Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 6

Capítulo 57: El Nacimiento de la Hermanita Sirvienta

 

 

Nos encontramos en un pequeño pueblo al sur del reino de Shirone en una posada cualquiera.

Esta ciudad tiene de especial que ya vayas a Asura o Milis, desde Shirone tienes que pasar por este pueblo, puesto que la carretera se bifurca en este punto hacia los 2 destinos casi opuestos. Y en este punto es donde nos despediremos de Lilia, Aisha y su séquito.

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Me encontraba frente a Lilia, ambos sentados a una mesa, mientras podíamos escuchar por la ventana a Aisha charlando con Eris.

«¡Exacto! ¡Lu…El Amo y Señor es fantástico! ¡Si de verdad se pone serio puede hasta congelar un bosque entero mientras llueve!»

«¿Con magia? ¡Es sorprendente!»

«¡Claro que lo es! ¡Es más, tengo historias todavía más sorprendentes, ¿quieres oírlas?!»

«¡Claro, cuéntamelas, por favor!»

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Eris le está costando las peripecias del Amo y Señor de Dead End llena de orgullo, aunque escucharla me hace sonreír algo inquieto, mostrándole mi expresión a Lilia. Ella por su parte, está sentada frente a mí a la mesa.

Con Lilia en concreto apenas hablé cuando era pequeño y bueno… no sé bien de qué hablar con ella, pero mientras yo dudaba, ella fue quien comenzó la conversación.

«Permítame agradecerle nuevamente todo lo que ha hecho por nosotras, Ludeus-sama. El hecho de haberme salvado no una, sino hasta en 2 ocasiones me conmueve enormemente.»

«Por favor, no sigas. En esta ocasión yo no tuve nada que ver.»

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«Se equivoca, he escuchado que fue usted quien sugirió venir específicamente hasta Shirone al haber escuchado rumores sobre nuestro confinamiento.»

Mientras pronunciaba estas palabras, Lilia inclinó su cuerpo en gran medida con mucha formalidad.

Pero si solo hice lo que Hitogami me dijo, en serio, tras eso no hice nada especial en absoluto; simplemente caí estúpidamente en una trampa y esperé que llegaran refuerzos. Si vas a llegar tan lejos como para decir que merezco tu gratitud por esto, es como decir que mi yo pasado era digno de admiración…

«Por favor, reserva tu gratitud para Eris y Ruijerd, ya que fue gracias a su acertada intervención la que permitió que todo se solucionara sin contratiempos.»

«Era mi intención ir a agradecérselo expresamente a ellos anteriormente, pero aseguraron que todo se debió a su planificación, Ludeus-sama.»

«Es imposible que eso sea cierto.»

«…Si así lo considera, Ludeus-sama.»

Mi respuesta parece no gustarle especialmente, lo que me extraña, porque aunque mi respuesta fue casi un acto reflejo, es imposible decir que lo blanco es en realidad negro.

«Por cierto, Ludeus-sama, ¿Aisha ha podido decirle algo descortés?»

Lilia observó el exterior a través de la ventana mientras suspiraba al decir estas palabras.

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«En absoluto. Además que Aisha es una niña excelente, me sorprendió muchísimo que fuera capaz de actuar y pensar de forma tan madura.»

Aunque bueno… es cierto que tiene demasiado entrenadas sus armas de mujer… pero no tengo intención de decirle eso, ya que tampoco soy el más indicado para hablar de niños precoces.

«No puedo decir que haya llegado a su capacidad, Ludeus-sama… Pero en estos años, he hecho lo que estaba en mi mano para educarla y enseñarla, pero aun al día de hoy, sigue siendo solo una hija tonta que es incapaz de comprender lo maravilloso que es usted, Ludeus-sama.»

«No me ha parecido nada tonta, la verdad.»

Para empezar, yo soy la excepción aquí… todavía conservo los recuerdos de mi anterior vida. Aisha es tan lista que hasta llegué a pensar que ella también las conservaba, aunque intenté hablarle un poco de la existencia de la televisión y los móviles y se mostró totalmente confundida; por eso, en el caso de Aisha, simplemente es una superdotada. Qué buenos genes tiene Paul… por increíble que parezca.

«Ludeus-sama, ¿qué opina de Aisha?»

Sin venir a cuento, Lilia pareció pensar en alguna idea y me hizo esta pregunta.

«¿Eh? Como te he dicho, pienso que es una niña excelente.»

«No me refiero a eso, sino a su físico.»

«Pienso que es encantadora.»

«Es hija mía, por lo que cuando crezca, no me cabe duda de que sus senos acabarán siendo considerablemente grandes al igual que los míos.»

¿Oh? Así que sus tetas serán…. N-¡NO! No me importa ni me interesa el pecho de mi hermana pequeña. Es más, ¿A qué viene esto? ¿de qué habla?

«Ludeus-sama, si tiene intención de continuar su viaje hacia Asura, le pido que lleve a Aisha con usted. Yo no tengo más remedio que regresar con danna-sama, pero si lo cree oportuno, podría dejar a Aisha con usted.»  (NT: DANNA, forma en desuso japonesa para llamar a un patrón, dueño, amo, maestro o amante, según contexto).

«¿Te importaría decirme el motivo de esta petición?»

Le hice esta pregunta en contestación a su petición.

«Ludeus-sama, quiero que sepa que desde que Aisha tuvo uso de razón, la he educado con la intención de que le sirviera cuando creciese.»

«Esa fue la impresión que recibí…»

«Le he enseñado a mi hija todo cuanto sé, y aunque aun sea joven, no me cabe duda de que dentro de 4 años tendrá un cuerpo sugerente.»

….Sugerente para los hombres…

«Pero espera un segundo, hablamos de mi hermana pequeña.»

«Lo sé, al igual que conozco su gusto por las mujeres.»

Así que lo sabes… comprendo… pero una cosa, a diferencia de mi anterior vida, parece que este cuerpo no siente deseos carnales por ninguno de mis familiares directos; por lo que, aunque me dijeras que Aisha ha crecido, la comida está servida, para mí solo será un problema.

Esta es mi principal razón para no estar muy por la labor de seguir la sugerencia de Lilia, pero hay otro motivo más.

«Esa pequeña solo tiene 6 años… A esa edad, debería estar junto a sus padres, ¿no crees?»

«…Si así lo considera, Ludeus-sama.»

Lilia parecía claramente desalentada, pero personalmente, pienso que no he hecho nada incorrecto. Aisha todavía es joven, ¿no es mejor que siga junto a sus padres?

Puede que siendo un japonés no sea el más indicado para decirlo, pero lo mejor para un niño es, que mientras sea joven, estén junto a su padre y a su madre. Seguramente todo vaya bien aunque solo esté con uno de ellos, pero está claro que no tener a ninguno cerca podría llevar a un mal desarrollo.

«Comprendo su posición, Ludeus-sama. Como dice, Aisha aún necesita experiencia, no puedo permitir que alguien con esa carencia le sirva a usted.»

«Esto… ¿podrías evitar enseñarle nada demasiado excesivo? No sé, ¿algo demasiado perverso o similar?»

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«Nunca le he enseñado nada que no sea de utilidad para ayudarle a usted o para informarle de su maravillosa persona.»

«Gracias a eso, parece que le doy cierta repulsión…»

«Supongo que tiene razón, aunque creo que se trata de una ocurrencia temporal.»

Oigo a Lilia hacer una pequeña sonrisita y alcé la mirada para observarla, pudiendo ver en su rostro una expresión fresca y alegre.

Puede que no pueda aceptar a Aisha; pero Lilia, hay algo muy importante que sí he recibido tuyo, y no pienso dejarlo escapar nunca.

Uno de esos obsequios que me entregó Lilia es un colgante atado con un cordel de cuero, y lo otro se encuentra cuidadosamente almacenado en un cofrecito.

«Te agradezco muchísimo que me trajeras este colgante (y las bragas).»

«No tiene por qué agradecérmelo, comprendí que se trataba de algo preciado para usted, Ludeus-sama.»

Sin hacer mención a ellos, ambos comprendíamos a lo que se refería el otro; dejándome ver que Lilia ha estado velando por mi felicidad todo este tiempo.

«…Hmm… Después de todo, creo que atesorar tanto unas bragas me convierte en un pervertido…»

«¿Pervertido? ¿Acaso es eso lo que Aisha dijo de usted?»

Lilia se puso seria y se levantó de inmediato; yo hice todo lo posible por detenerla.

Ey, ey, detente, para… siéntate… sí, así mejor.

Tras eso, Lilia soltó un pequeño suspiro.

«Debido a su relativa libertad durante su estancia en el castillo, parece ser que habrá escuchado o aprendido cosas extrañas.»

¿Es una cosa extraña? Sí, ¿no? Imagino que sí, que es extraño que haya aprendido eso a su edad.

«Si le considera a usted un pervertido por algo tan banal como unas bragas, no me imagino como habría reaccionado si hubiera trabajado en el palacio real de Asura…»

«¿El palacio real de Asura? Creo recordar que tú trabajaste en el palacio de la concubina, ¿no es así?»

«Sí, y en comparación con lo que ocurría en ese lugar, no se les puede considerar pervertidos ni a usted ni a danna-sama.»

«D-¿De veras…?»

Siempre me he considerado un pervertido…pero por lo que dice… parece que llegan más lejos en ese lugar… Me pregunto si la nobleza de asura serán todos de esa forma, ya que pensándolo un poco, hasta los nobles de una zona remota como era Roa tenían esa atracción multiracial. Pero vamos, no queda solo en los Greyrat, hasta la familia real de Shirone también era bastante depravada.

«En ese lugar tenían varias jaulas para mujeres y hombres-«

«No, no es necesario que me des detalles al respecto.»

Prefiero dejarlo así…

«En todo caso, quiero que sepa que los nobles más notorios así como toda la familia real poseen intereses bastante desviados. Si compararas esos intereses con su gusto por la ropa interior de una mujer por la que se siente atraído, no puedo sino verlo como algo natural y hasta entrañable.»

Lilia se quedó observando el horizonte. Sin duda estaba recordando malos eventos de los ocurridos en el palacio de la concubina.

«Lilia, te encargo a padre, cuídale.»

«De acuerdo, así lo haré.»

«Casi lo olvido, toma algo de dinero para el viaje; si te faltaran recursos para continuar, busca a alguno de los compañeros de Paul en el gremio de aventureros.»

«De acuerdo, así lo haré.»

«Y creo que puedes confiar en los soldados que os escoltan, pero a algunos no los conozco, por lo que, por favor, estate atenta.»

«Conozco a todos ellos y sé que puedo dormir tranquila, no se preocupe.»

«Ah, comprendo, hmm…»

«Ludeus-sama.»

Mientras pensaba qué más se me podría estar olvidando, Lilia se puso en pie y se acercó a mí, tras lo que me abrazó colocando mi cabeza contra su pecho, haciendo que mi cara se presionara directamente contra una de sus enormes tetas. Esta acción hizo que mi respiración se agitara ensanchando mis fosas nasales con una risa bobalicona.

«Esto, ¿Lilia-san…?»

«Ludeus-sama, me alegro de que no haya cambiado.»

Lilia me dijo esto entre risillas.

***

 

 

Al día siguiente, cuando justo nos preparábamos para partir, Eris, Ruijerd y yo nos encontrábamos haciendo los últimos repasos antes de estar seguros de que el carruaje no presentaba ningún desperfecto ni se nos olvidaba algo. Lo último que querríamos es que se nos rompiera otra vez a mitad de trayecto o que nos faltara algo importante para el viaje.

Lilia y su grupo habían decidido salir ya y adelantársenos. Seguramente alguno de ellos fuera capaz de arreglar el carruaje a medio trayecto.

Quizás sea buena idea aprender a hacer pequeños arreglos en mi tiempo libre…

«¡Amo y Señor-san! ¡Amo y Señor-san!»

Aisha se acercó a mí corriendo.

«¿Qué ocurre?»

«Ven un momento.»

Se puso a tirar del borde de mi manto como intentando llevarme a algún lugar, haciéndome preguntarme para qué. Visto lo visto, decidí indicarle a Ruijerd con la mirada que me iba a ausentar y la seguí.

El lugar al que me llevó fue tras unos arbustos en el borde del camino. En ese lugar, Aisha se puso en cuclillas y me indicó que me sentara con ella, por lo que la imité, poniéndome también en cuclillas.

Parece que vamos a tener algo así como una charla secreta… más bien estoy seguro.

«Amo y Señor-san, si le soy sincera, le he pedido que venga porque quería pedirle un favor.»

«¿Un favor? Si es algo que esté en mi mano, lo haré.»

Si mi imouto me pide un favor, haré lo posible por cumplirlo. Norn ya me odia y no me gustaría que Aisha también lo acabara haciendo; por el momento nos llevamos bien, pero se debe a que piensa que simplemente soy El Amo y Señor de Dead End. Si se enterara de que soy en realidad su hermano mayor, es posible que me mire como si fuera basura.

«Le pido por favor que me permita acompañarle en su viaje como uno más de sus compañeros.»

Me quedé totalmente inexpresivo, casi como si tuviera la cara de pescado muerto.

…..Lilia….

«¿Acaso fue tu madre quien te dijo que me pidieras eso?»

Parece que como la rechacé directamente, decidió que era mejor que su propia hija viniera a pedírmelo con lágrimas en los ojos… Veo que se le da bien manipular a la gente…

«No, mi madre jamás le daría el visto bueno a esta propuesta.»

«¿Hnn?»

¿Eh? Pero si ayer mismo me pidió que te llevara conmigo… ¿qué significa este cambio de opinión?

«Mi madre de siempre ha dicho que llegará el día, en un futuro, en el que acabaré sirviendo a mi medio hermano.»

«¿De verdad te ha dicho eso?»

«¡No obstante!»

Aisha dio un golpe con el puño en el suelo.

«¡Lo siento mucho pero no pienso hacerlo!»

Parece que todo lo referente a mí es del tipo de cosa de lo siento pero no… Seguramente por el asunto con las bragas. Lo siento.

«Ya se lo expliqué el otro día, ¿no es cierto? Mi hermano mayor es un pervertido, y aunque entiendo lo que me explicó usted, Amo y Señor, pero definitivamente no quiero servir a esa clase de persona.»

«Ya veo…»

No pensé que fuera a llevarlo hasta ese extremo…

«¡Así que, se lo pido por favor, sálveme de las garras de ese diablo perverso, tan galantemente como hizo el otro día!»

«Temo que tendré que rechazar esa petición.»

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Ni de coña… Si vinieras con nosotros, mi nombre acabaría siendo expuesto, ¿no es así? Llegado el momento, acabará enterándose de la mentira y acabará odiándo-… Oh… somos familia, tarde o temprano se enterará, ¿no es así?

«¿Por qué? ¡Ese hombre es un pervertido!»

«Creo que tu opinión de él es en parte un malentendido tuyo, dudo de que sea tal y como dices.»

Vale, no tengo más remedio que aclarar parcialmente el malentendido al que ha llegado yo mismo; si se lo dejo a Lilia, no me cabe duda de que su opinión de mí no mejorará. Por lo que me contó, lo mío ni se acerca a lo que ocurre en el palacio real, pero eso, Aisha no lo entenderá a menos que viva una situación así, y no quiero que pase por eso.

«Piénsalo, Aisha, no le conoces personalmente, ¿no es así?»

«¡Pero no me podrá negar lo de las bragas!»

«Es posible que exista una razón para conservar ese objeto.»

«¡¿Qué razón sensata existiría que pudiera llevarle a atesorar tanto unas bragas?!»

¿Que qué razón? Pues no sabría decirlo… Aunque míralo de esta forma, ¿en algunas religiones no se atesoran cosas más extraños como partes del cuerpo de personas para besarlas o algo por el estilo? Pues en este caso hablamos de unas bragas… hablamos de bragas que Roxy usó en sus momentos de diversión en solitario, es un objeto digno de ser considerado de la mayor calidad posible, ¿no te parece? Imagínate escuchar una escena de juego en solitario y luego obtener el resultado material… ¿No te parece increíble? ¡¿No lo tomarías como un objeto digno de devoción?! ¡Mi lema en la vida es ¡¡En la vida, tómate en serio los estudios y el deseo sexual!!! ¡Pues hablamos de un objeto que junta el estudio y el deseo sexual, es doblemente el culmen de mi filosofía de vida!……….Pero dejando esto a un lado de momento.

«Esa Roxy que mencionaste era la tutora particular de tu hermano mayor, ¿es así?»

«Sí.»

«En otras palabras, es una persona que seguro tuvo una enorme influencia en tu hermano mayor.»

«No sé yo…»

Te lo puedo asegurar, ya que soy yo el que te lo está diciendo. Gracias a Roxy fui capaz de conseguir algo que en 20 años enteros no había sido capaz de hacer; la razón por la que puedo vivir de esta forma mi nueva vida se la debo completamente a Roxy.

«Considero que como se trata de un objeto que esa persona tan influyente llevó en su persona, es un motivo suficiente para querer atesorarlo, o al menos, esa es mi opinión.»

«Bueno…»

No parece que le convenza mi explicación… en ese caso, veremos a ver si dándole algo de su salvador, el Amo y Señor sirve para entenderlo.

Saco un objeto de mi bolsa de viaje.

«Este protector para la cabeza es algo que he llevado conmigo desde el comienzo de mi viaje».

«¿Por qué lo menciona de improviso?»

«Quiero que lo tengas tú.»

Alargué el protector que había sacado de mi bolsa de viaje y se lo entregué a Aisha; se trataba de la protección que compré en Rikaris para ir a juego con Eris y Ruijerd. Está lavado, por supuesto, pero debido al gran uso que le he dado, se podría decir que tiene mi olor grabado en él.

Tras entregárselo, su expresión se tensó y su cara se tornó seria.

«¡Ah! Creo… Creo que ahora lo entiendo mejor.»

«No hace falta que lo pongas en palabras, lo importante es que tu corazón lo comprenda.»

«¡Sí, ahora lo he entendido! ¡Mi hermano mayor no es un pervertido!»

Viendo como había tenido ese efecto, decidí que de verdad conservara el viejo protector para la cabeza.

Ha sido más fácil de convencer de lo que pensé.

«¡Amo y Señor-san, es usted una buenísima persona!»

«Yo no diría tanto.»

Pachin, LudeSonrisa

Aisha me observaba con ojos brillantes, aunque parece que de improviso recordó algo y dejó escapar un Ah, casi se me olvida.

«Como en este momento mi hermano mayor anda desaparecido, si me enterara de que ha muerto en algún momento, ¿tendría algún problema en que le sirviera a usted, Amo y Señor-san?»

«No…, eso sería… no sé…»

«¿No quiere? Pienso que si se lo explico a mi madre, ella dará su consentimiento, ¡además que pienso que acabaré con un buen físico! ¡Con curvas sugerentes para los hombres!»

«¿Sugerentes para los hombres, dices? ¿Acaso entiendes lo que eso significa?»

«Significa que mi cuerpo hará que tú u otros hombres quieran hacer niños conmigo, ¿no es así?»

«Los niños no deberían hablar de hacer niños.»

Podrías llegar a atraer a enormes orcos que vendrán cuando celebraras tu Sekihan para reproducirse. ¿Quién coño le habrá enseñado algo así…?

«¿De verdad no me aceptarías…? ¿Acaso me odias?»

Mi imouto me observa con lágrimas en los ojos y una carita de cordero degollado… Umu, qué cosa tan adorable… ¡¡Claro que no te odio!!

«Comprendo, en ese caso, si no pudieras encontrar a tu hermano mayor, podrás venir conmigo.»

«¿De verdad?»

Me siento fatal por mentirle, pero cuando crezca y todo esto acabe, viviremos juntos nuevamente como una familia normal.

«Entonces, no estás enfadado porque te llamé un pervertido, ¿no es así?»

«Claro, como voy a… ¿eh?»

¿Qué acaba de decir?

«¡Gracias onii-chan!»

Nuestra conversación terminó con esta frase, tras lo que se puso en pie y salió corriendo a donde se encontraban sus escoltas esperándola junto al carruaje.

Yo por mi parte, me dirigí al mío algo aturdido por todo lo ocurrido; mientras Aisha se despedía de mí con la mano y Lilia se reclinaba ligeramente de manera formal. Su despedida concluyó con un,

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«¡Adios, Onii-chan! ¡Prométeme que volveremos a vernos!»

«¡! ¡Claro, te lo prometo!»

El carruaje de Aisha y Lilia se alejó, mientras yo me quedaba algo anonadado por la situación. Cuando desapareció, me dirigí al mío todavía algo desorientado por todo lo ocurrido.

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Eris parecía como molesta, y dijo.

«Vaya, pero si después de todo se enteró, pues anda…»

«Sí… Arre.»

Ruijerd no alteró su tono y simplemente tiró de las riendas indicándole al caballo que partiera y nuestro carruaje se puso en marcha en dirección a Asura.

Si soy sincero, hubo varios momentos en los que era bastante previsible que se hubiera dado cuenta del engaño, como cuando al principió grité su nombre sin conocerla, y que después estuvo hablando con Eris y Ruijerd en la habitación mientras no estaba, no me extrañaría que alguien simplemente me mencionara como Ludeus.

Por lo que hacía tiempo que Aisha ya lo sabía.

Pero en ese caso… ¿por qué actuaba como si no lo supiera?

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Y pensando pensando, rápidamente llegué a una respuesta.

Lo más probable es que quería asegurarse de que su hermano mayor era digno de confianza. No me cabe duda de que si le hubiera dicho actuando como el Amo y Señor que se podía venir conmigo, me habría acabado abandonando y odiando.

«Hahh.. Ja… jajaja…. jajajaja.»

Cuando llegué a esa conclusión, me eché a reír.

Mira que es lista Aisha, es una niña listísima… estoy deseando ver como crece.

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