Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 2: Con Cadáveres y Fantasmas

Parte 3

 

 

“¿Qué es esto?”

La espada que arrojo se clavó sin piedad en la garganta de un goblin, provocando que este cayera hacia atrás soltando un chorro de sucios fluidos.

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Y aunque estaban separados por la blanca bruma, el olor a carne podrida y sangre les perforo fuertemente la nariz.

A pesar de este ataque, el goblin derribado retorció su cuerpo en silencio para luego volver a levantarse lentamente en medio de la niebla.

Goblin Slayer dijo molesto.

“Estos no son goblins.”

“¡Es obvio que son no muertos……!” Respondió enojada la Arquera Elfa Superior, lanzando flechas una tras otra en rápida sucesión.

Las flechas con punta en forma de capullo salieron a la velocidad de un rayo trazando una trayectoria que sería imposible de lograr por manos humanas, volaron hacia la niebla y desaparecieron.

El sonido de la carne siendo perforada era prueba de que las flechas no fallaron su objetivo.

Sin embargo, las sombras que se arrastraban desde la niebla se acercaban hacia los aventureros con flechas emergiendo de sus cuerpos.

Como al parecer era imposible hacerles daño, la Arquera Elfa Superior chasqueo impropiamente su lengua.

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“¡Aah, ya pues! ¡Siempre es así! ¡Por eso odio a los no muertos……!”

“¡Primero rómpanles las piernas!” El Sacerdote Lagarto extendió rápidamente su larga cola, la enredó en las piernas putrefactas de un goblin y lo arrojó al suelo.

Al apretarlo hizo un desagradable sonido, como el de exprimir una fruta, pero el goblin seguía batallando para poder ponerse de pie.

El Sacerdote Lagarto se limpió la suciedad pegada en su cola y le grito a sus compañeros.

“¡Los músculos y los huesos solo son un mecanismo hecho de carne después de todo, si los rompen no se podrán mover!”

“¿¡No habías dicho que los cadáveres no eran tu especialidad……!?”

“Hasta donde yo sé, los muertos vuelven a la tierra y ayudan a que crezca el moho en el fango.”

El Chamán Enano se encogió de hombros ante la respuesta del Sacerdote Lagarto que cambio de tema como si nada, blandiendo su hacha con una mano.

Mientras luchaba con una mano, metía la otra en su bolso de catalizadores.

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La hoja de su hacha segaba las extremidades de los goblins como si cortara madera, pero no podía contener a los cadáveres que habían olvidado lo que era el miedo.

“Avancen, si se nos vienen encima será el fin.” El Chamán Enano frunció el ceño mientras seguía a sus compañeros de grupo con sus cortas extremidades. “¡Corta-Barbas, debes atacar al nigromante!”

“Nigromante” repitió murmurando Goblin Slayer nuevamente como un loro. “¿Es un goblin?”

“¡Si tú no lo sabes nosotros tampoco!” Respondió enfadada la Arquera Elfa Superior. Ella ya había puesto su gran arco en su espalda y había desenvainado una espada corta hecha de obsidiana.

Ella solo lanzaba puñaladas sin acercárseles, pero los goblins no mostraban signos de retroceder.

Las sombras que emergían de la tierra y se acercaban a ellos, solo seguían incrementando.

Sacudiendo irritadamente sus largas orejas, la Arquera Elfa Superior lanzaba maldiciones en idioma élfico.

Afortunadamente, aunque los cadáveres de los goblins eran demasiados, sus movimientos eran muy torpes.

En medio de la multitud de cadáveres, el grupo se reunió formando un círculo, moviéndose de manera errática, logrando mantener a duras penas su formación.

Pero estaban siendo acorralados lentamente. El colapso de su formación era solo cuestión de tiempo.

“…… ¡E-Este……!” La Sacerdotisa, parada en el centro del grupo, miraba fijamente una tenue luz en la niebla, reflexionando con un dedo en sus labios.

Nigromante, fuera bueno o malo, se decía que este normalmente lanzaba un hechizo para manipular a los cadáveres.

En ese caso, esto era un hechizo. Una maldición.  Lo que significaba ──……

“Si esta es una maldición…… ¡Debe haber un lugar de origen!” Aunque era información muy vaga, la Sacerdotisa apuntó hacia ese destello y gritó. “Aunque no sé si sea obra de los goblins o de un verdadero nigromante……”

“Entonces debería estar en la cima del túmulo.” Dijo despreocupadamente el Sacerdote Lagarto, mientras tomaba un cadáver cercano con sus garras, partiéndolo en dos. “Si fuera yo, desde allí realizaría una maldición.”

Goblin Slayer giró su casco de hierro mientras recogía una espada que estaba a sus pies.

Probablemente fue enterrada junto con un soldado en el túmulo. Era vieja, oxidada y no le gustaba su longitud.

Tras blandirla un par de veces para probarla, miró hacia la Sacerdotisa.

“¿Si vamos hasta el origen, podremos destruirlo?”

“¡Sí……!” La Sacerdotisa apretó con ambas manos su sonoro bastón y asintió con fuerza.

“Entonces está decidido” dijo Goblin Slayer. “Hacia la cima del túmulo.”

Los aventureros asintieron y comenzaron a actuar de inmediato.

Era una suave pendiente, una escalada que implicaría evitar a los goblins que se acercaban desde todas direcciones.

Pero no había nada que pudiera evitar que este grupo atravesara esta gran multitud.

¿Acaso sería un problema si el cadáver de un goblin se interpusiera en tu camino?

“¡Solo hay que cortarle las piernas, ¿no……?!” Murmuró la Arquera Elfa Superior corriendo al frente del grupo y, como hace unos momentos, sacó una flecha con la punta en forma de capullo.

Llevó su espada a la punta de la flecha y esta se dividió en dos como si una bifurcación brotara naturalmente de ella.

Se puso la espada en la boca y, con un hermoso movimiento fluido, preparó el arco en su espalda dándose la vuelta, y disparó la flecha.

La flecha disparada voló cerca del suelo haciendo un sonido similar al de algún instrumento musical, como si fuera una serpiente reptando, para finalmente clavarse en su objetivo, las rodillas de un goblin y ────

“¿¡────!?”

El fuerte impacto atravesó y destrozo completamente sus rodillas e hizo que las piernas del goblin volaran hacia atrás, haciendo que su cuerpo girara sobre su eje, provocando que su pecho chocara fuertemente contra el suelo emitiendo un terrible sonido.

Si los cadáveres fueran capaces de sobresaltarse, este sin duda lo habría manifestado.

Los aventureros siguieron hacia adelante, pisoteando el cadáver que se había derrumbado.

“¡Hurra!” La Arquera Elfa Superior comenzó a preparar la siguiente munición mientras sacudía de arriba abajo sus largas orejas, con su espada aún en su boca.

“Qué desagradable” murmuró el Chamán Enano que la veía de reojo. “Es por esto que nada bueno viene de llevar a un elfo a la guerra……”

Y no es que él no estuviera haciendo nada tampoco.

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El Chamán Enano, encargado de la parte trasera, sacó una bolsa de agua de su bolso de catalizadores mientras corría.

Al quitar el corcho, el agua se derramó y goteó sobre el suelo ── lo que significaba que los preparativos estaban listos.

《¡Gnomos, Ondinas, canten, bailen un tango, pero conviertan esto en fango!》”

No importaba si conocían o .

Si las palabras del Sacerdote Lagarto eran ciertas, las piernas eran un mecanismo en el que los huesos eran la piedra angular, y la carne eran los resortes.

Entonces si el suelo de repente se transformaba en lodo, sus piernas serian tragadas por el charco, e inevitablemente caerían al suelo.

Y funciono, si no hubieran sido inmovilizados por el lodo, el escape habría sido imposible.

Y ya que, si tus extremidades se hundían en un pantano, haciéndote caer, eventualmente te ahogarías.

Los goblins continuaron hundiéndose mientras sacudían sus extremidades como niños pequeños.

A medida que los cadáveres de los goblins se acercaban, siguiendo el olor de la vida, uno tras otro caían en el pantano.

Y aunque normalmente los goblins tenían la inteligencia de un niño, ahora habían perdido incluso eso.

“¡Corta-Barbas! ¡No te preocupes por la retaguardia, ve!”

“Um.” Respondiendo brevemente, Goblin Slayer saltó hacia la vanguardia.

Inclinándose hacia adelante, lanzó su espada hacia el cadáver de un goblin, enterrándola profundamente en su cráneo.

El goblin tomado por sorpresa miró hacia adelante, encarando al aventurero que se dirigía hacia él, con su materia gris escurriéndose por su herida.

Goblin Slayer empujó su escudo redondo hacia su tráquea, fracturando su médula espinal.

“Siempre son muchos, pero……” Él pisó el brazo del goblin que aún se retorcía y, chasqueando su lengua, le arrancó el brazo lleno de carne putrefacta. “Los goblins son una molestia incluso muertos.”

“¡Goblin Slayer!”

Respondiendo al agudo grito de la Sacerdotisa, alzó su nuevo garrote improvisado con un gruñido.

La cabeza del cadáver goblin, que emergió de la tierra tratando de agarrar su pie, fue literalmente aplastada.

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Goblin Slayer pateó el cráneo aplastado, y giró su casco de hierro en silencio.

Después de todo, aun había muchos enemigos. Era una situación abrumadora.

Las sombras retorciéndose en la niebla eran mucho más que antes. Eran como un solo monstruo enorme.

── ¿Es… lo mismo de siempre?

En sí, nada había cambiado.

“¡…………!”

Detrás de él, la Sacerdotisa sostuvo firmemente su sonoro bastón con ambas manos y asintió con una expresión ansiosa.

No había problema alguno. Concluyendo eso, el grupo se adentró en la niebla con Goblin Slayer al frente.

Continuaron subiendo y subiendo, hacia la cima del túmulo.

En un momento, solo se escuchaba el desagradable sonido de la carne siendo aplastada y desgarrada, violentas respiraciones, y el sonido del lodo salpicando.

De vez en cuando, el grito de guerra del Sacerdote Lagarto hacía eco entre las sombras.

Se movieran o no, los cadáveres permanecían taciturnos. Los leves gemidos que producían se perdían junto con los sonidos del viento.

La Sacerdotisa parpadeó varias veces debido a las gotas que fluían desde su frente hasta sus ojos.

Antes de darse cuenta, la niebla los había empapado completamente, y su húmedo atuendo sacerdotal se había pegado a su piel.

Despegó el dobladillo de su vestimenta, que se había metido entre sus muslos, mientras seguía desesperadamente la espalda de Goblin Slayer y a pesar de que su garganta se estremecía a causa de su nerviosismo.

El final de la batalla, es decir que todos regresaran vivos, dependía de sus delgados y delicados hombros.

Ni siquiera quería imaginar en qué pasaría si la oración de luz sagrada no lograra salir de sus labios.

Eventualmente terminarían exhaustos, destrozados, triturados, con el estómago rasgado, la dignidad manchada y serian devorados.

De repente, ella pensó, ¿No estoy en realidad en aquella cueva?

¿En verdad no estaba llenándose de suciedad en el nido de aquellos asquerosos goblins mientras esperaba la muerte?

¿No estaría viendo un estúpido sueño mientras la manada de goblins se reflejaba sobre sus vacíos ojos?

¿Qué podría hacer una joven con la mente rota, asustada y llorando, mientras se aferraba con una voz temblorosa a sus plegarias a los dioses?

Y después de que sus oraciones no alcanzaran a los dioses, de que se aplastaran el espíritu de sus compañeros y fueran asesinados obviamente, ella también sería ──……

“Solo un poco más.”

Esas no eran palabras de aliento cálidas y amables como ‘Esfuérzate’ o ‘Todo estará bien’

Eran palabras dichas en un tono de voz muy grave, inorgánicas, desinteresadas, y breves.

La Sacerdotisa respondió “Sí” con una pequeña voz, como si su entorno se hubiera aclarado de repente.

── Claro, en realidad no es así.

Reunió todo el aire que pudo en su delgado pecho emitiendo un profundo suspiro. Ya que en realidad estaba en un buen lugar, uno del cual estaba orgullosa.

La Misericordiosa Madre Tierra era quien le obsequiaba los milagros, y ella solo actuaba en su nombre.

Ella solo rezaba con todas sus fuerzas porque todos sus compañeros también se estaban esforzando. Sabía que no debía vanagloriarse.

Tras pensar eso, la circulación de su sangre se volvió mucho más fluida y sus ideas se aclararon.

Tal vez fue gracias a eso que lo noto. La Sacerdotisa parpadeó.

Había algo más allá de la niebla, no eran los cadáveres, sino un extraño sonido ──……

“¡¿……?! ¡¿Kya!?”

Al siguiente instante, el sombrero de la Sacerdotisa voló por los aires junto con algunos de sus dorados cabellos.

El arrojar su cuerpo al lodo, guiándose por el erizamiento del vello en su nuca, rindió frutos.

Algo había atacado a la Sacerdotisa, mientras hacia un ruido como de algo afilado cortando el aire. Y luego, sucedió una vez más.

“¡¿Ah……!?” Finalmente, la Sacerdotisa dejó escapar un grito mientras yacía boca abajo en el fango, ensuciando de lodo todo su atuendo.

Luego de caer en el lodo como si hubiera sido arrojada, un enorme agujero apareció cerca de sus botas y sangre fluía de sus muslos.

Al mirar más de cerca noto que su atuendo sacerdotal también estaba desgarrado, claramente fue un ataque que quería arrebatarle la vida.

De no ser por la gruesa y brillante cota de mallas que estaba acostumbrada a usar, su corazón podría haber sido perforado.

Entonces sucedió una tercera vez ──……

“¡Arriba!” dijo molesto Goblin Slayer. “No es un goblin.”

Se oyó el ruido de carne y huesos siendo cortados, y luego parte del brazo podrido que usaba como arma, pero que ahora uso para protegerse, salió volando y se hundió en el lodo.

Goblin Slayer tiró el brazo de goblin, del que ahora solo quedaba la muñeca, y desenvainó la espada oxidada de su cintura.

Luego, apoyándose sobre su otra mano, se agachó rápidamente al lado de la Sacerdotisa.

“¿Puedes pararte?”

“Es-Estoy…… bien……”

Apoyándose en su bastón mientras respiraba de forma áspera, la Sacerdotisa logro levantarse inestablemente, pero luego colapsó a causa del dolor.

Las lágrimas corrían por su rostro, no a causa el dolor, sino debido al lamento y a la frustración. Aguantar en este estado hasta la cima del montículo sería ──……

“¡¿Hya!?”

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Mientras pensaba eso, el cuerpo de la Sacerdotisa se elevó suavemente.

Le tomó un instante darse cuenta que Goblin Slayer la estaba apoyando en su hombro.

“Vamos.”

“¡Ah, s-sí……!”

En el momento en que extendió su mano para tomar su sombrero, que había caído al lodo, el afilado viento volvió a soplar.

Chispas y oxido salieron volando de la espada levantada de Goblin Slayer, ensuciando el rostro de la Sacerdotisa.

“¿Puedo encargarles esto?” Dijo brevemente Goblin Slayer, ignorando a la desconcertada Sacerdotisa, que estaba impaciente y avergonzada.

Naturalmente, sus compañeros ── en el momento en que él pensó en ellos de esa forma soltó un suspiro dentro de su casco de hierro ── accedieron.

“¡Por supuesto!” respondió la Arquera Elfa Superior antes que cualquiera, corriendo por la pendiente mientras disparaba flechas hacia la niebla.

Los oídos y ojos de los elfos, que probablemente eran los órganos sensoriales más sobresalientes de entre todos aquellos que tienen palabras, ya habían captado al enemigo invisible.

“¡Fue solo por un instante, pero era una figura humanoide no emplumada ── tal vez sea una criatura! ¡No parece ser de piedra!”

“Entonces” murmuró brevemente Goblin Slayer. “No es una gárgola.”

La Arquera Elfa Superior sacudió sus largas orejas ante esas palabras, y la Sacerdotisa parpadeó sorprendida, olvidándose del dolor en sus piernas.

“¿S-Sabes de ellas……?”

“Naturalmente.”

“Debe ser una especie de demonio.” El Chamán Enano los alcanzó mientras pulverizaba un grupo de goblins cadavéricos con su hacha.

Él sostuvo su hacha fuertemente para proteger a la Sacerdotisa junto a Goblin Slayer, y luego miró hacia el cielo sin vacilar.

El Chamán Enano frunció el ceño al sentir el ruido del viento cortante dar vueltas justo encima de ellos.

Era entendible su malestar, después de todo ahora además de los cadáveres de los goblins también tenían que lidiar con ese nuevo contrincante, sus enemigos habían aumentado. No era una situación para nada agradable.

“Orejas Largas, esa cosa a la que nos enfrentamos está frente a nosotros, ¿no es así?”

“……Siento que su forma de moverse es distinta a la de antes.”

“Incluso entre los demonios hay algunos muy conocidos y otros no tanto.”

“¡Sería bueno que tuvieran nombres fáciles de recordar como As o Joker o algo por el estilo……!” Luego, la Arquera Elfa Superior disparó una flecha hacia la niebla sin siquiera apuntar.

La flecha con la punta en forma de capullo partido en dos desapareció en aquella dirección, dejando un silbido detrás y recibiendo un enorme aleteo como respuesta.

El demonio golpeó la flecha con sus enormes alas, desviando su curso para poder evadirla. En ese instante, entraron en acción.

Así es, la flecha realmente no había sido desviada. Los arcos de los elfos no eran tan imprecisos, en otras palabras, ella había fallado a propósito.

“¡¡Ahora!!”

“¡¡Sí!! ¡¡Oh, Iguanodón, concédeme este salto!!”

Tan pronto como la enorme sombra oscura se detuvo, él blandió su cola, saltando de entre la niebla con un grito.

Fue una emboscada que se acoplaba muy bien al estilo de lucha de los hombres lagarto.

“¿¡AAAARERRRERERREM!?”

El demonio, que había permanecido en silencio en pos de un ataque sorpresa, gritó estrepitosamente debido a ese ataque.

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Al igual que con los goblins cadavéricos, para vencer a este contrincante no necesitaban cambiar su forma de pelear.

Las garras y colmillos del Sacerdote Lagarto lograron atrapar al demonio, aferrándose a su espalda.

“¡¡AREEEM!! ¡¡AREEEMEER!!”

El demonio lanzo un lamentó con una desgarradora voz, al sentir el ataque de sus malditas escamas, batió sus alas y se elevó en el aire.

Los planes del demonio habían sido completamente destruidos. El primer paso era matar a esa débil sacerdotisa.

Ese era su objetivo, era la regla inquebrantable en las estrategias de lucha de los demonios.

Primero, acabar con los clérigos, hacerlos pedazos y desgarrarlos como harapos viejos, debían liquidarlos.

Sin embargo, habiendo llegado a este punto cambiar su estrategia ya era algo inevitable. Su objetivo seguía siendo el mismo, matarlos a todos, así que comenzaría por este hombre lagarto.

Sin duda moriría si lograba quitárselo de encima y que cayera al suelo desde esta altura. ¡Enviaré a este tonto al olvido!

“¡¡ARRERMERE!!”

“¡Jajajaja! ¡Así que así son los que se han separado del árbol genealógico de la evolución!”

No importa que tan alto volara, las garras ── de sus manos y espolones ── que penetraban en sus alas no lo soltarían.

Y ya que no solo había logrado atravesar la piel y rasgar la carne, la inmunda sangre del demonio comenzó a brotar de sus heridas.

No importaba cuál fuera la adversidad, era imposible que a un hombre lagarto se le escapara una presa que estaba seguro que podía matar.

La supervivencia del más apto, era en todos los sentidos la verdadera y justa fuerza de la supervivencia de los hombres lagarto.

Mientras se aferraba a las alas del demonio, parecidas a las de un murciélago, el Sacerdote Lagarto distorsionó su mandíbula mostrando una feroz sonrisa.

“¡Unas alas así son una afrenta hacia los pterodáctilos! ¡¡Me encargaré de hacerlas una ofrenda, serás un sacrificio!!”

Y, con ese grito de guerra, los colmillos del hombre lagarto finalmente mordieron la tráquea del demonio.

“¿¡¿¡ARRRRARARRRRMMM!?!?”

Sus quejidos sin sentido habían sido reducidos a burdos gritos.

Las garras del hombre lagarto desgarraron la membrana de las alas del demonio, alcanzando lo que parecían ser sus huesos, aferrándose firmemente a ellos.

Finalmente, los fuertes brazos del Sacerdote Lagarto arrancaron las alas del demonio desde la raíz desechándolas sin piedad.

“¿¡AARAMM!? ¿¡ARARAMMMMRREERMMMM!?”

Lo que sucedió después fue solo una caída libre.

No estaba claro en qué pensó el demonio mientras caía en picada hacia el suelo.

En cualquier caso, el demonio se estrelló contra el suelo como un meteorito, dejando tras de sí una estela de sangre y gritos.

“Eso fue un funeral muy llamativo” murmuró el Chamán Enano cuando el demonio cayó en el pantano, quedando con medio cuerpo hundido en el lodo.

“Espera, ¿¡sigues vivo!?”

“No fue la gran cosa.” Respondió calmadamente el Sacerdote Lagarto mientras se levantaba lentamente frente a la asombrada Arquera Elfa Superior.

Escupió la sucia carne sanguinolenta y sacudió su cuerpo para quitarse el lodo de encima.

Luego el Sacerdote Lagarto pisó al demonio, que se seguía convulsionando, con su robusta pierna y torció su largo cuello.

“¡Avancen sin preocupaciones!”

“¡S-Sí……!” La Sacerdotisa asintió mientras soportaba el dolor, Goblin Slayer siguió caminando junto a ella en silencio.

Ahora lo único de lo que debían preocuparse era de su camino. No había nada más sencillo que esto.

Cuidando el flanco izquierdo de la Sacerdotisa, la afilada, corta y oxidada espada cortó la pierna de un cadáver goblin, el cual luego aplastó.

La espada finalmente se había partido por la mitad después de unos cuantos cortes, pero aun así la parte restante era lo suficientemente larga.

Después de todo, él estaba acostumbrado a que sus espadas fueran de esta longitud. Goblin Slayer empuñó la espada y la arrojó hacia el frente.

La espada que voló en línea recta sin rotar y perforó en la garganta de un goblin.

“¿¡Hya!?”

Goblin Slayer saltó para sujetar a la Sacerdotisa, derribó al goblin que se aproximó a ella de una patada y lo pisoteó.

El olor de la carne podrida ensangrentada, el lodo y los putrefactos cadáveres eran los mismos de siempre.

Pero el goblin, que ni siquiera gritó luego del ataque que debería haberlo matado, se retorcía debajo de su zapato.

Los goblins desarmados giraron las cuencas vacías de sus ojos hacia ellos, acercándose con ambos brazos extendidos hacia el frente mientras gemían.

“Esto no me gusta.”

Estos no eran goblins.

Murmurando molesto, Goblin Slayer miró la espada a la que solo le quedaba el mago debido al continuo uso.

Y esto era… porque no tenía un suministro continuo de armas. Bajó a la Sacerdotisa con cuidado, dejándola en el suelo, y preparó el escudo en su mano izquierda.

“¿Puedes continuar?”

“Puedo……” comenzó a decir la Sacerdotisa, y luego gimió de dolor cuando sus pies alcanzaron el suelo. “……¡Sí puedo……!”

“Bien.”

La Sacerdotisa asintió con lagrimas en sus ojos, y comenzó a caminar arrastrando ambos pies.

Faltaba solo un poco para legar a la cima del montículo. Pero esa corta distancia parecía terriblemente lejos.

Entonces, solo por un momento, sucumbiendo a sus lamentos, ella miró hacia atrás y ahí estaba él, blandiendo su escudo redondo.

El escudo pequeño y redondo, pero afilado en la orilla, derribaba las extremidades podridas como un machete cortando ramas.

Más allá, pudo ver las flechas de la Arquera Elfa Superior, el hacha del Chamán Enano, y las garras, colmillos y cola del Sacerdote Lagarto, que se movían violentamente.

La niebla era extrañamente delgada, y gracias a eso la Sacerdotisa pudo ver la batalla que tenía lugar en medio de la niebla.

De repente, la Arquera Elfa Superior sacudió sus largas orejas, levanto su rostro y agitó su mano con una sonrisa. La Sacerdotisa asintió al verla.

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Sostuvo sus adoloridos muslos, y poniendo todo su corazón en ello, inhaló, exhalo, y se puso firmemente de pie.

Al extender sus manos para apoyarse en su sonoro bastón, como dependiendo de él, la sangre que emanaba de sus heridas goteó hasta la palma de su mano.

Aun así, la Sacerdotisa se sostuvo firmemente.

Se decía que en el pasado un virus, proveniente de los demonios, que manipulaba a los cadáveres con algo más que una maldición logro arrasar con el continente.

Si ese fuera el caso esta ocasión ── la Sacerdotisa eliminó esa preocupación llenando su delgado pecho de aire con un profundo suspiro.

Después de todo ella solo tenía que rezar. Ella en realidad no hacía nada. Solo se limitaba a ser una mediadora, una intermediaria de los dioses.

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── Por eso, no tengo de qué preocuparme.

Y así, finalmente, luego de que la Sacerdotisa mirara el sucio casco de hierro, cerró los ojos con fuerza, y rezó.

Realizo una plegaria para conectar su conciencia directamente con el reino celestial. Siendo el alma de esta devota creyente consolada por la suave caricia de un gentil dedo etéreo.

《¡¡Oh Madre Tierra abundante en misericordia, concede tu sagrada luz a aquellos que estamos perdidos en las tinieblas……!!》”

Un destello, una misericordiosa y vivida luz blanca cubrió la densa oscuridad provocada por la maligna niebla.

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