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Violet Evergarden Gaiden

Capítulo 6: La Compañía Postal Y La Auto Memories Doll

Parte 5

 

 

Atravesar una noche de otoño en la que los vientos nocturnos eran gélidos les robó a los dos un poco del calor corporal proporcionado por el cálido interior del bar. Violet, a quien Gilbert había puesto su chaqueta, lo miró con sólo la camisa puesta para cuestionarle.

Pronto se dio cuenta de su mirada y sus ojos se encontraron. Entonces le sonrió.

—¿No tienes frío?

Sólo con que él le lanzara esas palabras, como Violet aún no estaba acostumbrada, su corazón se aceleró.

—No; Mayor, ¿qué hay de usted?

Los momentos en que ambos se encontraron todavía estaban en un punto en el que se podían contar con una sola mano, y durante esos momentos, la contención provocada por su larga ausencia se manifestaba en forma de agitación. Desde la perspectiva de los demás, eso casi no se percibía. Después de todo, sus expresiones faciales eran generalmente carentes de emoción.

—Estoy bien.  He corrido y sudado mucho hoy,  así  que todavía estoy acalorado.

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—Mis disculpas, Coronel.

—No hay nada de qué disculparse. Lo hice porque quise. Violet. También fue por el bien de Hodgins.

—Muy bien, Coronel.

—Caminemos un poco más despacio. Una vez que subamos al carruaje, el camino a casa durará un parpadeo.

—¿Es eso malo…?

El que había hecho la petición era Gilbert, y las palabras que Violet estaba a punto de decir terminaron muriendo antes de que pudieran tomar forma. Eso fue porque añadió dulcemente,

—No tengo suficiente tiempo contigo.

—Está bien, Mayor.

Sus ojos hablaban más elocuentemente que su yo sin expresión. Los orbes azules de Violet estaban pegados a los esmeralda de Gilbert.

—Yo también quiero charlar un poco. ¿Está todo bien con ese joven llamado Benedict

—Con eso, ¿quiere decir…?

—Parece que te favorece.

—Tiene otra mujer que le gusta. Parece que tienen una relación, y ellos mismos la ocultan, pero todos a su alrededor lo saben.

—¿Así es?

—Sí, él está… en una posición de hermano mayor… con respecto a… mi persona, me dijo.

—¿Te lo dijo? ¿Ese hombre?

Los colores de sus ojos y pelo eran ciertamente similares, y se podría decir que el hombre era una belleza andrógina, pero su habla y su conducta eran muy diferentes a las de Violet.

—Él mismo lo dijo.

—Aah, de hecho te llamó su hermana pequeña… ¿Debo interpretar eso como una muestra de afecto hacia ti…? …pero no parece que nos llevaremos muy bien.

—¿Es así?

«Probablemente será difícil».

Como Violet había oído la historia del pasado de Hodgins y Gilbert, estimó que tal suposición sería refutada. Gilbert y Hodgins también eran un dúo que uno no creería que se llevara bien.

—Parece que se meterá cuando esté contigo.

Como Gilbert puso una cara como si se hubiera tragado un bicho de sabor amargo, Violet no expresó su opinión al final.

—Mayor.

—¿Qué pasa? —Como Violet lo llamó, el centro de sus cejas se ablandó inmediatamente.

—Si  hubieras  logrado  reunirte  conmigo  como  estaba  previsto  hoy,  ¿a dónde tenías intención de ir?

—Aah, en realidad había hecho un arreglo para que fuéramos a montar a caballo.

—Caballos.

—Puedes montar los caballos del ejército, y creo que los paseos largos no son malos si es en días con buen tiempo otoñal… ¿No te gustaría?

—Coronel, no hay nada que me disguste si estoy en su compañía.

—Esa respuesta me hace feliz, pero creo que quiero aprender sobre tus gustos poco a poco. Kukuh.

Mientras Gilbert se reía en voz alta, Violet inclinó su cuello.

—¿Pasa algo?

—Tú… probablemente no lo has notado, pero has estado mezclando ‘Mayor’ y ‘Coronel’ al referirte a mí.

Como había sido ascendido de mayor a teniente coronel y de teniente coronel a coronel, podría decirse que referirse a Gilbert con un rango inferior era terriblemente inapropiado.

Violet corrigió su postura y se disculpó de nuevo,

—Yo… lo siento. Mis disculpas, Coronel.

—No, no es eso. No estoy enojado… Desde que eras pequeña, solías llamarme así. La primera palabra que escuché de ti fue esta también. Digo que si no puedes acostumbrarte, no me importa el ‘Mayor’.

—’Coronel’… Coronel, no me equivocaré más.

Su figura mientras intentaba memorizarlo, para no olvidarlo, era amorosamente terca. Gilbert pudo ver su pasado desde ese aspecto inmaduro de ella.

Al principio, los dos habían tenido un diálogo inepto. Casi como lo harían los niños, se habían dicho sus nombres.

«Ma… yor».

«¿Puedes entender lo que digo, Violet?»

«Mayor».

Después de aprender palabras y conocer la disciplina, se había convertido en su arma.

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«Si esa es la orden del Mayor…»

«No es una orden…»

«Si… es su deseo…»

Había terminado por amar a la chica arma.

«Los ojos del Mayor están aquí».

«Me pregunto… cómo se llama esto.» Había sido un amor unilateral.

«Me convertiré en su ‘escudo’ y ‘arma’.»

» Lo protegeré».

«Por favor, no dude nunca de esto. Soy su ‘activo’.»

Aun así, él la amaba.

«¡Te amo!»

«¡No quiero dejarte morir! ¡Violet!»

«Te amo, Violet».

La chica arma lloró porque no entendía lo que se le había concedido.

«¿Qué es… el amor?»

Nadie le había enseñado sobre eso.

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«¿Qué es… el amor? ¿Qué es… ‘amor’? ¿Qué es el ‘amor’?»

«No entiendo, Mayor…»

Tampoco había entendido por qué le había dicho eso.

«¿Qué es… el amor?»

Ella buscó el significado de esas palabras y él, que había desaparecido, las encontró por casualidad finalmente.

Y así, habían llegado al tiempo presente.

—Violet —Gilbert tomó las yemas de sus dedos artificiales mientras ella se quedaba quieta.

Su dedo índice hacía sonidos chirriantes.

—Ya que estamos en ello, ¿no me llamarás por mi nombre? —Se señaló a sí mismo con el dedo.

Las puntas de los dedos que solían ser suaves y tener temperatura corporal en el pasado ya no lo tenían. Lo mismo se aplicaba a uno de los brazos de Gilbert.

—Yo soy Gilbert. Gilbert Bougainvillea —Señaló a Violet a continuación—. Tú eres Violet. Violet Evergarden —Movió el dedo en ambos sentidos, diciendo—: Gilbert, Violet… Gilbert, Violet.

Los dos que terminaron con una pieza mecánica habían crecido y cambiado. No eran un padre y una hija originalmente. Ni tampoco hermanos. También habían dejado de ser superiores y subordinados.

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—Lord Gilbert.

Ante la predecible respuesta de Violet, Gilbert sonrió amargamente.

—La parte del ‘lord’… no es necesaria.

Supuestamente había hablado con suavidad, pero Violet le mostró una cara de desconcierto.

—Mis disculpas… ¿Ha… llegado a odiarme…?

—No. No sé cómo sentir otra cosa que no sea afecto hacia ti… Parece que… —mientras pensaba que también era válido para él, Gilbert declaró—, hum… te sientes insegura por ello de vez en cuando, pero nunca te odiaré.

—¿Por qué? —Violet preguntó.

¿Qué tan grande sería si él pudiera mostrarle las entrañas de su corazón? Representar de alguna forma que «esto es amor» sería tan simple. Sin embargo, fue debido a no poder hacer eso, que la gente pronuncia palabras para ofrecer su amor.

—Porque te amo más que a nada.

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Violet comenzó a buscar ese término dentro del mar de palabras incrustadas en su interior. «‘Amar… más  que a nada’…» Mientras salían de su lengua, qué palabras tan espantosas y apasionadas eran.

No había otra frase más apropiada para Gilbert Bougainvillea.

—¿Me ama… más que a nada?

—No tengo ojos para nadie más que para ti. Eres a la única que le tengo cariño.

—¿Eso es… amar más que nada?

—Te amaré por toda la eternidad y seguiré amándote.

Ella no preguntó «Eso es… ¿Eso es amar más que nada?» una segunda vez. Las mejillas de Violet estaban cubiertas de color rosa, su corazón empezó a palpitar hasta el punto de doler, y su campo de visión se volvió borroso. No pudo mirar la cara de Gilbert. Sin darse cuenta, bajó la cabeza, pero él terminó mirándola. La distancia entre sus caras era suficiente para que se besaran.

Era de noche y los dos estaban solos en ese lugar, así que hicieran lo que hicieran, nadie los miraría. Tal vez se las arreglaran para mantenerlo en secreto incluso ante Dios.

—Tuve una fase de… me gustas… luego me enamoré de ti, y ahora, resulta que te quiero más. ¿Entiendes?

—¿Nunca disminuye?

—¿El afecto?

—El amor.

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—No sé… Pero no quiero que eso suceda y reconfirme si te amo numerosas veces, así que probablemente se intensifique, no disminuya. Me siento lleno con ello.

—¿Con amor?

—Sí. La razón por la que creo que te amo es porque tú me diste ese sentimiento.

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Violet Evergarden, que había estado aprendiendo y copiando de él – de la gente-, fue capaz de asimilar el significado de esas palabras.

—¿Le hago eso a usted, Mayor?

Una vez más, su forma de referirse a él había cambiado. Gilbert pensó que estaba bien de cualquier manera.

—Me haces eso —Gilbert silenciosamente plantó un beso no en la mejilla o los labios de Violet sino en las puntas de los dedos a los que se aferraba.

Violet Evergarden Gaiden Capítulo 6 Parte 5

 

Silencio.

Esos eran dedos artificiales. No podía sentir nada con ellos. Sus brazos se habían ido, y nunca más volverían.

Poner un beso en un lugar así no podría transmitir nada.

Aun así, lo había besado deliberadamente de manera cariñosa. Por alguna razón, esa acción – los sentimientos de Gilbert – causó que los ojos de Violet se calentaran como si se quemaran y produjeran lágrimas.

Violet intentó detenerlas. Eran lágrimas incomprensibles. ¿Por qué estaban fluyendo en ese momento? Definitivamente molestarían al hombre que estaba delante de ella.

Sin embargo, las lágrimas ya se acumulaban en sus húmedos ojos hasta que, finalmente, una sola gota se derramó. La lágrima redonda que cayó de uno de sus ojos dejó a Gilbert angustiado.

—Violet —Viendo su reacción, rápidamente soltó sus dedos—. Lo siento—Dio un paso atrás, levantando las dos manos como para que ella entendiera que no haría nada más—. Lo siento mucho.

Violet no respondió. Ella miró fijamente a Gilbert sin siquiera secarse la lágrima, como si estuviera dispersa. Su actitud no era de ira. Su aspecto tampoco era de tristeza. Él no tenía ni idea de lo que ella estaba pensando. Tenía la mirada de alguien que parecía estar teniendo un sueño.

Los dos habían vivido separados, y él había pensado que sus expresiones faciales se habían enriquecido desde que se habían reunido, pero una vez que ella se calló, no pudo entenderla. Su falta de expresión y sus rasgos de muñeca no le permitían a Gilbert estudiar sus emociones. Sin embargo, lo único que podía entender era que su acción acababa de ser una tontería.

–¿Qué estoy haciendo?

Le dijo que esperaría el tiempo que fuera necesario. El beso en sus dedos podría haber sido una violación de esa promesa. Debería haber sido el mejor caballero para ella, pero podría haber perdido ese derecho.

Cuando ella estaba a su lado, era insoportablemente cariñoso. El amor hacia ella que se encendió en su pecho terminó desbordándose.

—Juro que no lo haré más…

Un coronel del ejército de Leidenschaftlich había perdido la dignidad ante la chica de la que estaba enamorado.

—Violet…

¿Qué cara estaba poniendo ahora? ¿Qué le pareció a ella?

—Mayor, yo… —Violet lo llamó con su voz de campana de viento. Se agarró a los dedos de Gilbert y dio un paso adelante. La distancia entre ellos se redujo una vez más. Y luego dio otro paso.

Estaba lo suficientemente cerca como para ser abrazada por Gilbert.

—Violet…

—Mayor… por favor —Violet se asomó a los ojos de Gilbert.

Los orbes de color verde esmeralda que habían llevado inmutablemente la belleza, la bondad y un poco de soledad desde que se conocieron estaban allí. Violet se reflejaba ahora en ellos.

Violet estaba dentro de su mundo.

—No jure eso —Los párpados de Gilbert parpadearon ante sus palabras directas—. Por favor, no jure… que no lo hará más.

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Al ver que las lágrimas subían en los ojos de Violet una vez más, Gilbert impulsivamente extendió un brazo hacia ella. Acarició su pelo dorado para calmarla, escuchando seriamente lo que ella trataba de decirle.

—Mayor, usted me lo explicó, ¿verdad? Que amar es pensar en querer… proteger a alguien más.

Él limpió sus lágrimas con la punta de sus dedos.

Violet confió su mejilla a su mano y derramó más lágrimas. «Esto se ha… aplicado a mí desde siempre.»

Intentaba reponer su falta de vida. Más bien, la verdad era que los dos podrían haberlo hecho desde el momento en que se conocieron, ya que era casi como si compensaran la falta de habilidad del otro, pero se habían perdido entre sí innumerables veces y no se habían mezclado bien.

El pecho de Violet se llenaba ahora con una sensación de calor que experimentaba por primera vez.

—Siempre, siempre lo ha hecho, desde hace mucho tiempo. Simplemente… no lo sabía…

–Esta fuerte palpitación en mi pecho, este éxtasis, el hecho de que termine influenciada por cada una de sus acciones…

—Yo…

–…la razón por la que lloré que quería estar a su lado y le pedí que no me dejara más…

—Mayor… yo…

–…la razón por la que estoy llorando ahora…

—Yo, a partir de ahora…

–…es que, una vez que el «gustar» y el «amor» cayeron y se amontonaron como la nieve, y me volví incapaz de fundirlos, había querido hacerle saber que deseaba que lo mismo fuera válido para usted.

—…tengo la sensación de que yo…

La gente lo declararía como si ofreciera una oración.

—…lo entiendo mejor que antes. El «Te amo», eso es.

 

-FIN DEL VOLUMEN 1-

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