Goblin Slayer

Volumen 9

Capítulo 6: El Anillo en el Bolsillo, el As Bajo la Manga

Parte 1

 

 

“¡Tus emociones no serán de ayuda!”

Dijo el maestro, en un tono como si vomitara, el día que lo sacó de la montaña de manera inusual.

Él respondió “Sí” obedientemente, y asintió ligeramente para indicar eso.

Él no dijo nada más, porque había aceptado lo que tenía frente a sus ojos con todas sus fuerzas.

“¿Al enojarte tu espada será más afilada? ¿La tristeza hace que tu cuerpo sea más fácil de moverse? Como si eso pasara.”

Esos eran los que pensaban que ganarían solo por estar en lo correcto. El maestro escupió saliva junto con sus palabras.

Lo que tenían frente a ellos era una montaña de cadáveres.




Hasta donde alcanzaba la vista, solo se veían las montañas de cadáveres formadas por los caídos.

Parece que era un pueblo en alguna parte. Podían verse los restos de los edificios quemados por aquí y por allá.

Todos los muertos eran criaturas humanoides.

Había algunos enanos y elfos mezclados entre ellos, y unos cuantos llevaban armas.

Pero la mayoría parecían ser aldeanos con las ropas rasgadas, él puso su mano sobre la zona de su vientre y apretó fuertemente su ropa.

“¿Goblins……?”

“¿Eres un estúpido?” Dijo el maestro escupiéndole en la cara. “Si los goblins atacan una aldea, ¿eso quiere decir que los goblins destruirían el mundo? ¿Eres idiota? ¿Estás viendo lo que ha pasado aquí?”

“Sí.”

¿Ah sí? El maestro se encogió de hombros como si no le creyera ni una pizca.

“Esto es el trabajo de ladrones. Entonces llegaron los aventureros. Fue una batalla por la justicia. Y, perdieron.”

Tuvieron más suerte que la gente de tu aldea. Su maestro hizo una estrepitosa risa de Rhea, y él bajó la mirada involuntariamente.

“¡Bastardos!”

Al momento siguiente fue golpeado en la cabeza con mucha fuerza.

Cayó sobre un montón de carbón frente a él, inhaló los restos de la gente quemada y tosió violentamente.

“Te lo acabo de decir, ¿no? Tus sentimientos no servirán de nada. ¿Entiendes?”

“…… Sí.” Dijo él, y finalmente se levantó.

Quería limpiarse el hollín de sus piernas y brazos, pero su maestro no se lo permitiría.

“Un bebé muerto cruzó el camino. Un bebé muerto encendió la vela del techo. ¿Sabes cómo?”

“No.”

“¿Tú eres imbécil?  Se puso de espaldas y amontonó los cadáveres hasta el techo.”

El maestro pateo el cadáver que estaba a sus pies con todas sus fuerzas, sin quitar de su rostro su vulgar sonrisa.

La que rodó de lado era una mujer elfo con varias flechas clavadas en su plano pecho.

Seguía vistiendo los restos de su armadura de cuero, pero su ropa estaba rasgada, la etiqueta de identificación en su cuello era lo único que indicaba que era una aventurera.

Sus ojos abiertos con rencor parecían vidrios sucios. Probablemente también fue quemada.

Él sabía lo que le pasó hasta el momento de su muerte. Porque él tenía ese recuerdo en su mente.

“Pff, qué desperdicio.” El maestro frotó ferozmente el pecho de la elfa, rompió las flechas y se sentó en sus senos. “En estos días todo se ha vuelto desechable…… Oye, ¿sabes qué uso le puedes dar a esto?”

Dijo el maestro jugando con el pecho del cadáver como si fuera algún juguete para sus manos.




Él pensó un poco y dijo.

“…… ¿Como silla?”

“Aparte de eso. Sí, ni siquiera tiene cojines. Es muy duro.”

El maestro relajadamente se puso cómodo y sacó una pipa de su bolsillo.

Entonces, usando los largos dedos de la elfa llenó su pipa con tabaco, y golpeando el anillo que ella tenía en la mano para hacer chispas, la encendió.

“…… Los trozos de ropa se pueden usar como trapos. También se puede usar el equipo que aun sirva.”




“No sirve. Siguiente.”

“Su cabello es largo…… Puede trenzase para hacer una cuerda.”

“Es mejor cortar cabeza desde el cuello. Después la vendes. Parece que no sabes hacerlo, como cortesía, luego te enseñaré como.”

El cabello de elfo es hermoso. El maestro murmuró eso como si fuera interesante. Él asintió. También pensaba que era hermoso.




“¿Qué más?”




Él vaciló un poco. El maestro inhaló profundamente de la pipa y exhaló el humo como si estuviera frustrado. Después él dijo.

“Puedes comerla.”

El maestro se rio. Después extendió exageradamente ambos brazos y miró hacia el cielo como si se lamentara.

“¿¡Comerla!? ¿¡A esta pobre chica elfo!? ¿¡Dices que la cortarás y te la comerás!?”

Pareces un verdadero goblin.

Él se calmó al oír las palabras de su maestro ── o al menos eso planeaba, y luego respondió con fuerza.

“Si es que no hay nada más que comer.”

El maestro se rio, exhaló algo de humo y agitó su mano. “Continua.”

“Puedes beber su sangre, si se filtra con un trapo. Si la amasas con carbón también puedes hacer tinta. Además…… la grasa puede convertirse en combustible.”

“La sangre y orina de una mujer…… especialmente de una elfa, atraerá a los goblins.” Dicho eso, el maestro exhaló un círculo de humo hacia su rostro.

Él tenía la intención de aguantarlo, pero tosió y parpadeó, y como se esperaba, al siguiente instante fue golpeado.

Él cayó sobre el cadáver y volvió a toser violentamente.

“Bueno, está bien. ──Eres tú el que decide si está bien o si es utilizable.”

El maestro se levantó de la elfa y lo pateó fuertemente.

Mientras él se asfixiaba y batallaba por respirar, fue enterrado bajo una pila cadáveres.

El olor a carne podrida que penetraba en su nariz, ojos y boca lo ahogó completamente.

“Aunque alguien te diga que algo es útil, si es inconveniente deséchalo. Aunque alguien te diga que hay algo que no puedes usar, si es conveniente úsalo.”

Cuando finalmente se arrastró fuera de ese calvario, la figura de su maestro ya había desaparecido.

Solo su risa vulgar resonaba entre los restos del pueblo y pilas de cadáveres, sin embargo, él desesperadamente busco alguna señal de su presencia.

Por supuesto, no era como si él fuera capaz de percibir algo tan ambiguo como una ‘señal’.

Así que se concentró en los sonidos que hacia su maestro al moverse, al golpear contra el viento, o al patear algún guijarro.

“Si no puede serte de utilidad, entonces tú no eres de utilidad. No importa qué uses.”

“Sí.”

La imaginación es la mejor arma, si no la tienes estas muerto.

Eso fue lo que tantas veces le dijo su maestro.




No había nada incorrecto en las palabras de su maestro.

Y si lo hubiera, era porque él no había podido aplicarlas adecuadamente.

Tal como su maestro había dicho, él no tenía talento. Él no podía hacer nada porque era una escoria inservible.

Si quería demostrarle que no era así, solo tiene que hacer algo al respecto.

“Creo que las palabras de mi maestro son útiles.”

Al decir eso, las palabras de su maestro se interrumpieron.




Entonces él fue agarrado de la cabeza, de una manera horrible, y fue sacudido en todas direcciones.

Él recordaba que por alguna razón estaba muy feliz por eso. Al momento siguiente fue azotado contra el suelo.

Porque él siempre había sido así.

Siempre lo había sido, y siempre lo seria.

La elección de no hacer nada, tomarla una sola vez era más que suficiente.

5 7 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
5 Comentarios
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios