Goblin Slayer

Volumen 8

Interludio 4: De Cómo el Horror Cósmico no es el Enemigo de las Espadas y la Hechicería

 

 

«¡Hup! Ahhhh!»

El lindo pero poderoso grito acompañó una explosión de luz que cortó la oscuridad que rodeaba al monte sagrado.




La oscuridad era algo grotesco, como un gran trozo de carne hinchada. Estaba lleno de vísceras pulsantes, como si una criatura viviente expusiera sus órganos internos.

Había llegado junto con la piedra ardiente del cielo, esta cosa, verdaderamente incognoscible, incluso indescriptible.

Se había aferrado al meteorito, que aún estaba caliente en su cráter en la cima de la montaña, y luego la cosa se había convertido en una sombra, extendiendo su carne hacia los cuatro rincones del mundo.

Era probablemente, desde la perspectiva de alguien que sólo podía ver tres dimensiones, no desde este plano de la existencia.

«…Siento como si con sólo mirarlo se desgarrara mi cordura», dijo la Sabia, con su cara inusualmente pálida y sudorosa. Ella aún no era una Caminante de los Planos. Sería una lástima ir a otros mundos cuando ella aún no había visto y entendido este completamente. (NOVA: Caminante de los Planos o Planeswalker, es un poderoso mago que puede viajar a través de los planos de existencia. Son los únicos con la habilidad para moverse de un mundo al siguiente, expandiendo su conocimiento y poder a través de las experiencias que consiguen allí. Esto es de Magic: The Gathering, ya saben, el juego de cartas de fantasía más jugado a nivel mundial. El autor es tan geek como nosotros xD)




Ahora ella apretaba sus dientes, los dedos sobre su bastón, sus uñas, la forma en que se movía cada parte de su cuerpo y sus manos, tallando palabras precisas de verdadero poder. Sólo la Sabia tenía la habilidad de sellar esta sombra, esta cosa horrible, esta pulsante colección de tripas. Cada minuto, cada segundo, ella sentía como si su alma estuviera siendo raspada por una lima, pero….

«¿En serio?» La Santa de la Espada deslizó sus pies hacia delante y hacia atrás, movimientos exquisitamente diminutos que mantuvieron la distancia con el enemigo. Ella juzgaba sus oportunidades, atacando los seudópodos que se estiraban y sondeaban, cada vez que tenía la oportunidad, forzándolos hacia atrás o cortándolos. Cada vez que lo hacía, un chorro de sangre negruzca estallaba hacia afuera, como una bandera carmesí ondeando en su espada, pintando el cielo. Incluso un observador sin habilidad marcial habría entendido que ella era la piedra angular de la defensa del grupo. (NOVA: Seudópodo, es una prolongación del citoplasma de algunos organismos unicelulares tales como las amebas, que los utilizan para alimentarse o desplazarse.)

«Si sangra, significa que podemos matarlo», dijo ella. «De alguna manera.»

No todos los problemas pueden resolverse con una espada. Pero cada problema que podía ser resuelto con una espada, ella lo resolvía.

Para la Santa de la Espada, este monstruo no era más que un trozo de carne que había llegado a su mundo desde las estrellas. Vino a maldecir su tierra, y ahora que estaba al alcance de su espada, lo destruiría. Era tan simple como eso.

Sí, simple… Así es ella.

La Sabia exhaló un jeh, y sonrió, resignada ante la forma de ser de su compañera. Sus hombros se desplomaron casi imperceptiblemente.

Cuando piensen que serás burda, sé técnica. Y cuando piensen que ibas a ser técnica, sé absolutamente burda.

Eso era lo mejor. Así lo era en todo, pensó la Sabia, y luego dijo a la ligera: «¿Quizás debería usar Fusión para hacerlo desaparecer de una vez por todas?».

«Aw, ¡Si esta montaña termina más corta que antes de que viniéramos aquí, me culparán a mí!» Dijo la Héroe, cortando unos tentáculos que estaban acercándose a la Santa de la Espada. A pesar de su evidente fatiga, ella sonrió.

Era la Sabia quien impedía que esta cosa se extendiera, la Santa de la Espada quien se encargaba de la defensa, y todos los ataques estaban a cargo de la Héroe. Su pequeño cuerpo ya soportaba el peso de una gigantesca espada, y ahora también tenía la paz del mundo entero sobre sus hombros.

«Al menos su patrón de movimiento es fácil de predecir; eso ayuda.» La Héroe sonaba tan dulce como si no sintiese nada de esta carga; ella preparó su espada sagrada en sus dos manos. «Solo se te lanza encima… ¿Quizás esta cosa sea realmente tonta?»

«Sólo conoce la expansión y el ataque. Por eso tenemos que detenerla ahora».

«Aunque creo que Su Majestad disfrutaría mucho de esto».

«…Preferiría no imaginarme lo que pasaría si fracasáramos y fuéramos absorbidos por esta cosa.» La Sabia renunció a la admiración que profesaba por sus camaradas que bromeaban. «Sin embargo, ustedes dos tienen razón sobre una cosa. No creo que su inteligencia esté muy desarrollada…»




Ella reforzó sus barreras cuando un ataque vino desde un ángulo extraño; la Sabia estaba pensando rápido. Parecía probable que esta cosa, esta sombra -si se le pudiera llamar así-, aprendiera al absorber otros seres vivos. Simplemente tuvieron suerte de que la criatura que intentaba parasitar en este momento fuera tan increíblemente estúpida.

Pero… la Sabia dio voz a la pregunta obvia.

«¿Cómo cayó el cadáver de un goblin en la cima de una montaña…?»

«Algún tipo en una cacería de goblins en algún lugar debe haberlo… ¡hecho!» La Héroe rebanó el monstruo con toda la fuerza en sus delgados brazos, despreocupada por usar la esgrima adecuada, cortando un trozo de la criatura.

Todo era como de costumbre. La chica de cabello negro sonrió. Sería un gran error pensar que ella sola podría cuidar el mundo entero.




«Él está haciendo su parte… ¡así que será mejor que hagamos la nuestra y no perdamos esta pelea!»

Ella volvió a sonreír, pareciéndose a una chica que podría haber venido de cualquier pueblo del mundo. Entonces ella blandió su espada sagrada como un garrote.

«!!!!!!XEEEEEEEEEEEEEEENOOOOOOOOOOOOOOOONNN!!!!!!»

«¡Como si alguna vez hubiéramos perdido!»

Entonces hubo una explosión tan brillante como el sol.

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