Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 1: El Frente de la Tormenta

Parte 4

 

 

Al día siguiente cayó un aguacero.

El cielo era de un color grisáceo, las gotas de lluvia golpeaban incesantemente el techo, y la ventana y el canal para la lluvia resonaba ruidosamente.




“Oye, está lloviendo. ¿En serio vas a salir?”

La Vaquera, que estaba mirando hacia afuera apoyándose en el marco de la ventana, volteó su mirada por encima de su hombro.

Dentro de la jaula para aves colgada a su lado, el canario pio al unísono con su amo.

“Um.”

Él respondió brevemente, y terminó ágilmente la inspección de su equipo.




Armadura, casco y guantes. Revisó la correa y el pestillo para asegurarse de que no estuvieran flojos.

Después de todo, su rutina diaria consistía en patrullar todas las mañanas, y al haberlo hecho en esta lluvia ya estaba empapado.

Se limpió una vez más por si acaso, volver a aplicar aceite y cambiarse le tomaría bastante tiempo.

Por supuesto, era una armadura barata. No sabía cuánta diferencia habría si se la ponía o no como debía de ser.

Pero, ¿cuántas veces había salvado su vida esta armadura barata? No era algo que debía tomar a la ligera.

Como lo había escuchado de él, la Vaquera continuo en silencio sin ganas de interrumpir su trabajo.

Pero aun así, estaba este clima.

“¿No sería mejor que fueras mañana? O quizás deje de llover dentro de poco.”

“No.”

Respondió inaccesible, y la Vaquera dejó escapar su insatisfacción con un “Hmm” como un mugido.

── En serio, es tan terco.

Cuando le preguntó si era por trabajo, dijo que no.

Cuando le preguntó si era absolutamente necesario ir hoy, le dijo que era urgente.

La Vaquera pensó en algunas palabras para persuadirlo, pero en su lugar, las guardó en su abundante pecho y soltó un suspiro.

Es tan difícil hacerlo cambiar de opinión ──……

── Ella lo sabía bien.

“Entonces, espera un poco. Te prepararé un almuerzo o algo así.”

“…… Hm.”

Dijo eso dándose la vuelta instantáneamente, él gruñó en voz baja y dejó de lado en lo que estaba trabajando.




Cuando la Vaquera se alejó rápidamente del marco de la ventana, miró hacia su casco de hierro que la observaba desde abajo.

“¿O quizás no puedes esperar tanto?”

“No.” Él suspiró haciéndose a la idea, y sacudió su casco de hierro lentamente de izquierda a derecha. “Por favor.”

“Sí, yo me encargo.”

Dijo ella en un tono involuntariamente animado. La Vaquera dio vueltas para disimularlo dirigiéndose hacia la cocina.

── Aunque.




No tendría mucho tiempo para prepararlo.

La Vaquera se puso ágilmente el delantal que estaba colgado en la pared, y meditó mientras ataba la cuerda detrás de su cintura.

“Bueno, será un sándwich.”

No era algo que pudiera llamar un platillo, pero debido al apuro era todo lo que podía hacer.

Ni siquiera sabía cuándo comenzó a intercambiar pan horneado a cambio de los alimentos que distribuía.

Además, el pan siempre ha sido fácil de transportar y de comer, por lo que lo hacía desde hace mucho.

Hoy estaba lloviendo. El horno para pan estaba en la ciudad ── y el panadero del gremio no vendría solo para venderle pan.

Sin embargo, en la alacena tenía pan extra para este tipo de ocasiones.

“Me temo que no podré usar pan fresco, ¿estará bien?”

Tras tentar con sus dedos el duro y negro pan horneado, lo tomó, lo cortó finamente, y le esparció bastante mantequilla.

Encima apiló delgadas rodajas de queso, y listo.

── En realidad quería ponerle huevos, pero……

Lamentablemente estaba lloviendo. De seguro las gallinas no pondrían huevos. Tampoco es como si recolectara bastantes a diario.

Quería que comiera unos cuantos, porque son ricos en nutrientes, pero ni siquiera tenia tiempo para tostar el pan……

── ¡Bien, lo compensaré con algo más!

Rápidamente, la Vaquera se rindió y cortó dos o tres finas rebanadas de carne de cerdo curada en sal y las apiló sobre el queso.

“Y por último……”

Que solo tuviera esto hacía que se viera un poco solitario.

Así que echó un rápido vistazo dentro del almacén, tomo un poco de hierbas secas y unas botellas de encurtidos.

El sabor y la apariencia eran modestos, pero lo importante es que fuera de buen gusto.

“~~♪”

Aunque sea simple, la cocina es la cocina. Era divertido, lo que le provocaba tararear.

La Vaquera picó hábilmente los vegetales encurtidos, desmenuzó las hierbas y los esparció sobre la carne.

Luego apiló otra rebanada de pan con mantequilla y listo, estaba terminado.

La Vaquera suspiró, partió uno de los sándwiches que había hecho en tres, y lo envolvió fuertemente en un paño.

Finalmente, metió el vino diluido con agua en una botella y……

“¡Liisto!”

“Hey.”

“¿¡Hya!?”

La Vaquera sorprendida dio un brinco debido a la voz que la llamó inesperadamente, y se volteó sosteniendo su pecho.

Al parecer la voz vino de la puerta trasera. Sorprendida, vio a su tío con el impermeable empapado, goteando agua de lluvia.

“Oh, eres tú, tío. Me asustaste……” La Vaquera preguntó “¿Qué sucede?” acariciando su abundante pecho. “¿Crees que deje de llover?”




“Quizás no hoy” dijo su tío frunciendo el ceño. “Las vacas no salen. Aunque está bien que el viento sople fuerte.”

“Ya veo……”

La Vaquera frunció el ceño mirando gentilmente afuera de la ventana.

Ciertamente, las lluvias se estaban volviendo más fuertes.

El cielo estaba oscuro y podía escucharse al dragón de los truenos dando vueltas y resonando su garganta. Esto significaba que el verano vendrá después de la tormenta.

“Bueno, es algo inevitable.”

Por mucho que te preocuparas por el clima, no podrías cambiarlo. Después de todo, era algo que dependía de los dados de los dioses.

La Vaquera tomo el almuerzo envuelto y se lo dio a su tío diciendo “Ten, un almuerzo”.

“Sí, gracias.”

Su tío tomó el almuerzo con mucho cuidado, lo ató fuertemente detrás de su cintura y se cubrió con su abrigo.

Luego, echó un vistazo a los otros dos almuerzos restantes en la cocina y frunció ligeramente el ceño.

“…… ¿Él también va a salir?”

“Ah, sí” asintió la Vaquera. “Aunque no parece que vaya de aventura.”

“Parece que va a buscar problemas……”

La Vaquera bajó la mirada debido al murmullo combinado con un suspiro de su tío, que contenía ciertas palabras punzantes.

Su tío la observo por un rato en silencio, pero finalmente suspiró como si cediera a su persistencia.

“…… Creo que tengo un abrigo impermeable que solía usar hace tiempo.”

¿Eh? La Vaquera alzó su rostro, y con un rostro amargo, su tío dijo contundentemente.

“Puedes prestárselo.”

“…… ¿Estás seguro?”

“El cuerpo es un capital de trabajo” dijo su tío en un tono cansado. “Para que no se preocupe por atrapar un resfriado.”

“¡Ah, sí……!” La Vaquera asintió enormemente con un enérgico y brillante rostro. “¡Gracias, tío!”

Ella saltó desde la cocina, sacudió su mano, que esperaba calmadamente en el comedor, y se dirigió a la habitación de su tío.

Había un viejo abrigo de cuero colgado en un clavo en la pared. Aunque estaba parchado, ciertamente era resistente.

Lo tomó y al volver su avergonzado tío ya no estaba, solo estaba Goblin Slayer sentado en una silla.

La Vaquera frunció ligeramente sus labios, tomó el almuerzo en la cocina, y lo entregó junto con él abrigo.

“¡Ten, toma!”

Él parecía confundido ── aunque ella no podía ver su expresión ── guardó silencio, y preguntó brevemente.

“¿Qué es esto?”

“Dice mi tío que te lo presta.”

Agradécele después. Cuando la Vaquera dijo eso, él solo dejó escapar un breve “Hm”.

“Pero yo también tengo un abrigo……” murmuró él en voz baja, y finalmente asintió obedientemente. “Entiendo.”

Él tenía mejor condición física que su tío. Incluso cuando su tío era un poco más joven. (NOVA: se refiere a que el tío estaba más gordo, ósea era mas grandote xD)

La capucha del abrigo era un poco grande, parece que sobraba algo de espacio incluso cuando se la ponía.

Estaba viejo, duro, y había partes donde el cuero estaba un poco agrietado, pero no parecía tener problema alguno en cumplir su función.

Podría decirse que era mejor que tener un abrigo nuevo e inservible.

“Wow, te queda bien.”

Estaba un poco preocupada por la parte del casco. La Vaquera juntó alegremente sus manos haciendo un aplauso.

Luego, lo vio atar su preciado almuerzo al lado de su bolsa de lona en su cintura, y cerró los ojos suavemente.

“Bien, ten cuidado. Tus pies se enlodarán en la lluvia.”

“Um.”

Él asintió brevemente. Luego movió sus extremidades para verificar su condición, y se dirigió bruscamente hacia la puerta.

Puso su mano en la perilla, y antes de abrirla giró su casco de hierro hacia ella.

“Estaré de vuelta, para cuando caiga la noche.”

Sí. La Vaquera asintió con una radiante sonrisa. “Te estaré esperando.”

Entonces él abrió la puerta y desapareciendo detrás de las gotas de lluvia, la cerró.

“Sí” asintió brevemente la Vaquera, y volvió a su rutina habitual.

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