Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 7: El Pulso del Nacimiento del Demonio

Parte 3

 

 

«¡¿GOROBG?!»

El goblin, somnoliento en medio de la «noche», no sabía lo que había pasado. Sintió que algo frío se deslizaba en su cuello; entonces un instante después, sintió que le ardía, y finalmente, jadeó para respirar como si se estuviera ahogando.

Publicidad M-AR

El goblin, pataleando y silbando, murió antes de darse cuenta de que le habían perforado la garganta.

Goblin Slayer se acercó al cadáver del goblin, al que literalmente le habían quitado el aliento de su vida, y lo pateó hacia el otro lado de la pared.

«Con ese van cinco.»

«Honestamente no son tantos como esperaba», dijo la Arquera Elfa Superior, quien había puesto fin a los tres centinelas que habían encontrado.

Tenían que conservar tanto las flechas como los hechizos. Empezó a liberar la flecha de la carne del goblin. Luego, aprendiendo del maestro, dio una patada al cuerpo hacia el lado exterior de la pared.

Publicidad M-M5

«…Supongo que me estoy acostumbrando a esto.»

¿O tal vez has estado pasando demasiado tiempo con Orcbolg?

Cuando se conocieron por primera vez, ella habría dado un gemido de disgusto al ver un comportamiento como este. Bueno, la negativa a refunfuñar y quejarse era una de las virtudes de los elfos, o eso decía ella.

La Arquera Elfa Superior se froto las manos, limpió la sangre residual de la punta de flecha, y la volvió a poner en su aljaba.

«Así que realmente deben estar dentro», dijo ella.

«Eso parece…», estuvo de acuerdo la Sacerdotisa.

Había una masa de goblins ahí abajo. ¿No se suponía que eran dragones los que se encontraban en las mazmorras?

Publicidad M-M3

La Sacerdotisa, sintiendo que sus emociones amenazaban con descontrolarse, agitó la cabeza. «¿Ya es hora?»

«Mm,» el Sacerdote Lagarto asintió, mirando el mapa. «Tal vez deberíamos descender.» Sus manos estaban limpias; no había participado en la escaramuza. Pero…

«¡No sabía que los enanos podían correr tan rápido! ¡Supongo que solo necesitan la motivación adecuada!»

«Cierra tu estúpida boca. Si el enemigo atrapa a tu hechicero, ¿qué harías entonces, eh?»

El Sacerdote Lagarto dijo: «Quizá a mí no me molestaría tanto».

La Sacerdotisa, temerosa de que el chamán se fijara en ella en busca de apoyo, dijo evasivamente: «La seguridad es primero, ¡recuérdenlo!».

Ella había estado en combate cuerpo a cuerpo con goblins más de una vez, pero era algo que evitaría si era posible.

Publicidad G-M1




Ahora más que nunca.

Ella nunca había usado una cota de mallas antes de convertirse en una aventurera, sin embargo, se sentía tan sola sin ella.

¿Sola?

¿No ansiosa? La Sacerdotisa parpadeó al darse cuenta.

Ella había sido alabada por ella, salvada por ella; había estado con ella a cada momento. La había reparado tan a menudo, que probablemente hubiera sido más barato simplemente comprar una nueva.

«…Ya veo.» De alguna manera, empezó a tener sentido para ella por qué él se había pegado a ese casco durante tanto tiempo.

«¿Qué pasa?»

«Nada. No es nada», le dijo a Goblin Slayer, y luego respiró hondo.

Entonces la Sacerdotisa cerró los ojos, agarró su sonoro bastón y rezó una breve oración a la Madre Tierra por el descanso de las almas de los muertos. No había tenido tiempo en el camino, así que ahora incluía a los jinetes de esos lobos en su sincera esperanza de una vida bendecida después de la muerte.

La cuestión de la vida en este mundo es una cosa, pero en la muerte, todos son iguales.

También rezó por la seguridad de la princesa que se había llevado su cota de malla. Ella creía, o quería creer, que la cota de malla mantendría a esa chica a salvo.

«¿Has terminado?»

«Sí… Estoy lista.»

«Está bien.»

La Sacerdotisa volvió a sacar el gancho para escalar, y Goblin Slayer lo alojó en la pared, dejando que la cuerda colgara.

Como esperando su turno, el Sacerdote Lagarto puso al Chaman Enano sobre su espalda, y la Arquera Elfa Superior puso una flecha nueva en su arco.

Todo lo que quedaba, con alguna variación en el orden, era una repetición de lo anterior.

Una vez que se sintió seguro de que los dos primeros habían bajado a salvo, Goblin Slayer fue la siguiente. Bajó, controlando su velocidad plantando los pies en la pared. Una vez en el suelo, levantó la vista e hizo una señal.

«¿Vas a estar bien? ¿Puedes hacerlo?»

«…Haré lo mejor que pueda», dijo la Sacerdotisa, tratando de tomar en serio la preocupación de la Arquera Elfa Superior. Ella agarró la cuerda con incertidumbre. Si caía, el Chamán Enano la atraparía con un hechizo, así que no había peligro, pero aun así….

«Errgh…»

El viaje de la Sacerdotisa por la soga fue tan patéticamente vacilante que se avergonzó al pensar en ello.

Vacilante o no, llegó al suelo, y luego la Arquera Elfa Superior se deslizó fácilmente por la cuerda hasta el fondo.

Publicidad Y-M1

«…Es justo como dijiste, Escamoso.»

«¿De qué han estado hablando?»

Cómo me gustaría…

La Sacerdotisa estaba tan desconcertada por tantas cosas. Los refinados modales de la Chica del Gremio. La feminidad de la Bruja. La madurez de la Doncella de la Espada.

Cómo me gustaría ser como ellas.

A pesar de la experiencia que había adquirido, ella aún no era refinada, era joven y débil. Estos últimos días realmente le habían abierto los ojos a ese hecho.

Publicidad Y-M1

Si ella se hubiera mantenido más concentrada… sí, sí. Si solo no hubiera dejado que le robaran la cota de malla, nada de esto habría pasado, ¿verdad…?

Tal vez eso sea darme demasiado crédito.

Ni los dioses ni las personas podían influir la tirada de los dados, mucho menos retroceder en el tiempo para cambiar una tirada ya hecha. El mero hecho de pensarlo era absurdo.

“…”

Pero entonces, tal vez era la ausencia de la cota de malla lo que la hacía sentir tan desnuda.

Y ese sentimiento de desnudez, ese terror de como si todo le hubiera sido despojado, era el mismo que sintió en esa primera cueva.

La Sacerdotisa respiró hondo y volvió a exhalar.

Publicidad M-M4

La única respuesta a pensamientos como esos era la acción.

«Estoy lista.»

«¿Es eso cierto?»

Publicidad G-M1




Sí.

Publicidad Y-M2

Goblin Slayer asintió, y la Sacerdotisa enfrentó al pozo que abría sus fauces ante ella.

Había sido una gran puerta de hierro… alguna vez.

Los soldados deben haberla resguardado en algún momento. Ya no podían ser vistos en ninguna parte. La puerta estaba manchada de sangre y suciedad, el antes inexpugnable portal ahora estaba ligeramente entreabierto.

El aire que venía desde el interior era helado, cargando un olor a putrefacción hacia que a uno le picara la nariz.

«Adoptemos entonces nuestra formación habitual», dijo el Sacerdote Lagarto, agitando sus colmillos, garras y cola.

«Parece que es hora de que el enano empuñe su hacha», dijo el Chaman Enano, sacando su propia arma y poniéndola en su cinturón.

Publicidad G-AB




La Arquera Elfa Superior tenso un poco más su flecha, y la Sacerdotisa también fortaleció su agarre sobre su bastón.

Y a la cabeza estaba Goblin Slayer.

Con el casco de aspecto barato; la sucia armadura de cuero; el pequeño y redondo escudo atado a un brazo; y en su mano derecha una espada de una extraña longitud.

«Vamos.»

A su orden, los aventureros partieron.

5 7 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
3 Comentarios
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios