arrastradas.

Todo eso fue un desastre.

El deseo de evitar convertirse en una carga para su enfermiza madre, era lo único que lograba mantener unidos los trozos del espíritu de la niña. Sin embargo, sin importar cuanto tratase de evitarlo, era lo mismo que arrojar agua sobre piedras ardientes. La madre de la hermosa niña ya estaba destrozada, como si su ser hubiera sido pasado por un molino.

El traficante de esclavos eligió a la madre de la niña como un sacrificio vivo.

Todo para desmostarle a los otros esclavos que solo son “los hombres bestia, los que están siendo atormentados” y que “ellos son los que merecen un trato peor que ustedes”, esa fue la manera en que alardeaba el esclavista y brindaba un punto de desahogo para los otros esclavos.

Los otros esclavos que las vieron, se reían sin contener sus burlas, justo como pensaban y esperaban los esclavistas.

Vieron a una niña siendo azotada por un látigo, a su madre ser sujetada por el cabello, a las dos ser pateadas en sus espaldas, mientras que todos ellos se reían como si estuvieran viendo una obra interesante.

Medio año después de que el comerciante de esclavos comprara a la niña, a medio camino de la capital real, su madre dejo de moverse, haciendo que una vez más, el mundo de la niña cayera en una vacía oscuridad.

Dejó de preocuparse por la mezcla de barro en sus comidas. Incluso si era golpeada a latigazos, y abusada verbalmente, no sentía nada, simplemente lo aceptaba. Incluso, perdió toda voluntad de resistencia cuando le pedían bañarse mientras la cubrían de barro.

“Tsk, ¿se rompió? Que frágil, para ser una mujer bestia… Bueno hay nobles a los que les gusta este tipo de cosas… así que su mundo ha llegado a su fin, pero esta vez de verdad”.

La niña solo mira con sus ojos vacíos al traficante de esclavos que suspira.

“Aun así, tu madre murió sin permiso. Mierda. ¿Por qué tengo que perder dinero por una estúpida bestia?

*Vikrit* con un sonido de sacudida, las piezas rotas reaccionaron ante las palabras del esclavista.

(¿Por qué…?)

Entre sus dudas, el veneno comenzó a surgir de su miseria.

(¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Cuándo cometí un error? ¿Qué se supone que debo hacer?)

Las preguntas que comenzaron a explotar todas a la vez, convirtieron los trozos que habían perdido toda luz, en un magma completamente fangoso.

(¿Quién tiene la culpa? ¿Por qué estoy aquí? ¿Quién soy yo? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué es este sentimiento?)

Todos los trozos restantes se convierten en magma.

Se deformaron, enredaron y agitaron, formando una extraña figura, morbosamente deformada ante tal distorsión.

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Y entonces, su corazón reformado se fundió en un sentimiento totalmente puro.

“Ah, yo… quiero romperlos”.

Inmediatamente, después de aceptar esas palabras inconscientemente filtradas, los sentimientos alguna vez congelados, comenzaron a liberarse como en una presa rota.

(…Los odio)

(Odio, odio, odio, odio, odio, odio, odio, odio, odio, odio. Sólo los odio.)

(Odio a Rusha, odio a Keryl, odio a la basura que era mi padre, odio al jefe del pueblo, odio a todos los aldeanos.)

(Odio al traficante de esclavos que nos convirtió en una burla a mi madre y a mí, y odio a los esclavos que se rieron de nosotras cuando fuimos convertidas en un hazmerreir por los traficantes de esclavos.)

(Quiero que sufran, quiero herirlos, no voy a perdonarlos, quiero romperlos, quiero torcerlos, quiero arrojarlos, quiero aplastarlos, quiero pulverizarlos, quiero cortarlos, quiero sofocarlos, quiero quemarlos, quiero desollarlos, quiero apuñalarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, quiero matarlos, ¡¡QUIERO MATARLOS!!)

 

Mi corazón estaba colmado por completo de esos deseos.

Después de eso, no me fue posible escuchar nada de lo que el traficante de esclavos dijo en absoluto.

Cada vez que tomaba una actitud rebelde, me castigaban de muchas maneras diferentes, pero, sin embargo, ese calor ardiente dentro de mí no permitiría que retrocediera.

Incluso si realmente estaba a punto de morir, y cada movimiento de mi cuerpo me provocara un dolor agonizante, ese calor no desaparecía.

 

Después de que llegó a la capital real, y tras sufrir el intenso dolor producto del emblema del esclavo, el brillo de la enemistad presente en ella no desapareció, mientras tanto, la comida, la ropa y el baño dejaron de ser proporcionados, dando comienzo a los días en los que estaría encadenada en la jaula.

Solamente deliraba, fantaseaba con lograr su venganza con tanta crueldad como le fuera posible. Los días pasaban rápido, y ni siquiera le daban su única comida diaria, pensando que, de todos modos, pronto podrían dejar de preocuparse de ella.

Ella podría morir si seguía de esta manera. No, ella estaba segura de que moriría de este modo.

E incluso, justo antes de que su conciencia cruzara el límite de la muerte, ese calor indeleble seguía aumentando dentro de todo su cuerpo.

Pero no importa cuán robusta sea una mujer bestia, si ni siquiera recibe el más mínimo alimento, no durará mucho tiempo. Su conciencia ya había comenzado a nublarse, y solo podía sentir el calor dentro de su cuerpo, que seguía siendo simplemente ardiente.

“Jaaa, después de todo, tiene unos ojos preciosos”.

En medio de todo eso, se escuchó una voz que resonó con fuerza en su nublada conciencia.

 

Un hombre extraño estaba delante de mí. Ya no me quedaban pensamientos tranquilos, y solo podía intuir que sería igual que los aristócratas que habían venido por mí cuando llegué a la capital real.

Ya no tengo aquel poder violento como en aquel entonces, y ahora, apenas puedo maldecirlo y amenazarlo con pura hostilidad.

Sin embargo, por alguna razón, todavía podía sentir algo horrible que me absorbía en la mirada que me daban los ojos de ese hombre.

 

“N…no me toqu…s hu…ma…no”

Moviendo su boca, en la que ya no quedaba rastro de humedad, escupió esas palabras.

“¡Guu, aaaAAAAaaaaaAAHH!”

Un grito se escapó de sus labios, cuando fue sujetada desde la parte posterior y superior de su cuerpo. Como si estuviera siendo sujetada desde una vieja herida.

Mientras su mente se fijaba en como el dolor había disminuido, justo después, le colocaron una botella en su boca.

“Ngutsu, Gutsu, ¡Ugo-go!”

No tuvo fuerzas para vomitar y mucho menos para poner resistencia, y cuando el líquido fue empujado a la fuerza dentro de su boca, las partes de su cuerpo que se habían deteriorado casi por completo, comenzaron a recuperarse.

El poder mágico, que se había mantenido insuficiente por la falta de una buena comida y descanso, se había recuperado aproximadamente a la mitad.

“Ahora serás capaz de hablar un poco mejor”.

La niña no lograba entender lo que estaba diciendo el hombre frente a ella. Pero sabía que las pociones de HP y MP eran las únicas que podían beber y mejorar su situación tan rápido, y aunque le producían un estado mental de borrachera, su mentalidad pudo recuperarse un poco.

Ambas pociones no eran algo que se debía gastar en una esclava, y tenían un costo lo suficientemente alto como para no ponerlas a la vista de todos o siquiera usarlas, de hecho, su  costo podría hacerlas inaccesibles.

“¿Pero qué…?”

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Con las pociones fue suficiente para que la chica estuviera alerta, previendo una posible trampa, y aún más cuando la sorprendieron esas palabras.

“¿A quién quieres matar?”

Fue un shock similar a cuando murió su madre. En ese momento, se había dado cuenta de que la raíz que formaba su corazón, había reaccionado de la misma forma que ante las palabras del traficante de esclavos.

“¿De quién te quieres vengar?”

Al mirar los ojos del chico, se dio cuenta que eran similares a los suyos, y al ver la profundidad de sus ojos, descubrió que no podía dejar de ser absorbida por ellos.

En él, había ese mismo sentimiento ardiente, ese que había habitado en ella por mucho tiempo.

Le transmitía un sentimiento de familiaridad natural, pues eran los mismos ojos que tenía ella.

Fue por esa razón que la chica pudo decir naturalmente las siguientes palabras.

“De la chica que fue mi mejor amiga, del chico que fue mi amigo de la infancia, de mi padre, del jefe de aldea, de los aldeanos, del comerciante de esclavos y sus esclavos”.

“¿Solamente quieres matarlos?”

Aunque había cierto tono de burla en su voz, los indicios le decían que continuara hablando sobre lo que haría.

Pero para la chica, eso era algo insignificante.

Tal deseo, producto de sus innumerables delirios, se había tallado en su ser, más allá de ser un mero instinto.

“No puedo simplemente matarlos. Quiero torturarlos, lastimarlos, quiero que lloren, y luego, lentamente, despedazarlos, triturarlos y destruirlos. Sería un desperdicio el simplemente matarlos”.

Tras decir eso, por primera vez desde que fue convertida en esclava, la chica volvió a sonreír.

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El chico que estaba frente a ella, al oír las palabras salidas desde lo más profundo de su ser, también sonrió.

 

 

MrFreeman: Revisado y corregido

NOVA: 2da Revisión

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