Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 6

Capítulo 62: La Realidad del Desastre

 

 

Entramos al campo de refugiados.

Resultó ser un lugar tranquilo con un tamaño similar al de una aldea; aunque si estuviéramos en el continente demoníaco se podría decir que posee el tamaño justo de una ciudad pequeña. Pero aun así, no había ningún bullicio en él, y principalmente había una atmósfera silenciosa flotando en el ambiente. Porque aun con ese tamaño, el número de personas en la ciudad era muy reducido.

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Podía sentir la presencia de personas dentro de algunas de las casas de madera que todavía estaban en construcción, y aunque me pareció que algunos habitantes tenían la intención de quedarse aquí, no parecían tener ningún tipo de ánimo.

El ambiente en este lugar se había estancado.

En el centro de un campo de refugiados así de tranquilo, nos dirigimos al lugar que parecía ser un gremio de aventureros. En la fachada de este edificio se podía leer Sede del Campo de Refugiados.

Entramos en ese lugar y nos encontramos a algunas personas que en este caso también parecían taciturnos y melancólicos; haciéndome tener únicamente una mala corazonada de lo que íbamos a encontrar.

«Ludeus, allí…»

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Eris me señaló con el dedo a un tablón donde se mostraban los nombres de todos los desaparecidos. Aunque fuera de forma abarrotada y en letras pequeñas, estaban categorizados por aldea o ciudad de origen.

En lo más alto de este tablón, se mostraba el nombre del Lord de la provincia de Fedora actual y donde podía leerse James Boreas Greyrat, junto a un mensaje que decía Se solicita información de desaparecidos y fallecidos.

«Miremos más tarde.»

«Sí.»

El número de muertos era aterrador, eso, junto con el hecho de que el nombre del Lord no era Sauros.

Soportando la ansiedad por ambos eventos, nos adentramos más en el edificio.

***

 

 

Tras informar del nombre de Eris en la zona de atención, la mujer mayor que había en ella de inmediato se adentró en las oficinas, tras lo que regresó revitalizada junto a un par de personas.

Un hombre y una mujer que conocía de antes.

Uno de ellos era un hombre con buen porte, que llevaba ropas cercanas a las de un mercader bastante próspero, con algunas canas en su pelo y una barba en un rostro que solo te podrías imaginar propio para un mayordomo. Se trataba de Alphonse.

Su acompañante era una mujer con piel tono chocolate que iba vestida con un atuendo de espadachina.

«¡Ghyslaine!»

Eris corrió hasta ella con una enorme sonrisa en su cara que fue incapaz de ocultar. Parecía tan animada que no me costaba imaginarme su cola meneándose detrás de ella como un perro que acaba de ver a su dueño tras varios años.

Yo también estoy feliz me alegro mucho de verla, porque en ningún momento escuchamos información sobre ella y temí lo peor; pero se la ve saludable.

Supongo que Paul no escuchó nada porque habrá regresado este último año.

A Ghyslaine por su parte, también se le veía contenta de ver a Eris.

«Eris… No, Eris-sama, me alegro de que consiguiera llegar hasta aquí sana y salva…»

«…Yo también, pero no importa si solo me llamas Eris.»

Ghyslaine parecía contenta durante un tiempo, pero poco después su cara se oscureció; pude comprobar como Alphonse también la miraba con lástima.

No puede ser…

La ansiedad me contrajo el corazón.

«Eris… Hablemos dentro.»

El tono de Ghyslaine era forzado, y hasta su cola estaba en tensión.

Esa es la cara que pone cuando está preocupada por algo… así que habrá pasado algo grave como para que no se anime completamente con el regreso de Eris…

«De acuerdo.»

Da la impresión de que Eris comprendió la situación al ver esa expresión en Ghyslaine, a la que seguimos al interior del edificio. O al menos tenía pensado ir con ellos, pero…

«Ludeus-dono, por favor, espere aquí.»

«¿Eh? Ah, de acuerdo.»

Me detuvieron, aunque asentí a las palabras de Alphonse.

Tiene sentido, como mucho era considerado como un trabajador contratado cuando trabajaba para Sauros-ojii-san… por lo que es normal que no me dejen escuchar una conversación importante.

«No, que Ludeus también venga.»

El tono de Eris era autoritario, con suficiente presencia como para ser imposible de rechazar.

«Si así lo quiere Eris-sama…»

La expresión de Eris se veía más dura que de costumbre, y hasta sus puños estaban suficientemente cerrados como para dejar sus nudillos totalmente blancos.

***

 

 

A travesamos un pasillo en silencio siguiendo a Alphonse hasta que llegamos a una habitación que parecía la sala oficial de reuniones del edificio.

La habitación estaba muy sencillamente decorada con un sofá en el centro junto a unos floreros con flores Bardius, frente al sofá, un escritorio sencillo de director.

Eris entró en la habitación y se sentó en el sofá sin que nadie hablara ni se lo indicase, tras lo que me cogió de la mano e hizo que me sentara a su lado.

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Por su parte, Ghyslaine hizo lo de siempre, que fue quedarse de pie en una esquina de la habitación; mientras que Alphonse se quedó de pie frente a Eris, actuando como un mayordomo.

«Le doy la bienvenida, Eris-ojou-sama. Habíamos recibido noticias sobre su regreso y la esperábamos-«  (NT: OJOU, significa princesa o jovencita de la nobleza o mucho mayor rango social).

«Los preámbulos no son necesarios, solo dilo. ¿Quién ha muerto?»

Eris interrumpió al mayordomo y preguntó con un tono imperativo y duro que jamás había visto en ella.

¿Quién ha muerto?

Hizo esta pregunta abruptamente y sin suavizar de ninguna forma, acorde con su mirada penetrante y decidida. Aunque yo sabía que en realidad su corazón era un remolino de emociones en este momento, por la fuerza con la que sujetaba mi mano.

«Eso…»

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Alphonse dudó en responder.

Por su reacción, diría que Sauros… Sobretodo teniendo en cuenta que Eris era el ojito derecho de ese hombre, y como ella le correspondía imitándole en todo momento. Si él hubiera muerto, no me cuesta pensar que Eris se deprimiría muchísimo.

Alphonse, se forzó a darnos la información que Eris le había solicitado.

«Sauros-sama, Philip-sama e Hilda-sama… todos ellos han perecido.»

Al instante de oír sus palabras, mi mano fue aplastada, haciéndome sentir suficiente dolor como para intentar quitarla. Pero por encima del dolor, la realidad que Alphonse nos había hecho llegar hizo que mi cerebro no pudiera reaccionar.

¿No es un error? Pero si no han pasado ni 3 años… no ha habido tanto tiempo como- No, lo correcto sería decir que desde el desastre pronto habrán transcurrido 3 años.

«Alguna esperanza… ¿La hay?»

Eris respondió con una voz temblorosa, a lo que Alphonso negó con su cabeza.

«Philip-sama e Hilda-sama fueron teletransportados juntos y no sobrevivieron en la zona de conflicto. Estos hechos fueron confirmados por Ghyslaine.»

Ghyslaine asintió.

«Ya veo… Ghyslaine, ¿a dónde fuiste teletransportada tú?»

«Al mismo lugar que Philip-sama, la zona de conflicto.»

Ghyslaine no dio demasiados detalles al respecto, salvo que a su paso por la zona de conflicto, descubrió los restos de Philip y de Hilda, sin decir nada más. Ni la condición de los cuerpos, o la forma en la que murieron; aunque por su expresión, supuse que fue terrible.

¿Pero terrible en qué sentido? ¿El estado de los cadáveres? ¿La forma en la que murieron? ¿O acaso vio una escena de las que te hacen querer apartar la vista? ¿Acaso oyó algo que te haría querer taparte los oídos?

Eris simplemente respiró hondo y dijo un único Hmm, mientras su mano temblaba sin soltar la mía.

«Y, ¿qué le ocurrió a mi abuelo?»

«… Fue culpado por la teletransportación y aceptó la responsabilidad, tras lo que le ejecutaron.»

«No puede ser.»

No pude contener esas palabras que dejé salir en un susurro.

«¿Qué necesidad había de que ejecutaran a Sauros-sama?»

¿Ha muerto ejecutado por ser dictado culpable de un desastre natural? No digas gilipolleces… No había nada que podía haber hecho para evitarlo, ¿o quieres decirme que había una forma de protegerse de ello? ¿No se supone que ocurrió sin previo aviso? ¿De qué es culpable Sauros entonces?

«Ludeus, siéntate.»

«…..»

Eris tiró de mí y me obligó a sentarme, parece ser que me puse en pie en algún momento sin darme cuenta.

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Sentimientos confundidos daban vueltas en mi cabeza, y debido al intenso dolor de mi mano era incapaz de calmarme y organizar mis pensamientos.

No, en realidad puedo comprenderlo… por mucho que fuera sin previo aviso, y que fuera imposible de impedir… Mucha gente murió, al igual que se perdieron todos los campos de cultivo de la región. Las pérdidas son incuantificables, lo que generó un enorme malestar generalizado, que llevó a culpabilizar a gente.

En un caso así, no hay más remedio que utilizar a una persona como cortafuegos… Hasta en Japón, siempre que ocurre cualquier problema, el primer ministro no duda en responsabilizarse de ello y dimitir. Por un lado piensas que si quiere aceptar la culpa debería continuar observando la situación hasta que sea solucionado, pero al mismo tiempo, se puede pensar que es una forma de al menos que alguien sea castigado.

Utilizando la muerte de Sauros, todas las quejas de las personas de la provincia fueron transmitidas a él para desaparecer con su último aliento, y luego piensas que la persona que coja el mando será alguien que pueda solucionar el problema, consiguiendo de esta forma limitar las quejas de las personas.

Y dudo que eso fuera todo, no me cabe duda de que habría alguna clase de conflicto interno entre los nobles por algún motivo. Y aunque no sé cuánto poder poseía el viejo Sauros, pero por lo que puedo comprender, poseía suficiente poder como para ser necesario matarlo para quitárselo.

Es probable… aunque también es probable que consiguieran convencerle de que era lo correcto, y aunque pudiera serlo… Piensa en el estado actual de todo esto. El campo de refugiados está inactivo, y la sede tampoco tiene bullicio… me es imposible creer que el reino de verdad intenta reconstruir la provincia de Fedora.

Si Sauros siguiera con vida, no me cabe duda de que al menos habría más actividad en el ambiente, era del tipo de persona que era útil exactamente en estos casos.

No, todo esto es insignificante… al menos para mí, son asuntos que no me importan. Lo que sí me importan es lo que siente Eris en este momento… lo que tiene que estar pasando…….uff… A Eris no le queda familia en este mundo.

Y no me puedo ni imaginar como encontraron a Philip e Hilda o como murieron… ¿fue antes de que Sauros muriera? ¿o después? Por lo que han dicho, Sauros estaba vivo para que pudieran matarlo, así que seguramente fuera el último en morir… ¿por qué tenían que matarlo? No había necesidad…

En un desastre como ese, con la catástrofe mágica, ¿cuántas personas crees que murieron? ¿100, 200 inocentes? ¿Por qué teníais que encima matar a una de las personas que consiguió regresar? ¿Para esto regresó Eris?

Joder, puta mierda, no puedo pensar con claridad, y mi mano me duele.

«Ludeus-dono, comprendo como se siente pero… así es como están las cosas en el reino de Asura.»

No es algo que puedas dejar solo en esas palabras, Alphonse, tú Lord fue asesinado, ¿lo entiendes? Ghyslaine, el que te salvó la vida fue asesinado, ¿cómo puedes estar tranquila?

Fueron palabras que quise decir, pero no conseguí hacerlas salir de mi boca; ya que Eris no había dicho nada aún.

No serviría de nada que yo me pusiera a gritar, por mucho que para mí fueran familia, porque en realidad no lo eran; y si la propia familia que queda no dice nada, cualquier cosa que diga yo será irrelevante.

«…¿Y qué va a ocurrir a partir de ahora?»

Por inusual que me pareciera, Eris no gritó, ni se dejó llevar por la ira; sino que hizo tranquilamente esta pregunta.

«Me han llegado noticias de que a Philemon Notos Greyrat-sama le gustaría tomar a Eris-sama como su concubina.»

Hasta yo pude sentir la ansia asesina que Ghyslaine le estaba enviando a Alphonse.

«¡Alphonse! ¡¿De verdad planeas continuar con esa idea?!»

Ghyslaine soltó un rugido furioso con sus entrenadas cuerdas vocales propias de la raza feral, hasta el punto de que pensé que mis tímpanos explotarían.

«¡Recuerdas lo que ese hombre dijo, ¿no es así?!»

Pero en respuesta a la furia de Ghyslaine, Alphonse se mantuvo controlado.

«Pero si de verdad nos preocupa el futuro de la provincia de Fedora, esa minucia sería…»

«¡Es imposible que encuentre la felicidad al lado de ese hombre!»

«Aunque sea un despojo, sigue siendo miembro de una familia distinguida. Además, existen varios ejemplos de matrimonios de conveniencia que acabaron en felicidad.»

«¡Nunca escuché de tal precedente! ¡¿De verdad estás pensando en el bien de Eris?!»

«En quien pienso es en la familia Boreas y en la provincia de Fedora.»

«¿Pretendes sacrificar a Eris por tal fin?»

«Si fuera necesario.»

De improviso, los 2 se pusieron a discutir, dejándome totalmente en blanco ante la escena. Cuando quise darme cuenta, Eris se había puesto en pie, soltando mi mano y cruzándose de brazos en su pose característica.

«¡Callaos!»

Fue un tono de voz suficiente fuerte como para que Ghyslaine se llevara las manos a sus orejas. Hacia tiempo que no escuchaba los gritos de Eris, pero ese vigor que mostró desapareció rápidamente.

«…Dejadme sola un rato, lo pensaré.»

Tras escuchar su fulminante orden, los 2 se detuvieron. El primero en salir de la habitación fue Alphonse; Ghyslaine miró con incertidumbre a Eris antes de salir de esta. Y yo por mi parte me quedé con Eris dudando sobre lo que debería decirle.

«Eris…. yo…»

«Ludeus, ¿no me escuchaste? Déjame sola un rato.»

Su tono fue severo, dejándome un poco en shock. Pensándolo fríamente, creo que esta fue la primera vez en todos estos años que Eris me ha rechazado de esta forma.

«….De…acuerdo…»

Agaché la cabeza y salí de la habitación dándole la espalda a Eris, y cuando cerraba la puerta, pude escuchar el suave sonido de alguien llorando.

***

 

 

Alphonse nos preparó tanto a Eris como a mí unas habitaciones en una casa cercana a la sede del refugio, las habitaciones se encontraban en un lateral del edificio en un pasillo con 4 puertas alineadas donde se encontraban 4 estrechas habitaciones individuales. El edificio seguramente fuera construido para albergar a los refugiados que fueran llegando nuevas.

Transporté mi equipaje a mi habitación y el de Eris a una habitación adyacente para que estuviéramos pared con pared, y me cambié de ropa a algo más cómodo. Dejé sobre la cama mi manto, el que había tenido que coser yo mismo patosamente para cerrar el hueco que me hizo Orsted, y salí de la habitación en dirección a la sede del campo de refugiados.

Pensé en hablar con Ghyslaine y Alphonse un rato, pero fui incapaz de encontrarles, aunque no me extrañó. Aprovechando que me encontraba aquí y que no tenía ganas de nada, le eché un vistazo por encima al tablón de anuncios.

Me encontré aquí el mensaje de Paul, el que me he estado encontrando un gran número de veces estos meses, diciéndome que buscara en la parte norte del continente central.

Esto me lo escribió cuando yo tenía 10 años… pronto cumpliré los 13. Ha pasado bastante tiempo ya.

Dejo mis ojos pasar sin detenerse sobre el listado de muertos y voy a los desaparecidos, buscando la sección de la aldea Bonna.

Varios de los nombres que conocía aparecían en la lista de desaparecidos, y más de la mitad tenían líneas cubriéndolos; tras contrastarlo con la columna de muertes, pude ver que los que estaban tachados aparecían en ella.

Seguramente para confirmar que habían encontrado a un desaparecido muerto, lo incluían en la lista de muertos y tachaban el nombre en desaparecidos.

La lista de desaparecidos es superior que la de muertos, pero esta última seguía increíblemente llena.

Encontré el nombre de Rawl tachado en la lista de desaparecidos y tuve que contener el aliento, porque aunque ya sabía que había muerto, por lo que me dijo Paul; aunque solo pude imaginarme la causa de su muerte. Pero lo que encontré justo debajo fue el nombre de Sylphy en esta lista de desaparecidos.

Tachado con una línea.

Mi corazón se puso a bombear con fuerza.

No puede ser…

.

..

Con este pensamiento, examiné la columna de muertos, y no lo pude ver junto al nombre de Rawl, y aunque busqué por toda la lista de arriba a bajo, no pude encontrar las letras para el nombre ‘Sylphiette.

…¿Huh?

«Eh, señor, hay una línea sobre el nombre en la lista de desaparecidos, pero no encontré el nombre en la otra lista…»

Me pareció extraño, por lo que pregunté al encargado de la sede.

«Ah, sí, eso se debería a que ha sido confirmado con vida.»

Tras escuchar esas palabras pude sentir como un apretado nudo en mi estómago se soltó, y como algo en mi interior continuara bajando, pasando por mis pulmones, mi estómago y mis intestinos como si me fuera a cagar encima.

Sylphy está viva…

Este hecho hizo que sintiera un enorme alivio.

«Entonces, esto… ¿sabes cómo contactar con esa persona?»

«No, quiero decir, a menos que se haga una solicitud formal en la sede.»

«El nombre de la persona que busco es Sylphiette, ¿podrías solicitar información al respecto?»

«Por favor, espere un minuto.»

Varias de decenas de minutos más tarde de esta pregunta.

«Lo sentimos muchísimo, pero no se ha registrado información de contacto para esa persona.»

«Ya… veo.»

Seguramente se deba a que todavía no ha encontrado un lugar en el que asentarse o que otra persona la encontrara y actualizara la lista sin que la propia Sylphy añadiera la información de contacto… Otra opción sería que se ha omitido deliberadamente esta información, pero dudo que sea el motivo. Pero en definitiva, hay una alta posibilidad de que Sylphy siga con vida, así que por el momento me conformaré con eso.

Este razonamiento no eliminó mi preocupación, como era de esperar. Porque, por ejemplo, podría haber un problema con su tono de pelo, que aunque es algo distinto del de la raza Supard, sigue siendo verde; aunque, según Hitogami, la maldición recayó únicamente sobre los Supard como raza, así que no debería haber motivos para que la acosaran activamente.

No obstante, hay demasiado desalmado en el mundo, Sylphy podría estar llorando en alguna parte por acosadores que se meten con su pelo.

Bueno, no, porque por lo que me dijo Paul, ya es capaz de usar magia curativa en silencio, no oí nada más, pero siento que ya posee suficiente fuerza como para sobrevivir por su cuenta. No me extrañaría que, al igual que yo, estuviera trabajando de aventurera en algún grupo de aventureros. Además, Lilia me comentó que le había enseñado etiqueta y reglas de la corte, por lo que debería ser capaz de vivir en cualquier parte.

O puede que no haya descubierto que su padre ha muerto y ande buscándole; no me extrañaría nada si regresó sana y salva del incidente. Pero por favor, que no haya acabado como esclava…

En mi situación, tacho con una línea los nombres de Lilia y Aisha, y compruebo que Ludeus ya ha sido tachado. Imagino que recibirían un aviso de que Eris venía hacia acá, e incluirían que yo la acompañaba.

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De la familia de Paul, el único nombre que continúa sin tachar es Zenith Greyrat.

Todavía no la deben haber encontrado. La próxima vez que se me aparezca Hitogami en sueños le preguntaré a ver qué me puede decir.

Eris todavía no había salido de la sala de reuniones en la que la dejé.

Me da la impresión de que es la primera vez que ha estado tanto tiempo preocupada, con lo rápido que suele cambiar de ánimos. Pero después de viajar durante tanto tiempo y conseguir regresar, no había una familia que nos recibiera con los brazos abierto, así que es normal que Eris esté así.

Me pregunto si será buena idea ir con ella para intentar animarla… aunque mejor espero un poco más.

Mientras pensaba en todo esto, decidí regresar al edificio en el que guardé nuestro equipaje para descansar un rato, ya que aunque estuve dándole vueltas a varios asuntos, fui incapaz de pensar en qué hacer a partir de ahora.

***

 

 

Justo cuando me disponía a salir de la sede de los refugiados, Alphonse me hizo llamar.

Me llevó a su cuarto y me hizo sentarme en una silla en el centro de la habitación que tenía en este mismo edificio. Frente a mí se encontraba Alphonse, y a mi derecha Ghyslaine, ambos sentados; seguramente porque Eris no estaba delante.

Nada que ver con mi actitud hasta ahora, ellos comprenden a la perfección la relación entre contratista y empleado.

«Ludeus-dono, le he hecho llamar porque necesitábamos que nos hiciera un informe de lo ocurrido, siendo conciso en los detalles.»

«¿Un informe?»

«Sí, sobre los últimos 3 años, ¿qué habéis estado haciendo?»

«Ah, tienes razón.»

Tras recibir esta petición de Alphonse comencé a contarle lo ocurrido en nuestros años de viaje.

Sobre cómo fuimos teletransportados al continente demoníaco y conocimos a Ruijerd; de como nos registramos como aventureros para ganar dinero para el viaje; el pequeño conflicto en el Gran Bosque; de cómo nos encontramos con Paul y el grupo de búsqueda de Fedora en Milis-Sion y comprendimos por primera vez la situación real de la catástrofe; de como, tras llegar al continente central, nos dirigimos al norte para buscar información y lo ocurrido en el reino de Shirone; y de como nos encontramos con Orsted en la Mandíbula Inferior del Dragón Rojo.

Me centré principalmente en aquello que involucraba a Eris, expresándome tan breve y claramente como pude.

Alphonse me escuchó en silencio hasta el final tras lo que repentinamente me detuvo cuando le contaba que nos separamos de Ruijerd.

«…¿Vuestro escolta se marchó?»

«Sí, aunque le debemos muchísimo.»

«Comprendo, había pensado proponerle a Eris-sama que le hiciera entrega de una recompensa oficial una vez se calmara.»

«Ruijerd no es del tipo de persona que aceptaría algo así.»

«Comprendo.»

Alphonse asintió y sin mediar palabra me miró a los ojos, dejándome ver la cara de un hombre cansado.

«Bueno, Ludeus-dono… Somos todo cuanto queda de las personas que trabajaban para Sauros-sama.»

«…¿Y el resto de criados?»

«El hecho de que no hayan regresado aun solo puede significar o que murieron o que regresaron a sus hogares.»

«Ya veo.»

Así que muchas de las nekomimi murieron también… Aunque es posible que muchas de ellas regresaran al Gran Bosque.  (NT: NEKOMIMI, Personas con orejas de gato y casi siempre también con cola. En este caso, se refiere específicamente a las mujeres-gato).

«Y eso que recibieron tanto apoyo de Sauros-sama… es lamentable.»

«En el fondo, era una simple relación hecha por el dinero.»

Tras decir esto, la expresión de Alphonse que se había mantenido impasible hasta ahora fue ligeramente alterada. Puede que lo haya puesto de una forma bastante seca, pero es la verdad.

«Había dudado si contar con el todavía joven Ludeus-dono en esto, pero… si eres capaz de responder de esa forma, no debería haber inconveniente en hacerlo. Has conseguido proteger a Eris-sama y traerla de regreso a casa sana y salva, y como reconocimiento por tal hazaña, le aceptamos como vasallo de la familia Boreas Greyrat.»

Como vasallo… aunque parece que estamos reunidos todos ellos.

«Para continuar, me gustaría comenzar una reunión de los vasallos de los Boreas Greyrat, ¿le importa, Ludeus-dono?»

Así que una reunión… es más que probable que las tuvieran aun antes de la catástrofe sin tenerme presente. Y eso que es más que probable que Ghyslaine no fuera incluida en ellas antes del mismo; no me extrañaría que aunque ahora solo seamos 3, antes fueran una gran cantidad de ellos.

«Por supuesto que no. ¿Qué vamos a tratar?»

No tenía intención de seguir dando vueltas, por lo que hice esta pregunta. Aunque teniendo en cuenta que Philip y Sauros ya no están entre nosotros, está más que claro sobre quién vamos a hablar.

«Es sobre Eris-sama.»

¿Ves?

«En concreto, me gustaría discutir sobre el futuro de Eris-sama.»

«¿El futuro?»

Tiene sentido, porque aunque Eris haya regresado a casa, no queda nada de ese hogar o familia, hasta el palacete ha desaparecido. Es imposible regresar a como vivía hasta ahora.

«Sí, sobre lo que Eris-sama debería hacer de ahora en adelante.»

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«Es cierto que Sauros-sama y Philip-sama han perecido, pero eso no significa que toda la familia Boreas haya desaparecido, ¿no es cierto? ¿No se puede buscar una casa en la que alojarla?»

«James-sama es una persona que se preocupa por las habladurías, por lo que seguramente rechace hacerse responsable de Eris-sama.»

Así que James, el tío de Eris… además del actual cabeza de familia. Si no lo recuerdo mal, alcanzó su posición tras una lucha por el poder con Philip, de la que salió vencedor.

Si le preocupan tanto los rumores, no me cuesta imaginar que no querría tener en su casa a Eris, que no se comporta exactamente como una noble, ya que sus modales son un tanto burdos; llegados a este punto no se puede considerar como una niña que todavía necesita mejorar.

Por no hablar de que en su casa ya estarían varios hermanos de Eris viviendo allí, y formando parte de su familia, junto a gran cantidad de primos. No me cuesta imaginar que acabaría surgiendo algún roce indeseado con alguno de ellos y Eris no es tan adorable y simpática como para que quiera aceptarla en su hogar aun sabiendo que causará problemas.

«Y aun en el caso de que decidiera acogerla, no estoy tan seguro de si le trataría como es debido por ser noble… No es imposible que decida tratar a Eris-sama como una criada más del servicio. Debido a esto, rechazo esta opción.»

Asentí a su conclusión.

Es mejor así, para qué darle más vueltas. No voy a negar que Eris ha madurado bastante en estos años, pero sigue siendo tan abrupta como siempre, no creo que fuera capaz de contener su furia si la trataran de esa forma.

«Por otro lado, Philemon Notos Greyrat nos informó de que si Eris-sama consiguiera regresar con vida, no tendría inconveniente en hacerla su concubina.»

El hermano menor de Paul, mi tío Philemon… Creo recordar que es el actual cabeza de familia de los Notos; aunque también creo que el viejo Sauros lo odiaba… Además que fue el causante de la discusión anterior.

Tras observar a Ghyslaine, pude ver como había cerrado los ojos, aun con el ceño fruncido manteniéndose en silencio.

«Son solo rumores, pero he escuchado habladurías sospechosas sobre Philemon-sama.»

«¿Habladurías sospechosas?»

«Sí, se rumorea que ha estado haciéndole favores al Primer Ministro Darius Silver Ganius, debido a los últimos acontecimientos.»

¿Qué tendrá eso de habladurías sospechosas? No me cabe duda de que casi todos los nobles le hacen favores de más a los que poseen más poder, vamos, es lo normal.

«Lord Darius ha estado solucionándole unos problemas estos últimos años y eso que apoya a la facción del Primer Príncipe, por si fuera poco, consiguieron exiliar finalmente del reino a la Segunda Princesa bajo las sombras.»

Hmmm… no lo pillo. por mucho que te pongas a hablar de primer príncipe esto, segunda princesa lo otro, como mucho se me ocurre que pueden ser caballos de un hipódromo…

«Philemon-sama estaba afiliado con la facción que apoyaba a la Segunda Princesa, pero…»

«Como la exiliaron del reino, ¿su influencia ha caído en picado?»

«En efecto.»

Creo que ahora lo entiendo… básicamente, como su jefe estaba a punto de perder, estaba maquinando un plan para cambiar al bando vencedor.

«No le veo problema a nada de lo que dijiste sobre Philemon…»

«Ludeus-dono, ¿recuerdas el secuestro que ocurrió hace tantos años?»

«¿Un secuestro?»

«Sí, en el que se intentó secuestrar a Eris-sama.»

Ah, el que yo sugerí…

«La persona tras ese secuestro era Lord Darios.»

«…Oh…»

«Lord darios vino en una ocasión a la provincia de Fedora, y parece que acabó enormemente interesado en Eris-sama tras verla por primera vez.»

«¿Te refieres en el sentido sexual?»

«En efecto.»

En ese caso, como se sentía atraído por ella, le pediría a Sauros que se la entregara y este le rechazó al instante, lo que llevó a que intentara secuestrarla… Tras tantos años, por fin he conocido la verdad detrás de ese incidente. Aunque bueno, seguramente ya lo hubieran confirmado hace tiempo, pero como Darius es alguien importante no pudieron levantar demasiado polvo.

Aunque me pregunto por qué Sauros rechazó esa solicitud… ¿porque odiaba a Darius? Después de todo, era un hombre que decidía las cosas dejándose llevar por sus emociones, pero dependiendo de lo que le llevara a tomar esa decisión, este tema podría ser peligroso.

«En el caso de que Philemon-sama tomara a Eris-sama como su concubina, seguramente se inventaría alguna excusa para poder ofrecérsela a Lord Darius; por lo que Philemon-sama parece que solo pretende utilizar a Eris-sama como un objeto.»

Hmm… por lo que me dijo Lilia, los nobles de Asura son en general unos pervertidos de cuidado, suficiente como para que un niño con unas bragas usadas parezca hasta casto, así que Darius debe de ser similar… No puedo negarle que al menos tiene buen gusto si está interesado en Eris. Aunque esto sería lo único que puedo elogiar en él.

«En ese caso, esta opción también sería rechazada, ¿no es así?»

«Pues no, porque aunque lo que sabemos del propio Darius es bastante reprobable, sigue siendo la persona con más influencia en el rey y en el que parece ser que se convertirá en rey. Y no me cabe duda de que Eris-sama sufrirá algunos percances garantizados en su estatus social así como su trato en la corte.»

«¿Pero…?»

«Si Eris-sama solicitara un pequeño capricho egoísta, es más que probable que Lord Darius la escuchara y aceptara llevarlo a cabo, como por ejemplo, la reconstrucción de una ciudad para la repoblación de la provincia de Fedora…»

Comprendo… si eres la mujer de alguien con poder, puedes aprovechar parte de ese poder para tus propios fines… aunque en realidad, no me gustaría que Eris se convirtiera en propiedad de esa clase de degenerado.

«¿Alguna otra opción?»

«Para la mayor parte de los nobles, Eris-sama es……, ahora que Sauros-sama y Philip-sama están muertos, su valor como la hija de un noble es casi inexistente.»

¿Valor inexistente…? ¿Lo dice en serio? Porque si me preguntaras a mí, el valor de Eris es suficientemente elevado en sí misma…

«Ludeus-dono, ¿qué opción te parece la mejor?»

«…Antes de dar mi opinión, ¿te importaría si escucho la opinión de Ghyslaine?»

En respuesta a la imprevista pregunta, respondí calmadamente de esta forma, esquivándola; ya que todavía no tengo la mente organizada con todo este asunto.

«Considero que lo mejor sería que Eris-ojou-sama permaneciera junto a ti, Ludeus.»

«¿Junto a mí?»

«Eres hijo de Paul, además que Zenith también es miembro de una familia influyente de Milis-Sion. Debido a que tu pasado y tu linaje son extensamente conocidos, existe la posibilidad de que te pudieras convertir en un noble del reino de Asura.»

No estoy yo tan seguro… al menos no lo creo posible.

Pensando de esta forma, observo a Alphonse.

«No es imposible. Paul-dono ha obtenido suficientes méritos debido a este incidente. Si los pusiéramos a buen uso, convertir a Ludeus-dono en un noble sería posible; aunque, sería difícil conseguir suficiente poder como para administrar la provincia de Fedora. Entre otras, porque dudo que Philemon-sama permitiría que el hijo de Paul-dono poseyera poder alguno; por no hablar de que si te casaras con Eris para obtener algo más de influencia, no me cabe duda de que te ganarías la enemistad de Lord Darius y/o James-sama.»

Eso imaginaba…

Aunque de un modo u otro, al menos fui capaz de comprender que a Alphonse solo le interesa la regeneración de la provincia.

«Por mi parte, me parecería bien que Ludeus huyera junto a Eris-ojou-sama.»

«¿Y qué pasaría con la provincia de Fedora?»

«Ese sería tú problema.»

Ghyslaine se desentendía de Alphonse con estas palabras, denotando la seguramente mala relación entre ellos.

«¿No era hacer que Eris-sama, la más amada por Sauros-sama, gobernara estas tierras nuestro mayor deseo?»

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«Ese deseo es  mayor deseo, no pienses lo contrario, yo solo quiero que Eris-ojou-sama sea feliz.»

«¿Será capaz de ser feliz si huye junto a Ludeus-dono?»

«Como mínimo lo será más que si se casara con Philemon.»

«¿Y qué pasa con los habitantes de esta región?»

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«Eso no es asunto mío, ya que desde un principio y en ningún momento, se esperó algo así de Eris-ojou-sama.»

El grupo de vasallos estaba dividido en 2 distintas posturas, así que lo pondré en orden.

Alphonse quiere que Eris siga los pasos de Sauros y Philip, para que consiga gobernar estas tierras; por este motivo, dice que debería soportar hacer algunas cosillas hentai con un noble salido.

Ghyslaine dice que todo eso no debe importarnos y que quiere que Eris sea feliz; y con esa finalidad, dice que lo mejor es que se olvide de su estatus y su familia noble, marcharse de aquí y casarse conmigo.

Si soy sincero, estoy más del lado de Ghyslaine. Aunque principalmente es por afecto, ya que después de protegerla durante todos estos años para llegar hasta aquí, no me gustaría que acabase perteneciéndole a un cerdo, aunque realmente no tengo ninguna prueba de que ese tal Darius lo sea, y aunque no lo fuera, marcharme junto a Eris sigue siendo la mejor opción para mí, ya que no le doy tanta importancia al poder político.

Aunque, en parte comprendo la postura de Alphonse.

Quiere que Eris continúe el legado de Sauros, por lo que considero que es un tema importante, y al menos comprensible.

Comprensible pero que no puedo apoyar, aunque realmente dudo que mi opinión importe.

«Parece que no sacaremos nada en claro.»

Pronuncié estas palabras y los miembros de la disputa me miraron.

«¿Qué quieres decir?»

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Tras la pregunta de Alphonse, añadí,

«En cualquier caso, quién lo decidirá será Eris, por lo que no tiene sentido que lo hablemos entre nosotros sin ella presente. Por otra parte, podríamos intentar tratar algún tema más constructivo. ¿Hay algún otro asunto que necesitemos concretar?»

Alphonse me miró anonadado sin saber reaccionar, al igual que Ghyslaine, que se quedó en silencio.

«Si no lo hay, me gustaría retirarme a descansar.»

Terminando así nuestra reunión de este día.

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