Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 6

Interludio 3: El Sueño del Sirviente

 

 

“Merazophis, esta noche bebemos.”

“¿Esta noche, Señor? Es decir, ¿otra vez?”




“Venga, ahora—no seas tan aburrido. Simplemente debo beber para poder continuar.”

Con sus deberes hechos para el día, mi señor saca una botella de sake.

Esta está lejos de ser la primera vez que me haya pedido que me una a él en una noche de copas.

Según él, me pongo más emocional cuando he consumido alcohol y expongo las opiniones que normalmente nunca diría.

Evidentemente, el maestro disfruta escuchando esas cosas.

“Oh querido. Pasando un buen rato sin mí, ¿eh?”




La puerta se abre, y mi señora entra en la sala.

Sus ojos ya están en la botella de sake de mi señor.

“Serás, sabes que si te unes a tomar unas copas con nosotros, seguramente te quedarás dormida en menos de una hora.”

“No, estoy bastante segura de que puedo permanecer despierta esta vez.”

La señora es bastante débil al licor.

Un simple sorbo puede ponerla directamente a dormir.

Sin embargo, ella dice lo mismo cada vez y nunca deja de dormirse.

El señor sirve tres copas.

Entonces inicia un brindis y nuestras copas chocan ligeramente, emitiendo un sonido limpio.

Disfruto de la agradable fragancia mientras me llevo la bebida a mis labios.

Mi señor tiende a preferir un licor más fuerte, pero la bebida que bebemos juntos es bastante dulce y suave en la garganta.

Al escuchar el sonido de un vaso puesto en el escritorio, me giro y veo a mi señora dar cabezadas, tal y como esperaba.

Mi señor sonríe divertido, abraza a su esposa que se balancea suavemente y la levanta con la mayor delicadeza.

Luego la acuesta suavemente junto a la durmiente Sophia y le acaricia la cabeza con amor, con lo cual la señora cae en un profundo sueño.

El señor se ríe. “No parece gustarle quedarse fuera de nuestras noches de copas. Es bastante entrañable.”

“De verdad que lo es.”

La señora, a quien conocía desde la infancia, siempre había sido honesta y adorable.

Aunque sabía que nunca sería así, no pude evitar caer prendado de esa sonrisa despreocupada suya.

Y por eso, me alegro de que mi señor se convirtiera en su esposo.

Sé que él nunca le haría sentir mal.

Mientras que mi señora esté feliz, es sólo una nimiedad el encerrar estos sentimientos.

“Merazophis, lo siento.”

Y, sin embargo, ahora mi señor se disculpa con una mirada de angustia.

“No pude proteger a Serás de tan terrible desgracia. No fui lo suficientemente fuerte.”

Sacudo la cabeza en silencio. “No tengo ninguna duda de que ella fue feliz. ¿Cómo sino podría dormir con esa expresión de paz?”

Ah, esa escena sigue grabada en mis ojos.

Mi señora durmiendo tranquilamente en los brazos de mi señor.

Se amaron hasta el final.

Sí, lo que pasó fue realmente desafortunado.

Pero mi señora fue amada por mi señor y estaba feliz.

Sé que eso es cierto, por lo que mi maestro no necesitaba disculparse por nada.

“Aun así, permíteme disculparme. Te puse en grave peligro y te endosé la carga de nuestro dolor. Si no deseas soportarlo más, eres libre de dejarlo en cualquier momento. Lo sabes, ¿no es así?”

“Más razón por la que no debería disculparse, Señor. Elegí proteger a la joven señorita por mi propia voluntad.”

Así es. Esa era mi elección.

Protegeré a la joven señorita hasta mi último aliento.

“Amo John Keren, a quien aprecio como mi señor y mi amigo. Ama Serás Keren, a quien amo como mujer. Deseo proteger a su hija. Porque ustedes me la han confiado, pero, por encima de todo, porque quiero protegerla más que a cualquier otra cosa.”

Por supuesto.

Tengo una razón para vivir.

Y sin embargo, olvidé ese motivo y me dediqué únicamente a mis propios sentimientos.

Incluso cuando sabía cuanta preocupación le estaba causando a la joven señorita, a quien había jurado proteger.

Debo protegerla y sin embargo, ella siempre me está salvando a mí.

“No dudaré nunca más. Protegeré a la joven señorita en su lugar.”

Eso es lo mínimo y lo máximo que puedo hacer.

No puedo bañarla en amor paternal como sus padres hicieron.

Pero puedo estar a su lado y apoyarla.

La joven señorita es fuerte.

Dudo que alguien tan débil como yo le pueda brindar mucho apoyo, pero haré todo lo que pueda.

“No es el dolor lo que me llevo de ustedes dos. Es el amor, por ustedes y por la joven señorita. Y nunca dejare que se vaya hasta el día en que muera.”

Mi señor sonríe ante esas palabras. A pesar de que el no llora, luce la cara de quien sonríe entre lágrimas.

Entonces, silenciosamente, mi señor se acaba su bebida y se pone de pie.

Levanta a la señora dormida y empieza a caminar hacia la puerta.

“Merazophis… cuida de Sophia.”

Con eso, camina más allá del umbral.

***

 

 

Mis ojos se abren de golpe.

Mi mano, todavía intentando alcanzar a mi señor cuando cruzaba la puerta, no consigue tocar más que el aire.

Sentía que si no estiraba mi mano, no volvería a ver a mi señor ni a mi señora nunca más.

Y estaba en lo cierto.

Ellos ya no están en este mundo.

Las lágrimas comienzan a humedecer mis mejillas.

Llevo mi mano extendida a mi cara, me limpio las lágrimas y me levanto.

Les debo haber causado una gran preocupación.




Tanta que se dignaron a aparecer en mis sueños.

Señor, Señora, no necesitan preocuparse más.

Protegeré a la joven señorita.

Este voto juro mantenerlo hasta mi último aliento.

Así que por favor, duerman y descansen en paz.

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