Goblin Slayer

Volumen 8

Interludio 1: De la Marimacho que Quería ir a una Aventura

 

 

«¡Argh, mi hermano mayor es el peor!» La niña bailó sobre la cama, sus manos golpeando las mantas. «¡Él puede ir aquí, allá y a todas partes, mientras que a mí ni siquiera se me permite salir!»

«Él no puede evitarlo, ¿verdad? Es su trabajo.»




«Pero dicen que la piedra ardiente del cielo cayó en el monte…»

«¿No te dijeron que no hablaras de eso tan descuidadamente?» Su amiga y sirvienta, la persona que se ocupaba de sus asuntos, la miró reprochante. Era la misma expresión que la niña tenía cada vez que se quejaba de su hermano mayor que iba de un lugar a otro.

Tenía sentido que la mujer encontrara molestos los despotriques de la niña, dado que el hermano de la niña era su empleador. La niña lo sabía perfectamente, pero la naturaleza humana le impidió aceptarlo realmente.

«Mi hermano mayor, él solía ser un aventurero, pero cuando digo que quiero ser una aventurera, se altera.»

«Eso es porque conoce lo malo y lo doloroso, así como lo bueno.»




Bah. Él ni siquiera había recibido una flecha en la rodilla. La chica hincho sus mejillas y miró por la ventana.

Incluso desde las primeras horas de la mañana, un inmenso torrente de gente venía y salía de la capital. Todo tipo de personas venían de todas partes del mundo, por todas las razones imaginables. Ella nunca llegaría a experimentarlo, encerrada en esta habitación toda su vida.

«Qué suerte tienen…»

«¿De verdad tienes tantas ganas de salir?»

«Bueno, claro que sí», contestó la muchacha inmediatamente, volteándose sobre su cama.

«No todo son cosas buenas ahí fuera», dijo su amiga con desconfianza.

Un plan escandaloso tras otro pasó por la cabeza de la muchacha mientras miraba al techo. Había oído historias de pueblos en los que se esperaba que las niñas salieran de casa a cierta edad, casi como un rito de iniciación. Entonces, ¿por qué ella no debería hacerlo?… ¿y porque no debería convertirse en una aventurera?

Tal vez algún día derribe esas paredes. Como si pudiera.

Todo el mundo ha tenido fantasías similares. La mayoría, por supuesto, nunca actuaba en consecuencia. Ellos saben que muchos fracasan y encuentran problemas en el proceso.




Pero también, si nadie intentaba llevar a cabo esas fantasías nadie tendría éxito. Ni el Destino ni el Azar pueden decirte cómo caerán los dados; lo único que puedes hacer es tirarlos.

Sólo aquellos que nunca habían tirado los dados, pensó la niña, podían sentarse y ofrecer trivialidades. Pero por el momento, ni siquiera se le permitía tirar los dados. Eso la irritaba terriblemente.

Odio cuando la gente toma decisiones por mí.

Decisiones sobre el futuro, sobre lo que ella podía hacer, sobre el mundo… sobre todo.




Un día, probablemente estaría comprometida y luego casada. Era más o menos inevitable, y ella lo sabía.

Pero aún no he visto nada.

Ella había oído que el mundo se desbordaba con el daño causado por los goblins. Había oído canciones sobre un héroe que asaltó una fortaleza en la cima de una montaña de hielo para rescatar a una damisela en apuros. El rey y sus ministros y los magos de la corte y el ejército, todos ellos sabían de los goblins, pero ninguno de ellos había hecho nada.

Porque nunca lo habían visto, estoy segura.

Incluso su hermano… que dijo que una vez había sido aventurero, se negó a compartir con ella las historias de sus aventuras. Él probablemente había dejado que los miembros de su grupo lo protegieran. Con toda seguridad, él no había sido tan importante.

Él probablemente ni siquiera sabía nada sobre goblins.

«Hmm… Eso tiene sentido.»

Ella no podía decidir porque nunca había visto.

Tenía que verlo por sí misma y luego tomar una decisión.

Los dioses pueden ser los que tiraron los dados, pero era ella quien decidía qué hacer.

«…Dime, dijiste que tu hermano mayor es un comerciante, ¿verdad?»

«Sí. Aunque es mi primo. Se va en el momento en que abren la puerta todas las mañanas, hace sus ventas y luego regresa a casa», explicó su amiga, aparentemente bajo la impresión de que los pensamientos de la mercurial chica ya habían pasado a otras cosas.

«Huh», dijo la chica, cruzando los brazos en el lugar donde estaba sentada en la cama. Su mente rebotando de una cosa a otra.

Entonces, de repente, su amiga miró por la ventana y dijo: «Oh, vaya».

«¿Qué está pasando?»

«Parece que su honorable hermano ha vuelto a casa.»

«¡¿En serio?!»

«Sí, veo su carruaje allí.» Casi antes de que su amiga terminara de hablar, la niña había saltado de la cama. Ignoró los intentos de la mujer de hacer que se cambiara de ropa y salió volando de la habitación.




Los sirvientes que pasaban la miraban asombrados; entonces se daban cuenta de quién era y simplemente suspiraban en resignación.

«¡Bienvenido a casa, Hermano Mayor!»

Ella lo saludó tan cálidamente como pudo, pensando:

Ahora él nunca sospechará que voy a salir a escondidas esta noche.

Goblin Slayer Volumen 8 Interludio 1 Novela Ligera

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