Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 5

S6: Una Reunión Terrible

 

 

¿Qué hago?

¿Cómo puedo ganar a Sophia?




De hecho, ¿cómo puedo ni siquiera herir a Sophia?

¿Es posible que yo pueda derrotarla?

Todavía siendo agarrado por Hyrince, hago trabajar mi cerebro hasta que las grandes alas de Fei de repente bloquean mi visión de Sophia.

“¿Qué es esto? ¿Finalmente terminaste de observar?”

Ante las palabras de Sophia, me doy cuenta de que Fei no ha participado en la pelea hasta el momento.




Pensé por un instante que ella se imaginó que su forma de dragón gigante se interpondría en nuestro camino, pero creo que estaba equivocado.

“Supongo.”

Hablando a través de telepatía, la voz de Fei suena de algún modo diferente de lo habitual.

“De todos modos, me gustaría rendirme. ¿Crees que podrías perdonarnos la vida?”

Miro la espalda de Fei con incredulidad.




No puede ser.

Eso no suena a ella en absoluto.

Incluso en nuestras anteriores vidas, Fei siempre había sido terca y una mala perdedora.

No puedo creer que ella admitiría la derrota incluso antes de luchar.

Pero al mismo tiempo, por contradictorio que sea, parte de mi piensa que esto es exactamente lo que Fei haría.

Fei realmente se preocupa mucho por nosotros.

Tal vez cuando vio que no podía prácticamente ni tocar a Sophia, ella determinó que no podríamos ganar esta pelea, y es por eso por lo que está levantando la bandera blanca.

Para protegernos.

“Hmm.”

Sophia se golpea la barbilla pensativamente ante la declaración de Fei.

Hay una leve sonrisa en su cara, como si encontrara toda la situación graciosa.

“Entonces puedes decir qué pasará si tratáis de pelear conmigo, ¿hmm?”

“Más o menos”, respondió Fei.

Lo que significaba que ella sabía incluso antes de que la batalla empezara que nunca podríamos vencer a Sophia.

“Bueno, eso no puede haber sido por Apreciación. La intuición de dragón, ¿quizás?”

“Algo como eso. Es una especie de instinto, no es del tipo de cosas que pueda explicar, ¿sabes?”

Fei sabe lo fuerte que es Sophia.

En el segundo que ella puso su mirada por primera vez en ella cuando estábamos en la capital, inmediatamente eligió huir sin luchar.

Ella debe haber sabido desde aquel momento que no podíamos ganar contra Sophia.

“¿Por qué no paraste a tus amigos, si sabias que no había ninguna posibilidad de ganar?” preguntó Sophia.

“Incluso si les hubiera dicho, Shun no me habría escuchado.”

Su respuesta me golpea en el estómago como ninguna otra respuesta podría haberlo hecho.

¿Esto es mi culpa?

Es cierto que incluso si Fei hubiera tratado de decirme que no podíamos ganar, probablemente yo habría dicho algo sobre tener que luchar de todas formas y habría seguido guiándonos por el camino a la batalla.

Y aquí es a donde nos lleva esto.

Fei predijo todo eso y sólo ha estado buscando el momento adecuado para rendirse, supongo.

Estoy tan avergonzado.

Arrastré a mis amigos a una batalla de la que no teníamos posibilidades de ganar, y ahora uno de ellos me tiene que proteger y suplicar por nuestras vidas.

Estoy tan avergonzado que podría morir.

“¿Qué? Eso es ridículo”, dice Sophia dudosa.

Su expresión dice que ella realmente no entiende esa lógica.

Supongo que solo los amigos que me entienden lo captarían.

“Es su orgullo de hombre, básicamente.”




“Orgullo, ¿eh…?”

La reacción de Sophia a la explicación de Fei es sorprendentemente seria.

Estaba esperando que ella se burlara más de eso.

“Vida y orgullo. Hay veces que tienes que luchar más por tu orgullo que por tu vida, supongo. No es que yo lo haya hecho”, murmuró Sophia contemplativamente. “Muy bien, entonces. Me referiré a ese orgullo y perdonare vuestras vidas. Por otra parte, nunca tuve la intención de quitarle la vida a ninguna reencarnación de las que viven aquí en primer lugar.”

Ella se ríe, no muy diferente a como una niña que ha hecho una broma muy graciosa.

Con sus ya adorables rasgos, es una expresión inesperadamente bonita, pero todo lo que eso consigue es hacerme sentir peor.

“Bueno, gracias por eso. Tampoco es que te lo hayamos preguntado.”

Cuando suena la voz de Tagawa, Merazophis aterriza sin ceremonias a los pies de Sophia.

Su cuerpo está hecho trizas.

Sin embargo, no es sangre lo que emana de sus heridas, sino algo así como una niebla negra.

“¿Oh? Te atraparon, ¿verdad?”

“Lo lamento muchísimo.”

Aun en el suelo, Merazophis inclina su cabeza humildemente.

“¿Con tu cuerpo real habría sido otra cosa, pero realmente pensabas que podrías pararnos con un doble?”

Tagawa mira irritado a Merazophis.

O más bien, evidentemente, a una copia de él hecha con algún tipo de habilidad.

A diferencia de los duplicados de Kusama antes, evidentemente esta habilidad hacía que las copias fueran lo suficientemente fuertes como para resistir en la batalla.

Tagawa y Kushitani tampoco están ilesos.

La armadura de Tagawa está ensangrentada en algunos lugares, rayos púrpuras aún siguen relampagueando por su espada.

Aunque no puedo ver ninguna herida en Kushitani mientras sostiene su bastón revestido de viento, ella está definitivamente respirando con dificultad, sus hombros se agitan.

Entre ellos, puedo decir que han tenido una terrible batalla contra el doble de Merazophis.

Y solo fue un doble.

¿Cómo de fuerte será el real?

“Por favor perdone mi inutilidad al no poder protegerle.” Merazophis sigue inexpresivo, pero su voz es apenada.

“Siempre me estás protegiendo, Merazophis. No digas que eres inútil”, responde Sophia con una expresión gentil que no había visto hasta ahora.




No sé mucho sobre esos dos, pero de este intercambio, está claro que comparten un vínculo de confianza de algún tipo amo-sirviente.

“Está bien. Estamos a punto de acabar aquí. Concéntrate en capitanear al ejército.”

“Sí señora.”

El cuerpo de Merazophis desaparece, derritiéndose en el suelo.

“El Merazophis real va a liderar al ejército invasor ahora. Si queréis luchar contra él, ¿por qué no os dirigís hacia allí?”

“Sí. Lo haremos más tarde. Pero primero vamos a vencerte.”




Tagawa y Kushitani se enfrentan a Sophia.

¿Realmente están planeando pelear contra ella?

Ambos sin duda son fuertes.

Pero sus estadísticas no son mucho más diferentes que las mías. De hecho, son más bajas.

No podrán vencer a Sophia.

Y no hay forma de que ellos no se den cuenta de eso.

Aun así, sus ojos están centelleando, preparados para la batalla.

“Lo siento, Fei. No creo que me pueda rendir después de todo.”

Inspirado por los dos, me suelto de los brazos de Hyrince y me pongo de pie.

Así es.

Sabía desde el principio que no podía ganar.

Lo he sabido desde que huimos de la capital.

Pero incluso desde entonces, no he podido dejarlo ir.

No puedo evitar sentir que tengo que superarla de algún modo.

No veo cómo puedo ganar.

Aun así, tengo que enfrentarla.

Así es como es.

Estoy seguro de que mi hermano Julius no habría huido en un momento como este.




Lo que significa que yo tampoco puedo huir.

“Oh, está bien, entonces.”

Sintiendo mi determinación, Fei asume una postura de batalla, también.

Viendo que nuestro grupo está listo para luchar otra vez, Sophia sonríe dulcemente.

“Si insistís. Supongo que jugaré con vosotros un poquito má—“

“No hay tiempo para eso.”

Por un momento, no entiendo que está sucediendo.

Tagawa empieza a sangrar y se desmaya, y Kushitani cae al suelo en el mismo momento.

De pie frente a sus ahora caídas figuras hay un hombre que no estaba ahí momentos antes.

Sólo descubrir qué estaba pasando me llevó varios segundos.

Y todavía lleva más tiempo a mi cerebro el procesar completamente toda la situación.

El hombre bajó desde arriba y cortó a Tagawa.

Tagawa reaccionó rápido y le bloqueó, pero fue cortado junto con su espada mágica hecha de partes de dragón.

Cerca del cuerpo caído de Tagawa, se encuentra la espada mágica en dos partes.

Después de abatir a Tagawa, el hombre agarró a Kushitani con su otra mano y la estrelló contra el suelo.

Como si nada, los dos están fuera de combate.

Dos aliados fuertes, caídos en un instante.

“¿Hmm? Ay, llegas temprano.”

“No, no es cierto. Tú vas tarde.”

El hombre se dirige a Sophia en un tono tranquilo, como si no acabara de noquear a Tagawa y Kushitani.

Pero la pareja que yacía en el suelo y la abrumadora sed de sangre del hombre que lo hizo me dicen que no era una ilusión.

Hay una distancia terrorífica entre su tono tranquilo y su poderosa presencia, asusta incluso mirarlo.

Si la presencia de Sophia ya es de una fuerza sutil, este hombre en como una espada desenvainada.

“No los has matado, ¿no?”

“Nah, no están muertos. Pero sería una mala idea dejarles perder más el tiempo, así que decidí hacerles callar por un rato.”

Sin embargo, estas razones no son el por qué estoy tan sorprendido por la abrupta aparición del hombre.

No es el hecho de que él era lo suficientemente fuerte como para vencer a Tagawa y Kushitani en un instante o la abrumadora amenaza de su presencia.

No, es esta persona en particular está aquí.

“Hey, cuánto tiempo. ¿O te has olvidado de mí después de todos estos años?”

El hombre mira hacia mi y habla en un tono familiar.

No había forma de que pudiera haberlo olvidado.

Muchos de mis recuerdos de mi antiguo mundo se habían desvanecido, pero sigo recordando su cara con mucha claridad.

Lo he estado buscando por tanto tiempo.

Y después de lo que la Srta. Oka nos contó, me había estado preparando un poco.

Ya pensé que esto podía suceder.




Y ahora aquí está, justo delante de mis ojos.

“Kyouya.”

El mejor amigo de Katia y mío en nuestras anteriores vidas, Kyouya Sasajima.

Ese es el hombre que está justo frente a nosotros.

En el bando de los administradores, junto a Sophia.

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