Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 4

S1: Hacia el Gran Laberinto de Elroe

Parte 2

 

 

“Estamos aquí.”

Hyrince nos llevó a un pequeño pueblo cerca de la entrada del laberinto.




Como explicó por el camino, el pueblo está formado por personas que dirigen negocios, posadas, y otros servicios para los aventureros que planean entrar en el laberinto.

Efectivamente, las tiendas parecen almacenar pociones de antídoto irrompibles, brasas, etc. Las posadas también son mucho más grandes de lo que cabría esperar de un asentamiento tan pequeño.

Aquí debe ser donde la gente hace sus últimos preparativos antes de desafiar al gran laberinto.

Viajamos a lo largo del perímetro exterior, procurando no ser vistos.

Al fin y al cabo, no se sabe si Hugo tiene ojos en este pueblo.




Fei, por supuesto, se esconde cerca para no llamar la atención.

Después de todo, es fácil fijarse en un wyrm gigante como ese tan pronto como entre en el pueblo.

Furtivamente, llegamos a una gasa solitaria en las afueras del pueblo.

Es un poco más grande que la mayoría de las otras casas.

Hyrince llama a la puerta.

“¿Sí? ¿Quién es?”

Un hombre de mediana edad aparece del interior.

Sus poderosos músculos, visibles incluso a través de su ropa, insinúan que no es un aldeano ordinario.

Al ver a Hyrince en la puerta, el hombre parece sorprendido.

“Ha pasado mucho tiempo, amigo.”

Hyrince agacha la cabeza después de ofrecer un saludo.

“Sin duda. Bien, pasad.”

El hombre mira con cautela alrededor antes de hacernos pasar.

Eso debe significar que tiene algún conocimiento de nuestra situación.

“Este es el Sr. Goyef, un guía del laberinto. Él ayudó a Julius, a los otros y a mí en innumerables ocasiones.”

“En efecto. Mi nombre es Goyef. Es un placer conocerles.”

“Sr. Goyef, este es el hermano de Julius, Schlain.”

“Hola, soy Schlain. Encantado de conocerle.”

Hyrince presenta al resto del grupo a su vez.




El Sr. Goyef lo escucha todo con una sonrisa afable, pero no parece que sea alguien a quien tomar a la ligera.

Por lo que puedo ver a través de su ropa, su cuerpo parece muy bien entrenado, y aunque tiene una expresión mansa, me parece que nos está midiendo con los ojos entrecerrados.

Eso explicaría por qué Hyrince también le está hablando tan cortésmente.

Desde luego, hay algo fuera de lo común en este hombre.

“Ahora bien, Sr. Goyef. Permítame serle franco sobre nuestra situación. El imperio se encuentra persiguiéndonos actualmente por cargos falsos. Para resolver este asunto, deseamos cruzar el Gran Laberinto de Elroe hacia Kasangara. Sin embargo, los soldados del imperio están vigilando la entrada. ¿Hay alguna posibilidad de que tenga un camino alternativo para llevarnos al laberinto, Sr. Goyef?

El Sr. Goyef reflexiona en silencio por un momento.

“Entiendo sus circunstancias, en cierto modo. Me pareció extraño cuando escuché rumores de que usted había intentado derrocar al rey, Sir Hyrince.”

Aparentemente, el Sri Goyef ya sabía un poco sobre lo que pasó en la capital.

Como parte de su trabajo, los guías del laberinto tienden a tener una gran variedad de contactos.

Debe haber reunido información a través de esta red.

Parece que incuso fue capaz de adivinar que estábamos siendo acusados falsamente en base a lo que descubrió.

“Desafortunadamente, no puedo ayudarles.”

Al escuchar esas palabras, la cara de Hyrince se entristece.

“Sr. Goyef…”

“Lo lamento de veras. Pero mi propia vida y mi seguridad también están en juego. No puedo permitirme llamar la atención del imperio al ayudarles. Mi seguridad personal es una cosa, pero también podría poner en peligro a mi familia.”

“Ya veo…”

Aunque no están presentes en este momento, veo algunas señales de que hay niños viviendo en esta casa.

El Sr. Goyef tiene una familia.

No podemos pedirle que ponga en peligro a esa familia por ayudarnos.

Ya lo sé, pero aún es un doloroso recordatorio de que la falsa etiqueta de “traidor” que llevamos encima es una carga pesada.

En todo caso, deberíamos estar agradecidos de que estuviera dispuesto a escucharnos.

En el peor de los casos, podría habernos desenfundado un arma tan pronto como aparecimos en su puerta.

Incluso sabiendo que somos inocentes, nadie querría tener de enemigo a todo un imperio.

“¿De qué va esto ahora? Si este cobarde no os guía, lo haré yo por mi maldita cuenta.”

Un hombre anciano patea la puerta con una proclamación que sobresalta a nuestro sombrío grupo.

“¡¿Padre?”

“¡Hrmph! No recuerdo haber criado a un cobarde. ¿Un hombre con tus añitos, asustado de un estúpido imperio?”

Con una botella de licor en la mano, el hombre se pavonea.

“El nombre es Basgath. Si os parece bien, con gusto os guiaré en lugar de este cobarde.”

“¡Padre, espere!”

“Tranquilo, tú.”

La voz suave pero poderosa del hombre intimida al Sr. Goyef y lo hace callar.

Incluso de un vistazo, Basgath parece increíblemente en forma para ser un anciano y más si posee un espíritu tan intenso.

Su fuerza es tan evidente que me siento tentado a usar Apreciación en sus estadísticas sin pensarlo.

“¿Es que estás demasiado asustado del imperio como para hacer tu trabajo? Los monstruos que acechan en las profundidades del laberinto son mucho peor que cualquier imperio con diferencia. Los guías del laberinto no deben temer a nadie, solo al laberinto mismo. ¿No lo sabías?”

Basgath frunce el ceño a Goyef.

A mí me parece una locura, pero parece que el Sr. Goyef es incapaz de detenerlo.

“Seguramente no estáis del todo satisfechos dejando que las cosas vayan así, ¿verdad? Entonces dejadme hacerlo. Incluso si el imperio se da cuenta, puedes simplemente decir que tu viejo está senil y lo hizo por propia voluntad.”

“Padre…”

La insistencia de Basgath  agota rápidamente el impulso de Goyef para discutir.

Goyef debe tener sus propias dudas sobre la forma en que el imperio ha estado haciendo las cosas.

“Si no tenéis inconvenientes con un viejo abuelito retirado como yo, seré yo quien os guíe. ¿Y bien?”




Hyrince duda, pero mi instinto me dice que podemos contar con esta persona.

Le comunico mis pensamientos brevemente con Telepatía.

Al mismo tiempo, noto una ligera reacción por parte del Sr. Basgath.

Aparentemente, esta persona puede interceptar Telepatía.

“Está bien. Gracias.”

“Eso está hecho. Bueno, no es que pueda hacer mucho más de todos modos.”




Ya, claro.

Incluso en este corto periodo de tiempo, era obvio para cualquiera que el Sr. Basgath era bastante importante.

“Discutamos los detalles, entonces.”

A propuesta de Hyrince, comenzamos a planificar nuestros próximos movimientos detalladamente.

Aparentemente cediendo, el Sr. Goyef también ayuda con nuestros planes.

4.9 13 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
8 Comentarios
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios