Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 7: El Pulso del Nacimiento del Demonio

Parte 4

 

 

«Ahora que lo pienso, ¿es esta tu primera mazmorra?»

«Sí, y es la Mazmorra de los Muertos…»

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Realmente tengo la peor suerte con mis primeras veces.

La Sacerdotisa podría empezar a llorar.

Goblin Slayer tenía una antorcha en su mano izquierda para hacer retroceder a la oscuridad, moviéndose hacia el espacio blanco e insondable.

Estaban en un pasillo de piedra. La arquitectura era precisa y medida, como si se hubiera construido con malicia de antemano.

Goblin Slayer Volumen 8 Capítulo 7 Parte 4 Novela Ligera

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La Sacerdotisa había estado en un sinnúmero de cuevas, algunas ruinas, las alcantarillas y una fortaleza, pero una mazmorra era diferente de todas ellas. La tenue iluminación de la antorcha podía mostrarles sólo una corta distancia hacia adelante, después de la cual había oscuridad.

Este no era un lugar para vivir, ni siquiera para llevar a cabo una batalla. Sólo existía para atrapar y matar a los que entraban.

«Bueno, supongo que si logras salir de aquí, no encontrarás otro calabozo que te cause ningún… problema.»

«Esta también es nuestra primera experiencia dentro de una cosa como esta. Estamos en el mismo, ejem, barco, por así decirlo…»

Conversando, pero sin bajar la guardia, el grupo continuó en silencio por los pasillos.

Sí, en silencio.

Aunque los goblins ciertamente se escondían en alguna parte, no había nada de la estridencia que solía tener una cueva llena de ellos. Y sin embargo, no había duda de que si los aventureros dejaban que su atención se perdiese por un instante, un goblin podría aparecer repentinamente ante ellos. No podían relajarse en absoluto, y eso dejaba claro por qué un descanso en una mazmorra haría poco por restaurar su energía.

No era de extrañar que las competiciones de exploración de mazmorras hubieran desaparecido entre los aventureros que querían competir entre sí. Incluso sin el Señor de los Demonios, no parecía un lugar al que la gente debería estar visitando, y mucho menos pasando tiempo dentro de él.

«¿Cómo procederemos?» preguntó Goblin Slayer, a lo que el Sacerdote Lagarto respondió sacando el mapa.

«Mi preferencia personal sería investigar y limpiar cada piso individualmente, pero…»

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De ninguna manera. La Arquera Elfa Superior le estaba echando el mal de ojo al Sacerdote Lagarto; él la ignoró.

«…hay un ascensor aquí que nos permitirá el acceso directo al cuarto piso, y creo que esa puede ser la decisión más sabia.»

«Dejaré que nos digas adónde ir, entonces.»

«Muy bien. Primero, hacia el norte».

El grupo comenzó exploración, avanzando con cuidado, pero con seguridad. Esta era una mazmorra… una mazmorra en la que los monstruos ya habían eliminados. A pesar del indeleble y persistente olor a muerte de aquellos aventureros y demonios que habían estado aquí alguna vez, no quedaba nada en estos primeros pisos.

O al menos… eso se supone.

«…Hmm.»

“…”

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Ante un movimiento de los oídos de la Arquera Elfa Superior, Goblin Slayer se detuvo.

Eso fue todo lo que se necesitó. La tensión corrió entre los aventureros; todos se miraron unos a otros y asintieron.

Las paredes de la mazmorra eran de piedra maciza. A pesar de lo sombrío que era, los posibles escondites se limitaban a habitaciones secretas o a los rincones del laberinto.

Era sencillo, entonces, predecir lo que pensarían los goblins.

«¡¡¡GROBGB!!!»

«¡GBB! ¡¡GBBOROGGBGR!!»

Un asalto desde el frente.

Era la mejor forma en que los goblins podrían usar su mayor fuerza, sus números. Ahora venían corriendo a la vuelta de la esquina.

Los goblins tenían una gran variedad de armas en sus manos, y su piel estaba marcada con la extraña cresta.

Llegaron en oleadas sin formación evidente, confiando sólo en la convicción egoísta de que serían sus compañeros y no ellos los que iban a ser atacados.

«¡Ja-ja-ja, vengan, vengan! Les daré a cada uno su recompensa eterna.»

«Eh, creo que vamos a desear hechizos antes de que esto termine».

«…Hrmph, creo que una daga sería más útil que las flechas ahora mismo.»

Tres personas, tres opiniones. El valiente, el analítico y la ligeramente exasperada.

El Sacerdote Lagarto y el Chaman Enano salieron al frente, protegiendo a la Arquera Elfa Superior y a la Sacerdotisa detrás de ellos. El pasillo de la mazmorra era exactamente lo suficientemente ancho para tres aventureros. Tres delante, entonces, y dos detrás.

Goblin Slayer miró a sus amigos, aún le tomó un momento pensar en ellos de esa manera, y dijo: «Vamos».

«¡Claro!» La Sacerdotisa, atenta a las pisadas que se les acercaban, frunció el ceño, pero sin embargo asintió con firmeza. Los aventureros se convirtieron en un barco que atravesaba el mar de pieles verdes que los asediaban.

«¿¡GBBRB?!»

«¡¡¡GOORBGB!!!»

«¡Ahí vienen!»

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«¡Estoy en ello!»

Piedras y flechas, municiones improvisadas de todo tipo, llovieron sobre ellos, pero Goblin Slayer las bloqueó con su escudo.

El Sacerdote Lagarto, protegido por sus escamas, aulló y desvió todo lo que pasaba a través de la defensa de Goblin Slayer.

«¡Ergh! ¡Sabía que debería haber aceptado el casco de mi tío…!» Exclamó el Chamán Enano, moviendo su hacha de un lado a otro. «¡Distancia cinco azulejos… cuatro… tres… Escamoso!»

«¡Hrah, observen la espada de los hombres lagarto!» aulló el Sacerdote Lagarto y saltó hacia los atacantes. Sus garras y garras y colmillos y cola, las armas tradicionales de su gente, azotaron a los goblins.

«¡¿GOBORG?!»

«¡¿GOORB?!»

Géiseres de sangre, entrañas, trozos de carne, y gritos de muerte aparecieron repentinamente por todas partes. Dos goblins fueron desgarrados como trapos viejos. El poder del Sacerdote Lagarto parecía ir más allá de lo que debería ser posible en un combate sin armas, pero a pesar de eso, esto no era el fin.

«¡¿GOROBG?!»

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«¡Tres… cuatro!» Goblin Slayer blandió su arma con absoluta precisión, evitando los ataques de la derecha y de la izquierda. Recibió un golpe con su escudo, y apuñalo con su espada. Cortó una garganta y luego pateó el cuerpo contra los enemigos que estaban detrás de él para bloquear su movimiento.

Llevó el impulso del movimiento de su espada directamente hacia una garganta y luego rompió un cráneo, y esos eran dos goblins muertos más.

Goblin Slayer avanzó, agarrando un garrote que se le cayó a uno de los monstruos muertos.

«¡Odio! ¡Disparar! ¡En! ¡Espacios! ¡Tan! ¡Cerrados…!»

Un monstruo que había pasado a Goblin Slayer se estaba acercando a la Arquera Elfa Superior, donde se encontró con una lluvia de flechas. La elfa y la chica humana de la parte de atrás le habían parecido presas fáciles, y él había avanzado con una sonrisa en la cara. Ahora esa sonrisa era atravesada por una flecha; el goblin cayó hacia atrás con el proyectil alojado en su cerebro.

La Arquera Elfa Superior pateó el cuerpo con sus largas y delgadas piernas; saco otra flecha; y la soltó hacia el siguiente enemigo.

El monstruo recibió un disparo de un elfo a quemarropa. El impacto por sí solo fue suficiente para hacer volar al goblins hacia atrás.

«¡No voy a tener suficientes flechas…! ¡¿A dónde vamos?!»

«Pasaremos esta esquina, luego atravesamos una puerta. Los otros pasajes conducen a cámaras funerarias, que podemos ignorar. ¡Una vez que crucemos la puerta, gira a la izquierda!». Apenas termino de gritar las instrucciones, el Sacerdote Lagarto le clavó los colmillos en el hombro a un goblin y lo sacudió. «¡¡¡Eeeeeeyaaaaaahhhhhh!!!»

«¡¿GOOROGBG?!»

El monstruo se encontró golpeado contra las paredes, usado para empujar a sus compañeros, y finalmente arrojó su cuerpo contra el suelo. Sangre salía disparada del cuerpo del goblin destrozado; la Sacerdotisa involuntariamente miró hacia otro lado.

Pero esta no era la primera vez que ella experimentaba la carnicería de la batalla. Ella sostuvo con fuerza su bastón con ambas manos, mirando intensamente al pasillo mientras decía con voz apretada: «¡Mantenemos un ojo hacia la parte de atrás! ¡Los goblins podrían salir de las cámaras funerarias…!»

«¡Suena bien! ¡Pero no hagas nada arriesgado ahí atrás!» Dijo el Chamán Enano, ajustando el agarre de su arma.

Exactamente como esperábamos.

Los guardias de las habitaciones de esta mazmorra nunca habían salido antes. En el ejército del Señor de los Demonios, los que cuidaban los lugares importantes y los que patrullaban los pasillos estaban separados. Pero ahora, los únicos que permanecían aquí eran tontos goblins.

«¡GGOROGOB!»

«¡GOB! ¡¡GOBOGORROBG!!»

Salieron saltando de las habitaciones laterales, rompiendo las puertas con gritos horrendos.

Esto, sin embargo, era algo que ella había sabido desde su primera aventura.

«¡Ehh-yah!»

La Sacerdotisa movió su bastón tan fuerte como pudo, deteniendo a los goblins que se acercaban. La Sacerdotisa no era lo suficientemente fuerte como para hacer algo más que obstaculizarlos por un momento, algo que ella entendía bien entendía. Derrotar goblins no era su papel. Sólo tenía que hacer lo que pudiera para apoyar la estrategia.

«¡¡Toma esto!!»

«¡¿GORRO?!»

Un goblin se detuvo cuando recibió un golpe en la nariz por parte del bastón de la Sacerdotisa, y luego murió cuando recibió un golpe en el cráneo por parte del hacha del Chamán Enano. Su cerebro se desparramo por el suelo, su cabeza se abrió como una fruta demasiado madura.

«¡No hay necesidad de que corras más riesgos de los que debes!»

«¡Claro! ¡Gracias…!» La Sacerdotisa luchaba por hacer todo lo que podía, sudando a cántaros.

Goblin Slayer enviaba a los goblins en una dirección, y el Sacerdote Lagarto los despedazaba, o la Arquera Elfa Superior les disparaba. Los que venían de los lados o desde atrás se encontraron acorralados por la Sacerdotisa y luego rematados por el Chamán Enano.

El grupo voló a través de la puerta y se encontró en una encrucijada. Formaron un círculo y cargaron a través de ella.

Ahora en formación, aunque se negaban a usar hechizos, los ataques de los aventureros se volvieron aún más abrumadores. ¿Pero los goblins se sintieron amenazados? Claro que no.

Eran criaturas simples. Estaban ganando gracias a la fuerza de sus números. Ellos (cada goblin individual pensaba que) no morirían. Y así ganarían. Puede que hayan mirado con recelo la muerte de sus semejantes, pero aun así pisaron sus cuerpos para continuar el ataque.

Atacaron con toda la fuerza de su lujuria, de su deseo de desgarrar a los aventureros miembro por miembro y divertirse con las mujeres.

«¡¡GOBOG!!»

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El foco del goblin se movió de la primera fila hacia atrás, quizás viendo que era más vulnerable. Las hojas de las lanzas y las dagas brillaban en la fosforescencia de la mazmorra, golpeando en cada abertura. Las puntas estaban embadurnadas con un líquido negro; la Sacerdotisa se puso tiesa cuando lo vio.

«¡¿Eek?!»

«¡Cuidado!»

El Chaman Enano agarró su hombro y la arrastró hacia atrás justo a tiempo y luego se adelantó para dar los golpes él mismo.

Lanzo un golpe en el cuerpo del goblin con toda la fuerza de su pequeño y denso cuerpo. El monstruo gritó y tropezó hacia atrás, y luego vino el hacha.

El Chamán Enano luchaba como si estuviera talando árboles; le faltaba el refinamiento de un guerrero especializado, pero tenía todo el poder de un enano.

«¡L-Lo siento…!» La Sacerdotisa agitó la cabeza y gritó: «¡Están usando veneno!»

«¡No importará si no me arañan!» El Chamán Enano le contesto. «¡Pero por los dioses, Corta-barbas! ¡Ellos no tienen fin!»

«Sí.» Goblin Slayer aplastó la cabeza de un goblin con un garrote, luego saltó sobre el monstruo muerto y atascó su antorcha en la cara de otro.

«¡¿GGOROGB?!»

Un grito sordo y un espasmo. Pero la criatura no estaba muerta. Goblin Slayer dejo caer el garrote.

Goblin Slayer se abrió camino a través de la horda con su garrote y su antorcha, rítmicamente, como si estuviera tocando un tambor. Cuando el garrote finalmente se rompió después de aplastar los cráneos de quién sabe cuántos goblins, lo tiró a un lado y dijo secamente: «Once. Dijiste izquierda, ¿correcto?»

«¡Ciertamente!» Aulló el Sacerdote Lagarto. «¡Ve hacia la puerta interior!»

«…Toma la delantera.»

«¡¿Qué planeas hacer esta vez?!» Le grito la Arquera Elfa Alta, chasqueando su lengua cuando vio las pocas flechas que le quedaban. Goblin Slayer sacó una pequeña botella de su bolsa de objetos.

«No será agua, ni veneno, ni una explosión.»

Tan pronto como habló, lanzó la antorcha y la botella hacia un goblin frente a ellos.

«¡¿¡¿¡¿GGBOROOGOBOG?!?!?!»

Empapado de gasolina, inmediatamente seguido de una fuente de fuego, la criatura estalló en llamas; Goblin Slayer le dio una patada sin piedad. «Doce…. ¡Ahora vete!»

«¡Como tú digas!»

Los aventureros se movieron rápidamente. El Sacerdote Lagarto saltó sobre las llamas, a través de la abertura que había hecho Goblin Slayer, y siguió adelante.

Con los goblins detrás de ellos a una distancia segura, el Chamán Enano llego corriendo. «¡¿Fuego?! ¡Tenemos que ir por ahí!» Se volvió hacia la Sacerdotisa. «¡¿Puedes saltar eso?!»

«¡Lo haré… ahora… mismo!»

La Sacerdotisa abrazó su bastón y cerró los ojos y luego se arrojó sobre las llamas.

La Arquera Elfa Superior aseguró su arco en su espalda y saltó por encima de fuego con un ágil salto, pateando la pared y asentándose en el suelo.

La puerta está justo frente a nosotros.

«¡Estamos todos aquí, Orcbolg!»

«De acuerdo».

La Arquera Elfa Superior proporcionó fuego de cobertura mientras que Goblin Slayer volvió a escarbar en su bolsa. Esta vez saco un pergamino.

«¡¡¡GBOR!!!»

«¡¡GOBOGGOBOG!!»

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«¡Goblin Slayer, señor! ¡Rápido…!» Detrás de Goblin Slayer, que se enfrentaba a una marea de goblins, la Sacerdotisa apenas podía hablar.

Goblin Slayer asintió en reconocimiento, apuntando hacia los monstruos con el pergamino mientras retrocedía. «¡Abran la puerta!»

«¡Entendido!» Grito el Chamán Enano, seguido de un choque mientras golpeaba la puerta con su hombro.

Goblin Slayer saltó hacia atrás sobre los cadáveres de los goblins en llamas; al hacerlo, vio un viejo cartel colgando a un lado. Parecía haber algún tipo de advertencia escrita en él. Ahora era apenas legible, pero…

Ignorando el «¡Oh!» de la Arquera Elfa Superior detrás de él, Goblin Slayer desató el pergamino.

«¿GGBGROB?»

«¡GOR! ¡¡¡GOOGB!!!»

Apenas tenía sentido para los goblins al principio.

Un viento comenzó a soplar a través de la mazmorra.

¿Sólo es viento? ¿Está tratando de asustarnos?

Los goblins estaban muy entretenidos… hasta que se encontraron flotando en el aire.

«¡¿Eek…?!»

«¡Atraviesa la puerta, rápido, o serás absorbida!» Goblin Slayer le dijo secamente a la Sacerdotisa, quien estaba tratando de sostener su gorra en su cabeza.

Un instante después, un enorme viento sopló.

El pergamino que les había lanzado produjo un vacío arrasado por llamas sobrenaturales.

«¡¿GOOROGGB?!»

«¡¡GOBG!! ¡¿GOOROGOBG?!»

El torbellino, empujando el fétido aire subterráneo, aulló como una bestia.

Un goblin, dos. Trataron desesperadamente de mantenerse firmes, cavando con los dedos de los pies y de las manos en las paredes y en el suelo, pero no sirvió de nada. Los goblins que tenían delante intentaron retroceder, pero se encontraron con sus camaradas que empujaban desde atrás.

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«¡¿GOBG?!»

«¡¿GBBOOROGOBG?!»

Finalmente, los goblins fueron abrumados por los espíritus de viento que danzaban alocadamente y arrastrados al vacío.

Los aventureros avanzaron acompañados de los gritos de los goblins, hasta que Goblin Slayer cerró la puerta.

Sólo el sonido de la puerta que se cerraba parecía más fuerte que el rugido del viento.

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