Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 9

Capítulo 89: El Bosque de Aguanieve – 2da Parte

 

 

(Punto de Vista de Ludeus)

Me dio la impresión de que algo se cocía sin yo saberlo.

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Fitts-senpai, la persona que me había pedido ayuda con este trabajo, actuaba de forma extraña; además de ese anormal evento atmosférico de antes.

No soy un experto, pero la forma en la que se originaron esas nubes fue demasiado acelerada para ser simples nubes de lluvia, por no hablar de que en invierno, es más normal que se ponga a nevar en lugar de a llover.

Es probable que alguien creara esas nubes con magia… aunque, ¿qué ganan haciendo que llueva? Quizás obstaculizarme de alguna forma, pero… ¿quién y por qué? ¿Será el noble con el que se alojó la princesa Ariel? ¿Acaso para asesinar a Ariel ahora que Fitts-senpai no está allí para protegerla…? No…. no creo. En ese caso, habrían hecho algo más drástico que conjurar una simple lluvia, no sé… que llovieran lanzas de piedra o hielo, por ejemplo.

No estoy seguro de si Fitts-senpai se ha dado cuenta de esta posibilidad; pero por como actúa, diría que no, porque está inesperadamente calmada para esta situación.

Imagino que un obstáculo de este nivel es algo que no la detendría y está dentro de sus cálculos… aunque claro, en ese caso, me habría avisado desde el principio que alguien intentaría bloquear nuestro avance….

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Entonces… será… No lo creo, pero lo mismo la propia Fitts-senpai planea asesinarme. No… tampoco creo que sea eso, si no, lo habría intentado el otro día mientras se alojaba en mi habitación.

No entiendo lo que está pasando.

Mientras me preocupaba, me dediqué a encender una hoguera para que nuestra ropa se secara más rápido; ya que, preparándome para una situación de este estilo, preparé algo de madera de antemano.

El motivo de traer madera para prender es, que aunque se pueda mantener fuego únicamente con magia, es más seguro hacer una hoguera, ya que si un monstruo nos atacara, el fuego desaparecería y tendría que generarlo nuevamente. Por no hablar de que quieres que siga encendida mientras duermes.

Coloqué los trozos de madera organizadamente y les prendí fuego; cuando confirmé que las llamas se habían estabilizado, comencé a quitarme las prendas de abrigo empapadas que había traído. La prenda estaba totalmente calada, y el agua que se había quedado en la superficie se había congelado.

También llevaba debajo mi manto gris que tantos años me había acompañado, pero también había acabado empapado.

Por lo que puedo notar, diría que el agua ha calado hasta mi ropa interior.

No le di demasiada importancia a este hecho ya que traía ropa interior de repuesto, pero es importante que seque tanto mi manto como la ropa de abrigo que traje.

Tengo pensado utilizar magia de Viento y Fuego para evaporar la humedad rápidamente, aunque no puedo acelerarlo demasiado o las prendas sufrirán suficiente como para romperse, por lo que debo ir con cuidado.

Para apoyar la prenda y facilitar que gotee el agua de más, las cuelgo en un tendedero improvisado con magia de Tierra, donde cuelgo tanto la ropa de abrigo, como mi manto, como el resto de mi atuendo. Quedándome finalmente en ropa interior.

El frío me golpea de inmediato, y me acerco al fuego a calentarme, donde aprovecho para sellar la cueva con magia de Tierra, aunque dejando un pequeño hueco en la zona superior para que el humo salga por esa zona y evitemos morir por intoxicación de monóxido de carbono.

Aunque ahora… ¿qué hago con mi ropa interior? No es que pueda exactamente desnudarme del todo frente a Fitts-senpai.

Y mientras pensaba en ella, me giré a echarle un vistazo.

«Wu-u-u-u..»

Fitts-senpai se encontraba tiritando mientras encogida se agarraba los hombros; se había quitado su ropa de abrigo, pero seguía con el manto y el resto de su ropa puesta.

Si no se quita esa ropa mojada va a acabar pillando un resfriado.

«¿No vas a-?»

-a quitarte eso para secarlo?

O es lo que le habría preguntado, pero antes de terminar mi pregunta, cerré la boca, recordando que Fitts-senpai es una mujer que se viste de chico; sin mencionar que su intención es ocultar que es una mujer. Por lo que no puede simplemente desnudarse en frente mía.

Pero no puedo dejarla así… ¿qué puedo hacer? Hmmm…

«Fitts-senpai.»

«¡¡Q-¿Qué pasa?!»

Respondió alzando un poco la voz algo inquieta, por lo que seguramente hasta ella misma entienda la situación actual en la que no le queda más remedio que desnudarse, aunque no pueda.

Seguramente se haya puesto a la defensiva con miedo a que quede expuesto su engaño. No puedo dejarla así, debo ser un caballero.

«Hace años una amiga mía me contó que está prohibido dejar que nadie ajeno a la raza de orejas puntiagudas viera a nadie de esta raza desnudo; por eso, me voy a dar media vuelta y cerrar los ojos, para que aproveches y seques tu ropa con magia.»

«¡¡¿Eh?!!»

Fitts-senpai mostró su sorpresa en la voz que se le escapó; principalmente porque esta sería la primera vez que escucha algo sobre esta prohibición.

Si hubiera semejante tabú en los orejas puntiagudas, la propia Elinalise en sí sería un tabú andante… Aunque claro, si lo pongo de esta forma, por mucho que quede claro que me he inventado lo de la prohibición, Fitts-senpai puede continuar ocultando su identidad.

Por eso, lentamente me doy media vuelta, quedándome de cara a la pared y cerrando los ojos, aunque mi atención se centró exclusivamente en lo que pudiera escuchar.

Seré un caballero, pero como mínimo, me gustaría poder llevarme de esta experiencia el sonido de Fitts-senpai desnudándose a mi espalda, con eso tendré suficiente para imaginármela desnudándose y disfrutar este momento al máximo.

«….»

«…»

Pero no hubo ningún sonido a parte del crujir de los leños ardiendo en la hoguera.

Está totalmente empapada, por mucho que se seque conjurando en silencio, algún sonido, aunque sea casi imperceptible, debería haberse escuchado. Qué raro… ¡¿Será que Fitts-senpai sabe cambiarse de ropa también en silencio?! Ahora que lo pienso, recuerdo que en mis años en Primaria, había varias chicas de mi clase que se podían poner el bañador escolar con la ropa puesta… ¡En su día pensé que eran brujas!

Durante esos años, aun no le prestaba atención a eventos de este tipo, y eso que tanto hombres como mujeres se cambiaban en la misma clase.

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Pensándolo ahora… ¡Qué tiempos aquellos…! Era todo tan maravilloso…

Cuando llegó Internet, y pasado un tiempo, encontré la forma en la que se cambiaban sin tener que quedarse desnudas en ningún momento y no pude evitar quedarme sorprendido y maravillado por lo mañosas que eran.

Que conste que lo busqué porque me interesan las distintas formas de cambiarse de ropa y estoy haciendo un estudio sobre ello. Así es, lo hice únicamente para aprender y saciar mi curiosidad intelectual, no es que fuera con otros propósitos que tengan que ver, por ejemplo, con erotismo. Es más, en este momento, si Fitts-senpai no se cambia de ropa, podría coger mucho frío, estoy preocupado por ella.

Con esto en mente y muuuuyyyy lentamente, fui girándome.

Hasta que mis ojos se cruzaron con los de Fitts-senpai.

Estoy seguro de que nos estamos mirando los 2 directamente a los ojos, por mucho que aun lleve sus gafas de sol. Pero aún así, no aparté la mirada, dejándome llevar por la vergüenza, ya que Fitts-senpai empezaba a ponerse bastante pálida e incluso azulada por el frío, con sus labios cogiendo un tono violáceo.

«¡Fitts-senpai!»

Cada vez más pálida y azulada, seguía manteniendo su postura, agarrándose los hombros y temblando; de un simple vistazo no me cupo duda de que estaba completamente congelada.

La temperatura ambiente en invierno en estas zonas suele ser inferior a 0º C, pasearte empapado por ellos solo conlleva que el frío te cale los huesos en poco tiempo. Hasta yo tengo frío habiéndome quitado esa ropa mojada y estando al lado de la hoguera.

Al menos, la temperatura en la cueva empieza a ascender, pero si no se quita esa ropa es como bañarte en un río helado… Acabará cogiendo algo peor que un simple resfriado.

«Por favor, cámbiate de ropa ya. Si quieres, te puedo crear una pequeña habitación en la que cambiarte……. ¡¿No?! ¡Pues…! ¡Pues me saldré de la cueva si hace falta! ¡Venga sí, te dejo sola para que-!»

«Espera.»

Justo cuando me disponía a salir de la cueva, Fitts-senpai me detuvo, sin dejar de mirarme a los ojos ni temblar de frío caminó hasta mí lentamente hasta ponerse frente a mí, clavándome su mirada, sin pestañear.

Mushoku Tensei Volumen 9 Capítulo 89 Novela Web

 

«…»

«…»

Sin apartar la vista, y temblando aún; se mantuvo en silencio como si quisiera decirme algo.

¿Qué puede ser? ¿Qué quiere decirme? No… es como si quisiera que YO hiciera algo.

«Vas… Vas a refriarte.»

«S-S-Sí. A-a-así es.»

Con voz temblorosa, respondió a mi pregunta, dejándome totalmente confundido, incapaz de adivinar lo que está pensando.

«Si no te quitas esa ropa, puede pasarte algo malo. La gente se muere si baja demasiado su temperatura, ¿lo sabías?»

«Sí… p-podría morir, si sigo así…»

Dijo estas palabras pero sin iniciar ningún movimiento que indicara que pretendía quitarse la ropa empapada.

… Sería un problema que empezara a desnudarse delante mía… Pero lo decidí, para mí, Fitts-senpai es un hombre, no es bajo ningún concepto una mujer. A esa conclusión he llegado, pero debería haberse cambiado cuando tenía los ojos cerrados…

«No puedo quitarme yo solo esta ropa. Quítamela tú.»

………

……

… Q-¿Qué ha dicho?

«…Si no puedes quitártela, la única solución es que yo te ayude a quitártela.»

…….

Q-¿¿Qué he dicho??… Oh, mierda… mis manos se están moviendo por sí solas…

Veo como mis manos se acercan a su cuerpo, comenzando por sus hombros.

Al tacto noto lo helada que se encuentra, y su esbelto físico, que sin duda pertenece a una mujer. Su hombro es tan pequeño que no me extrañaría que se rompiera si no lo manejara con cuidado.

Pero no puedo negar mis impulsos masculinos… De la misma forma que tampoco puedo negar que Fitts-senpai es una mujer, por mucho que esa fuera mi intención hasta ahora.

Por eso, y debido a que tanto en este mundo como en el anterior, el sentido común dicta que no puedes estar desnudo enfrente de cualquiera.

«Si…Si te soy sincero, sé que eres una mujer, Fitts-senpai.»

«Lo sé. Aunque, si no te das prisa, podría morirme de frío.»

«T-Tienes razón.»

Sigo sin comprender lo que sucede, ni saber lo que está pensando, ni lo que planea…

Lo único que se me ocurre es que sea un plan para conseguir algo con lo que chantajearme, como por ejemplo, que en cuanto la desnude, aparezcan algunos malhechores de improviso y empiecen a decirme cosas como ¡¡¡Has descubierto un secreto de estado del reino de Asura! y me lleven a alguna parte para interrogarme o diseccionarme. Aunque realmente no puedo quejarme, teniendo en cuenta que ahora mismo es como si estuviera diseccionando a Fitts-senpai de su ropa.

Pienso esto ya que mis manos continúan su movimiento quitándole a Fitts-senpai el abrigo que llevaba puesto; el cuál resultó ser bastante grueso y que chorreaba agua por el suelo. Tras esta prenda, veo ante mis ojos una empapada camisa blanca que aunque era de un material grueso, se transparentaba, dejándome ver la ropa interior de Fitts-senpai.

Cubriendo sus pechos no encontré un sujetador como imaginaba, sino que era una prenda extraña que subía desde su abdomen hasta debajo de sus hombros de manera bastante apretada y que cubría su pecho.

¿Cómo se llamaba esto…? No recuerdo el nombre, pero sé lo que es… Vaya, no me esperaba que tuviera gustos tan adultos… Aunque claro, cuando sirven para envolver cuerpos tan poco definidos, deja un poco que desear y realmente parece casto por la falta de resalte en ese par de montes… Pero aun así, con la humedad que empapa la tela, viendo como esta se adhiere por completo a la piel, tiene un encanto que deja claro que esconde algo.

Puede notarse como curvean la extraña ropa interior que remarca su cuerpo delimitando fielmente la figura de su par de pechos.

«¿Fitts-senpai?»

«¿Qué pasa, Ludy?»

Ludy.

Es una forma en la que pocas personas me llaman, y que me trae muchísimos recuerdos. Su forma de pronunciarlo hace que algo en mi interior comience a agitarse, diciéndome que en algún lugar, en algún momento, he vivido una situación similar a esta.

«N-Nada, continúo…»

«Claro.»

La cara de Fitts-senpai estaba completamente encendida en un rojo intenso que le llegaba hasta la punta de las orejas, orejas que por algún motivo me recordaban a algo, al igual que esta situación.

Tras despojarla completamente de su camisa blanca, piel de un tono aun más clara fue expuesta, llamándome especialmente la atención unos hombros pequeños y femeninos que parecían poder romperse en cualquier momento, junto a una zona del cuello en la que ni músculos ni excesos parecían adornar, dándole un toque increíblemente sensual y esbelto.

Viendo un espectáculo tan deseable delante mía, mientras mis manos juegan con esa piel, hacen que la espada que hasta ahora parecía oxidada y abandonada esté dispuesta, como si un caballero estuviera elevándola al cielo de forma ceremonial.

Fitts-senpai posee algo… algo que me atrae y me cura esta soledad… aunque no sé que es. Solo sé que me siento tan eufórico que estoy a punto de lanzarme sobre ella.

«Haaa…haaa…»

Controlando mis ansias con toda la voluntad que soy capaz, mis manos descienden hacia el cinturón de la persona casi desnuda que tengo frente a mí, desabrochándolo con un sonoro CLICK y posando mis manos en el borde de sus pantalones.

Y en este preciso instante, algo me vino a la mente, como un recuerdo perdido hasta este momento.

Fijándome bien… esto es algo que he vivido antes… cuando tenía 5 o 6 años. Recuerdo que me encontré en una situación similar a esta.

Y tras bajar con cuidado sus pantalones, ante mí aparecieron unas braguitas de un blanco puro.

La diferencia con aquel entonces… es que bajé las bragas al mismo tiempo que los pantalones… Aunque claro, con lo mojadas que están, las braguitas que tengo frente a mí no es que oculten lo que hay debajo. Vaya… parece que, en respuesta a mi pregunta, en los orejas puntiagudas el monte de venus no es especialmente fértil para el crecimiento…

GULP

«…..»

Lo único que resuena en la cueva es el sonido de nuestras respiraciones y ese doloroso tragar de saliva en una boca totalmente seca como la mía, hasta que Fitts-senpai totalmente en silencio, levantó sus piernas para despojarse del pantalón que segundos antes había bajado, para sentarse frente a mí, que me encontraba arrodillado frente a ella.

Por su parte, Sylphy estaba sentada con una postura increíblemente femenina con los pies a los lados de su cuerpo con las rodillas frente a ella, posando sus piernas sobre el rugoso suelo de la cueva.

«Ludy…»

Solo con una mirada, comprendí que la mirada de Fitts-senpai estaba clavada en la zona de mi bajo vientre, en la tienda de campaña que hacía un rato se fue montando por la situación, y cuyo proceso fue acelerado debido a la figura tan sugerente de Fitts-senpai.

«Todavía queda algo que quitar.»

Esas palabras que indicaban la única verdadera prenda de ropa que le quedaba puesta, y aun así, mis manos no se dirigieron a la parte inferior de su cuerpo, sino a la superior; ya que por fin había comprendido un importante detalle.

Mis manos agarraron sus gafas de sol.

«¿?»

Y se las quité, ya que como bien dijo, había que quitarlas.

La cara que encontré era una que recordaba; el rostro del que en su ocasión pensé se convertiría en un bishounen cuando creciera. Una cara adorable que me hizo pensar una vez, que mientras pudiera estar a su lado no me importaría nada más en el mundo; un rostro que ahora se había convertido en una mujer infinitamente más preciosa de lo que nunca me imaginé entonces.

Esa inocencia juvenil aun seguía en ella, con unas facciones que solo la podrían describir como encantadora, aunque con unos ojos color miel de mirada atenta, una nariz redonda y algo elevada con sus pequeños labios; dejando claro su ascendencia élfica.

Es más, tenía rasgos similares a Elinalise, pero con un toque más suave, seguramente por ser una semielfa o quizás solamente un cuarto de elfa.

«Umm, Fitts-senpai.»

«¿Qué pasa, Ludy?»

Y la forma en la que inclinaba ligeramente su cabeza al hacer preguntas con un fuerte tono rojo por la vergüenza es igual al de aquel entonces.

¿Por qué no me habré dado cuenta hasta ahora? Hubo muchísimas oportunidades… Ah, claro… por su pelo.

Su color verdoso había cambiado en estos años y ahora tenía cabellos de un blanco puro.

Pero no debería haber sido eso… el color de pelo es algo que se puede cambiar sin problemas, ya comprobé que teñirlo no es complicado con Ruijerd.

«Podría equivocarme… pero, Fitts-senpai, ¿tu verdadero nombre no será Sylphiette?»

«…..Sí.»

Fitts-senpai… No… Sylphy asintió tímidamente mientras me sonreía.

«Sí… Sí…»

Y esa sonrisa no tardó en transformarse en una cara bañada por lágrimas, pero antes de que se convirtiera en un diluvio, se acercó a mí y me abrazó.

Mushoku Tensei Volumen 9 Capítulo 89 Novela Web

 

«Por fin… Por fin lo dijiste…»

Con ese último suspiro, se echó a llorar mientras podía comprobar lo fría que estaba su piel.

***

 

 

Me quedé un tiempo confundido, aunque asimilando la información, pero sentía que por fin había conseguido comprender todo lo que estaba sucediendo alrededor de Fitts-senpai.

«Uu…Uguuu…»

Fi-No, Sylphy seguía llorando mientras continuaba abrazándome, recordándome algunos momentos de aquel entonces.

Sigue siendo una llorona… Y tan blandita y cálida como siempre. También esbelta, como si su organismo no supiera lo que es la grasa, aunque tiene un cuerpo claramente femenino que pude notar al abrazarla… ¿lo habrá conseguido con magia o algún tipo de crema corporal?…

Mi curiosidad me lleva a querer olisquearla un poco. Poco después, Sylphy consiguió serenarse un poco.

«Sie–Siempre, siempre estuve esperándote. SNIF’ En la aldea Bonna… siempre estuve…SNIF esforzándome para… volver a verte.»

Ya me contó Paul lo mucho que Sylphy hizo mientras yo estaba dando clases en Roa, pero la escuché sin decir palabra, dejándola decir lo que tuviera que decir, acariciaba su cabeza.

Tras sus palabras, apretó con más fuerza sus brazos por mi espalda y levantó la vista, dejándome ver su cara empapada en lágrimas; al verla de esta forma, no supe bien qué debería decir en semejante situación.

«¿?»

Lo único que puedo decir es que Sylphy tenía un aire distinto al de aquel entonces.

Tras levantar la vista y observarme, separó sus labios para decir unas palabras.

«Incluso en aquel entonces… e incluso ahora… te quiero…»

Me quedé completamente en blanco, y estoy seguro de que se me pudo notar en la cara.

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«Te quiero, Ludy. Ahora más que nunca, así que, por favor, no vuelvas a separarte de mí. Quiero que estemos juntos para siempre.»

Si antes me quedé en blanco, mi consciencia ahora se estaba nublando hasta desaparecer.

Soy incapaz de describir lo sorprendido que me he quedado ante su declaración de amor.

No puedo negar que siempre Sylphy estuvo pegada a mí cuando éramos pequeños, tampoco negaré que yo tuve algo que ver en que actuara de esa forma; pero esto de ahora es distinto… porque en esta ocasión, este último año no he estado viendo a mi pequeño Kohai, sino a mi respetado Fitts-senpai, con su independencia y su respuesta para todo.

Ya no veo esa dependencia que Paul me explicó de pequeño, o al menos no he visto que exista ninguna; es más, soy yo el que ha acabado dependiendo de Fitts-senpai este año. De sus conocimientos, de su ayuda y de otras muchas veces en las que le he pedido consejo. Por no hablar de que Fitts el silencioso es una persona digna de respeto que se ha ganado la confianza de la segunda princesa de Asura, Ariel Anemoi Asura… Y esa persona se ha declarado a alguien como yo, es imposible describir lo emocionado que me siento.

Aunque en la parte más profunda de mi mente, todavía no soy capaz del todo de asimilar que Sylphy = Fitts-senpai; pero estoy tan contento y emocionado que me pondría a bailar aquí mismo.

Hasta que en este preciso instante, Eris pasó por mi cabeza.

Ahora que lo pienso, ¿alguna vez le dije que la quería? Sé que le dije que me convertiría en su familia, pero fue en respuesta a algo que ella dijo. ¿Le dije alguna vez palabras semejantes por mi propia iniciativa?

Pero volviendo a la situación actual… ¿Qué es lo que pienso sobre Fitts-senpai…No, sobre Sylphy? Siento que debo darle en este momento respuesta a esta pregunta, porque si no le dijera nada en este preciso instante, es posible que ella también desaparezca de mi vida.

Y… agarré sus hombros y la separé de mí mientras la miraba a los ojos.

«Yo también te quiero.»

Pensé que opondría resistencia, pero no pude notar fuerzas en ella en este momento, como si se fuera a romper; mientras veía como la cara de Sylphy estaba completamente llena de lágrimas y mocos.

Le acaricié la cabeza nuevamente, bajé mi mano hasta su barbilla y la incliné hacia arriba.

«Mm…»

Los labios de Sylphy tenían un tacto sedoso, puede que estuvieran un poco manchados debido a la situación actual, pero no era algo que me importara.

Cuando el beso terminó, Sylphy ya había dejado de llorar, pero sus mejillas estaban ahora completamente enrojecidas mientras marcaba una expresión Potto….

«¿?»

Me quedé sin palabras, pero llegados a este punto, no había necesidad de ellas.

Ya he dejado claro que la quiero con palabras, lo siguiente es… Amarla… y después del amor es la perversión, el Ecchi… la gran H… Puede que me esté dejando llevar mucho por la emoción del momento buscando solo mi disfrute personal, pero lo que llevo 2 años suprimiendo está a punto de explotar, y encima Sylphy tampoco se está resistiendo.  (NT: H/ECCHI, El término ecchi viene de la letra H de Hentai; indicando que el ecchi es erotismo y perversión que no llegan al nivel del hentai. Un símil acertado sería que el ecchi es sugerente y la carne se intuye, mientras que el hentai es totalmente explícito).

Echo la manta que preparé para el viaje en el suelo, y Sylphy se tumbó en ella dejándose caer, como si esta situación fuera lo que pretendía desde un principio. Pôr otra parte, la tienda de campaña de mis pantalones estaba más que montada.

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Es probable que hasta este trabajo en el bosque fuera con la intención de revelarme quién es sin que hubiera público… Pero dejemos a un lado los pensamientos que me alejan de la situación actual, y lo que es más, no me puedo permitir repetir los errores del pasado.

«…Sylphy, es tu primera vez, ¿no es así?»

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«¿Eh? Ah, sí… Sí, lo es… ¿Es eso un problema?»

«No, en absoluto.»

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Es más… es bastante bueno, aunque claro… es importante que entienda, que si vuelvo a fallar en esto, podría acabar como la última vez; y no quiero que las cosas acaben como con Eris. No me puedo permitir fallar, los fallos son inaceptables.

Con cuidado y sin prisas, me acerqué a Sylphy y la besé, tras lo que entre mimos me fui acercando a ella hasta tumbarme sobre su cuerpo…

«….»

«…Umm, ¿Ludy?»

Sylphy me miró extrañada cuando me vio detenerme, debido a que me percaté de que mi tienda de campaña se había venido abajo.

***

 

 

Tras esa situación, una hora había pasado, y la lluvia hasta se había detenido.

Como nos habíamos quedados abrazados en todo momento, nuestros cuerpos habían recuperado su calor y nuestra ropa parecía que estaba a punto de secarse.

Yo por mi parte estaba controlándome para que no se me saltaran las lágrimas.

El shock recibido por haber estado indispuesto en el momento más crucial me hundió, y no importa las veces que me hayan ocurrido, sigue siendo doloroso, y más hoy, que no es ni una mujer de un burdel ni una aventurera del gremio con quién mi relación no era especialmente profunda.

El daño sufrido es indescriptible.

Por su parte, parece que Sylphy también se ha llevado un shock por lo ocurrido, parecía no darle importancia y forzándose a sonreír mientras insultaba su propio cuerpo.

«No es tu culpa, Ludy, es mía.. mira, apenas tengo pecho, por lo que no soy atractiv-«

«No, Sylphy, eres muy atractiva, de verdad… Es culpa mía, lo siento mucho, es un problema que tengo desde hace 3 años.»

«L-¿Ludy?»

Me puse a contarle todo lo que me había ocurrido hasta ahora, empezando con mi primera vez hace 3 años, y como desde entonces he sufrido este problema, dejándome totalmente impotente, y como, para encontrar una cura, me desplacé hasta la universidad de magia.

De como todavía he sido incapaz de solucionar el problema.

«Sylphy-san, siento haberte hecho pasar por esto. Lo siento mucho.»

Me puse de rodillas en un marcado Dogeza, ya que no tenía más remedio que pedirle perdón de esta forma.

¿Cómo va a haber un problema con el cuerpo de Sylphy? ¡Pero si es increíblemente ero-estimulante! No puedo negar que le falta un poco de pecho, pero con esa figura tan envidiable y esa cinturita suya… no hablamos de que simplemente tenga unas buenas proporciones, es que hasta casi parece sacada directamente de un Shojo, es una mujer perfecta colocada perfectamente en mi zona de Strike.

En primer lugar, en todos estos 3 años, la única persona que ha conseguido que minimí se ponga en acción ha sido Sylphy; ¿cómo voy a tener siquiera una queja con su físico o con ella? El problema es que mi pequeño es un cobarde.

«L-Ludy, no hagas eso, no hace falta que te disculpes. No me has hecho pasar por nada, en serio, vuelve a como estabas antes.»

Podía notar la voz de Sylphy algo dolida por la situación, mientras que yo me sentía lamentablemente.

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«Me encantaría poder regresar a como era antes, Sylphy-san, pero no he encontrado solución para este problema.»

«No me refiero a eso, sino a como me hablas, deja de ponerle san a mi nombre.»

Con sus palabras, pude ver como Sylphy comenzaba a llorar nuevamente, y presa del pánico me acerqué a ella para quitarle las lágrimas.

«Lo siento.»

Parece que hoy me disculpo por demasiadas cosas… Encima, como desde que estoy en la universidad no he parado de llamar a la gente con san, sempai, kun y kohai, pues me salen solos en algunas situaciones.

«…Vale, pero siempre te he estado llamando senpai, ¿eso no te importa?»

«Con ese no pasa nada pero, cuando me has llamado san ha sido como si te distanciaras de mí.»

¿En serio? Es la primera vez que he escuchado algo así… ¿Podría ser que tanto a Eris como a Ruijerd les hice sentir esa distancia? Es posible que hasta a Zanoba también… porque ahora que lo pienso, el tipo ese casi nunca los usa.

«De ahora en adelante, tienes prohibido hablarme de forma tan distante.»

«Entendido.»

«Otra vez…»

«Por algo tan leve no debería haber problemas, ¿no?»

«Fufu… Supongo.»

Con ese intercambio, de un modo u otro el ambiente en nuestra conversación mejoró bastante.

Aunque vaya… hace mucho que hablo con alguien sin ningún tipo de honorífico. Si lo pienso, creo que en todo momento desde que llegué a este mundo los he estado usando en mi día a día.

Tras esa situación, los 2 en silencio, continuamos acurrucados el uno con el otro bajo las mantas, solamente en ropa interior, mientras escuchábamos el sonido de las ramas de la hoguera chasquear.

Cuando me giro un poco soy capaz de ver la zona del cuello y parte del pecho de Sylphy, y si bajo aun más la vista, entra en mi campo de visión su aún humedecida prenda superior de la ropa interior por la que se transparenta ligeramente algo abultado y precioso de un tono parecido al de las flores de cerezo bajo la luz de la hoguera.

En esta situación y mientras disfrutaba de la vista, sentí la necesidad de preguntar una cosa.

«Ahora que lo pienso… ¿Por qué te estás haciendo pasar por hombre, Sylphy? … No, más importante, ¿qué te ocurrió después de ser teletransportada?»

Siento curiosidad por el motivo por el que trabaja de escolta de la princesa Ariel, o por qué su pelo se ha vuelto blanco o por qué oculta su verdadera identidad… pero es posible que no pueda contármelo.

Podría no decir nada… pero prefiero preguntar para estar seguro de si puedo saberlo o no.

«Ah, eso… Hmm… ¿Por dónde debería empezar…?»

Pero para mi sorpresa, Sylphy se puso a contarme todo poco a poco, comenzando desde que nos separamos, de cómo intentó sonsacarles información de dónde me encontraba a Zenith y a Lilia, para que acabaran dándole clase, llevando a su entrenamiento en la aldea Bonna tanto en magia, como en etiqueta.

El siguiente punto fue de cómo hizo un colgante para mi 10º cumpleaños, el que luego acabó preparado para que Lilia me lo enviara envuelto en la Reliquia Sagrada.

«¿Eso quiere decir que este collar me lo hiciste tú misma, Sylphy?»

«¡El colgante! ¡¿Cómo es que lo tienes?!»

Sylphy no lo vio hasta ahora porque lo había llevado escondido por dentro de la camisa, harto de que Elinalise bromease con que íbamos a juego. Y claro, como nos hemos quedado en ropa interior, no había forma de ocultarlo en esta situación.

«Lilia me lo entregó, aunque nunca llegó a decirme que era tuyo, Sylphy.»

«Seguramente fuera porque se creía que había muerto… prefirió quedarse callada por si así fuera.»

«Es posible…»

Conociendo a Lilia, no me extraña que esa fuera su forma de ahorrarme sufrimiento. Ni yo sé bien como reaccionaría si me entregaran algo de una persona que me importa y posiblemente estuviera muerta.

«Hmm… ¿quieres que deje la historia por ahora?»

«¡No, no! Disculpa, continúa.»

Siguió contándome lo ocurrido cuando fue teletransportada, que la única forma de describirlo en pocas palabras sería una montaña rusa de eventos: acabar en caída libre desde no sé cuantos metros de altura, encontrarse con un monstruo al caer, rescatando de causalidad a la princesa para después acabar como su guardaespaldas, darte cuenta pasado un tiempo de que su pelo se había vuelto completamente blanco.

Después vivir en un lugar tan siniestro donde el sentido común estaba casi invertido, hasta el punto de ser el objetivo de asesinos enviados por la corte, para finalmente ser expulsados del país por el rey.

Para acabar viajando acompañando a personas que no estaban acostumbradas a viajar, en ocasiones siendo engañada y acabando en varios problemas, hasta finalmente organizando un regreso triunfal a Asura desde la universidad de magia.

Y entonces yo aparecí.

«Aunque fuera normal porque estaba disfrazada, cuando me dijiste Encantado de conocerte me impactó muchísimo.»

«Lo siento… pero Sylphy, si me lo hubieras dicho antes, no habría tardado tanto en darme cuenta.»

«Ah… S-Supongo que tienes razón… S-siento no habértelo dicho antes… de verdad, lo siento…»

A Sylphy se le escaparon unos lagrimones mientras decía esto.

Seguro que sobre esto tuvo varios problemas de los que no soy consciente, aunque por todo lo que me ha contado y por como está actuando, me ha dejado claro que no tuvo en ningún momento la intención de atacarme u ofenderme con ello, por lo que no voy ni a recriminárselo ni a comentar más sobre el tema.

«También siento haber tardado en darme cuenta de ello todo un año…»

Encima, por lo que cuenta, diría que estaba no solo tratando de ocultar su identidad sino que se creía que la había olvidado completamente. Si me lo hubiera dicho y no me acordara de ella, habría sido como ir por ahí aumentando las posibilidades de que la descubrieran, y más teniendo en cuenta mi antigua relación con los Boreas, su grupo no podía descartar la posibilidad de que fuera un enemigo.

Es imposible que considere su decisión de otra forma salvo como la correcta, sobre todo sumado a que en todo este año no he mostrado el menor indicio de buscar a Sylphy activamente. Viendo esto, es normal que no viera que estaba preocupado por ella y le habrá costado sacar aún más el tema.

Así que sí, dejémoslo en que debido a una gran cantidad de casualidades concatenadas no hubo otro remedio. Y como al final ha revelado su identidad de esta forma, supongo que se puede dar el tema por zanjado.

Le pasé el brazo por debajo de su cabeza para poder abrazarla, mientras que ella aprovechó para apoyar su cabeza en mi hombro. Había notado que sus hombros, al haberse quedado por fuera de la manta habían cogido frío, así que aproveché para darles calor.

«Yo tampoco fui capaz de armarme de coraje, aunque, una parte de mí pensaba que mantener nuestra actual relación no era algo que me importase.»

«Bueno, es cierto que no teníamos una mala relación.»

Es probable que en este último tiempo su impaciencia ha ido en aumento debido a que varias bishoujos se han ido acercando a mí. Por lo que es posible que acabara pensándose que si no hacía algo para evitarlo, alguna se acabaría quedando conmigo… pero vamos, como estaba con esta dichosa D.E. no tenía de qué preocuparse…

Aunque claro, si por ejemplo Nanahoshi encontrara algún tratamiento especial o alguna droga que me curase, es posible que hubiera sentido una gran admiración por ella y de esa forma acabar sintiendo atracción por ella. Pero bueno, Sylphy llevó a cabo unas cuantas estratagemas, como quedarse a dormir en mi cuarto… aunque todas acabaran fallando por lo poco avispado que estuve.

«Ludy… eres increíblemente denso, ¿lo sabías?»

«No tengo forma de negar esas palabras.»

Recuerdo que hace muchos años me prometí a mí mismo que me convertiría en un protagonista Dokan… No puedo evitar pensar que de verdad me acabé convirtiendo en uno. He de confesar que inesperadamente, si se acaban mezclando varias circunstancias, cuando te intentan mostrar afecto, es fácil pensar que podría ser otra cosa.  (NT: PROTAGONISTA DOKAN, Por lo general protagonista de series de tipo Harem en el que el personaje principal no se da cuenta de los intentos del resto de personajes de intentar ganarse su afecto).

Aunque bueno, si hubiera estado un poco más animado sexualmente es posible que hubiera notado esos acercamientos antes… Guau, ¿y si todos esos protagonistas Dokan del mundo simplemente tengan D.E. como yo?

«Pero he de reconocer, que de manera perfecta, conseguiste cazarme en uno de tus planes.»

«S-Siento mucho que acabara pareciendo que intentaba engañarte o aprovecharme de ti.»

«No lo sientas, estoy seguro de que no me habría dado cuenta si no hubieras llegado hasta tales extremos.»

Si no llega a hacerlo de esta forma, estoy completamente seguro de que me habría seguido obcecando en que Fitts-senpai es un hombre; aunque es bastante sospechoso que no me recordara lo más mínimo a Sylphy hasta el último momento.

«Ahora que lo pienso, ¿la princesa Ariel conoce este asunto?»

«Sí. Es más, Ariel-sama era la que organizaba los distintos planes.»

«Comprendo.»

Así que todas esas preocupaciones mías no sirvieron para nada… Creo que hubiera sido mejor que Sylphy actuara por su cuenta, aunque bueno, es probable que en ese caso, Fitts-senpai hubiera permanecido como tal durante una buena temporada.

«Que sepas que Ariel-sama estaba todo el día dándole vueltas a por qué habías venido a la universidad de magia, diciendo cosas como No puedo comprender cuál es el objetivo de Ludeus Greyrat… ¿Qué estará pensando?. Jamás en la vida se le habría ocurrido que hubieras venido a curar eso.»

Pero si hasta me han llegado rumores sobre el tema… aunque bueno, da la impresión de que no se los creyó. La realidad a menudo supera la ficción.

«Pero bueno, ahora que está todo dicho, ¿no sería buena idea si me afiliara con la facción de la princesa Ariel?»

Preferiría no entrometerme en disputas políticas en la medida de lo posible, pero si Sylphy me pidiera que les prestara mi apoyo, por poco que pueda ofrecerles, le ayudaría con todo lo que está en mi mano.

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«Si por mí fuera, me gustaría que nos prestaras tu ayuda, pero, Ludy, tú no quieres acabar salpicado por los problemas del reino de Asura, ¿no es así? Pues, en ese caso, es mejor si te quedas al margen.»

Sylphy me dijo esto con una enorme sonrisa en su rostro.

Sin esas gafas de sol puestas, su adorabilidad se ha multiplicado por 100… hasta el punto de que hasta mis partes pudientes han dado una mínima señal de vida.

Incapaz de controlar el impulso, le di un lametón a su oreja.

«Hi…¡¿AH?!»

«Ah- perdona.»

La sorpresa la hizo pegar un pequeño grito y mis partes pudientes se enfriaron de nuevo.

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Jum…. parece que no soy capaz de controlar el estímulo, pero al menos hubo reacción, por lo que puedo decir que, gracias a Sylphy, el paciente se recupera favorablemente.

«Gracias, Sylphy.»

«¿Eh? ¿Por qué..?»

Sylphy inclinó la cabeza confundida por mis palabras.

Puede que no pudiéramos llegar hasta el final, pero por el momento sentía que no importaba.

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