Goblin Slayer

Volumen 9

Capítulo 3: Un Marcha Ligera

Parte 5

 

 

“¡Yo seré tu oponente!”

Los Sasquatch parpadearon sorprendidos ante la solemne voz.

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Desde el fondo de la aldea de la gente conejo, una pequeña y delgada jovencita avanzaba saliendo de la sombra de un edificio.

Era una humana. Llevaba una vestimenta sacerdotal, y sostenía un sonoro bastón de cobre en su mano derecha. Era una aventurera.

Los Sasquatch intercambiaron miradas entre ellos y rieron con un aire de superioridad.

“¿Coomo, tuu? ¿Quieres que me coma tu cabezaa?”

“Tampoco estaría mal hacerla nuestro juguetee.”

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“Basta, basta, me matan de la risaa.”

Ante las voces burlonas ── que la persona en cuestión no se esperaba ── el cuerpo de la joven se puso rígido repentinamente.

Pareciendo un poco complacidos, las risas rasposas de los Sasquatch resonaron cada vez más fuertemente en el valle.

“Y-yo soy……”

“Su nombre es ‘nadie’.”

Detrás de su temblorosa voz, una grave voz resonó abruptamente.

Ella volteo torpemente y se encontró con la figura de un hombre lagarto, que se erguía como si surgiera del suelo mismo, pero que se veía pequeño en comparación con los Sasquatch.

“Vas a enfrentarte a los descendientes de los gigantes originales. Para ellos no serás más que una ‘don nadie’.”

Los Sasquatch inclinaron su cabeza, al ver a la joven que nerviosamente bajaba su cabeza ante el hombre lagarto, por algún motivo que ellos no conocían.

¿Ese hombre lagarto será parte de los seguidores del caos?

Quién sabe. Podríamos ignorarlo. ¿O quizás deberíamos comerlo?

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Pero ¿y si fuera un seguidor del caos? ¿Y si fuera amigo de la Bruja de Hielo?

Después lamentaré el ser regañado severamente.

Además, parece que ella será la primera en participar. Será mejor comerme a la joven.

Entonces está decidido.

“Bueno, así está bieen.” Uno de los Sasquatch asintió hacia él con un gran y generoso gesto. “¿Y? ¿Cuál será el juego?”

“Este… entonces……”

A los Sasquatch les pareció profundamente divertida la apariencia de la joven ‘nadie’, mirando inquietamente en todas direcciones, absorta en sus pensamientos.

Sabían que no había un juego que no pudieran ganar desde el principio.

No había forma de que perdieran. Por eso era divertido.

Los seguidores del caos, los llamados Personajes No Oradores, suelen tener este tipo de mentalidad arrogante y repulsiva.

“Entonces, ese árbol.” Dijo finalmente, la joven señalando un árbol en las afueras de la aldea. “El primero que haga caer las hojas de ese árbol gana…… ¿qué les parece?”

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“No hay problemaa.”

“Además……” Añadió la joven, con una voz temblorosa y ligeramente ansiosa. “Debes prometer que no está permitido hacer ningún tipo de contacto con el cuerpo del otro……”

“Sii, sii.” Asintió el Sasquatch con una risa estrepitosa. Miró a sus compañeros, que esperaban detrás de él, y se asintieron entre ellos. “Peero, si pierdes serás nuestro premio. ¿Bieen?”

“Sí” asintió la Sacerdotisa. “Como tú digas”.

“Entonces, listos… ¡fuera!”

Luego de dar su primer paso el Sasquatch ya había decidido que él ganaría. Su cabeza estaba llena con todas las cosas que haría después de ganar.

Estaba harto de comer carne cruda, no estaría mal entretenerse cocinando un poco.

¿Quizás debería comer carne picada cocida?

Le arrancaría la cabeza sin aplastarla. Seguro la joven agitaría y menearía sus piernas como un insecto.

También podría darle golpes con uno de sus dedos en su vientre o su pecho.

Seguro que su llanto no sería diferente del piar de un ave. Luego haría trizas sus extremidades adecuadamente.

¿Qué cara pondría la joven cuando supiera que continuaría recibiendo ese castigo hasta que muriera?

Y si la siguiera golpeando hasta que realmente muriera, la carne debería volverse un poco más voluminosa.

Pero, para cuando había dado su segundo paso, el Sasquatch aún no se había percatado.

Ni siquiera vio cuando la joven ‘nadie’ puso una pequeña piedra en su honda, la hizo girar y la arrojó.

El guijarro salió volando haciendo un zumbido, pasó al lado de la cabeza del Sasquatch, y dio justo en el tronco del árbol.

Con un fuerte sonido seco las hojas del árbol revolotearon hacia el suelo.

“¡Lo hice……!”

“¿¡Q-quee……!?”

El Sasquatch se dio la vuelta mientras gruñía, girando y dejando un gran circulo en el suelo con sus pies.

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Parece que lo que él intentó decir mientras mostraba sus colmillos era: ‘eso no fue justo’.

Pero, en el momento siguiente, vio que una roca se dirigía directo hacia él.

Lo último que oyó fue el sonido hueco de aquella roca golpeándolo en la frente.

Sin saber que había pasado, cayó boca abajo y su conciencia se hundió en la oscuridad.

Desde la antigüedad los gigantes habían sido débiles ante las piedras lanzadas por los humanos……

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