Goblin Slayer

Volumen 8

Capítulo 2: Corta-Barbas Va al Mar del Sur

Parte 2

 

 

«¿Eres un goblin?»

«¡No lo soy! ¡Eso es discriminación!» La mujer Innsmouth, con el distintivo parecido de su raza con un pez, agitó una aleta en fastidio. Sus palabras mezcladas con su aliento, que sonaba como un torrente de burbujas, resonaron en las paredes de la cueva acuática. «¡Y odio que los humanos insistan en llamarnos ‘gente-pez’! Como si estuvieran confundidos: ¿son peces o son personas?»




«¡Somos perfectos tal y como somos!» exclamó una de las mujeres, y el hombre que la miraba simplemente asintió.

Ese hombre llevaba un casco de acero barato, una sucia armadura de cuero y una espada de una extraña longitud, junto con un pequeño y redondo escudo en su brazo.

Goblin Slayer no sabía por qué a los hombres con agallas a veces se les llamaba Innsmouth. Algunos afirmaban que estaba relacionado con el término Los Profundos, pero nadie estaba seguro. (NOVA: Esta raza la dejaremos en inglés, eso debido a que no existe una traducción adecuada para su nombre.)

Goblin Slayer, sin embargo, no tenía ningún interés en el asunto. Estas personas no eran goblins; eso era suficiente.

«…vine porque había oído que los campos de pezca estaban siendo atacados por goblins marinos.»

«¡Eso es discriminación!»

«Ya veo.»

La Innsmouth miraba hacia aquí y hacia allá, alrededor de la piscina hecha por la marea, en lo profundo de la cueva. Sus ojos saltones no mostraban emociones; sus mandíbulas se abrían y se cerraban; eran totalmente misteriosos. No sabía lo que estaban pensando, pero las puntas de los tridentes se asomaban por debajo del agua….

¿Estamos… estamos en peligro…? La Sacerdotisa se preguntó desde dónde estaba escuchando las negociaciones a distancia. Ella mantuvo ambas manos firmemente en su bastón.

Y era comprensible que fuera sea. Cuando se adentraron en la caverna más profunda, entendiendo que se trataba de una misión de caza de goblins, se encontraron rodeados de hombres con agallas asesinos. Entonces, en el momento mismo en que comenzaron a hablar, su grupo se había encontrado con acusaciones de discriminación y, lo que era peor… incluso la Sacerdotisa encontró que toda esta serie de eventos era un poco difícil de seguir.

Era cierto que había oído hablar de algunos gobernantes humanos que despreciaban tanto a los elfos como a los enanos y cobraban un «impuesto para los orejas puntiagudas». Cualquiera que fuera el caso, esto fue ciertamente estaba fuera del campo de experiencia de un clérigo promedio.

Por otra parte, supongo que la mayoría de los clérigos nunca han salido a matar goblins, tampoco….

Entonces, ¿cuál era la mejor manera de interpretar esto? Los otros tres miembros del grupo rodearon a la Sacerdotisa para protegerla.

«E-espera, Orcbolg. ¡Intenta no enemistarte con ellos…!»

«Bueno, mira quién es un gato asustadizo. Supongo que a los elfos les falta valor… ¡al igual que les falta algo en otra área en particular!»

“¡…! ¡¡…!!”

La Arquera Elfa Superior le frunció el ceño cómicamente mientras el Chamán Enano la empujaba con el codo. Parecía que ella quería devolverle el comentario, pero por como estaba la situación, mantuvo la boca cerrada. Sin embargo, sus oídos temblorosos dejaron en claro sus sentimientos.

Cualquier tipo de arrebato ahora mismo podría significar su fin. El Sacerdote Lagarto dio un suspiro sombrío.

«¿Goblins marinos? ¡Qué grosero! ¡Al menos podrías llamarnos Homo Piscine

«Ah, que significa ‘persona-pez'». El Sacerdote Lagarto hizo un gesto con sus mandíbulas en dirección a los hombres con agallas, muy interesado. «Entonces, ¿ustedes fueron peces que ganaron pulmones y extremidades para salir del agua…?»

«Ugh, qué barbarismo.»

¡Al parecer los habitantes del agua se ofenden por todo!

«¡Nuestro ancestro es el gran Señor Pulpo que descendió del Mar de las Estrellas!»

«Un pulpo».

«Bueno, tal vez un calamar.»

«Tal vez… Estos ante nosotros son lo suficientemente inteligentes como para no confundir el cadáver de un calamar seco con el de uno de su especie…» Después de murmurar eso para sí mismo por un momento, el Sacerdote Lagarto pareció llegar a algún tipo de conclusión. «Nosotros, hemos venido aquí pensando que las reservas de pescado pueden haber disminuido a causa de que ustedes estuvieran aquí, si me disculpa que lo diga. ¿Tienen algún comentario sobre esto?»

«¡Oh, por…! No es culpa nuestra que haya menos peces que antes».




¿Para qué querríamos sus tontos campos de pesca? La aleta le arrojo algo de agua.

Frunciendo el ceño ante el chapoteo, la Sacerdotisa, inclinó la cabeza interrogativamente. «¿Entonces, sabes lo que está causando la escasez de pescado?»

«Sí, sí, lo sabemos. ¡Cielos, por eso a nadie le gustan los pescadores rústicos!»

Hmm. La Sacerdotisa puso uno de sus delgados dedos en sus labios mientras pensaba.

No podían ignorar esto. A menos que alguien hiciera algo, esto eventualmente se convertiría en una guerra entre los aldeanos y los hombres con agallas. De hecho, las cosas ya estaban bastante mal. La presencia de su grupo era prueba de eso.

En cuyo caso…

«Mientras esté en nuestro poder, creo que podemos tratar de ayudarlos a limpiar sus nombres.»

«Hrmph…. Bueno, ¿qué te parece? Alguien decente.» Una de las hembras de los hombres con agallas parpadeó. «Puedo decirte lo que está causando esto: la serpiente marina.»

«¿Serpiente marina?» Exclamó el Chamán Enano. «No creí que tuvieran de esos por aquí.»




«¿No?» Preguntó la Arquera Elfa Superior, sorprendida.

«Mm-jumm», contestó el Chamán Enano. «Hubiera dicho que estaban un poco más lejos de la costa. A veces un barco que viaja en alta mar será atacado por uno, hundido, y su tripulación devorada».

Por eso, explicó, había tan poca información sobre estos monstruos. Claramente, eran enemigos formidables, y el hombre con agallas se inclinó ansiosamente contra la pared rocosa. «Sí, es como si hubiera sido enviado aquí desde algún lugar. Gah, es como si ya nada fuera normal en este planeta».

«Ya veo», dijo Goblin Slayer, asintiendo. «El punto es que no es un goblin.»

Para él, eso sólo significaba una cosa.

«…Esto no era una misión de goblins…. ¿Deberíamos ir a casa?»

El resto del grupo dio un suspiro colectivo. La Sacerdotisa y la Arquera Elfa Superior levantaron una ceja cada una y se miraron mutuamente.

Argh, en serio. Este hombre.

«No podemos abandonarlos cuando están claramente en problemas», dijo la Sacerdotisa. «Mira, el resto de nosotros nos encargaremos de esto, ¿de acuerdo?»

«Sí», dijo la Arquera Elfa Superior. «Quiero decir, aunque vaya a ser súper peligroso sin nadie en la primera fila.»

«Hrk…» Goblin Slayer se cruzó de brazos y gruñó.




Las chicas se miraron entre sí y corearon, «¿Verdad?» disfrutando claramente del momento.

«Olvídate de ellas, Corta-barbas. Esa elfa puede tener orejas enormes, pero no escuchará ni una sola palabra de lo que digas».

«Ja-ja, ya conocen bien la disposición de mi señor Goblin Slayer.»

Los otros dos hombres del grupo se les unieron, igual de contentos.

En cuanto al resultado… seguramente no hay necesidad de explicarlo en detalle.

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