Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 4

Interludio 4: Señor Demonio

 

 

Un monstruo misterioso que se revivió a sí mismo, aunque estaba segura de que lo maté.

El pánico de ser arrinconada por una criatura que debería haber sido mucho más débil que yo.




Y entonces…

Me despierto de mi siesta con un sobresalto.

Dormir en un carruaje mientras marchamos hacia la aldea de los elfos es un lujo bastante agradable, si se me permite decirlo.

Aunque no es exactamente el típico carruaje.

Para ser claros, estoy montada en una cesta en el lomo de una araña gigante.

Mi elección de corcel es una arch teratect.

Montar por ahí en un monstruo tan poderoso como un dragón es otra de las ventajas de ser yo.

Gracias a esto, ninguno de los soldados intenta acercarse a mí.

De hecho, no podrían incluso si lo intentaran.




Los demonios pueden tener estadísticas más altas que los humanos, pero aun así ellos saben que es mejor no acercarse a un monstruo de tipo dragón sin una buena razón.

Estoy segura de que no querrían aun teniendo uno.

Así que puedo disfrutar de un cómodo viaje sin ser molestada pro el mundo exterior.

La Pequeña Señorita Blanca está en el carruaje conmigo, pero mientras no hable con ella, ella no dirá una palabra. Es agradable y tranquila.

Miro la cara de Blanca, directamente frente a mí.

Sus ojos están cerrados, y ella está sentada perfectamente quieta.

Como tiene los ojos cerrados la mayoría del tiempo, no pudo decir si está dormida o no.

Ella podría perfectamente quedarse dormida de pie y nadie se daría cuenta, pienso distraídamente.

Puede parecer frágil, pero ella es los suficientemente fuerte como para matar al héroe sin ningún esfuerzo. No puedes juzgar a las personas por su apariencia.

Bueno, supongo que se podría decir lo mismo de mí.

¿Me pregunto si todos estos pensamientos sin sentido significan que estoy nerviosa por una vez?

Finalmente hemos llegado, después de todo.

Mirando por la ventana, veo una cantidad realmente ridícula de árboles y plantas.

Este es el Gran Bosque Garam, el hogar de los elfos.

Mi ejército ha estado marchando por un tiempo.

Nuestro objetivo, por supuesto, es la aldea de los elfos.

El ejército imperial ya ha llegado allí.

Están atascados en este momento por la barrera que protege el pueblo, pero pronto esa barrera desaparecerá.

Y luego el ejército imperial atacará el pueblo de los elfos.

Después de eso, podremos tomarnos nuestro debido tiempo para aparecer.

Una vez los elfos hayan perdido su valiosa barrera y entren en pánico mientras el ejército imperial les ataca, nosotros nos deslizaremos desde un lateral y los saludaremos con el golpe final.

Tal y como me lo imagino, mis labios se curvan automáticamente en una sonrisa.

Finalmente lo hemos logrado.

Mi deseo de mucho tiempo atrás se va a cumplir.

Mi deseo de exterminar a los elfos de una vez por todas, eso es.

Ahora podré vengarme de ellos por todas las cosas que han estado haciendo tras bambalinas desde siempre.

Una vez que mi reina teratect vigilante ayudó a avanzar al ejército imperial, la puse en posición para provocar un ataque pinza contra los elfos.

Pronto, probaran la triple amenaza del ejército imperial, el ejército de demonio y la reina teratect, todo de una vez.

¿Cómo serán sus rostros gritando y llorando?

Sólo pensar en eso me emociona.

“No puedo esperar.”

Sin querer, murmuro mis pensamientos en alto.

Al escuchar esto, Blanca se gira hacia mí.

Sus ojos siguen cerrados, pero puedo decir que me está mirando.

“Puedes arrasar todo lo que quieras esta vez, ¿vale, Blanca? ¡Definitivamente voy a ir con todo!”

Sé que es infantil emocionarse, pero no puedo evitarlo.

“Señor Demonio”, dice Blanca con calma.

Ella suena un poco preocupada, así que decido tranquilizarla.




“Te lo dije—estaré bien. No voy a tocar a esas reencarnaciones. Mis únicos objetivos son los elfos, ¿recuerdas? Me aseguré de que todos los soldados lo sepan, también. No te preocupes, ¿vale?”

Mi objetivo aquí es acabar con los elfos.

Honestamente, las reencarnaciones me dan lo mismo.

Por lo que he escuchado, la reencarnación que es el nuevo héroe y sus amigos han aparecido en el poblado de los elfos, pero son unos don nadie por lo que a mí respecta.

Si se interponen en mi camino, los eliminaré sin matarlos, fácil.

Su presencia no cambia nada.




La aldea de los elfos va a ser destruida sin importar lo que hagan esas reencarnaciones.

Y eso es un hecho.

“Ahh, no puedo esperar…”

Finalmente, puedo matarte.

Tan sólo espera, Potimas Harrifenas.

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