Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 10

Capítulo 100: Depresión

 

 

Este incidente ocurrió un mes después de que llegara la carta.

Era temprano esa tarde, poco después de comer, mientras me encontraba ayudando a Nanahoshi con sus experimentos. Aunque el día de hoy el experimento era más importante que el de anteriores ocasiones.

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«Si este círculo mágico funciona correctamente, podremos avanzar a la siguiente fase.»

Tras decir estas palabras, Nanahoshi me mostró un círculo mágico bastante mayor que cualquiera de los que había visto hasta ahora.

Igualmente, aunque sea considerado enorme, apenas tiene el tamaño de medio tatami, aunque inusualmente grande para el resto de círculos de este mundo, y más aún teniendo en cuenta que los patrones inscritos en él están estrechamente inscritos bastante pegados unos a otros.

Solo en tiempo, Nanahoshi tardó 1 mes entero nada más que en dibujar el círculo mágico que tengo delante.

En definitiva, el resultado de sus 2 años de trabajo.

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«¿Te importa explicarme lo que pretendes conseguir con este círculo mágico?»

«… Mi intención es invocar un objeto de otro mundo y traerlo a este.»

Teniendo en cuenta que traer a Nanahoshi a este mundo conllevó la Catástrofe Mágica en Fedora… ¿el experimento no hará que se repita lo que ocurrió entonces…?

Por mucho que sea un objeto pequeño o simple, no es imposible, ¿no es así?

Mis preocupaciones seguramente se mostraban en mi cara puesto que Nanahoshi negó con la cabeza.

«No debería ocurrir nada… al menos según la teoría.»

«¿Podrías explicarme esa teoría?»

«En todos los experimentos que fuimos realizando hasta la fecha, comprobando las necesidades a la hora de invocar objetos de mayor envergadura y complejidad, confirmé que el requisito indispensable es una gran cantidad de maná.

«Por lo que básicamente, llegué a la conclusión de que el maná en este mundo es el encargado de cumplir las leyes de conservación de la energía.

«Una vez comprendido esto, al querer invocar un objeto simple y pequeño, y teniendo en consideración que para invocarme a mí fue necesaria una extensión de terreno del tamaño de una provincia entera, implicaría que para este objeto que traeríamos hoy, solo necesitaríamos una extensión de aproximadamente un metro cuadrado».

«Y de todos modos, siendo honesta contigo, dudo mucho que ocurra ni esa contra-teletransportación, puesto que he preparado un sistema de seguridad en el propio círculo mágico que añade el poder mágico correspondiente a la reacción que causaría la catástrofe.»

Así que las leyes de conservación de la energía… Ya veo………… Jum…

La pregunta ahora es… ¿qué decían exactamente esas leyes?

«¿Me puedes recordar las leyes de conservación de la energía? ¿En qué se diferencian de las leyes de conservación de la masa?»

«… No sé tanto sobre el tema como para poder explicárselo a alguien que no sepa nada al respecto, pero básicamente, todos los fenómenos inexplicables que ocurren en este mundo tienen el maná como causa».

«Por ejemplo, eso que sueles lanzar… ¿Balas Rocosas? Piensa en ello, estás haciendo aparecer de repente un bloque de piedra en medio del aire; pero el proceso real es que estás alterando el maná hasta convertirlo en una piedra que luego es lanzada.»

Entonces eso significa que he estado utilizando la magia con una idea equivocada… Aunque tiene sentido… cuanto más poder mágico utilizas en un hechizo, se amplifica el efecto, la temperatura de la magia de Fuego se incrementa, la masa de la magia de Tierra aumenta… Su explicación tiene mucho más sentido que mi idea de que el agua aparecía de alguna otra parte.

«¿Y qué más…?»

Nanahoshi continuó explicándomelo un rato más, pero si soy sincero, era demasiado complicado para mí y fui incapaz de entenderla.

Su explicación era algo así como, dependiendo de esa ley, el tamaño del círculo mágico y su efecto varía para adaptarse a alguna cosa, y luego, teniendo en cuenta alguna otra ley, una cosa u otra pasarán.

Sinceramente, aunque la teoría de Nanahoshi no estuviera bien hilada, sería incapaz de encontrarle algún error, y lo único que supe a ciencia cierta de la situación es que Nanahoshi estaba totalmente segura de que funcionaría.

Estando tan segura, es muy probable que el experimento tenga éxito. Pero vaya, aunque fallara y yo acabara siendo teletransportado a alguna parte, hoy por hoy me creo más que capacitado para regresar de donde aparezca.

«Si fallara por cualquier motivo, y acabo teletransportado, espero que avises a mi familia.»

«Ya te he dicho que eso no va a ocurrir.»

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Tras este último intercambio, me coloqué frente al círculo mágico.

«Bueno, empiezo.»

«Por favor, que salga bien.»

Sus palabras no parecían dirigidas a mí, sino más bien, daba la impresión de que se estaba encomendando a Dios.

Empecé a cargar el círculo mágico con maná, y las zonas externas del mismo comenzaron a brillar, tras lo que el resto del círculo poco a poco comenzó a iluminarse con una luz tenue. Podía notar como mi poder mágico era absorbido en grandes cantidades.

Aunque… hay algo raro… como si hubiera algún cuello de botella o una parte del circuito no encajara…

Pude notar como el poder mágico se estancaba en una zona concreta del círculo por la forma en la que brillaba, ya que una de las zonas no se estaba iluminando lo suficiente.

Y entonces…

¡¡¡PSHHTTT!!!

El círculo emitió un extraño sonido y el flujo de poder mágico se detuvo, haciendo que perdiera su luz.

«…..»

Tras ese evento, el círculo mágico no volvió a reaccionar por mucho que intentara canalizar por él mi poder mágico.

Tras inspeccionarlo brevemente, pude ver como una zona del papel se había rasgado.

Es probable que haya habido algo similar a un cortocircuito y que el sistema de seguridad rompiera el papel para detener el proceso… pero en cualquier caso, no hay duda de que ha sido…

Un fracaso.

«… ¿Qué tal?»

«Un fracaso.»

Nanahoshi dijo esas palabras en voz baja, tras lo que se dejó caer sobre la silla apoyando los codos en el escritorio y soltando un enorme suspiro.

«Fuuuu…»

Desde su posición, seguía inspeccionando la enorme hoja de papel que había sobre el suelo con el círculo mágico habiendo desaparecido, quedando únicamente las líneas dibujadas con lápiz a modo de borrador, junto con la fisura que había aparecido.

Nanahoshi continuaba con la mirada perdida sobre el papel, habiéndose quedado completamente inmóvil.

Permaneció un rato en esa postura hasta que finalmente me dijo.

«Gracias por tu ayuda, hemos terminado por… hoy… ya puedes irte.»

El trabajo de 2 años culminó en un experimento de pocos segundos, pero comprendo que los fracasos sean algo común en la experimentación.

«Bueno, estas cosas pasan.»

«…..»

Nanahoshi no dijo nada más.

… ¿Me pregunto si habré hecho algo mal…?

No… no debería haber sido culpa mía, porque no dejé de enviarle poder mágico al círculo, y no hice nada distinto a lo de siempre. Si hubiera necesitado hacer algo adicional, entonces sería culpa de Nanahoshi por no explicármelo detenidamente.

«…..»

Nanahoshi seguía completamente callada.

Pero bueno, creo que hemos hecho suficiente por hoy.

«Bueno… me voy ya, nos vemos.»

Me puse en pie y antes de salir finalmente por la puerta, le di un último vistazo a Nanahoshi.

Estaba en la misma postura que antes, sin haberse movido un ápice.

Sintiendo que era mejor dejarla sola, salí de la sala de investigación en dirección a la biblioteca para recoger los libros que había cogido ese día y que había dejado encima de la mesa.

Pero a los pocos pasos me detuve.

Nanahoshi había estado bastante tensa estos últimos meses… lo más probable es que este fallo le haya afectado mucho.

Y esa postura… ese comportamiento… me da que en lugar de estar pensando en su siguiente experimento, se ha deprimido por el fracaso. No debería pasar nada aunque fuera así, porque Nanahoshi tiene un carácter fuerte y debería ser capaz de aceptar el error…

Estoy seguro de ello.

Eso pensaba hasta que…

«¡Aaaaaaaaaaahhhhhh!»

Escuché un grito proveniente de la sala de investigación, al mismo tiempo que escuché algo romperse. Podía notar la furia en la voz.

Di media vuelta y no tardé ni 3 segundos en volver a la puerta de la sala en la que dejé a Nanahoshi.

«¡Aaaaaaaahhhh!»

En la sala, Nanahoshi estaba en medio de un arrebato de ira con el pelo alborotado como si se hubiera tirado ella misma de este.

Se encontraba desgarrando los libros escritos de su propio puño y letra y esparciendo los pedazos; y mientras su enfado continuaba, se desquitaba tirando estantes y tirando todos los frascos por el suelo llenándolo todo de cristales rotos.

Finalmente se quitó la máscara de su cara y la tiró al suelo con todas sus fuerzas, y mientras se clavaba las uñas en la cara fue tambaleándose hasta apoyarse en la pared.

Una vez allí, se desquitó con esta, pisó una jarra y la tiró al suelo esparciendo todo por el suelo; para luego centrar su ira en pisotear el líquido.

Tras eso, se incorporó y se tiró de un mechón de pelo con suficiente fuerza como para arrancárselo de raíz; momento en el que no pude soportar más la escena y me lancé contra ella para agarrarla y detenerla.

«Deten-¡Cálmate!»

«No puedo volver no puedo volver no puedo volver…»

Con la mirada perdida, Nanahoshi repetía una y otra vez estas palabras en un hilillo de voz. Todo su cuerpo estaba en tensión como esperando al mejor momento para volver a desquitarse con los objetos de la habitación.

«No puedo volver no puedo volver ¡NO PUEDO VOLVEEEERRRRR!»

Nanahoshi se puso nuevamente a revolverse en mis brazos, usando toda su fuerza para conseguir soltarse; aunque claro, es tan solo la cantidad de fuerza que una Hikikomori de instituto pueda poseer, casi inexistente. No iba a conseguir soltarse.

No tardó en quedarse sin fuerzas, permitiéndome ir relajando mi agarre.

Llegó un punto en el que casi pude soltarla, pero al hacerlo, su cuerpo se dobló por la cintura en dirección al suelo sin ningún tipo de resistencia.

«Eh, ¿te encuentras bien?»

Observé su cara y pude sentir instintivamente que la situación se había vuelto peligrosa.

La piel de su cara se había tornado de un tono blanco marfil, sus ojos no respondían y habían perdido toda vitalidad; hasta sus labios se habían puesto morados, y marcas de mordidas.

Era la cara de alguien que ha perdido toda esperanza.

Seguramente sea una depresión severa… no me extrañaría ni que intentase suicidarse.

«….»

Yo solo no puedo con esto, pero, ¿qué debería hacer? ¿A quién podría pedirle ayuda con algo así…?

…Sylphy, ¡Sylphy! Estoy seguro de que ella podrá ayudarme de alguna forma en esta situación. Perfecto, hoy viene a dormir a casa… entonces llevaré a Nanahoshi a casa, es un plan…. Aunque mejor, antes de eso intento calmarla un poco.

«¿Estás bien? Responde.»

«…»

«Has estado trabajando demasiado, sería buena idea que descansaras un poco.»

«…»

Nanahoshi no reaccionaba ante mis palabras, así que la agarré por los hombros y la obligué a que se pusiera en pie, para dejar la sala de investigación mientras la obligaba a caminar.

No he cerrado la puerta…. Es igual, lo haré después. No creo que pase nada por dejarla así 1 día o 2, o eso quiero pensar.

Nos dirigimos a la clase para estudiantes de 5º año, que es donde se encontraba Sylphy.

Si no la encuentro, sería mejor pedirle a uno de sus compañeros que la avise, aunque en el peor de los casos puedo hacerlo yo mismo.

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Continuamos el recorrido mientras pasaba el brazo de Nanahoshi sobre mi cuello para ayudarla a caminar, notando como las miradas de todos los estudiantes con los que nos cruzábamos se centraban en nosotros.

Apareció frente a mí un grupo de personas que parecía estar cambiando de aula, nos dejaron paso, pero el rumor en los pasillos era ensordecedor.

Llamamos demasiado la atención… ¿será porque llevo de esta forma a una mujer? Puede ser, pero Nanahoshi no lleva puesta su máscara, así que mejor no atraer tanta atención… pero ¿cómo?

«¡Shishou!»

Una voz conocida me llama por mi espalda, y al girarme compruebo que es Zanoba.

«Shish-… ¡¿Qué ocurre?!»

«Zanoba, Nanahoshi está mal, échame una mano.»

«…¡¿Está enferma?!»

«Sí, algo así.»

«Entonces, deberíamos llevarla a la enfermería de inmediato.»

Sí, creo que la enfermería es la mejor parada para ella, pues vamos allá.

«Shishou, yo la llevaré.»

«Trátala con cuidado.»

«Delo por hecho. Si me disculpa, Silent-dono…»

Zanoba cogió a Nanahoshi en sus brazos como si llevara a una princesa, aunque agarrándola de forma estable y firme.

Nanahoshi ni se resistió, en su mirada se podía ver lo desfallecida que se encontraba, como si su alma se hubiera escapado de su cuerpo.

«¡Abrid paso!»

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Entre los gritos de Zanoba, la gente nos dejó pasar con facilidad.

Ha dividido a la muchedumbre como si fuera Moises…

***

 

 

Llegamos a la enfermería y acostamos a Nanahoshi en una de las camas.

Su expresión aún no había recuperado la energía, e impresionaba tanto que ya parecía que la parca esperaba llevarse su alma.

Sin perder más tiempo, informé al mago encargado de la enfermería que se encontraba de guardia en la sala lo que había ocurrido.

El problema es que no existe cura mágica para los problemas mentales y emocionales en este mundo.

Notando un tirón de la manga de mi chaqueta, me giré rápidamente para ver quién era para encontrarme a Julie.

«Gran Maestro, tienes mala cara.»

Escuchándola decir eso, me llevé las manos a la cara, incapaz de comprender la expresión que tenía en ese momento.

Seguramente esté bastante perturbado por lo ocurrido… la situación me ha afectado a mí también; necesito calmarme…

«Normal, tampoco es que naciera especialmente guapo.»

Apoyé mi mano sobre la cabeza de Julie para acariciarla.

Y pensar que hasta hice preocuparse a esta encantadora niña…

«Shishou, tome esto.»

Inesperadamente, Zanoba se acercó a mí con una taza en sus manos.

«Te lo agradezco.»

Acepté agradecido por el gesto y me bebí el contenido de la misma, pudiendo notar como mi lengua se relajaba conforme el líquido avanzaba por ella y suavizaba el interior de mi boca y mi garganta.

Vaya… no me había dado cuenta de que se me había resecado tanto la boca…

Aproveché que el momento de mayor tensión había pasado para sentarme en una silla y respirar profundamente.

«Fuuhh…»

Zanoba se quedó de pie a mi lado, hasta que me hizo la siguiente pregunta.

«Shishou, ¿qué ocurrió? Es la primera vez que le he visto presa del pánico.»

«Ya…»

Comencé mi explicación de lo ocurrió en la sala de investigación.

El fracaso en el experimento, que hizo que Nanahoshi se pusiera echa una furia, y como, al sentir que si la dejaba sola corría peligro, decidí llevarla a casa para tranquilizarla.

Al escuchar el relato, Zanoba observó a Nanahoshi con una expresión difícil de descifrar.

«Imagino que su investigación no la está haciendo por gusto…»

«… Supongo que tienes razón.»

Vamos, estaba claro que no la estaba haciendo por gusto. Si no tiene éxito, no podrá volver, así que era de esperar que esto pasaría si fracasaba.

Por si fuera poco, han pasado ya 6 años desde que fue teletransportada aquí y encima se encuentra semejante problema cuando por fin consigue avanzar…

«…»

Suspiré mientras me dejaba caer sobre la silla, notando el extraño cansancio que se había apoderado de mí.

Zanoba por su parte, no volvió a decir nada y se sentó a mi lado, quedándonos los 2 con la mirada perdida en dirección al techo, sin saber qué más hacer por Nanahoshi.

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***

 

 

Unos minutos más tarde de dejarla en la cama, Nanahoshi finalmente cerró los ojos y se quedó dormida, casi al mismo tiempo que Sylphy entró en la enfermería. Me extrañó que Ariel no viniera con ella.

«He oído rumores de que Ludeus-kun y Zanoba-kun han traído a una estudiante a la enfermería y venía a confirmarlos.»

Parece que los rumores se han disparado por la Universidad…

Según los rumores, yo había dejado inconsciente a una chica y la había traído conmigo a la enfermería con la intención de hacerle algo terrible.

Mira que son crueles conmigo… ¿por qué nadie confía en mí nunca? ¿Porque soy el Banchou? Aunque es cierto que tampoco he hecho nada para ganarme su confianza… bah, ¿qué más da?

Le conté a Sylphy lo que ocurrió en la sala de investigación, como se lo relaté antes a Zanoba.

«¿¿Por eso está así??»

Sylphy se puso bastante seria y se quedó mirando a Nanahoshi.

«Sí, y como me pareció peligroso dejarla sola, había pensado que se podría venir a dormir a nuestra casa hoy.»

«¿No sería mejor dejarla dormir hoy en la enfermería?»

«Creo que es mejor que vea a alguien conocido cuando despierte…»

Como mínimo, creo que en situaciones como esta, es mejor no dejar solo a nadie así de deprimido, o la depresión podría ir a más. Además, Nanahoshi es bastante joven, y no parece que tenga resistencia alguna a este tipo de contratiempos.

Diría que hasta ha tenido casos de enfurecimiento similares a este antes, pero algo me dice, que el shock en este caso ha sido increíblemente mayor a cualquiera que haya sufrido hasta ahora. Algo así puede llevar a medidas excesivas; teniendo en cuenta el enorme estímulo negativo… Como dije antes, no me extrañaría que hasta pensara en suicidarse.

«No sabría decirte cuánto podría tardar en calmarse, pero creo que lo mejor por hoy es dejarla relajarse en nuestra casa y que duerma tranquila.»

«Vale, aunque tardaré en salir aún, ¿podrás con ella hasta que llegue a casa?»

«Si lo único de lo que tengo que preocuparme de momento es de que coma, no creo que pase nada.»

Tan solo quiero tenerla en cuarentena hasta que se tranquilice… dejarla que escape un poco de la realidad, sin tener que preocuparse de nada. Desentenderse de todo en momentos duros en ocasiones ayuda, y mucho; podría hasta considerarse una retirada estratégica.

«… No es que me la lleve a casa para serte infiel con ella.»

«Eso lo comprendo. ¿O acaso hay algo por lo que te sientas culpable?»

«Nada en absoluto.»

No tengo el más mínimo sentimiento de culpa; aunque no puedo negar que no me gusta la idea de llevar a otra mujer a nuestra casa, por no hablar de que es una que no opondría resistencia alguna. Pero por sus palabras, Sylphy no parece que dude de mí… Si no que más bien confía en mí.

Es novedoso para mí esto de la confianza.

«Perfecto, en ese caso, Ludy, encárgate tú, aunque, ¿hay algo que necesites hacer antes de ir a casa?»

«Sí, tenía que ir a comprar contigo, pero no va a poder ser, ¿te importa si te lo dejo a ti?»

«Por supuesto.»

Ante la decidida respuesta de Sylphy, no puedo evitar sentir admiración por su seguridad y lo digna de confianza que es.

Esta es mi Sylphy…

***

 

 

Tras eso, dejamos rápidamente la universidad en dirección a mi casa, para lo que Zanoba se ofreció a cargar con Nanahoshi.

Pero en lugar de cargarla como una princesa en sus brazos, en esta ocasión la lleva apoyada sobre su espalda.

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Sé que Zanoba es un príncipe y tal… pero por algún motivo, esta forma de llevarla me parece más propia de él.

«Siento pedirte esto, Zanoba.»

«No se preocupe, Shishou, yo mismo reconozco que soy más útil para este tipo de cosas.»

Zanoba estaba transportando a Nanahoshi sin mostrar ningún tipo de esfuerzo, mientras Julie lo acompañaba a su espalda.

La verdad es que no me cuesta imaginar a Zanoba con un traje de buzo y con un taladro en una de sus manos… en ese caso, creo que Julie debería ir llamándolo Señor Burbujas.

Solo para comprobar mi teoría, decidí coger en brazos a Julie.

«¡Kya! Gran Maestro, ¿qué hace?»

«Nada.»

Zanoba tan solo me miró de reojo.

Así que no me va a atacar… No es un buen Señor Burbujas.

Continué el paseo hacia mi casa con Julie en brazos, ya que al cogerla pude comprobar que era increíblemente suave y hasta diría que esponjosa.

Comparada con como la encontramos el año pasado, ha comido mejor y ya no está en los huesos. Todavía le falta algo de músculo, pero tampoco es que una niña de 7 años deba tener de eso.

«Julie, ¿Zanoba te trata bien?»

«Sí, el Maestro me da mucho para comer.»

«¿Ah, sí? ¿Así que comes mucho con el Maestro?»

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«¡Sí! El Maestro me da montones de comida muy rica.»

«Me alegro.»

Ahora que lo pienso… ¿Nanahoshi se estará alimentando bien? Cuando la agarré antes me pareció que estaba más delgada de la cuenta. No digo que pesara como una pluma, pero sí que pesaba menos de lo que me esperaba por su físico… No me extrañaría que estuviera desnutrida.

Siempre he creído que la comida es una droga que ayuda a la estabilidad mental de la persona, en la que influye tanto comer las cosas que te gustan, como acompañado de la gente que te gusta.

Si tienes ambas cosas, es fácil tener un buen día.

Aunque dudo mucho que Nanahoshi haya estado haciendo eso exactamente.

«Fu…»

Ante esto, no pude evitar soltar un suspiro.

Lo cierto es que no sé qué tipo de vida ha estado llevando Nanahoshi exactamente, ¿siempre encerrada en esa habitación sin comer nunca algo decente?

¿Acaso habla con gente? ¿Lo único que hace es dibujar círculos mágicos? ….

«No es su culpa, Shishou, así que no deje que le afecte demasiado.»

«Ya, supongo…»

Zanoba pareció malinterpretar mi suspiro, puesto que había girado para mirarme a los ojos bastante serio.

Parece que mi discípulo está más preocupado por mí que por Nanahoshi… aunque claro, Zanoba apenas ha hablado con ella, así que supongo que es natural…

«…»

Pasado ese evento, continuamos andando en silencio. El silencio era tan pronunciado, que comencé a sentir y escuchar como palpitaba el corazón de Julie, que todavía estaba en mis brazos.

Su temperatura corporal era mayor que la mía, supongo que por ser una niña pequeña, y el contacto con ella era agradable.

…….. Escuchar latidos es extrañamente relajante… La próxima vez que vaya al mercado, debo recordar comprarle algún detalle a Julie.

No tardamos mucho más en llegar a mi casa, aproveché el cuarto que estaba preparando para mis hermanas para acostar a Nanahoshi en una de las camas, aunque se quedó completamente lacia y sin fuerza tumbada sobre el colchón.

Sus ojos estaban inesperadamente abiertos, supongo que se despertaría en algún momento del viaje. Aun así, su mirada continuaba perdida y sin luz, casi como si en realidad fuera un cadáver.

¿De verdad volverá a la normalidad…?

Creo que todavía no ha pasado el punto de no retorno, aunque por poco; su estado es grave, pero puede mejorar.

Sé de lo que hablo porque he estado en situaciones similares, y los arrebatos de furia son esporádicos y pasajeros, y no suelen prolongarse mucho, aunque…

Por si acaso, busco en su ropa cualquier cosa que pueda usar como arma, encontrándome un pequeño cuchillo.

Es poco probable que vayas a hacer algo así, pero por si acaso me lo llevo.

Compruebo que en el resto de la habitación no queda nada peligroso.

La ventana… la habitación está en el segundo piso… podría ser un problema, así que mejor la tapono con unas rejas de piedra… Aunque si le diera por romper los cristales podría terminar de esa forma, pero quiero pensar que no tiene ni fuerzas para eso.

Viendo como Nanahoshi continuaba completamente inmóvil, bajé al primer piso, y nada más llegar, Zanoba me hizo una pregunta preocupado.

«¿Se le pasará?»

«Puede…»

No estoy seguro de si la muerte de Nanahoshi llegaría a afectar a Zanoba, siempre parece ajeno a sentimientos como la melancolía. Es cierto que es fácil que se enfade o deprima, como con la figura de Roxy, pero por lo general, es bastante positivo.

«Pase lo que pase, quería agradecerte la ayuda, Zanoba.»

«No hace falta, Shishou, y menos teniendo en cuenta que yo siempre estoy solicitando la suya; así que no se preocupe por la pequeñez de este día.»

Zanoba declaró esto sin alterar su cara tranquila de siempre.

Sabía que se podía contar con Zanoba, pero vaya…

«Pero Shishou, ¿de verdad estás bien?»

«¿Yo? ¿A qué te refieres?»

«Me dio la impresión de que ver a Silent-dono en ese estado causó en usted algún tipo de impacto.»

¿Dices que me ha afectado…?

No… No sabría decirte… bueno, sí, supongo que tiene razón. Ver a Nanahoshi hecha una furia desbocada, para poco después al detenerla quedarse completamente destrozada y hundida… hizo que recordara cosas del pasado.

Aunque el origen es distinto y puede que hasta la forma, sigue habiendo sufrido el mismo tipo de agonía mental que pude sentir yo hace tantos años, por lo que siento cierta empatía por su situación.

Si las circunstancias hubieran sido distintas, es posible que nuestras posiciones estuvieran invertidas.

«Es posible, porque me hizo recordar algo doloroso de mi pasado.»

«¿Le importaría compartirlo conmigo?»

«… Cuando era pequeño, tuve un arrebato similar, tras el que acabé aletargado y me aislé del mundo.»

«No comprendo el sentimiento.»

Eran unas palabras algo distantes, pero las prefería a que me dijera que era capaz de comprender algo que jamás había vivido.

«Es normal.»

«En cualquier caso, si hubiera otro momento en el que necesitaras mi fuerza, no dude en hacérmelo saber, ya que fuerza es lo único que me sobra.»

«De acuerdo. No dudaré en pedirte ayuda si surgiera algo.»

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La ayuda de Zanoba fue de agradecer en este día, tanto para ayudarme a mover a Nanahoshi, como por acompañarme.

Parece que aunque no haya muñecas o esculturas de por medio, sigue siendo buena persona.

Tras eso, estuve un rato con Zanoba hasta que se acabó marchando debido a lo tarde que se hizo. Y yo, como no tenía nada mejor que hacer, me dediqué a leer algo en la misma habitación en la que estaba durmiendo Nanahoshi.

No estoy seguro de si es mejor o peor dejarla sola, ya que personalmente prefiero estar solo en situaciones así, pero… ella hasta ahora siempre ha estado sola. No ha tenido a nadie.

Por eso, hasta que Sylphy regresara, decidí quedarme junto a Nanahoshi.

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