Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 1: El Frente de la Tormenta

Parte 2

 

 

“¡Ah, bienvenidos de vuelta!”

“¡Bienvenidos!”

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Esas fueron las brillantes voces de la Chica del Gremio y la Vaquera esperando a aquellos dos que abrieron la puerta.

Era apenas pasado el mediodía. No había muchos aventureros y flotaba una ligera atmosfera de ocio en el lugar.

Goblin Slayer realizo una tosca entrada, como siempre.

Ya sea que fuera por que estaban relajándose o por la resaca, o porque también venían de terminar sus trabajos, pero él fue penetrado por las miradas de los ventureros que estaban .

Pero, eso también fue cosa de solo un momento.

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“Hey, ¿ya volvieron?”

“Um.”

“¿Goblins de nuevo?”

“Así es.”

“¿Y si aceptaras una misión diferente de vez en cuando?”

“No.”

“No te excedas demasiado con esa chica, ¿bien?”

“Um.”

En contraste con el pensamiento de “Aquí hay algo raro”, una tras otra, surgieron amigables voces por el lugar.

Debido a que se encuentren en la misma ciudad, aproximadamente el 80% de los aventureros terminan teniendo una relación bastante familiar.

Sin embargo, sin importar que tan grande sea una metrópolis existía un límite a la familiaridad que se podía alcanzar.

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Al ver su característico casco de metal barato, la gente solía pegar un ligero grito seguido por un saludo.

Después de todo, este hombre rara vez charlaba por su propia cuenta, solo respondía.

No se sentía mal.

De hecho, Goblin Slayer se dirigió directo hacia la recepción, correspondiendo honestamente a la voz que lo llamaba.

“¿Viniste?”

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Esas palabras fueron para su amiga de la infancia sentada en la recepción.

“Sí, tengo una entrega.”

A pesar de que era una voz baja y despreocupada, la Vaquera en el mostrador asintió con una sonrisa expandiendo su abundante pecho.

Ella coloco con un clang la taza frente a ella haciendo que el té dentro ondeara un poco.

Además, la Vaquera añadió un “Ejeje” mientras aflojaba sus mejillas, como si tratara de disimular algo.

“…… y luego tomé un poco de té.”

“¿Están ocultando algo?”

La Chica del Gremio puso su dedo frente a sus labios y ambas chicas rieron entre dientes. No es que estuvieran holgazaneando.

Ya habían pasado algunos meses desde aquella batalla durante el invierno.

A primera vista la Vaquera…… no tenía esa antigua expresión, la de una chica de pueblo cuya tierra natal fue destruida por goblins.

Cada vez que la veía, Goblin Slayer suspiraba como si se sintiera aliviado.

La Chica del Gremio estaba feliz de que su preciada amiga no estuviera herida ni deprimida.

── Los amigos con los que puede beber té y conversar juntos son importantes.

Entonces la Chica del Gremio, que tosió para aclarar su garganta, dirigió brevemente su mirada hacia la espalda de Goblin Slayer.

“Gracias por su trabajo de hoy. ¿No están heridos?”

La Sacerdotisa, que perseguía trotando a Goblin Slayer por detrás dijo “No” asintiendo.

Como siempre, tenía una gran compasión hacia la amarga sonrisa con la que ella hablaba.

Después de todo, esta chica que aun rebosaba de juventud ── aunque acababa de cumplir diecisiete ── estaba completamente cubierta de sangre.

Pero, a pesar de que la Sacerdotisa rebozaba de cansancio, tenía una admirable sonrisa.

“Aunque, fue por los pelos.”

“¿En serio?”

Al verla…… o más bien, al ver su blanco atuendo de sacerdote ahora manchado de rojo oscuro, la Vaquera frunció el ceño.

“¿No sería mejor que se lo dijeras directamente?” La Vaquera entrecerró los ojos y lo miró fijamente. “De lo contrario él no entenderá que tiene que decirlo.”

Goblin Slayer gruñó ante las palabras que sonaban a sermón, sin embargo no le objetó.

Él guardó silencio. La Vaquera, que sabía que ese era un hábito suyo cuando se metía en problemas, reprimió su sonrisa.

Después de girar su casco de metal, Goblin Slayer forzadamente cambió de tema.

“Quiero hacer mi informe.”

“Sí, sí. Exterminio de goblins, ¿cierto? ¿Cómo estuvo?”

La Chica del Gremio volvió a sentarse, y preparó un bolígrafo y papel mientras soltaba una dulce risita.

Goblin Slayer dijo “Había goblins” y procedió a mencionarle a todos las circunstancias de la aventura.

Después de pensar un poco, añadió “Y un perro”. La Sacerdotisa hizo una amarga sonrisa y luego dijo tímidamente.

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“Era un nido de goblins que criaba un huargo…… aunque de alguna manera lo logramos.”

“Fue de un nivel un poco mayor, pero nada diferente de lo habitual.” Dijo él, continuando lo que dijo la Sacerdotisa, y luego murmuró en un tono como si no estuviera interesado. “Los goblins no cambian.”

, asintió la Chica del Gremio moviendo silenciosamente el bolígrafo.

Era principios de primavera, cuando aumentaba el registro de nuevos aventureros, cuando las solicitudes de exterminio de goblins abundaban.

Algunos aventureros se dirigían a aventuras en las alcantarillas, y la mayoría tomaban solicitudes de exterminio de goblins.

Y la mayoría tenía éxito, algunos fallaban y huían de regreso al gremio, y una pequeña proporción ni siquiera regresaba.

Esa no era una historia que se limitara solo al exterminio de goblins.

Sin embargo, era una temporada que a la Chica del Gremio no le gustaba porque podía confirmar todo eso con números.

── Aun así, este año son aún más.

Así pensó la Chica del Gremio en lo profundo de su corazón, y reprimió un suspiro dentro de su pecho.

Después de todo, aunque eran una gran minoría ── algunos de los nuevos aventureros iban al centro de entrenamiento a recibir capacitación.

Seguramente esto se debía al apoyo de cierta ex aventurera convertida en comerciante, y también al esfuerzo de muchos aventureros.

── Sería bueno que con esto aumenten los sobrevivientes, aunque sea solo un poco.

La Chica del Gremio sabía muy bien que, aunque estos esfuerzos fueran algo insignificante, si se acumulaban se volverían algo enorme.

Era difícil que los humanos, a diferencia de los elfos, pensaran a futuro, pero sabía que el primer paso era el que iniciaba el camino.

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Después de todo, conectar caminos era una de las especialidades de los humanos, incluso sin ser enanos.

── Aunque……

Ahora no debía olvidarse del presente.

Después de todo, como el inicio de la primavera era cuando había más registros de nuevos aventureros, ese pico de interés ya había pasado.

Ahora ya no había nadie que tomara las solicitudes de exterminio de goblins por elección propia.

Excepto una persona.

“…… Creo que este año también te causaremos algunas molestias.”

“No hay problema.” Dijo Goblin Slayer, interrumpiendo las palabras de disculpa de la Chica del Gremio. “Es mi deber.”

Asintiendo a su lado, la Sacerdotisa hizo una expresión como si no pudiera decir nada.

La Chica del Gremio, que vio eso, se levantó de su asiento sin decir nada más.

Tomó una bolsa de dinero de la caja fuerte, y después de comprobar el peso en la balanza la puso en una bandeja.

Eran las monedas de cobre recolectadas por los agricultores, y algunas monedas de plata. Y aunque cambiara la divisa, el peso no cambiaría.

Goblin Slayer lo recibió, lo dividió en dos partes iguales y le dio la mitad a la Sacerdotisa.

“Tu recompensa.”

“¡M-Muchas gracias!”

La Sacerdotisa inclinó nerviosamente su cabeza y sacó una cartera con un lindo encaje de su bolso.

Goblin Slayer metió la bolsa de dinero en su bolsa de lona mientras veía de reojo a la Sacerdotisa guardar cortésmente sus monedas.

“¿Qué hacemos ahora? ¿Volvemos?”

“Síー……” dijo la Vaquera, y tras actuar como si reflexionara un poco, jugueteo con sus dedos.

Parecía que tenía varias cosas que quería decir.

El casco de metal de Goblin Slayer la miró fijamente.

Sin embargo, la Vaquera pareció tragarse todas sus palabras y luego suspiró profundamente.

“No, está bien.” Ella sacudió su cabeza y mostró una suave sonrisa. “Aún tengo cosas por comprar. Todos parecen haber regresado, así que ¿por qué no vas a saludarlos?”

“Ya veo” dijo él y dirigió su casco de metal hacia la taberna. “Eso haré.”

La Vaquera asintió y apuntó su dedo índice hacia su casco de metal.

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“¡Y asegúrate de que esa niña se cambie de ropa!”

“Hm……”

La persona que hizo que el tema de conversación cambiara tan inesperadamente dejó escapar un “¿¡Fuee!?” y despegó su rostro de su bolsa. “Ah, no, yo, estoy bien. ¡En serio……!”

“No, no, creo que sería mejor que te cambies y te refresques de una vez.” Le advirtió rotundamente la Chica del Gremio en un tono muy serio, luego miró el casco de metal con una expresión preocupada. “Aunque también me gustaría decirle algunas cosas a Goblin Slayer……”

“No se puede saber cuándo aparecerán goblins.”

Era más fácil decirlo que hacerlo. Ya que cuando él afirmaba de esa forma tan breve, ella no podía hacer nada más que suspirar.

Cuando le dijeron eso, la Sacerdotisa olió sus mangas y cuello y bajó sus cejas avergonzada.

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“E-Este, acaso…… ¿apesto?”

La Vaquera asintió con una cara grave. Su compasión en este momento era inútil, así que no tuvo piedad.

“…… Un poco.”

“…… Así es.”

La Sacerdotisa bajó la cabeza con un rostro terriblemente descorazonado. Al verla, Goblin Slayer exhaló profundamente.

“Ve a cambiarte. Yo me adelantaré y te esperare.”

“Sí……”

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La Sacerdotisa se levantó desanimada de la silla y caminó hacia su habitación escaleras arriba.

Goblin Slayer también se luego de ver como se alejaba su pequeña espalda con los hombros caídos.

“Bueno, yo me voy” dijo él, luego pensó un poco y dijo “Volveré para la cena.”

“Sí, entiendo.”

La Vaquera respondió con una sonrisa, mientras él se dirigía hacia la taberna con los mismos toscos y casuales pasos que hizo cuando llegó.

Probablemente sus compañeros ── esa extraña combinación de aventureros, estarían almorzando en la taberna en este momento.

Poco después, la Sacerdotisa ya cambiada se uniría a ellos y sin duda iniciarían una ruidosa y divertida conversación.

── ¿Qué tipo de conversación tendrán con él?

La Vaquera se imaginaba una conversación en la que de ningún modo podría unirse, así que sacudió ligeramente su cabeza.

Aunque lo pensara, era algo inevitable.

Entonces, poco después, ambos se marcharon.

La Chica del Gremio ordenó con un par de golpes los documentos que contenían su informe, y luego se encogió un poco de hombros.

“Es como siempre, ¿no?”

“Sí, en verdad.”

Ambas chicas se vieron la una a la otra, y rieron mientras se decían con la mirada ‘No se puede evitar’.

En ese caso, ambas tendrían una conversación que solo ellas podían tener.

“¿Qué tal otra taza de té?”

“…… Por favor.”

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