Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu (NW)

Volumen 3

Capítulo 32: El Error, La Inquietud & La Determinación

 

 

Habiendo cumplido la misión sobre el monstruo misterioso que resultó ser una Cobra Colmillorubí, regresamos al gremio.

Como de costumbre, quedamos con Jaril fuera del edificio, para intercambiar las tarjetas de misión, así como los restos de la cobra, para que pudiera dar pruebas para que su historia fuera más creíble.

- Gracias ( ◠‿◠) -

Debido al peso de los materiales obtenidos en esta ocasión, ayudamos a Jaril y Veskel a cargar con todo mientras entramos al edificio. Como era de imaginar, Nokopara se nos acerca.

Este tío va a ser cierto que vive en el gremio, porque siempre, SIEMPRE, que entramos está aquí y se nos acerca.

“Guau, veo que cazasteis algo interesate esta vez, eh… ¿eso no es piel de una Cobra Colmillorubí? ¡!”

Hago gestos con la mirada a Jaril, para que sea él quien hable de lo que acordamos antes de entrar.

“Ah… vaya, buen ojo; tuvimos suerte y nos cruzamos con este bicho cuando otros ya lo habían debilitado.”

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

“Jaa~~ Así que solo vosotros 2 ehh.”

Sonríe como si hubiera visto algo que le llamara la atención, Nokopara mira de una forma extraña, casi irónica a Jaril.

Algo anda mal, no está actuando como siempre…

“V-vaya… la cosa es que todos los miembros de Super Blaze, los que lo hirieron antes de que llegáramos, murieron al final.”

“¿Cómo? Que Blaze…. ¿ha muerto?”

“Vaya.”

“Bueno, no hay nada que hacer, y menos si se cruzaron con una Cobra Colmillorubí…”

Nokopara suspira mostrando una expresión algo aburrida.

“Pero, no importa como lo mires y como de herido la dejaran, vosotros 2 solos sois incapaces de haberla matado…”

“He dicho herida, pero en realidad la dejaron medio muerta, aunque sería más realista decir que la mataron ellos, aunque todavía respiraba cuando la encontraron, más muerta que viva, pero respirando.”

Jaril nada más darle esa contestación, salió con bastante prisa hacia la recepción del gremio.

Puedo ver como la cara de Nokopara deja claro su total escepticismo y cambia el blanco de sus comentarios hacia nosotros.

“Y vosotros, ¿así que hoy también os fuisteis a buscar mascotas?”

“Vaya, los trucos que nos enseñó Jaril-sensei son excepcionales para buscar mascotas en la ciudad, y gracias a eso ganamos unas cuantas monedas.”

“Joo~~”

Siento que algo anda mal hoy, y quiero largarme cuanto antes mejor.

Pero por algún motivo, Nokopara pasa su brazo por encima de mi hombro sonriéndome de oreja a oreja mientras me susurra.

“¿De verdad? ¿Y cómo hicisteis para buscar mascotas estando fuera de la ciudad?”

De manera inconsciente me detengo durante un instante, aunque considero que fui capaz de mantener una expresión neutra; que alguien nos preguntara algo así estaba dentro de mis expectativas, sobretodo teniendo en cuenta que lo único que hizo fue vernos salir de la ciudad y no tiene pruebas reales.

“Nos dio por salir un rato.”

“¿O~h? ¿Y qué hicisteis fuera de la ciudad?”

La conversación está avanzando por mal camino, y Nokopara se acerca hasta Jaril y le pasa su otro brazo por el hombro también.

“Y me dirás que esa Cobra Colmillorubí te la encontraste en la ciudad.”

Ahh claro, seguramente Nokopara viera a Jaril recorriendo la ciudad.

Vamos, que nos han pillado con las manos en la masa.

“Ara, menudo incidente tan increible, ¿no os parece?”

Aun llegados a este punto, todavía está todo dentro de mis planes y tengo varias formas de escapar de esta situación tan peliaguda.

Por ejemplo, puedo delatar a Jaril y solucionar así el problema rápidamente. Podemos decir que nos obligaron a cumplir la misión por ellos y nos estaban causando varios problemas por ello.

Pero no me atrevo a hacerlo de esta forma, siento que existe la posibilidad de que Ruijerd me empale con su lanza al no seguir el código de los Guerreros.

“Jyejye, llegados a este punto, sería buena idea que dejarais de aparentar que aquí no pasa nada y hablemos con propiedad.”

“¿A qué te refieres exactamente con aparentar? ¿Qué es lo que se supone que hicimos que te molesta?”

“¿Eh?”

“P-Hunters nos ayudó con nuestras tareas y nosotros les ayudamos con las suyas. Nada más, nada menos.”

Sigo sin dar el brazo a torcer, y giro la conversación a un tono más serio; aprovecho que le he dado varias vueltas a las reglas al respecto y no debería haber problema en nuestros actos.

Aunque claro, no siempre todo se rige según las reglas al pie de la letra, después de todo, por mucho que sigas el reglamento no es como si pudieras hacer lo que te viniera en gana. Pero como no sé con exactitud como se diferencian los límites permitidos de los que no, opto por orientar la conversación siguiendo una lógica sencilla.

“¿Hablas en serio? ¿Qué crees que pasaría si algún estúpido imita lo que hicisteis?”

“No sé, dímelo tú.”

“Si se pudieran comprar misiones y tareas con dinero, no habría sentido a que la gente se enlistara en el gremio de aventureros.”

¿Hmm? Pero si nosotros ni hicimos nada a cambio de dinero….. Sería lo que diría, pero viendo como fuerza la conversación, está claro que no aceptaría esa respuesta. Pero ciertamente, coger misiones y venderlas a cambio de dinero o beneficios… ya veo, este tipo resultó ser bastante espabilado.

Tiene sentido, si lo que hicimos se extendiera, llegaría un punto en el que algunas personas intercambiarían misiones reservadas por ellos a cambio de dinero. Imagina por ejemplo, que algunos pocos deciden reservar todas las misiones de rango D y se las venden a los grupos que quieran hacerlas.

O también, imagina que un grupo reserva una misión de rango D y paga a otro grupo para que la haga por él para poder ascender de rango rápidamente, sin tener que hacer misiones realmente.

Aunque claro, siguiendo ese método, las misiones que no se vendan acabarán fracasando y el gremio notaría el fraude.

“Pero Nokopara, ¿por qué te preocupas exactamente porque ocurra algo así? Si no te afecta, ¿no es así?”

“Jojo, ten cuidado con lo que dices, chaval. Ahora mismo tenéis solo 2 opciones, eh, Jaril, no te despistes y escucha.”

Me agarra por el cuello de la camisa y me levanta del suelo; a mi espalda, tanto Eris como Ruijerd se ponen alerta, molestos con la actitud del caracaballo.

Les hago gestos para intentar que no se lancen tan rápido, porque la conversación todavía no ha terminado.

“Juejuejue…”

Debido a que es un caracaballo, soy incapaz de comprender las expresiones que suele hacer Nokopara; pero la sonrisa estúpida que tiene en este momento, me permite comprender lo que piensa a grandes rasgos.

“Jaril, si no quieres perder tu licencia de aventurero, dame 2 monedas de hierro al mes.”

Vaya, menuda sorpresa…

En todos los años que llevo en este mundo, es la primera vez que me encuentro con alguien así; en mi anterior mundo sí que conocí a unos cuantos, pero ya pensé que aquí estaban erradicados.

Porque la mayoría de personas que conocí aquí no son ni buenas ni malas, y aun cuando les veo tender a cosas algo más oscuras tampoco me cuesta comprenderles demasiado porque suelen hacerlo con una motivación clara y lógica.

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

Pero ahora veo al Nokopara este, que ya decía yo que no salía del gremio, se dedica a vigilar a diario si alguien cometía alguna ilegalidad para, una vez la descubría, chantajear al que la cometía para sacarse un suculento bocado sin hacer nada.

Me extraña que nadie le haya denunciado ya por ello… aunque claro, si lo denunciaran, se acabaría descubriendo que ellos también hicieron algo ilegal.

“Vuestro grupo debe haber ganado bastante pasta con esto, ¿no es así? Juejue, en ese caso tenéis dinero para pagarme este mes por adelantado, ¿me equivoco?”

“Sí, ¿P-pero antes p-puedo preguntarte una cosa?”

Hago como que estoy inquieto, mientras hago por hacer que la conversación avance a mi terreno.

“¿Ah?”

“Nos estás amenazando con contarle al gremio porque hemos hecho compra-venta con las misiones… ¿cierto?”

“Vaya, si lo descubrieran, os pondrán una multa y os quitarán vuestra licencia de aventurero, y vosotros no queréis que eso pase, ¿no es así?”

“No, no, claro que no.”

Cálmate, todavía no hay que caer presa del pánico, esta situación también la tuvimos en cuenta.

……. No hay ningún problema, aún estamos bien.

“L-la cosa es que ahora mismo no tengo dinero, ¿podríamos entregar nuestras misiones tanto Jaril como yo?”

“Sin problema, aunque que no se os ocurra intentar escapar, ¿entendido?”

“como ordene, mi amo~~.”

Al final el tipo este sí que es un estúpido.

Nos acercamos al mostrador mientras le doy vueltas a ese pensamiento.

“H-hey… ¿qué hacemos…? ¡¿Qué hacemos?!”

“Cálmate y relájate, por favor.”

Trato de hacer que Jaril salga del pánico mientras le indico a Veskel que se acerque.

Tras recoger nuestras recompensas, hacemos que tanto Jaril como Veskel se salgan del grupo P-Hunters y entren a Dead End. Es posible que esto no sirva de nada, y realmente no tengo forma de saber cómo de detallado es el registro de actividades del gremio de aventureros, pero bueno…

Al girarme a donde se encuentran Eris y Ruijerd, puedo ver con claridad que la barra de ira de Ruijerd está al máximo, mientras Nokopara está delante de él diciéndole algo.

Parece que aunque a Ruijerd, romper las normas no le importó demasiado, el método tan ruin de Nokopara lo ha tomado como algo prohíbido para un Guerrero. Pero en cualquier caso, le indico a Ruijerd con gestos para que no estalle.

Por suerte, Eris es incapaz de comprender lo que está pasando, si pudiera, me temo que no habría forma de detenerla cuando se pusiera a darle una paliza, seguramente no con los puños, sino con espada en mano.

“Venga, ¿todo bien? ¿Sí? Pues dadme el pago de este mes.”

Cuando volvemos al grupo, Nokopara vuelve a pasarme el brazo por el hombro sonriendo de oreja a oreja, y justo cuando Jaril va a darle las 2 monedas de hierro con una sonrisa falsa, le detengo.

“Pero antes, tengo que hacerte una pregunta, Nokopara.”

“¿De qué se trata? Venga rápido, no tengo todo el día.”

Respiro profundamente y calmo mis emociones, rezando porque todo salga bien.

“¿En qué te basas para decir que hemos hecho algo ilegal? ¿Tienes alguna prueba?”

Nokopara cierra la boca enfadado y el sonido de sus dientes chocando resuena en todo el edificio.

***

 

 

Solicitamos la lista de misiones completadas por Dead End en la recepción del gremio; la recepcionista no nos pregunta por el motivo de tal solicitud. Supongo que no será la primera vez que Nokopara ha hecho solicitar algo así a la persona que chantajea.

Volvemos con el listado al lugar que se encuentra el tipo que nos ordenó hacer la solicitud.

“Os sugiero que no me matéis en una callejuela, por vuesto bien.”

Nokopara dice esto mirando tanto a Jaril como a Ruijerd.

La cantidad de sed de sangre que emana de Ruijerd es absurda, ¿me estás diciendo que Nokopara no teme que le ataque? O será que se ha acostumbrado a juntarse con gente que le odia tanto que ya ni se da cuenta.

“Si muriera, mis compañeros harían una queja al gremio, y a diferencia de unos aventureros cualquiera de rango C, mi nivel real es de rango B, así que si me hacéis enfadar….”

Esa línea final es tan falsa que es obvio, y estoy completamente seguro de que ni él se cree capaz de ganar en solitario contra 5 contrincantes.

Supongo que por muy chantajista que sea, le teme a la muerte, como es normal, por lo que estará algo asustado.

Aun así, me da risa porque no ha pensado esto demasiado; si esto lo hubiera planeado yo, al menos haría que nos acompañara uno de sus amigos a modo de escolta o hasta un guardia de la ciudad.

“Mira, mira, pero si ya hemos llegado.”

La primera vivienda en la que entramos, es un lugar que no he visto hasta la fecha. Tras llamar a la puerta, una viejecita con una cara que la hace parecer muy testaruda nos abre, además tiene una nariz aguileña y va vestida con un manto negro.

De la vivienda sale un aroma genial, por su apariencia y demás, no me cabe duda de que está haciendo dulces Neruneruneru.

Al ver a Nokopara entreabre la puerta desconfiando, pero al ver a Veskel se tranquiliza y sonríe.

“Vaya, ¿qué tal, Veskel? ¿Por qué viniste con tantos amigos hasta aquí? Ah, ¿estos son los demás miembros de tu grupo Rujierd, de Dead End?”

Nokopara la mira sorprendido y tras comprobar que la anciana está mirando directamente a Veskel nos mira.

“¡Jah, os pillé!”

Se ríe.

“Jyajya, señora, la han engañado, Veskel no es del grupo Dead End.”

“¿Aah?”

La anciana le lanza una perforante mirada a Nokopara, y resopla por la nariz burlonamente.

“¿Y cuál se supone que ha sido el engaño?”

“¿Cómo que cuál?”

“Veskel vino y acabó con los bichos que tenía en casa. Se nota que es de la raza Zumeba, porque desde entonces no he vuelto a ver ni un mosquito por la casa.”

Parece que la anciana es la dueña de una casa a la que Veskel vino a hacer un trabajo, pensándolo un poco, creo recordar que Ruijerd mencionó sobre ella mientras controlaba los movimientos de Jaril y Veskel hace algún tiempo.

“Mientras cumplan lo que he solicitado al pie de la letra, no me importaría ni aunque fueran el mismísimo Dead End.”

Nokopara no es el único sorprendido, el verdadero Dead End se muestra completamente anonadado.

“P-pero…”

“Tampoco es que vaya a vivir mucho más, así que me encantaría conocerle antes de morir.”

Pues ya lo has hecho.

Los ojos de Nokopara se abren completamente y se gira molesto hacia Veskel.

“¡Veskel, maldita rata, saca ahora mismo tu identificación de aventurero!”

Veskel se muestra un poco molesta por el comentario, pero sonríe de oreja a oreja, enseñando su tarjeta en la que se puede ver claramente que su grupo es Dead End.

“¡¿Pero qué?! M-malditos farsantes, ¡¿me veis cara de gilipollas o qué….?!”

Llegas tarde, P-Hunters dejó de existir.

Si se parara a investigarlo en profundidad, es posible que todavía quede constancia del cambio en el registro de actividad del gremio; y si lo analizas paso por paso, es muy probable que haya pruebas de que hemos violado alguna regla del gremio en algún momento; aunque espero que no se le ocurra a Nokopara.

“¡Puta mierda! ¡Al siguiente sitio!”

Pero Nokopara no parece querer volver al gremio, lo que me hace sonreír confiado mientras le sigo.

***

 

 

Tras hablar con docenas de personas para las que realizamos tareas del gremio, el rostro de Nokopara va pasando por una gama enorme de colores, de rojo enfado a un verdoso descompuesto.

“¡Joder! ¡¿Pero qué cojones está pasando aquí?!”

Todos y cada uno de los patrones para los que trabajaron Jaril y Veskel los ven como miembros de Dead End, y para darle todavía más ironía al asunto, ahora las tarjetas de aventureros de esos 2 también salen como miembros del grupo Dead End.

Y como guinda del pastel, al visitar a la jovencita para la que trabajamos por primera vez, veo como se le ilumina el rostro y se tira a abrazar la pierna de Ruijerd súper ilusionada, debido a su feliz reencuentro con su héroe.

“Nokopara-san, lo lamento, pero si no tienes ninguna prueba de que hemos hecho algo ilegal, no veo motivos para darte el dinero.”

“¡Cago en la puta!”

Le hemos dado la vuelta a la situación y ahora somos nosotros quienes podemos denunciarle al gremio por inmiscuirse en nuestro trabajo o algo por el estilo.

“Je je je…”

De forma involuntaria, se me escapa una risotada maliciosa.

Pero justo en ese momento, llegamos a nuestro último destino del día, que resulta ser la posada Garra del Lobo que es donde nos solemos alojar.

Por lo visto, Jaril y Veskel trabajaron aquí en alguna ocasión, lo que podría complicarnos las cosas si alguien nos reconoce de habernos cruzado en el lugar. Pero bueno, no recuerdo haberle dicho nada llamativo al dueño ni que haya escuchado nada especial, así que como hasta ahora, deberíamos solventar esto sin que haya más contratiempos.

“Y para terminar, estos pavos.”

Las 2 personas que salen de la posada Garra de Lobo, hacen que me quede petrificado nada más verlos.

Mierda…

Alarmas y ruidos de sirenas resuenan en mi cabeza.

 

Emergencia, Emergencia. Esto no es un simulacro, repito, esto no es un simulacro, bombardean la zona, aviones enemigos han invadido nuestras fronteras y nos encontramos en una situación de emergencia.

 

Ese extracto es una muestra clara de mis pensamientos en esta situación, dejando a la vista lo mal que suelo adaptarme a situaciones inesperadas.

“Ah, Ludeus, habéis vuelto… Buen trabajo. Pero, ¿pasa algo? habéis venido con mucha compañía hoy.”

Kurt nos saluda con una expresión un tanto cabizbaja, y da la impresión de que Nokopara se ha dado cuenta de mi reacción a haberle visto.

Aunque también es probable que lo tuviera planeado desde un principio.

“Eh, oye, los que te salvaron en el bosque petrificado fueron los integrantes de Dead End, ¿no es así?”

Maldita sea, el rango actual del grupo Dead End es D, y la misión que aceptamos utilizando el grupo P-Hunters era de rango B, así que no hay forma de explicar cómo pudimos hacerla siguiendo la lógica de que Jaril y Veskel son de nuestro grupo… como sigamos por este camino, todo el plan se vendrá abajo.

“Pues….”

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

Joder, no lo cuentes por favor…

Kurt nos mira a Ruijerd y a mí, mientras que yo intento agitar la cabeza para intentar que no cuente lo ocurrido.

¡Chulea diciendo que no necesitaste ayuda y que pudiste escapar de esa zona tan peligrosa por tu cuenta, por favor!

En mi cabeza, ruego porque diga algo así, o que al menos diga algo en plan No sé de lo que me hablas, nadie nos ayudó, para que Nokopara no tenga nada con lo que poder chantajearnos.

Kurt me observa y asiente con decisión.

“..eso fue exactamente lo que pasó, estos tipos nos salvaron. Nunca había visto a nadie tan fuerte pelear.”

¡NOOOooooo! ¡¿Por qué tenías que ser tan honesto~~?!

Kurt comienza a describir lo fuertes que somos, contando como aplastamos al Ejecutor y la forma en la que Ruijerd decapitó a las Anacondas Almendra.

Hasta representa la escena narrándola con una voz en off mientras hace los gestos y explica nuestra actuación, le queda bastante vistosa y chula.

“¡Ludeus-san fue sorprendente! por aterrador que fuera el Ejecutor, no tuvo oportunidad contra los miembros de Dead End. ¿Sabes lo que le pasó cuando intentó cargar contra Ludeus? ¡KO instantáneo! Te lo digo de verdad, lo aplastó de un único golpe.

¡Y de Ruijerd-san tampoco hace falta hablar demasiado, es absurdamente fuerte, bailando por el campo de batalla, esquivando todo ataque y matando a todas las Anacondas de un único golpe! ¡¿Y sabes lo mejor?! ¡Que por mucho que acabara con un grupo entero de Anacondas Almendra por sí solo de una forma tan genial, ni siquiera sudó una gota!

¡Recordarlo me pone la piel de gallina!”

Nokopara escucha toda su descripción afirmando con sencillos, ohh, ya veo… en serio? vaya que sí, sorprendente. Todo sin dejar de sonreír de oreja a oreja.

Hasta que por fin…

“Qué raro, ¿no os parece~~? Eh, vosotros, los que supuestamente aceptasteis misiones de dentro de la ciudad, ¿cómo es que acabasteis ayudándoles en el Bosque Petrificado?”

“No, bueno… esto… acompañamos a Jaril….”

“Pero si Jaril y Veskel estuvieron por la ciudad esos días, ¿no es cierto?”

Mierda, las preguntas de antes fueron una trampa para este momento… Parece que Nokopara ha cercado todos nuestros planes hasta hacernos un jaquemate.

¡Cálmate! Todavía debería haber alguna forma de salvar esta situación, piensa, piensa… Bien, se me ocurren 3 opciones.

1) Matar a Nokopara

Aunque si creemos que de verdad tiene un compañero, esta opción podría complicarse enormemente, aunque es posible que nos mintiera y haciendo esto solucionaríamos todos nuestros problemas. En definitiva, un plan algo pobre que depende completamente del azar.

2) Echarle toda la culpa a Jaril y a Veskel

Si decimos algo así como que somos nuevos en esto y ellos son veteranos que nos obligaron por la fuerza a hacerles caso, podría llegar a funcionar.

Aunque supondría perder toda la confianza que Ruijerd pudiera tener en mí, debido a que no acepta que traicionemos a aliados.

En definitiva, otro plan algo pobre.

3) Entregarle el dinero obedientemente y pensar algo para más adelante

También es bastante azaroso, porque aunque podamos encontrar otra solución en otro momento, Nokopara ya ha escuchado con pelos y señales lo fuertes que somos, por lo que para cubrirse las espaldas es probable que haga un plan de apoyo o hasta varios para que no podamos salir de la ciudad o escapar de él.

En definitiva, otro plan bastante pobre.

Mierda, todos los planes son poco efectivos. ¿No se me ocurre nada mejor? Ni que tuviera el cerebro apagado en esta situación… ¿Qué debo hacer?

La más sencilla y eficaz sería la opción nº 2, aunque segurametne sea lo peor que podamos hacer para futuro.

Si te paras a pensarlo, si usáramos ese plan, no podríamos hacer nada en caso de que saliera mal y nos quedaríamos desprovistos de alternativas; porque si les traicionamos, Ruijerd no volvería a confiar en mí nunca más, solo por esto la opción 2 es descartada y bajo ningún concepto debe ser utilizada.

La opción 1 tampoco es viable, no sacamos ningún beneficio real al hacerlo, y destruimos todo lo que llevamos haciendo hasta ahora. Porque por mucho que este sea el despreocupado y permisivo Makai, en el que nadie se preocupe demasiado cuando alguien muere o es asesinado; si matamos a alguien en esta ocasión, casi seguro acabaremos repitiéndolo en eventos similares en un futuro.

Y no quiero crear un sendero de sangre a mi paso, no tengo tanta determinación y confianza para hacerlo.

Y la opción 3 es incluso peor, porque si le damos dinero a este bastardo, implicaría que aceptamos que hemos cometido ilegalidades, algo que debemos evitar a toda cosa si no queremos acabar en sus garras. Por no decir que según siga pasando el tiempo en el que aceptemos el chantaje, podría darse el caso de que aumentaran los crímenes cometidos, llegando a vernos obligado a aceptar lo que Nokopara nos diga sin importar lo estúpido, excesivo o denigrante que sea.

Porque si yo estuviera en su lugar, lo primero que pediría sería que le diéramos a Eris para usarla como le venga en gana; y si eso ocurriera, acabaría matándolo con mis propias manos.

Así que esa opción no nos vale, pero la única opción que tenemos ahora mismo es la 3… No, no… si tengo que elegir la 3, para eso elijo directamente la nº 1. ¿No hay más remedio que matar? ¿Qué otra cosa podemos hacer?……… No lo sé.

Pero la pregunta que me hago en mi cabeza es ¿Sería capaz de matar a Nokopara y sus amigos? ¿De verdad podría? ¿De verdad… voy a matar a alguien con mis propias manos?

Aunque existirían otros problemas, por ejemplo, ¿qué hacemos con los que pueden estar observándonos o a la espera de lo que les diga Nokopara? ¿hacemos que Ruijerd los encuentre? ¿Cómo lo hacemos? Porque por mucho que se trate de Ruijerd, no tenemos ni idea de aquién buscamos, así que no creo que podamos encontrarles de ese modo.

Quizás lo mejor sea dejar de ser aventureros… Porque aunque no tengamos esa fuente de ingresos, estoy seguro de que podemos sobrevivir, pero es cierto que todavía no estoy seguro de cómo ganar dinero en este continente.

No, es más… si elegimos esa opción, ¿qué pasaría con Jaril y Veskel? Si les investigan es posible que acaben descubriendo que estuvieron secuestrando mascotas y que se haga pública esa información. Ellos viven en esta ciudad, si esto ocurriera, les echarían de la ciudad, ¿no crees?

Y no creo que sean capaces de sobrevivir en las llanuras a la intemperie, por lo que hacer eso implicaría que les estamos traicionando, ¿no es cierto?

¿Qué pasaría si les echaramos una mano si llegaran a echarles de la ciudad….? Imposible, tenemos ya mucho de lo que preocuparnos por nosotros mismos, no tenemos ni tiempo ni la capacidad de hacer algo así.

Pues si las cosas han llegado a este extremo, no hay más remedio que aceptar recorrer este sendero de sangre y violencia.

No hay tiempo que perder, recuerda cuál es tu meta en esta situación, tu única preocupación real es enviar a Eris a su casa, sana y salva. Es tu único problema, y por su bien puedes traicionar a cualquiera, ya sea Jaril, Veskel o hasta a Ruijerd.

Aunque la propia Eris me acabe odiando o hasta si hasta Paul o Roxy acaban repudiándome… ¡No me importa!

El plan en mi cabeza es utilizar el hechizo de nivel Superior de Agua para inundar toda la ciudad y aprovechar el caos para coger a Eris y escapar de aquí, puede que con suerte no tengamos ni que perder nuestra licencia de aventureros, pero no me importa, sea lo que sea que tenga que hacer, lo aceptaré si es para cumplir mi objetivo.

De esa forma, me mentalicé para lo que estaba a punto de hacer.

***

 

 

Cuando calmo mis emociones y llego a una conclusión, comienzo a agrupar el maná de mi cuerpo en las palmas de mis manos, y justo en ese momento y de improviso, la cara de Nokopara cambia enormemente.

“Oh…….. Ah…….”

El caracaballo palidece al instante y sus piernas comienza a temblar.

Pensé que se habría dado cuenta de lo que iba a hacer, pero no me mira a mí, sino a mi espalda; me giro y veo a Ruijerd, está empapado.

Un jarrón con agua que había en una ventana de la posada ha caído a su lado.

“¿R-Ruijerd-san, estás….?”

Ante mis ojos aparece un color verde esmeralda brillante. El tinte azul con el que pintamos el pelo de Ruijerd es arrastrado y aclarado por el agua, y un cabello húmedo y verde esmeralda aparece sobre su cabeza.

Por si fuera poco, el nudo que ataba la bandana que ocultaba su frente se ha soltado y la prenda está colgando en su cuello, dejando a la vista de todos la piedra mágica de color carmesí que ocupa el centro de su frente.

Su postura y expresión no han cambiado a las que tenía hasta ahora, su furia es palpable desde hace varios minutos, pero ahora lo que todos están viendo es claramente el Guerrero Diabólico del que hablan los rumores.

“Su….s-s-s-su… Supard…”

Nokopara de la impresión acaba cayendo al suelo de culo.

“Soy Ruijerd Supardia, aquel que conocéis como Dead End. Ahora que mi identidad ha sido descubierta, no me queda otra más que mataros a todos.”

Toda esta explicación dicha de forma motónica me hacen recordar lo mal que se le da actuar… Pero su sed de sangre es claramente palpable.

“¡Kyaaaaa!”

Alguien se pone a gritar, tras el primer grito, niños, hombres y ancianos dejan lo que estaban haciendo y comienzan a gritar y salir despavoridos.

En medio del caos, para mi sorpresa, Jaril es el primero que nos traiciona y se pone a gritar, huyendo con Veskel.

“¡Nos amenazaron con matarnos! ¡Nos obligaron a hacer lo que nos decían! ¡No son nuestros compañeros!”

Por otra parte, Kurt, frente a nosotros, está paralizado por el miedo, seguramente recuerda el momento en el que se atrevió a llevarle la contraria a Ruijerd en el Bosque Petrificado y palidece, orinándose encima.

La situación me parece incomprensible y no entiendo por qué todos actúan de una forma tan exagerada por el simple hecho de que su color de pelo ahora fuera distinto.

¿No estabais bien hasta ahora? Hasta tú, Kurt, ¿no estabas alabando las proezas de Ruijerd diciendo lo impresionado que te dejó? ¿Dónde fue esa mirada de respeto que le estabas ofreciendo antes?

No comprendo en absoluto por qué todos se han asustado tanto al ver su color de pelo…

Observo a Eris y veo que ella tampoco parece comprender la situación, su postura de siempre no ha cambiado salvo por ver la reacción de los que nos rodean, está totalmente tranquila, aunque sus ojos están abiertos como platos tras observar a Ruijerd.

Estás tranquila con Ruijerd, ¿no?

A nuestro alrededor, algunos huyen, otros acaban en el suelo presa del pánico, y otros hasta desenvainan sus espadas en dirección al Supard con piernas temblorosas. Pero todos, sin excepción, están aterrorizados ante la figura de Dead End, el que todavía no se ha movido tras simplemente ser empapado con agua y decir una frase en monótono.

Por el simple cambio en el color de su pelo junto con la gema de su frente ha sido suficiente para aterrarles a todo hasta este extremo; con solo esa escena ha sido suficiente para que todos se acobarden y rueguen por sus vidas.

Jajaja… me entran ganas de reír por la escena, ¿qué es lo que he estado intentando conseguir hasa ahora? ¿Ha servido de algo acaso, viendo como por tan solo verle su pelo de su color ha sido suficiente para ponerles así?

Me siento estúpido por haber estado tan tranquilo hasta ahora. Solo porque Eris fue capaz de sobrellevarlo, o que los Migurd eran capaces de soportarlo… ¿solo por eso iban todos a ser capaces de aceptarle?

No tiene solución… La mala reputación de los Supard no son simples habladurías y rumores por lo que hicieron, estamos hablando del icono del miedo en este mundo…

¿Cómo voy a cambiar esa percepción tan arraigada? Es inútil. Imposible. No hay forma de conseguirlo.

“……..”

Ruijerd se acerca hasta Nokopara desentendiéndose de los gritos, y personas temblorosas que nos rodean y se alejan.

“Desgraciado… te llamabas Nokopara, ¿no es cierto?”

Le coge del cuello de su camiseta y lo levanta sin dificultad. Hablamos de una persona que parece relativamente pesada, de unos 80-100 kg.

“¡Ruijerd-san! ¡No debes matarle!”

Me sorprende ser capaz de gritarle y pedirle que pare en una situación así.




Pero es que Ruijerd no debe matarle, y mucho menos en una situación como esta, si lo hiciera, el nombre de Dead End quedaría grabado y encrustado en esta ciudad hasta el fin de sus días.

Pero llegando a lo que hemos llegado… y en esta situación, ya da igual, es demasiado tarde para cambiarlo.

Acaba con ellos, Berserker.

“¡D-Discúlpame p-por pensar que eras un impostor! ¡Pérdoname por favor!”

“……”

El enfurecido Ruijerd se encuentra frente al tembloroso Nokopara.

“『Eh, ¿qué es lo que está pasando?』”

En esta situación, Eris me hace una pregunta, y yo le respondo en susurros y lentamente.

“『Hemos tocado fondo.』”

“『¡Pues haz algo!』”

“『Soy incapaz de hacer nada. Lo siento.』”

“『¡Si ni tú puedes hacer nada para solucionarlo, entonces no hay nada que hacer!』”

Eris no tarda en darse por vencida, viendo como hasta yo lo he hecho. Y es que no se me ocurre nada que podamos hacer.

Todo ha sido por mi culpa, siempre pensé que podría arreglar las cosas aunque nos descubrieran; y con esa forma tan superficial de pensar en el problema ha hecho que acabáramos en esto y no me preocupara más por evitarlo.

Al final, todos nuestros planes se han desmoronado.

Ahora que estamos de mierda hasta el cuello, lo único que puedo hacer es seguir el plan de antes y limpiar todo lo ocurrido bajo una enorme capa de agua torrencial con un cumulonimbo, hasta enterrar todo bajo el barro como si no hubiera pasado nada…

Nah, solo bromeaba. jajaja… ja.

“D-Déjame vivir… por favor.. t-tengo… ¡tengo en casa a 7 pequeños hambrientos de 3 años a los que debo alimentar!”

Nokopara se pone a decir sandeces incoherentes, por lo mires como lo mires, esa mentira es un truño.

Si la hubiera dicho yo, estoy seguro de que me habría quedado más convincente.

“……. Me marcharé de la ciudad, pero a cambio debéis olvidar que estuve aquí y todo lo que eso implica.”

Pero veo que Ruijerd lo ha perdonado de verdad. Como imaginaba, hablar de niños fue muy efectivo con él.

“E-e-e-e…¡M-muchas gracias!”

Nokopara muestra una expresión en plan me he salvado, pero al escuchar las siguientes palabras se queda petrificado aunque tembloroso.

“Pero cuidado con hacerle algo a nuestras licencias de aventureros… porque como llegue a la siguiente ciudad y nos las hayan anulado…”

Ruijerd, sin llegar a rozarle, da un corte con su lanza, y la punta de esta pasa a excasos centrímetros de la cara de Nokopara, a lo que un segundo más tarde puedo ver como el caracaballo se mea encima y el charco comienza a extenderse a sus pies, todavía en el aire levantado por nuestro compañero Supard.

“Y no se te ocurra pensar que soy incapaz de volver a entrar a la ciudad… ¿me escuchaste?”

Nokopara afirma con su cabeza como si su vida dependiera de ello, y Ruijerd por fin le suelta, dejando que el caballo caiga de culo al suelo con un asqueroso chapoteo al acabar tirado sobre el charco dorado que ha formado hace un instante.

***

 

 

La situación se calmó cuando los guardias escoltaron a Ruijerd, sin acercarse a este, hasta el exterior de la ciudad; llevándose consigo toda la culpa por lo ocurrido.

Es injusto.

Ruijerd abandona la ciudad dejándonos atrás, tras lo que los guardias vienen a preguntarnos por lo ocurrido. Por mucho que intenté defender a Ruijerd para explicar que no fue culpa suya, los guardias llegaron a sus propias conclusiones en las que nosotros, al ser simples niños, nos vimos obligados a acompañarle y hacerle caso.

Su historia en general, fue que Ruijerd tenía planes oscuros y malvados en la ciudad y que nos usó para llevarlos a cabo. No tienen claro cuales eran esos planes, pero dejando eso a un lado, su conclusión fue que evitaron un mal mayor.

El corro de personas que nos rodeaban, nos miraban con cara de sentir pena, tratándonos como niños que fueron manipulados y que no sabían lo que hacían, lo que me enfureció enormemente.

¿Pero qué ha hecho mal Ruijerd? si fui yo el que hice todo, todo lo malo que decís que hizo fue por mi culpa, ¿o es que no lo veis?

Volvimos a la posada para empaquetar nuestras cosas sin esperar ni un segundo más, y salimos de allí con el poco equipaje que habíamos acumulado. Teníamos prisa porque pensábamos que si tardábamos mucho Ruijerd se marcharía de verdad.

Y de todas maneras, ya no podíamos seguir en esta ciudad.

Nokopara todavía estaba vivo, y por lo que dijo, tenía aliados y amigos. Nosotros 2 seguíamos siendo personas que habíamos cometido alguna ilegalidad, por lo que podría volver a intentar chantajearnos.

Llegado ese momento, Ruijerd ya no estaba aquí para ayudarnos a salir de la situación.

“Ludeus, dime una cosa…”

Kurt me llama cuando nos ve abandonando la posada.

Por su expresión, y aunque no sé muy bien de lo que quiere hablarme, parece incapaz de comprender algo.

“Por qué…. ¿por qué viajáis junto a esa cosa?”

“¿A qué te refieres con esa cosa? ¿Ya has olvidado quien te salvó en el bosque? Pero si hasta te measte encima de lo asustado que estabas… ¿así como piensas convertirte en alguien famoso?”

“No… pero… pero…… perdona…”

No, no debo pagarla con él.

Después de todo, este chico habló con orgullo de nosotros delante de Nokopara.

“No, discúlpame a mí, Kurt. Me pasé.”

“No, no importa. Es cierto que me oriné encima.”

Este chico no es mala persona.

Eris a mi espalda, oculta sus manos alejándolas de Kurt mientras le mira recelosa.

“Kurt, tengo algo que pedirte, será tu forma de pagar que te salváramos.”

“Te escucho.”

Kurt afirma con la cabeza, algo más animado.

“Quiero que sepas, que Ruijerd no es malo ni tan temible, pero en el pasado le ocurrió una cosa que hizo que todos le temieran, aunque en verdad es una buena persona. Me gustaría que cuando dejáramos la ciudad, le contaras esto a quien puedas.”

“Vale, de acuerdo. Después de todo, le debo la vida.”

***

 

 

Antes de partir, nos acercamos al gremio de aventureros para sacar a Jaril y Veskel del grupo Dead End, de paso, aprovechamos para pedirle un encargo al recepcionista.

“Diles a ser posible lo siguiente cuando les veas: Aunque las cosas hayan acabado de esta forma, os damos las gracias, tanto nosotros 2 como él.”

Por mucho que nos traicionaran en el último momento, no puedo reprochárselo. Porque debido a como acabaron las cosas, la única forma de sobrevivir que tenían era hacer lo que hicieron; pero si hacemos un balance, está claro que nos ayudaron muchísimo.

Cuando ya estábamos llegando a la entrada de la ciudad, me acerco a un vendedor y le compro un reptíul que parece una lagartija enorme que es usado específicamente para el transporte por los páramos.

Se trata de un Lagarto Encantador, tiene 6 piernas y una mirada bastante penetrante; en este continente lo utilizan para tirar de carruajes, aunque permite a 2 adultos de gran tamaño ir a su espalda.

Su precio es de 10 monedas de hierro, la mitad de lo que poseemos, pero habíamos decido hace tiempo hacernos con uno cuando abandonáramos la ciudad; porque tuvimos en cuenta las ventajas e inconvenientes de ir en un mientras deambulábamos por el continente.

Después de escuchar al antiguo propietario explicarnos como controlarlo, amontonamos nuestro equipaje en su espalda y salimos de la ciudad montado en él.

A las puertas de la ciudad, vemos que hay una gran cantidad de soldados haciendo guardia; es posible que hayan planeado aventurarse en los páramos para acabar con Ruijerd.

En el grupo de soldados, encuentro las caras familiares de los guardias que había en la puerta cuando llegamos, el carareptil y el caracerdo. Puedo ver con claridad que están pálidos aunque también que por algún motivo están algo excitados con la posible incursión.

Les saludamos y nos responden con una advertencia.

Dead End acaba de abandonar la ciudad, por lo que debéis andar con cuidado.”

Tras su advertencia inicial, siguiendo contándonos cosas como que Dead End es el mal personificado y que tramaba algo en la ciudad.

Claramente no conocéis a Ruijerd, pero mira que no tenéis problemas en llamarle malvado y malmeter de él con comentarios ambiguos como ese…

“Ese hombre del que nos habláis ha estado paseando con total libertad por esta ciudad durante 2 meses, en los que no ha causado ningún problema.”

Soy incapaz de evitar decirles eso; a lo que los guardias responden con un ¿Huh? tatuado en sus caras.

Les lanzo una mirada de odio, pero dejo escapar mi ira de un resoplido antes de alejarme de ellos saliendo definitivamente de la ciudad.

Mi corazón se retuerce en mi pecho.

***

 

 

Tenemos que reunirnos con Ruijerd, no creo que ande lejos.

No… estoy seguro de que anda cerca, si todo cuanto sé sobre su orgullo de Guerrero es cierto, nunca nos abandonaría…. corrijo, nunca abandonaría a Eris.

“Aquí debería de ser suficiente.”

Nos alejamos lo suficiente de la ciudad como para no verla en la distancia, tras lo que detengo a nuestra nueva montura y lanzo una vengala hecha con magia al aire.

El sonido que hace al explotar a varios metros de altura resuena enormemente, y de ella sale una oleada de calor junto con una luz que se puede ver a varios kilómetros de distancia.

Espero un rato tras lanzarla, pero Ruijerd sigue sin aparecer.

“Eris… por favor, llama a Ruijerd para que venga.”

Eris se pone a gritar con su potente y resonante voz, y pasados unos minutos, quienes aparecen son Coyotes Jauría.

Desato mi frustración con los 8 coyotes que aparecieron en lugar de Ruijerd, desintegrando todo a nuestro alrededor y alisando completamente el terreno y dejando restos desmenuzados de Coyote Jauría por todas partes.

Me pregunto si podrán convertirse en zombies en este caso… bah, en realidad, a quién le importa. A los únicos que joderan serán a los de la ciudad, así que…

“Mira, es Ruijerd.”

Tras la batalla, vemos aparecer a Ruijerd, cuando se acerca un poco más, veo que parece incómodo.

Te pido por favor que no nos mires así.

“¿Por qué no apareciste cuando te llamamos antes? ¿Acaso pensabas irte sin sinquiera despedirte de nosotros?”

¿Por qué lo primero que le digo al verle son palabras con un tono tan recriminador? Eso no era lo que quería decirle.

“Lo siento.”

Sus primeras palabras fueron una disculpa, lo que me molesta enormemente.

Porque no importa como lo pongas o desde el punto de vista que lo mires, todo lo ocurrido en Rikaris fue culpa mía. Yo fui el que hizo la alianza con Jaril y Veskel a la fuerza, el que nos obligó a hacer el paripé en el gremio y que Nokopara se fijara en nosotros, el que no siguió las normas del gremio a la hora de hacer misiones, el que aceptó la misión por codicia, y el que dejó morir al chico pájaro….. Y todo porque creía que todo saldría bien sin pensarlo demasiado.

Y al final, cuando todo salió a la luz, todavía me confié creyendo que seríamos capaces de darle la vuelta a la tortilla y conseguir que Nokopara nos dejara en paz con un par de silogismos cutres; hasta que la mierda nos llegó al cuello y Ruijerd fue el que se embarró para dejarnos a nosotros 2 libres de culpa.

No llega a hacerlo, y es muy probable que todavía estaríamos anclados a esa ciudad haciendo misiones para cerrarle la boca a Nokopara, porque está claro que sabe lo que hace, y aunque Kurt y sus amigos no nos hubieran delatado, habría sabido arrinconarnos de una forma u otra.

O peor, yo mismo habría matado de forma indiscriminada a todos en la ciudad.

“¿Por qué te disculpas? El que debe pedirte perdón soy yo.”

Soy incapaz de tragarme lo que pienso por más tiempo.

“No, hiciste lo que tenías que hacer.”

“Pero-”

“Todo plan acaba fracasando de una forma u otra, pero sé muy bien que hiciste todo lo posible para que saliera adelante.”

Ruijerd me sonríe y coloca su mano sobre mi cabeza.

“Bueno, en realidad no sé muy bien lo que piensas; y hasta ahora siempre pensé que estabas tramando algo malo, por lo que en varias ocasiones fui incapaz de controlarme contigo.”

Ruijerd le lanza una mirada a Eris, afirma una vez con la cabeza y continúa.

“Pero no comprendía que hay algo que estás protegiendo con todas tus fuerzas, y hace un rato, cuando te vi con la intención de matar a ese bastardo, comprendí finalmente lo que te motivaba a hacer lo que hacías.”

¿Hace un rato..? ah… el instante en el que me decidí a inundar la ciudad.

“Desde el momento que tuviste algo que proteger tan desesperadamente, fuiste un Guerrero.”

Ha dicho que soy un Guerrero…

Mis ojos se ponen llorosos en el momento que le escucho decir esas palabras, porque comprendo que no soy digno de ellas.

Hasta ahora estuve planeando formas de ganar dinero sin preocuparme si eran correctas o no, valorando todo únicamente en pérdidas y ganancias, hasta el punto de considerar deshacerme hasta de Ruijerd.

Fui capaz de abandonar a un aliado en quien confiaba cuando me pusieron entre las cuerdas.

“Ruijerd-san… creía…… no es eso.. Yo soy…”

Quiero responder a su sinceridad con toda mi propia sinceridad; dejo atrás el lenguaje formal que uso para intentar mostrar respeto y a la vez distanciarme, y decido hablar por mí mismo–

Aunque no sé muy bien qué decir.

“Es suficiente.”

Ruijerd me interrumpe.




“No tienes que preocuparte por mí.”

“¿Eh?”

“No hay necesidad, no tienes obligación de restaurar el nombre de los Supard, pero aún así os protegeré, puedes confiar en mí. Mejor dicho, te pido que confíes en mí.”

Claro que confío en ti… Creo en ti. Pero qué es eso de que no tengo obligación de restaurar el nombre de los Supard… Ah claro, entiendo, como ahora comprendo lo difícil que sería mejorar la fama de Ruijerd, si lo sumo a mi obligación de proteger a Eris hasta llevarla a casa, aquello que necesitemos hacer para llevar a cabo ambas metas puede enredarse y entorpecerse hasta convertirse en algo ambiguo o ilógico.

Estos últimos días he estado muy estresado con todo lo que tenía que considerar y se me pasaron por alto puntos importantes. Hubo cosas que debía haber visto y planes que debería haber preparado para emergencias, el resultado de esa falta fue el fracaso de este día.

Y por ese motivo, me está diciendo que no tengo por que hacerlo.

Pero eso es algo que no pienso aceptar, y más habiendo visto semejante escena en la ciudad; estoy seguro de que si no hubieran estado tan sorprendidos y aterrados, habría llegado a coger piedras para lanzárnoslas.

Habiendo visto algo así, soy incapaz de decir algo así como Oh, entiendo, en ese caso, no entres con nosotros a la próxima ciudad.

“No quiero, pienso limpiar tu nombre, Ruijerd-san.”

En lugar de hacer caso a sus palabras, lo que debo hacer es confirmar mi dedicación y esforzarme más para conseguirlo.

Es lo mínimo que puedo hacer para mostrarte mi gratitud, te pienso dejar claro de lo que soy capaz.

“Veo que no aprendiste la lección, ¿o es que acaso te cuesta confiar en mí?”

“Creo en ti. Por eso quiero devolverte el favor.”

En el pasado, yo también sufrí acoso por parte de otros, por lo que sé lo que es vivir con la etiqueta de ser odiado por todos, dejándome solo en el mundo durante décadas, a excepción de unos pocos; lo que me llevó a no querer salir de casa.

Hasta el punto de que si Roxy, en este nuevo mundo, lejos del origen de mi trauma, no me hubiera ayudado a salir al exterior, jamás lo hubiera hecho y nunca habría conocido a Sylphy y a Eris.

Por supuesto, comprendo que lo que le pasa a Ruijerd no es lo mismo, y que en proporción no tiene comparación con lo que me pasó, pero ese no es motivo para desentenderme de él y no ayudarle.

Soy incapaz de hacer lo que Roxy hizo conmigo dejándose llevar y de una manera casi insconciente; por eso, mi única opción es embarrarme en este pantano de fracasos y seguir adelante.

Y aunque es posible que llegue a acabar molestando nuevamente a Ruijerd como con el fracaso de hoy, aunque también es posible que consiga ayudarle.

Y es que siempre es mejor hacer algo que no hacer nada.

“….. Mira que eres terco.”

“No tanto como tú, Ruijerd-san.”

“Fufu… En ese caso, espero que nos llevemos bien.”

Ruijerd me sonríe irónicamente e inclina la cabeza en silencio.

No sé muy bien por qué, pero en este momento, siento que por fin establecí una verdadera y recíproca amistad con Ruijerd.

***

 

 

A la mañana siguiente, me encuentro a Ruijerd, y veo que se ha afeitado la cabeza nada más levantarse.

Me ha dejado estupefacto, o quizás me he petrificado por el miedo; porque sus cicatrices, su cara y su ahora cabeza rapada me recuerdan demasiado a los Yakuzas.

“Tras lo ocurrido, he comprendido el miedo que la gente le tiene a mi pelo.”

Da la impresión de que le ha costado mucho aceptar esto, y es que en el significado general que tenía esa acción en mi mundo era seguir adelante aceptando lo ocurrido.

Es algo que creo que no existe en este mundo, pero aunque no exista… Creo que para aceptar mis errores, hacer un gesto similar.

Ya que Ruijerd se ha afeitado la cabeza, ¿debería seguir el ejemplo y quedarme calvo? No… pero… aunque claro…..

“E-Eris, ¿debería hacer yo algo así?”

“No quiero… porque a mí, tu pelo… me gusta más como está.”

Uso a Eris como excusa para esquivar la bala.

Soy tan penoso como para echarme a reír.

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