Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 23

Capítulo 257: El Arma Secreta

 

 

El Dios de la Pelea apareció luego de dos días. Fue gracias a Atofe y los otros que lo mantuvieron ocupado… pero ellos no regresaron. No creo que la raza inmortal haya muerto tan fácilmente… pero el Dios de la Pelea probablemente hizo suficiente daño para que no pudieran seguirlo. En cualquier caso, gracias a ellos, nuestros preparativos se completaron.

El dios de la Pelea vino a nosotros sin esconderse ni apresurarse. Hizo su aparición calmadamente, con Gisu sentado en sus hombros, como si dijera que no importaba lo que hiciéramos, no podríamos detenerlo.

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***

 

 

La batalla comenzó en la entrada del bosque. Yo estaba de pie en lo alto de un muro gigante creado ahí. Medía aproximadamente diez metros de alto y dos metros de espesura. Desde la cima del muro, que estaba hecho como si su propósito fuera proteger el bosque, yo lanzaría magia, cañones pétreos. Lanzaría tal cantidad de ellos que al menos podría derribar a Gisu.

El ojo de clarividencia no sirvió contra Badigadi. Parece que ni siquiera Orsted sabía la razón. Badigadi probablemente sea esa clase de Miko, o como resultado de algo en el pasado, obtuvo resistencia a los ojos demoníacos.

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El oro brilló a la distancia. Ante todo, desde que nací en este mundo, el cañón pétreo ha sido el hechizo que más he usado.

Apunté para un golpe directo. Uno de cada diez disparos dio en el blanco, pero incluso desde esta distancia entendí que no hicieron mucho daño. Un golpe directo hubiera abierto un agujero en la Armadura Dorada, pero este se llenaría de nuevo.

No penetraron.

Incluso tratar de estancarlo fue un fracaso, el Dios de la Pelea continuó avanzando sin siquiera defenderse.

A esta distancia parece haber una disminución de poder. Como pensaba, tiene que ser a menor rango.

Incidentalmente, una también golpeó a Gisu.

Fue difícil ver a esta distancia, pero el cayó de sus hombros cuando lo golpeó, así que estoy muy seguro de que lo golpee, sin embargo, él se levantó como si nada, así que parece que no recibió casi ningún daño. Pudo simplemente haberse bajado del Dios de la Pelea como medida de precaución y ocultarse en su espalda.

Si hubiera sido un poco más cerca, Gisu pudo haber recibido suficiente daño para causarle muerte instantánea, pero cuando piensas en por qué no fue aniquilado por el trueno, parece que Gisu mismo también tiene alguna clase de resistencia mágica.

Al final, no pudimos ni siquiera retrasar su avance.

Cuando el Dios de la Pelea estuvo suficientemente cerca, invoqué magia de fuego hacia el interior del muro y me retiré hacia el bosque.

No tenía ninguna intención de dejarlo acercarse más de lo necesario.

«Todo esto estaba dentro de lo esperado.»

Una vez que confirmé la destrucción del muro, un murmullo se escapó de mi boca. Dentro de lo esperado. Sabía que esto pasaría.

Cuando el Dios de la Pelea entró en el bosque, este estaba cubierto de una amplia y densa neblina de mi autoría. Mientras activaba un lodazal de las mismas dimensiones. El reconocimiento, así como esparcir la confusión fueron confiados a la fuerza de guerrero Supard guiados por Guijerd. Ojos mágicos no parecen ser efectivos contra él, pero el tercer ojo de los Supard lo fue; sus sentidos podían alcanzarlo.

Fue efectivo.

Acorde con el reporte, como resultados de las tácticas de guerrilla de los Supard, el Dios de la Pelea había perdido su camino, y vagó sin rumbo por unas cuantas horas. Esperaba que continuara así y acabara saliendo del bosque. Mientras pensaba eso, continué extendiendo el rango de la niebla y el pantano.

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«El Dios de la Pelea ha cambiado su dirección.»

Y con esa coordinación, Ruijerd apareció con su reporte. Parecía que el Dios de la Pelea se dirigía hacia el Valle de los Dragones de Tierra.

Esto era probablemente contribución de Gisu. Más que Badigadi por sí solo, parecía que Gisu sabía cómo caminar dentro del bosque en esa intensa niebla. Era cuestionable si podría todavía caminar incluso si conocía el camino, pero si se consideraba que usaba alguna clase de herramienta mágica, entonces no sería extraño pensar que sí.

No, si tuviera una herramienta mágica, entonces no habrían vagado por horas como lo hicieron. Entre el lodo y la densa niebla, probablemente tuvo que usar algún medio anacronístico que le obligó a tomarse su tiempo antes de decidirse por un camino.

La niebla, pantano y la guerrilla Supard, incluso con eso, sólo fuimos capaces de retrasarlos por tres horas. Hubo tres incidentes en total. Tres de los guerreros Supard que se acercaron fueron asesinados por el Dios de la Pelea. Pero sus muertes no fueron en vano, gracias a ellos, el sol se ha puesto. Y al mismo tiempo, los movimientos del Dios de la Pelea se detuvieron. Aunque es improbable que esté impulsado por energía solar, parece que detuvo sus movimientos por la noche.

Pero yo no me detuve. No paré con los efectos de la niebla o el pantano, ni los Supard sus tácticas de guerrilla. Ataqué a larga distancia con cañones pétreos.

No esperaba que hiciera mucho daño, pero no iba a simplemente dejarlos dormir, iba a evitar que descansaran a toda costa. Puede que no tenga mucho efecto en Badigadi, pero para Gisu, tiene significado. Con estos pensamientos, el primer día terminó.

***

 

 

En el segundo día, continuando con lo que estaba haciendo en el primero, tratamos de retrasar al Dios de la Pelea en el Valle del Dragón de Tierra.

Al amanecer del segundo día, crucé el valle y desde lo alto de la muralla, miré hacia el bosque abajo. Parado junto a mí estaba Ruijerd, mirando del mismo modo. La topografía del Valle del Dragón de Tierra estaba extremadamente bien situada para la defensa. Era un foso de más de un kilómetro de profundidad. No lo noté la primera vez que lo crucé, pero el risco del lado de la aldea Supard es ligeramente más alto. No tiene mucho que ver con la magia, pero fundamentalmente, una posición más alta en batalla es ventajosa. Uno puede ver mejor desde una posición elevada y con la gravedad trabajando de tu lado, toma más energía subir que bajar.

Con esa mentalidad, creé un terraplén con magia desde las profundidades del risco al lado de la aldea Supard. Era poco menos de 20 metros de alto, así que no era tan empinado como el de la entrada del bosque, pero este era el único lugar del valle algo estrecho, así que no es problema. Había abierto un agujero en el puente que conecta como una entrada al caer de él, pero lo he cubierto. De este modo, no podría simplemente saltarlo y súbitamente empezar a pelear como el Dios Ogro hizo… probablemente.

Nunca subestimé al Dios de la Pelea, pero este fue el más fuerte y más alto muro que pude preparar en tan poco tiempo. Si pudiera saltar este, tendría que dejarlo estar.

Incluso si no lo cruzaba de un salto, y simplemente llegaba a la superficie del muro, era posible derribarlo con cañones pétreos desde arriba. Podría volver la magia inútil, pero no revertir cambios de terreno, gracias a las batallas anteriores ahora estaba seguro de eso.

De nuevo, gracias a la confirmación que tuve al principio de la batalla, me di cuenta que los cañones pétreos eran suficientemente efectivos. Si fueran a escalar este muro y yo golpeara a Gisu con el cañón de piedra desde aquí, entonces él, que no posee ningún poder en absoluto, caería hasta el valle. Si no, entonces sería posible crear una enorme cantidad de agua y hacerlos resbalar.

Gisu puede que sea un tipo útil, pero en una batalla hecha y derecha, es impotente. Aun así, Badi era alguien bueno ejecutando estrategias y Gisu alguien propenso a hacerlas dada su ingenuidad. Tienen la mejor compatibilidad posible.

También estaba el riesgo de que llegaran desde la parte estrecha del valle. Pero para ellos lo mejor sería cruzar el valle por algún lugar que no conociera y atacar desde ahí.

En lo alto del valle estaban Cliff, Ruijerd, los guerreros Supard, y yo. Los guerreros restantes estaban estacionados en algún lugar fuera de los muros para vigilancia. En el peor escenario, si cruzaban el valle por algún otro lugar, lo sabríamos de inmediato. Justo después de la muralla, Eris y el resto esperaban. Si pasan por aquí, será una guerra sin cuartel.

Nos las arreglamos para ganar algo de tiempo. Lo que debería haber tomado un día de viaje tomó tres, ahorramos dos días. Todavía no ha habido ningún contacto de Roxy. El tiempo que ganamos puede haber sido fútil, pero no tengo ninguna intención de cambiar nuestra decisión de ganar tiempo. Desde la batalla en Port City, entendimos que no podemos ganar en una batalla directa. Tengo que apostarle a mi carta del triunfo.

«…»

Amaneció. No sabíamos cuándo llegaría. Miraba hacía el bosque con los guerreros Supard. Acorde a su observaciones, el campamento enemigo estaba fuera de su rango. No estaba seguro de qué pensar.

«¡… Están aquí!»

Mientras consideraba esto, Ruijerd me llamó. Escuchando el estruendoso bosque, forcé mis sentidos a lo mejor de mis habilidades. Pero no era oro. Era algo en una capa blanca. Reconocí de inmediato al dueño de esa capa: era Gisu. Era posible que fuera alguien más, pero parecía que era él.

«¿Quién es ese?»

«Gisu.»

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Ruijerd presionó su vista y lo confirmó. El espacio entre nosotros y él estaba dentro del rango de su tercer ojo. Por tanto, la probabilidad de que fuera Gisu era alta. No venía desde los bordes, sino desde lo profundo del bosque, abriéndose camino entre los matorrales. Era difícil ver dado que todavía estaba oscuro, pero definitivamente lucía como Gisu.

Pero el color dorado no se veía por ningún lado. Gisu estaba sólo.

«¿Huh?»

¿Sólo? ¿Estaba explorando sólo? ¿Gisu, quien sabía qué clase de magia era capaz de invocar yo, estaba sólo? ¿Estaba tan confiado? ¿O Badigadi estaba cerca, esperando?

No, está a unos cien metros del valle; si Badigadi estuviera suficientemente cerca para respaldarlo, Ruijerd lo hubiera visto. A esta distancia, ¿mi ataque sería capaz de matarlo?

» ¡ ! «

Pensando en esto, mi corazón empezó a latir rápido. El cañón pétreo lo alcanzaría. Gisu parecía estar investigando, pero tenía la sensación de que no me había notado todavía. Puedo golpearlo. Cien metros. Tomando en cuenta la elevación, no pueden ser más de 120 metros, si apunto apropiadamente, definitivamente puedo golpearlo a esta distancia.

«…»

¿Debería? No, ¿qué haría si fuera alguien más? ¿Un aventurero usando una capa blanca que acababa de perderse en el bosque?

…No. Nadie debería ser capaz siquiera de moverse dado el fango y la niebla de ayer. Nadie podría haber llegado tan lejos. Si estuvieran tan cerca ya del valle antes de que la batalla empezara, entonces hace mucho que hubieran sido captados por los radares Supard.

Justo ahora, puedo vencer a Gisu. ¿Qué debería hacer? Tiene que ser una trampa. ¿Pero qué tipo de trampa?

Justo ahora, podría atacar. ¿Qué clase de carta tiene de su lado? Si ataco, ¿ganará alguna clase de ventaja? ¿Podría ser que la persona ahí sea alguien que se parece a Gisu? ¿Puede ser que en realidad sea alguno de mis aliados o familiares? No, no puede ser. Imposible. Hasta ayer eran sólo ellos dos. No pudieron simplemente secuestrar a alguien en el camino.

¿No es mi oportunidad? Hasta ahora, me he estado enfocando primordialmente en ganar tiempo, no he hecho un ataque real. Desde el puerto hasta aquí, retrocediendo lentamente. Al viajar con el despreocupado Badigadi, es posible que pensara que sería una victoria fácil. ¿Es tan improbable que bajaran su guardia y acabaran enseñando sus rostros aquí?

El ataque sería muy breve y el riesgo muy bajo. ¿Había alguna razón para no atacar? Existía la posibilidad de que pusieran a alguien a quien no quisiera matar. ¿Pero cuál sería el objetivo estratégico de hacer algo así? ¿Qué es lo que ganan si ataco desde aquí?

… confusión.

Se siente como una trampa, pero no podría pensar en cualquier demérito si ataco desde aquí.

«…»

Correcto. Disparemos. Puede que sea una trampa, pero no hay deméritos en simplemente dispararle, simplemente lidiaré con lo que venga después.

«…Atacaré.»

«Bien.»

Concentré mana en mi mano derecha. Destaqué precisión sobre velocidad o poder. No podré verlo a través de mi ojo místico como suelo hacer, pero estaría cambiando el terreno usando clarividencia mientras predecía la trayectoria de impacto sobre la marcha. Una bala de piedra explosiva por si fallo el disparo. Dudé por un momento al borde del disparo. Pero inmediatamente después de ese momento, el cañón pétreo se disparó desde mi dedo. Con una trayectoria casi recta, se perdió en el lado opuesto del valle.

No hubo sonido.

Luego de que impactó en la persona al otro lado del valle, esta cayó como una marioneta a la que le cortan las cuerdas. Luego de eso, no se movió. Golpeó.

No hubo respuesta.

«…»

Como si nada hubiera pasado, el tiempo continuó su flujo usual. La persona caída no se movía. En el resplandor matutino, nada podía escucharse además del susurro del bosque.

Diez minutos. Veinte minutos.

No, el paso del tiempo real era desconocido, pero aun así seguía moviéndose. Durante ese tiempo, algo brotó dentro de mí.

(Quiero confirmarlo)

Quería confirmar que la persona caída era quien creía que era. ¿Era Gisu o alguien más? ¿Muerto o no? Debería ir rápidamente, confirmarlo y volver inmediatamente, sólo para estar seguros. Ese pensamiento nació en mi mente Pero sentí algo al mismo tiempo. Esta era la trampa. Atacarlo no era la trampa, sino este sentimiento que estaba bullendo dentro de mí ahora mismo era la estrategia de Gisu.

Si la persona caída ahí era realmente Gisu al borde de la muerte, y salgo a terminar con él, en estas circunstancias… Si la persona caída ahí fuera Sylphy quien fue atrapada sin que lo notara y de algún modo fueran capaces de engañar el ojo de Ruijerd, al ir a salvarla inmediatamente, el Dios de la Pelea aparecería y me mataría.

No debo ir.

«…»

Una hora pasó.

Empiezo a sentirme nervioso. ¿Cometí alguna clase de error que no puede ser reparado? ¿No debí disparar después de todo? ¿Fue su objetivo hacerme disparar y entonces atacar mi puesto? ¿Cruzaron el valle desde algún otro lugar mientras esperaba? No, sólo por si acaso, los guerreros Supard estaban haciendo guardia en varios lugares del valle. Creeré en ellos.

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Pasaron dos horas.

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¿Debería ir ahí a confirmar después de todo? Luego de confirmarlo, ¿sería incapaz de predecir el siguiente movimiento de Gisu? ¿Podría ser que realmente estuviera evitando la confirmación por alguna clase de razonamiento?

Pasaron tres horas.

Ninguna clase de movimiento. Varios patrones me vienen a la mente. Ya estoy cansado de pensar tanto. Si cansarme de este modo era la estrategia de Gisu, entonces está funcionando.

Cuatro horas pasaron.

Eso era sólo un cadáver. Si no se movía por cuatro horas enteras entonces no me quedaba duda de que era un cadáver. Pero me pregunto de quién es. Gisu estaba muerto, pero era como si Badigadi no se moviera. Si Roxy estuviera aquí en este momento, entonces podría oír alguna opinión constructiva de ella. Cliff estaba sacudiendo su cabeza con cara hosca.

Han pasado seis horas.

Luego de tomar un tentempié ligero, continuamos mirando el cadáver. No se movió.

Ocho horas.

Estaba empezando a anochecer, la luz del día desaparecía gradualmente. Como resultado de forzar mis nervios por tanto tiempo, empezaba a sentirme cansado. Si, si nada pasa luego de que el día pase por completo, saldré a confirmarlo.

Pasaron diez horas.

«Ludeus, está aquí.»

A las palabras de Ruijerd, miré al bosque, desconcertado. Desde ahí, una armadura que brillaba en color dorado estaba saliendo del bosque. Cuando la armadura dorada se aproximó al cadáver, él lentamente se puso de pie. Y entonces luego de que se miraran uno al otro y hablaran sobre algo, miraron en dirección mía. Cuando encogió sus hombros, me di cuenta: ese gesto era, sin lugar a dudas, de Gisu. Ellos regresaron rápidamente a lo profundo de bosque.

Y entonces el silencio arribó por un corto tiempo de nuevo.

«…Fiu.»

Así que era una trampa. Ese era Gisu. Se usó a sí mismo como señuelo para atraerme hasta él.

Eso fue peligroso. Aun así, luego de poco sería de noche. Confié el lugar a los guerreros Supard y entonces dormí un poco. Estaba tan cansado… No es muy probable que vengan de noche, pero que sea una siesta corta de todos modos.

«Dormiré por un momento.»

Mientras pensaba eso, me arropé con una manta.

El tercer día había acabado.

***

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La noche del tercer día.

Parecía que el lado contrario estaba atado luego de ver la muralla. No podían simplemente tratar de escalarla. Y si no podían saltar entonces no había forma de proteger a Gisu, ese pensamiento me golpeó de lleno.

Pude entenderlo porque una piedra llegó volando desde el otro lado. Era una piedra bastante grande al principio. No sólo llegó a una velocidad tan alarmante que provocaba escalofríos, impactó además en el muro y una parte de él fue destruida. Luego de lo cual, troncos y piedras llegaron volando hacia nosotros a una terrorífica velocidad, aunque fueron todos interceptados por mí, que había sido despertado por el rugido, y así fuimos capaces de evadir más daño en la muralla. Si no podían hacer algo acerca del muro, entonces no podrían atravesarlo. Esa debía ser la razón por la que actuaban de ese modo. Sin mencionar que dado el estilo de pelea de Badigadi hasta ahora, pudo haber pasado a través del muro si estuviera sólo, incluso si pareciera imposible.

Así que era Gisu después de todo.

Si dejaba a Gisu atrás, podría atravesar el muro, pero era posible que alguien lo rodeara y tomara su vida. Por supuesto, no había nada como refuerzos viniendo desde el otro lado del bosque… Pero era posible que Atofe reviviera y viniera tras ellos. Era posible que estuvieran asustados sobre ese asunto.

Incluso si eso no era verdad, debería ser suficiente con dejar a un guerrero Supard en el bosque para terminar el trabajo.

… Pero podría ser posible que fuera expuesto ayer. Incluso si hay un guardia en mi ausencia, la suya no sería una larga. No me sorprendería que el Dios de la Pelea saltara hasta aquí sólo en cualquier momento.

Y entonces… no vendrán refuerzos.

***

 

 

El cuarto día. El Dios de la Pelea llegó con el amanecer. Sólo, como esperaba. Mientras corría con grandes saltos similares a Malta, se colgó cerca al fondo de los muros. Como esperaba. Sí, como esperaba. Gisu no estaba en su espalda.

Al momento que confirmé eso, miré hacia el lado opuesto del valle y disparé. Un ‘Flashover’ de amplio rango y el bosque estaba envuelto en llamas instantáneamente. El rango efectivo era desconocido. Pero no había tiempo para confirmarlo. Mientras dedicaba una fracción de mi visión al bosque en llamas, me concentré en el enemigo frente a mí.

El Dios de la Pelea hizo buen uso de sus seis brazos y rápidamente escaló el muro como una araña. En orden de noquearlo, Cliff y yo disparamos con cañones pétreos y bolas de agua en grandes cantidades, pero fue en vano. El Dios de la Pelea corrió hasta la superficie del muro con abrumadora velocidad.

«¡Cliff! ¡Es inútil, retirada! ¡Ruijerd-san! ¡Lo dejo a tu cargo!»

«¡Entendido!»

Ruijerd nos tomó a ambos y saltó de la muralla. Por supuesto, no esperé a que el Dios de la Pelea pasara sobre ella. En el momento en que aterrizamos, usé magia y derribé la barricada. La enorme masa se derrumbó sobre el valle.

Fue fútil. El muro estalló como si se hubiera usado dinamita aún mientras caía lentamente. Las enormes piedras volaban en el aire. Una armadura dorada estaba entre ellas. Las rocas caían como lluvia. Mientras lidiaba con ellas con mi magia, no quité mis ojos del Dios de la Pelea. Aterrizó cerca de mí, a unos cinco metros de distancia.

«Hmm-hmm.»

Y entonces se dirigió hacia nosotros lentamente.

«Ahora entonces, una vez más.»

Mientras sus brazos superiores se cruzaron, los medios apuntaron hacia mí y los inferiores reposaron en su cintura. Badigadi me vio.

«¡Mi nombre es Badigadi, el Dios de la Pelea! ¡Aquél que ha tomado el nombre de Dios de la Pelea sólo como amigo juramentado de Hitogami! ¡Te reto, bastardo, a un duelo personal!»

«¡QUIERO PREGUNTARTE ALGO ANTES DE ESO!»

Grité de una vez. Mientras ponía de lado los pensamientos que me decían que era inútil argumentar con él, grité:

«Su majestad Badi, ¡¿por qué estás ayudando a Hitogami?! ¡¿Qué significa ser un amigo jurado?! ¡¿No fuiste engañado por Hitogami antes?!»

«¡Él ciertamente me engañó! ¡Fui engañado cuando en orden de proteger a Kishirika, intenté matar a Laplace usando esta armadura, pero maté a Laplace y terminé asesinando a Kishirika también!»

«¡¿Entonces por qué?!»

«¡Hitogami se disculpó conmigo por esa ocasión inclinándose ante mí! ¡Y además de eso, él pidió mi cooperación! ¡Así el Gran Yo no podría decirle que no!»

¿Hitogami se disculpó? Es una mentira. De entre todas las cosas, no podía pensar en él disculpándose. Incluso si lo hacía, sería como si dijera «Ahaha, lo siento por esa, ¿Ok?» mientras se quejaba.

«¡Te está engañando de nuevo!»

«¡No importa! Incluso si lo hace, en tanto siga disculpándose, seguiré perdonándolo. ¡El gran Yo es inmortal! ¡Kishirika resucitó también! ¡Incluso si se disculpó, ya no había ninguna fuente de resentimiento! ¡No puede pedir nada más que esto!»

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Él es demasiado indulgente. Lo dice como si no fuera nada, como si incluso yo le pudiera dejar ir una mentira tan trivial. Pero no puedo convencerme de que matar a mi familia fue algo trivial. Yo no soy un miembro del Clan Demoníaco Inmortal. Mi sentido común es diferente.

«¿No pensarías en cambiar de lado?»

«¡Inútil! ¡Nunca estuve del lado del Dios Dragón para empezar! ¡Pero, si alcanzaras la victoria en esta batalla, podría pensarlo!»

Pelear y entonces cumplir tu deseo. Esta parte de él recuerda mucho a la de Atofe. Si pienso en ello, también hubo un duelo cuando conocí al Lord Demonio. ¿Gané en esa ocasión, o perdí? Al menos, acabó con Badigadi reconociendo mi fuerza. Ese fue por qué pude amistarme tan bien con él.

«… Entiendo. Aceptaré el reto de Su Majestad.»

Pero en la declaración esta vez, Badigadi había olvidado algo importante.

«Combatiremos a Su Majestad todos juntos.»

Eris, Elinalize, Zanoba, y Doga se mostraron desde los matorrales detrás de mí. Más aún, muchos de los Guerreros Supard, quienes hacían guardia en el valle, se reunieron uno por uno.

Y así, una guerra total empezó.

***

 

 

Los tanques de vanguardia fueron Zanoba y Doga; Eris y Ruijerd fueron los atacantes de vanguardia; Elinalize y los guerreros Supard fueron el soporte medio y en la retaguardia, estábamos, yo como atacante, y Cliff como sanador. Una formación de batalla estándar con estrategia estándar. Básicamente, Zanoba y Doga tomarían los ataques frontales, Eris y Ruijerd serían la ofensiva principal, Elinalize y los Supard, que eran inferiores en fuerza de combate, estarían rondando creando disturbios. Muerte instantánea de un sólo golpe era posible, excepto por Zanoba y Doga, pero combinando nuestros esfuerzos y cubriendo nuestras debilidades juntos, podríamos evadir un golpe directo. Incluso si lo lográbamos, fracturas de hueso u otras heridas menores eran un problema, por lo que serían sanados por Cliff y por mí. Sólo teníamos que evitar muerte instantánea o pérdida de consciencia. Cliff se dedicaría en cuerpo y alma a la sanación. Yo sanaría de tanto en tanto, mientras disparaba cañones pétreos desde aquí y allá, provocando daño al Dios de la Pelea y advirtiendo de sus ataques.

Badigadi no podía ser visto por mi ojo de la premonición, sin embargo, podía enfocar el gasto de mana y predecir sus movimientos por los de mis compañeros. Esta era la primera vez que hacía algo así. No he practicado usarlo de ese modo, ni estaba pensado para eso en primer lugar, pero fui capaz de hacerlo de algún modo. Era capaz de entender los movimientos de mis compañeros así como los de los enemigos en el campo de batalla en tanto usara un sólo ojo. De hecho, fue mucho más fácil de lo que parecía en un principio.

Me pregunto si fue por la esencial ayuda de mis aliados. ¿O es por los movimientos tan francos de Badigadi? Al menos, Badigadi no tiene el nivel de habilidad de Alek. A pesar de estar rodeado por Eris, Ruijerd y Sándor, Alek continuó peleando casi sin recibir heridas.

Pero Badigadi era diferente. El número de personas era diferente esta vez, pero su cuerpo era herido por casi todos los ataques. Las cosas progresaban bien. Era capaz de ver los movimientos enemigos y podía predecirlos también.

Sin embargo, una imagen de victoria no venía a mi mente. Badigadi estaba recibiendo todos nuestros ataques, pero eso era todo. Incluso si Eris lo cortaba, si Ruijerd lo perforaba, rápidamente se reparaba. La armadura dorada se retorcía como un ser vivo y rápidamente llenaba sus huecos en un instante. Probablemente la restauración tomaba lugar incluso dentro de la armadura.

A primera vista, parecía que le estábamos provocando muchísimo daño, pero no recibía nada en absoluto. Y no se cansaba en absoluto.

A primera vista parecía una victoria fácil, pero la fatiga ni siquiera se estaba acumulando como en el caso de Alek. Parecía que la lucha simplemente seguiría eternamente, y nuestro lado estaba en una posición desfavorable. No teníamos oportunidad de ganar. Sólo estábamos deteniéndolo. Hasta que la formación de batalla llegara a su límite, hasta que alguien súbitamente colapse, simplemente hasta entonces.

Habían pasado algunas horas desde nuestro choche y todavía resistíamos. No sabíamos qué pasaría si seguíamos así, pero simplemente continuamos. Sin embargo, lucía igualmente forzado.

Como esperaba, los primeros en caer fueron los guerreros Supard. No es que fueran débiles, para nada. Pero muchos eran inferiores comparados a Ruijerd. Era simplemente porque estas personas no habían peleado suficientes batallas reales. O era posible que estos guerreros fueran los que nacieron después de la campaña militar de Laplace. Estos guerreros que, dado el momento de su nacimiento, sólo cazaron lobos invisibles y nada más, no podían compararse al Dios de la Pelea. Cayeron uno por uno en el campo de batalla igual que dominós. Hubo quienes claramente murieron al instante, aquellos que fueron seriamente heridos pero seguían peleando y los que permanecían indistintos. Al final, un grupo de más de diez guerreros se redujo a sólo tres.

La siguiente en caer fue Elinalize. Ella igualmente, no podía ser llamada débil en ningún sentido. Estaba prácticamente en la cima de los aventureros. Estaba en un nivel en el que podía convertirse en vanguardia durante la captura de un laberinto de clase S. Pero seguía siendo en comparación con aventureros. Su especialidad era su habilidoso uso del escudo para desviar ataques, y desde ahí con un mínimo de daño era capaz de controlar a los soldados prevalentes. Pero el escudo al que estaba acostumbrada no estaba con ella. Aunque desvió la mayoría de los ataques del Dios de la Pelea Badigadi haciendo gran uso del escudo que hice con magia de tierra, aun así era fácilmente penetrado. Elinalize danzó en el aire y fue aplastada contra un gran árbol, cayendo inconsciente.

Todo empezó a colapsar a partir de entonces. Cuando Elinalize se desmayó, la mente de Cliff se llenó de preocupación por ella. Una abertura y fue arrastrado por la carga del Dios de la Pelea. Como si fuera golpeado por un camión, Cliff voló hasta un matorral cercano y se desvaneció. ¿Fue eso muerte instantánea o una herida grave? No sabía nada salvo que no regresaba. Luego de eso, no tenía duda que al menos perdió la consciencia.

Cuando Cliff se desmayó, Zanoba y Doga, quienes recibían su magia curativa, perdieron su soporte. Ellos, que apenas recibían golpes gracias a Elinalize y mis cañones pétreos de pronto recibían casi cada golpe. Fueron capaces de aguantar un poco más por mi magia curativa, pero eso fue todo. Atenderlos a ambos, que recibían casi cada golpe, y disparar al mismo tiempo era imposible para mí. Si hubiera estado usando el equipamiento de la Armadura Mágica ‘MK. II’ entonces hubiera sido posible.

Gradualmente perdimos nuestra sincronización y los dos fueron abatidos simultáneamente. Luego de eso, se dirigió a Eris, debido a lo cual Ruijerd la cubrió y se volvió incapaz de pelear. Me apresuré a sanar a Doga y corrí hacia Zanoba, pero era demasiado tarde. Nuestro frente había empezado a derrumbarse tan pronto como Doga fue arrojado al aire. Y cuando sanaba a Zanoba, lo que vi por la esquina de mi ojo fue a Eris golpeada directamente por el puño del Dios de la Pelea.

Eris cayó mientras vomitaba sangre. Era fatal. Mi mente gritó que si no la sanaba de inmediato, sería demasiado tarde.

Pero ya era demasiado tarde.

El Dios de la Pelea cerró la distancia entre él, Zanoba y yo.

«¡Uuooooo!»

Zanoba rugió. Atrapó los puños superiores del Dios de la Pelea, pero fue golpeado en el pecho con los inferiores y su vientre se dobló en 90 grados. Mientras era golpeado en la cabeza por los puños medios, voló en el aire horizontalmente.

Y entonces el Dios de la Pelea se aproximó a mí. Cuando pensé que estaba en peligro, ya no había escape. Disparé una honda de choque con mi mano derecha y cuando me moví hacia atrás dado el retroceso, ya estaba siendo golpeado.

Sus puños intermedios se aproximaron a mí. Rápidamente tomé guardia con mis propios brazos pero fue inútil. Fui golpeado con tanta fuerza que se sintió como si me arrancara la parte superior del cuerpo.

¿Fue buena suerte que no acabara inconsciente? ¿O fue mala suerte? Podía sentir que los huesos de mis hombros y costillas estaban rotos. Era posible que incluso mi espina se rompiera dado que no pude sentir mis piernas. No podía moverme. El shock era tan fuerte que ni siquiera podía sentir dolor.

«…Jaaagh…jaa…»

Rápidamente conjuré magia de sanación y me levanté. Una escena infernal se extendía ante mis ojos. Ni una sola persona estaba de pie. Durante el tiempo que estuve en el suelo, el Dios de la Lucha barrió con los últimos guerreros Supard.

Fueron aniquilados.

Fallé en calcular el momento de retirada y ya no podíamos hacerlo siquiera. Ahora que pensaba en eso, debimos retirarnos en el momento que Elinalize calló.

Debimos retirarnos hasta la villa Supard al juzgar que no podíamos sostenernos más. Y entonces confiarle el resto a Orsted.

Era demasiado tarde para lamentarlo ahora. El Dios de la Pelea estaba finalmente en frente de mí.

“¿…tienes algún último deseo?»

«Honestamente, quiero que perdones mi vida.»

«Puedo escucharlo pero no puedo concederlo. Dado que lo que Hitogami quiere es tu vida.»

Lo único que quiero es al menos sanar a Eris. No parece que tenga la libertad de rogar por mi vida con mi cabeza bamboleante. Algo, ¿no hay nada que pueda hacerse? Sólo necesito cinco (no, sólo tres minutos) para apresurarme hasta donde Eris mientras Badigadi está distraído. Sería genial si tan sólo Cliff pudiera venir y sanar a alguien. De algún modo, como sea, ¿no puede ser?

«Entonces está bien si tomas mi vida. A cambio… ¿estaría dispuesto a proteger a mi familia?»

«Oh ¿familia, huh?»

«Su majestad no está enterado de eso, pero tengo ya cuatro hijos. Y son cuatro muy alegres niños.»

«Los niños son algo excelente. Incluso el Gran Yo quiero crear alguno con Kishirika.»

Badigadi asintió.

«Muy bien. Sin embargo, incluso El Gran Yo no perdonaría a aquellos que me desafiaran.»

«Por supuesto, lo entiendo.»

Luego de mi muerte, Hitogami apuntaría hacia mis hijos, pero, Badigadi no permitiría eso. Aunque sea esta promesa, es aceptable para empezar. Pero sigue siendo posible que no tenga sentido… Este fue mi último trabajo.

«¡Fuajajajaja! ¡Jajajajaja!»

Badigadi rió con fuerza y entonces levantó su puño.

«Muy bien, adiós.»

A estas palabras, miré mis manos, ambas.

Quisiera al menos disparar con toda mi fuerza en el último moment…

«¡Abajo!»

Rápidamente me tumbé en cuatro patas como un perro. Algo aún más abajo que yo pasó a mi lado. Ese algo rápidamente pasó entre las piernas del Dios de la Pelea y se detuvo en el lado opuesto. Con piel oscura, orejas de animal y una cola felina, era la Loba Negra.

El área alrededor de las rodillas del Dios de la Pelea había sido cortada en pedazos. Violentamente se sacudió, por un instante, presidiendo el balance, pero sólo fue un instante. Fue rápidamente recuperado por la armadura y como si nada pasara, sacudió su puño hacia adelante. Y entonces, una falda larga cubrió mi visión.

«¡Uowhaaa!»

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No podía ver ya al Dios de la Pelea ni su puño agitado al frente. Sentí como si algo enorme volara en el aire detrás de mí. Luego de un retraso, pude escuchar el sonido de algo cayendo.

¿Qué acaba de pasar? La única cosa que vi, que apareció de la nada frente a mí, fueron unas bragas azul claro dentro de una falda larga. Y la usuaria de esas bragas, creo que puede que la haya vista algunas veces o puede que no.

Pero conocía a la otra persona. La recordé. Como si pudiera olvidarla, carajo. Esos movimientos, su cabello color arena y la piel color canela de su cuerpo. Una cola que se agita y orejas de animal.

«¡Ghyslaine!»

Entonces eso significa que la persona de cabello negro era… ¡Isolte! ¡La emperatriz del cauce, Isolte! Ghyslaine e Isolte. ¡Y quien se movía con ellas era…!

«¡Sylphy!»

Sylphy corría calladamente por el campo de batalla como un ratoncito. Se aproximó a los caídos y sólo con poner su mano en ellos, con sólo eso, sus heridas fueron sanadas al instante. Y así, curó a Zanoba y Doga en un instante. Magia de curación sin encantamiento.

Cuando lo vi, Eris y Ruijerd salieron de los matorrales y se acercaron a mí. Antes de que lo supiera, nuestro cuerpo de batalla estaba reorganizado. Isolte como nuestro escudo principal, Doga y Zanoba como sub-escudos; Eris, Ruijerd y Ghyslaine como atacantes y Sylphy, quien podía usar magia de sanación en silencio, fue añadida como sanadora. Nuestro grupo estaba reorganizado.

¡Y un carajo habíamos terminado!

«¡Ludi! ¡Lo detendremos mientras vas a la villa! ¡Roxy está esperando!»

«¡Lo tengo!»

Me aferré a esas palabras y rápidamente empecé a correr hacia la aldea Supard. Corrí con todas mis fuerzas, corrí, poniendo toda mi fuerza en eso por primera vez en mi vida.

Sylphy había llegado. Incluso aunque el puente estaba cortado, ella llegó. Lo que significa que fue desde el lado de la villa. Entonces eso significa que la mano a la que le había apostado todo había llegado al fin. Mientras saltaba sobre las raíces de los árboles, atravesando el bosque, llegué a la aldea Supard.

El momento en que la vi, estaba extasiado. La vi. Podía verla su interior en el momento en el que salté dentro de la aldea. El círculo de tele transporte que fue escrito de antemano en el interior de la villa. La tan esperada apuesta estaba ahí.

Seguí corriendo. Corrí con toda mi fuerza.

«¡Nii-san!» «¡Gran maestro!»

«¡Ah, honorable onii-cha…!»

Vi a Aisha, Norn, y Julie en el camino, pero las ignoré. Simplemente corrí con decisión hasta que la alcancé. Cerca del destruído círculo de teletransporatación había una chica sentada completamente exhausta.

«¡Roxy!»

«…Ah, Ludy.»

Cuando grité, ella levantó el rostro. Había círculos negros bajo sus ojos.

¿Era por el drenado de mana, o por trasnochar?

«Me disculpo terriblemente, cometí un error en el procedimiento. Empecé la formación mágica luego de escarbar y sacarla. ¡Si hubiera dibujado la formación antes y entonces pedido que la subieran entonces no hubiera tomado tanto tiem…!»

«¡Está bien! ¡Has hecho más que suficiente! ¡Al menos terminaste a tiempo!»

La cosa detrás de ella era una armadura gigante. Su altura era de tres metros, con un color azul profundo. Gatlin en mano derecha y ametralladora en la izquierda. Más aún, montada en la punta del puño estaba la espada maldita que tenía el efecto de ignorar la defensa. Pequeña pero suficientemente ancha, un arma que recordaba a un luchador de sumo tendido. Su apariencia no era realmente diferente de la MK. I, pero no era la MK. I. Había preparado esta de antemano por si algo así pasaba, la verdadera carta del triunfo.

Su consumo de mana era dos veces el normal, capaz de multiplicar la movilidad y defensa muchas veces, en pocas palabras, el arma decisiva. Dado que su concepto era completamente el inverso de la MK. III, el nombre que se le dio fue…

«La armadura Mágica ‘MK. Zero.'»

El último recurso. Mi carta del triunfo. Si no gano con esto… no trata de si era capaz de vencer. Estaba claro para mí que nuestras oportunidades de ganar eran bajas.

«¡Roxy! ¡Me voy entonces!»

«¡Ludi! ¡Por favor, se cuidadoso!»

Abordé la ‘MK. Zero.’

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Mientras me sentía mareado por la enorme cantidad de mana drenado, me levanté. Y entonces vi a Orsted en el centro de la villa. Estaba sosteniendo una espada en sus manos.

«¡Ludeus! ¡Toma esto!»

Orsted fácilmente arrojó la espada larga hacia mí. Inmediatamente la atrapé. Una espada larga que quedaba perfecta para la armadura de tres metros de alto. La ‘Espada del Rey Dragón’ Kajukato. Yo, quien era un horrible espadachín, podía sentir su tremenda fuerza sólo por sostenerla.

«¡Orsted-sama! ¡Me retiro!»

Orsted no contestó, simplemente asintió. Moví la MK. Zero con toda mi fuerza y me dirigí hacia el campo de batalla.

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