Goblin Slayer

Volumen 9

Capítulo 7: La Cueva de la Bruja de Hielo

Parte 3

 

 

“¿Eh──……?”

La Sacerdotisa parpadeó varias veces para quitarse la escarcha de las pestañas.

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La Coneja Blanca Cazadora a su lado estaba diciendo algo. A lo lejos, las voces del Guerrero Novato y la Aprendiz de Clérigo resonaban.

Pero todo eso se perdía en medio del viento que zumbaba como un fuerte pitido en sus oídos.

Ella había sido arrojada justo en medio de una tormenta de nieve.

Se abrazó los hombros a causa el frio, y sintió una suave textura. La yema de sus dedos estaba tocando su piel desnuda.

“¿Eh? ¿ah?…… ¿¡Yo……!?”

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── ¿¡Estoy, desnuda……!?

Se dio cuenta que estaba exponiendo su cuerpo completamente desnudo y se agachó con sus mejillas teñidas de vergüenza.

Tenia frío, estaba avergonzada, su rostro estaba caliente y temblaba mientras su cuerpo se enfriaba hasta la coronilla.

El viento nevado soplaba tan dolorosamente que las lagrimas se derramaban de sus ojos.

Su nuca se estaba irritando debido al frio. La Sacerdotisa buscó su bastón a tientas, lo agarró y se las arregló para mantenerse en pie.

El viento golpeaba su delgado cuerpo mientras ella intentaba caminar, y se balanceaba de derecha a izquierda.

No se podía mover. Sin saber qué hacer, la Sacerdotisa volvió a llorar.

“Oye.”

Justo después de que su espíritu entrara en una terrible confusión, pudo escuchar una fría voz increíblemente baja.

Parpadeó una y otra vez, y miró fijamente hasta donde su borrosa visión alcanzaba.

“¡Ah……!”

De repente el rostro de la Sacerdotisa fue iluminado como una flor que se abre al recibe la luz del sol.

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Él vestía una sucia armadura de cuero y un casco de aspecto barato. Tenia un pequeño escudo redondo en el brazo. En la cintura tenia una espada de longitud extraña.

No había duda ── ¡No había duda!

“¡Goblin Slayer……!”

Sin importarle la irritación en su cuello, la Sacerdotisa se puso de pie y comenzó a correr.

El viento chillaba en un tono muy agudo y ella no podía escuchar nada más.

“Hm. ¿Estás bien?”

Pero curiosamente, su voz grave alcanzó sus oídos.

Ella extendió bruscamente sus brazos y su piel desnuda entró en contacto con sus guantes de piel.

Mientras él le acariciaba la cabeza la Sacerdotisa cerró sus ojos con comodidad. Parece que se había olvidado del dolor en su nuca.

“S-Sí…… Pero, ¿Por qué……?” La Sacerdotisa alzó la mirada y le preguntó en un susurro mientras miraba su casco de hierro.

Como siempre, no podía ver su expresión. Pero detrás del alero del casco podía ver sus resplandecientes ojos rojos.

La Sacerdotisa expuso su nuca peinando su cabello con los dedos. El suave vello de la zona irritada estaba erizado.

De repente, la Sacerdotisa olió y resopló con la nariz. Sintió un olor a sangre, flotando en el aire, que no había sentido anteriormente.

“E-Este, ¿puede ser que estés herido……?”

“No” dijo él sacudiendo la cabeza. “Puedes necesitar un milagro más tarde.”

La Sacerdotisa trago saliva. Retiró el cabello de su nuca y sostuvo firmemente su bastón.

“Entonces, ¿dónde están los goblins……?”

“¿Goblins?” Él se detuvo como si hubiera escuchado unas extrañas palabras, y gentilmente sacudió su cabeza de lado a lado. “Más bien, estaba preocupado por ti.”

Dijo él calmadamente, y luego tocó suavemente la nuca de la Sacerdotisa.

Como el guante de cuero era tan afilado como el frio hielo, ella se encogió de hombros sobresaltada.

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“Necesito un favor. Dame la flecha plateada.”

“Ah, sí, este, ¿flecha plateada?”

Ya entiendo. La Sacerdotisa asintió. Él también asintió. Era un gesto feliz.

La Sacerdotisa sonrió. Reuniendo valor, llenó su delgado pecho de aire, y dijo.

“《¡Madre Tierra abundante en misericordia, por favor usa tus sagradas manos y sana a esta persona de sus heridas!》”

***

 

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Un turbio grito, como si empujaran unas tenazas al rojo vivo sobre alguien, hizo desaparecer la ventisca.

“Ah, n-…… ¿¡NoOOooOoooOOooo!?”

La Sacerdotisa que había sido traída de vuelta a la cueva observó inexpresivamente a la Bruja de Hielo que estaba retorciéndose, y suspiró.

── Una alucinación, no, ¿algún tipo de poder hipnótico?

Una de las habilidades únicas que tenían los vampiros.

Ella se estremeció debido a la sensación fría y puntiaguda que aun permanecía en su nuca.

¿Qué hubiera pasado si hubiera dejado su cuerpo tal como estaba? Ese pensamiento la hizo temblar de terror.

¿Qué habría pasado si no hubiera recordado en ese momento la descripción del manual de monstruos?

En efecto ── él solo actuaba acorde a sus deseos.

Se preocupaba, la elogiaba, acariciaba su cabeza.

Por supuesto, se preocupaba de la misma manera tosca, tan usual en él, pero──……

“Pero él no es así.”

── Él, es una persona que no tiene remedio.

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Una sonrisa irónica apareció en el rostro de la Sacerdotisa, debido a los valiosos sentimientos que cargaba dentro de su delgado pecho.

Por eso, ella suplicó por un milagro de curación, con una leve esperanza.

Si cabía la posibilidad de que ese fuera realmente él, solo sería un inofensivo milagro de curación.

Así es, los milagros de los dioses eran venenosos tanto para los seres malditos, como para los muertos.

── Demonios, ¿en serio use mi primera 《Curación Menor》 en mucho tiempo para esto?

Con una ligera insatisfacción, la Sacerdotisa se hizo a un lado para distanciarse del enemigo.

“¡Bruja de Hielo!”

La voz alzada resonó tan fuerte dentro de la cueva, que uno no pensaría que provenía de ese pequeño conejo blanco.

La Coneja Blanca Cazadora, parada donde la Sacerdotisa se había retirado, preparaba una pequeña ballesta en sus pequeñas manos.

Ajustada en la cuerda, y resplandeciendo incluso en medio de la oscuridad, estaba la flecha plateada con una gota de algún líquido sobre ella.

La Bruja de Hielo reconoció la luz que yacía en la punta humedecida de la flecha y maldijo vigorosamente.

“¡¡Malditaaaas!!”

“¡La gente de la aldea conejo somos los mejores usando flechas!”

Goblin Slayer Volumen 9 Capítulo 7 Parte 3 Novela Ligera

 

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El sonido del disparo fue tan bello como el tono de un instrumento de cuerdas musicales.

La flecha que volaba cortando a través del frio aire cumplió el rol para el que fue hecha.

La afilada punta pasó directamente a través de la Bruja de Hielo, haciendo hervir su sangre y su carne y penetrando en su corazón.

“──────”

Esta vez no se alzó ninguna voz ── no, era un grito tan agudo que los oídos humanos no podían oírlo.

La Bruja de Hielo desesperadamente extendió su mano para extraer la flecha que salía de su pecho, sin poder soportar el dolor.

Sin embargo, cuando sus dedos tocaban la flecha, estos se quemaban, se volvían carbón y se desmoronaban en pedazos.

Esto fue todo.

A pesar de sufrir una agonía mortal, la Bruja de Hielo miraba a una sola persona, llena de intención asesina.

La Sacerdotisa se estaba poniendo de pie mientras desempolvaba su traje de sacerdote y apuntaba el bastón en su mano hacia ella.

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Después de todo, esa chica era la clave.

¡La mataré, la mataré, la mataré!

Esa era su voluntad, simple y claramente transmitida. El único medio que le quedaba a la Bruja de Hielo, cuya garganta ya había sigo quemada, era a través de sus ojos.

Una grieta atravesó los ojos rojos inyectados de sangre en los que se reflejaba la Sacerdotisa, entonces comenzaron a brillar, y luego ──……

“《¡¡Señor del juicio, príncipe de la espada, portador de la balanza, muestra aquí tu poder!!》”

Un milagro fue proclamado.

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Una espada-balanza se erguía orgullosamente. Pertenecía a una chica cuyo cuerpo estaba manchado en su totalidad con sangre de rata, y se encontraba apoyada en el hombro de su amigo de la infancia.

Los chicos, que habían estado ahuyentando a las ratas, lograron percatarse a tiempo del caos que había a sus espaldas.

Por los amigos, por las leyes, por la armonía, por las hermosas montañas donde viven los conejos blancos.

En respuesta a la chica que observaba con una fuerte mirada a la repulsiva vampiresa, la espada del Dios Supremo fue blandida.

Los incandescentes rayos que se generaron hacían hervir la atmosfera, estos cambiaron sobrenaturalmente su curso y cayeron sobre la flecha plateada.

“──────¿¡!?¿¡!?¿¡!?¿¡!?”

Esta vez la Bruja de Hielo cayó sin emitir ni un solo sonido.

Mientras se convulsionaba escalofriantemente y realizaba la danza de la muerte, en un solo instante su cuerpo se incinero como si hubiera estado expuesto a un ardiente calor por una o dos horas.

El fluido corporal que salpicó de sus ojos rojos cuando esto sucedió, rozó el cabello y la mejilla de la Sacerdotisa, dejando solo sus restos calcinados.

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Pero solo eso.

La montaña de cenizas apilada sobre el suelo de la cueva, se esparció a causa de la brisa de la tormenta y desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

La flecha plateada que había cumplido su propósito se oxidó ante sus ojos y se desgastó hasta pudrirse por completo.

El único rastro que quedó de la vampiresa llamada Bruja de Hielo, era el hilo de sangre roja que corría por la mejilla de la Sacerdotisa.

Ese fue el final.

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