Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 2: Con Cadáveres y Fantasmas

Parte 5

 

 

Las únicas cosas más rápidas que los rumores son el viento, la luz y los rayos.

“Hey, ¿ya oíste? En el templo de la Misericordiosa Madre Tierra……”




“Sí. Te refieres al rumor, ¿verdad? Al de la hija de un……”

La alborotada taberna siempre era el lugar de intercambio de murmullos y secretos.

Esta era una escena habitual en la taberna anexa al gremio de aventureros.

No había pruebas, pero ellos lo creían; nadie lo había visto, pero todos lo sabían.

No era una cualidad única de los mirones y los curiosos.




Después de todo, uno ni siquiera podría comprobar qué la información esparcida por todo el mundo era cierta.

Podría ser un engaño con magia de ilusión o una conspiración, con alguien tirando de los hilos.

Se dice en el bajo mundo que, aunque tu abuela te invite a comer no debes olvidarte de comprobar que realmente fue ella quien te invito, puede que suene exagerado, pero transmite la idea.

Esto se aplicaba sobre todo a los aventureros novatos.

Después de todo, ellos solo conocían las fantasiosas historias antiguas y cuentos de hadas que oían de los ancianos del pueblo o de sus padres.




Y gracias a ellas emprenderían su viaje a la ciudad para volverse aventureros valientes y llenos de energía.

No son muchos los jóvenes que además de adquirir conocimiento solo escuchando rumores, puedan también confirmar su veracidad.

Más bien ── se podría decir que ese era un privilegio otorgado solo a los jóvenes.

Ya que, sin conocimiento ni experiencia adecuados, solo con talento innato ── se enfrentaban valientemente al mundo.

Eso era una estupidez, una imprudencia, pero era algo demasiado valioso como para burlarse de ello.

El número de rumores falsos que rondaban por la taberna eran prueba de esa energía y ── aun así.

“Uuuugh……”

Para la Sacerdotisa, que acababa de derrotar a los goblins reducidos a cadáveres vivientes y al demonio que los controlaba, y logro regresar con vida, era distinto.

Postrada en la mesa, entre gemidos y llantos, tenía una copa vacía en su mano.

Su rostro y su piel, que hasta hace un momento eran blancos, estaban completamente rojos, y su impulso por beber era tal que sorprendió incluso al Chamán Enano.

Esto era muy inusual en ella ── por lo que puede que esta fuera su primera vez ── sin duda estaba ahogando sus penas con la bebida.

“C-Creo que es algo a lo que no deberías darle tanta importancia, ¿verdad?” La Arquera Elfa Superior estaba acariciando la encorvada espalda de la Sacerdotisa, tratando de consolarla. “Generalmente los rumores no duran tanto tiempo. Todos lo olvidarán en seguida.”

Goblin Slayer Volumen 10 Capítulo 2 Parte 5 Novela Ligera

 

“Para los orejas largas un ‘rumor que desaparece dentro de poco’ no es diferente de ‘una leyenda que se transmite por siglos’.”

“Es que no tengo nada más que decir.” La Arquera Elfa Superior alzó la mirada y sus largas orejas ante la interrupción del Chamán Enano, y le frunció el ceño añadiendo “No digas cosas innecesarias.”

El Chamán Enano solo se dignó a beber espléndidamente de la jarra en su mano como si no le importara su réplica.

Al ver que él no mostraba ni una pizca de preocupación hacia la Sacerdotisa, y la Arquera Elfa Superior alzó aún más sus largas orejas.

“Oh vamos” dijo el Chamán Enano como un maestro diciéndole a su discípulo que había hecho un mal trabajo. “A veces solo se necesita un mal licor. Déjala beber, déjala beber todo lo que quiera.”

“Hasta qué punto……”

“Debe ahogarse. A veces es mejor dejarla vomitar.”

En general, ella era una muchacha torpe que se guardaba todo para sí misma.

Ninguno de los dos conocía las circunstancias pasadas del otro ── ¿Acaso se necesitaba presentar un curriculum vitae para poder forjar amistades verdaderas? ── además tan solo habían pasado dos años desde que se formó el grupo.

Él solo sabía que esta chica creció huérfana en el templo de la Misericordiosa Madre Tierra.

Pero él sabía bien que era parte de su naturaleza poner los sentimientos y la felicidad de los demás por encima de los de ella misma.

“Está bien que actúe un poco como una niña mimada frente a Corta-Barbas.”

“Uuh, uh” la torpe mano del Chamán Enano golpeó ligeramente el delgado hombro de la Sacerdotisa que hablaba con palabras incomprensibles.

El Sacerdote Lagarto giró su vista alegremente debido a su respuesta inarticulada.




“¿Qué, quieres lucirte ante mi señor Goblin Slayer?” Él estaba muy relajado, usando un gran barril como silla. “Si te comportas un poco inmadura en este momento podemos reconfortarte, pero quiero que reconozcas que ya has roto el cascaron.”

Dicho eso, eso no cambiaba el hecho de que se le hacía difícil soportarlo, de que le daba vergüenza gritar, y de que era deplorable el que no pudiera moverse.

Mientras era reconfortada por todos de esa manera, el Sacerdote Lagarto emitió un ruido desde su garganta, riendo en silencio.

Sin lugar a dudas era una feroz risa carnívora, pero al mismo tiempo, era la sonrisa llena de un afecto sin fin del sacerdote.

La Arquera Elfa Superior resopló por su nariz, mostrando su poco interés, y se acercó a un lado de la Sacerdotisa para poder acurrucarse.

Con ambos brazos extendidos, en una postura muy relajada, ella giró su cabeza apuntando solo sus ojos hacia el Sacerdote Lagarto.

“Si eres un sacerdote, di algo un poco más significativo.”

“Bueno, bueno……”

Encarando los ojos que lo miraban desde abajo, el Sacerdote Lagarto se lamió la punta de la nariz como si estuviera meditando.

La elfa superior observó intensamente sus reptilianos ojos, vidriosos a causa del vino, y su rostro mareado. Un hombre común no habría podido mantenerle la mirada y habría vacilado.

Pero el Sacerdote Lagarto no perdió la calma, se tranquilizó, y abrió su mandíbula con un tono grave.

“Yo creo…… que sería mejor que no te preocuparas por tales insultos.”

“…… Es que, no sé si son verdad o no.”

La Arquera Elfa Superior extendió su blanco dedo, dibujando un círculo en el aire.

“¿No habrá algo en que se basen para esparcir tales rumores? Como el lenguaje soez de la hermana superiora de esta chica.”

Eran palabras insoportables, aunque no tuvieran nada que ver con ella.

Los goblins habían atacado desde el bosque a los ciudadanos de su tierra natal. Ella conocía la experiencia de ser apresada por goblins.

Rara vez se lamentaba al recordar el pasado, pero estaba segura que fue una experiencia aterradora.

Por eso, la Arquera Elfa Superior bajó lamentablemente sus largas orejas y murmuró con un suspiro.

“¿Acaso no les importa…… lo que ella piense?”

“Los rumores falsos son parte de la guerra. No son ningún tipo de maldición.” El Sacerdote Lagarto giró lentamente su cuello hacia un lado y dijo vigorosamente para apartar esas débiles palabras. “Aunque haya hostilidad, no hay valentía, y es más probable que guarden silencio ante su fuerza a que de repente las estrellas caigan del cielo.”

“…… ¿No es inevitable molestarse cuando dicen cosas crueles de ti?”

“Si uno se quebrara por algo así, entonces eso significa que eres muy débil. Así que no hay de qué preocuparse.”

Las palabras del Sacerdote Lagarto eran declaraciones rotundas, como siempre.

La Arquera Elfa Superior frunció los labios diciendo “Son una tribu de barbaros” como solía comentar, y rio entre dientes.

“Vaya, ya estoy bastante ebrio.”

“Es porque estuviste bebiendo con mi señora sacerdotisa, ¿no?”

Los dos hombres sin remedio se miraron entre sí con una sonrisa irónica y se encogieron de hombros.

En todo caso, terminarían ayudando también a la otra aventurera y las llevarían a la posada en el segundo piso.

Así que esta noche beberían sin contenerse ── y en ese momento.

“¡Bieen, aquí tienen!” La Mesera Padfoot llego corriendo con pasos armoniosos a la mesa del grupo.

Por alguna razón, en la bandeja en su mano había una cacerola de hierro humeante y una canasta de pan.

“¿Comida……?”

“Sí, comida, comida. Tengan cuidado, no toquen la cacerola o podrían quemarse.”

La Arquera Elfa Superior alzó su rostro, olfateó con su nariz y luego dijo “¡Yey!” alzando ambas manos.

Mientras tanto, el Sacerdote Lagarto extendió sus brazos para mover cuidadosamente a la Sacerdotisa, que seguía acurrucada en la mesa.




“¿Uh……?”

“Si solo consumes alcohol hará que te sientas mal del estómago.”

Entonces, la Sacerdotisa se levantó y murmuró como una niña adormecida “Está bien”.

Se sentó sin energías en la silla y con la cabeza colgando, pero……

“¡Bieen, pescado de hielo al ajillo, adelante!” La Mesera Padfoot puso sobre la mesa una pequeña cacerola de hierro increíblemente caliente.




Dentro de esta había aceite de oliva hirviendo, cebollas cocidas a fuego lento y un pequeño pescado.

Las especias y el ajo hervidos emitían un indescriptible aroma, haciendo que el Sacerdote Lagarto expandiera sus fosas nasales dichosamente.

Aunque en su caso quizás era por el pan con queso que ella había traído en la canasta.

“La temporada de peces de hielo es después de que pongan sus huevos en invierno, ¿no? ¿Estás segura de que podemos comerlos ahora?” El Chamán Enano observó la cacerola con profundo interés y preguntó, entrecerrando los ojos debido al agridulce vapor.

“Fufun” la Mesera Padfoot expandió su bien formado pecho con orgullo. “Este año la primavera fue bastante fría. ¡Así que ya hay algunos peces de hielo que ya han desovado que pueden ser pescados!”

En ese caso, sin duda debían probarla.

El Chamán Enano se sirvió bastantes peces y cebollas, y disfrutó de su comida mientras se quemaba la boca.

El ligero sabor agridulce, la suavidad con que se desmenuzaba la carne de pescado y la textura de las cebollas eran incomparables.

Al principio, la Arquera Elfa Superior desconfiaba de este platillo, pero al darse cuenta que podía comerse las cebollas, se deleitó.

En cuanto al Sacerdote Lagarto, él puso queso en su pan, lo sumergió en la cacerola y lo llevó a su boca.




“Dulce néctar” dijo alegremente.

“Y, ¿qué le pasa a esa niña? ¿Alguien la rechazó?” La Sacerdotisa, completamente indiferente a la Mesera Padfoot que la señalaba, se las arregló para llevar su cuchara a su boca mientras mantenía una mirada alicaída. “…… Les traje esto porque me pareció que estaba deprimida.”

“Es un simple rumor, un-ru-mor.” La Arquera Elfa Superior entrecerrando sus ojos le comento a la Mesera Padfoot murmurando “No sé qué tiene de interesante”.

No era una mirada dirigida a alguien en específico, sino a la chusma que comenzó a esparcir ese maldito rumor.

La Mesera Padfoot asintió con un “Um” debido a la Arquera Elfa Superior que no trataba de ocultar su disgusto. “Bueno, a mí tampoco me agradan los rumores. Pero parece que aquellos con oídos agudos ya han comenzado a actuar.”

“¿Cómo dices?” De repente, el Sacerdote Lagarto, que estaba masticando el pan con queso, detuvo sus manos y se unió a la conversación en un tono perspicaz.

Sin siquiera preguntarse si él estaba a punto de comérsela, la Mesera Padfoot dijo “¿Um?” frotando las almohadillas en sus manos. “Bueno, es que, hay un comerciante de la Ciudad del Agua que está tratando de vender su propio vino en lugar de el del templo de la Misericordiosa Madre Tierra.”

“Un comerciante……”

“Parece que actúa bastante rápido.”

“Bueno, yo quise rechazarlo, pero el viejo…”

Probablemente no. El Chef Rhea era una persona amable, capaz y confiable.

Él le daba su debida importancia a las cosas que había comprobado por sí mismo, y no a los rumores o a los comerciantes que aparecieran abruptamente.

Por supuesto ── también sucedía que, a menudo, seguir las modas actuales traía buenos resultados.

Al final todo dependía de su propia postura.

Esa era la diferencia entre la vida y la muerte. Eso aplicaba tanto para aventureros como para comerciantes.

“¿Cómo lo ves, mi señor hechicero?”

“Aunque me lo preguntes no sé qué responderte escamoso.”




El Chamán Enano y el Sacerdote Lagarto intercambiaron palabras ágilmente para determinar la postura que el viejo habría tomado.

¿Podrían reaccionar de manera astuta a este asunto que acababa de surgir el día de ayer?

Porque sería extraño que un comerciante no ocultara algún misterio.

Donde se movía una gran fortuna, siempre había alguien manejándolo todo en secreto desde las sombras.

El manejo del dinero, las pérdidas y las ganancias, formaba parte del campo de conocimiento de los enanos, pero ──……

── No tengo ni idea……

Necesito más alcohol. El Chamán Enano asintió profundamente y vació de un trago su copa de vino de la Misericordiosa Madre Tierra.

“Aún así, ¿por qué están tan raros?” Interrumpió la Mesera Padfoot, con sus manos en la cintura y viéndose un poco molesta ante la espontanea plática que habían comenzado.

“En este momento debemos cuidar a esta niña ──……”

“¿Dónde está Goblin Slayer?” Susurró repentinamente la Sacerdotisa en una voz muy baja ── casi como él siempre hacía.

“…… Hizo su reporte y se fue, como siempre.”

La Mesera Padfoot golpeó su frente con las almohadillas en sus manos diciendo “Agh” mientras los miraba.

── ¡Demonios, por eso están así de raros!

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