Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 3: La Batalla de la Ballena Blanca

Parte 3

 

 

A medida que se acercaba la hora, el área alrededor del Gran Árbol se tensaba con la presión particular del campo de batalla.

Habiendo tomado comidas y dormido por turnos, la condición de la fuerza de expedición reunida en la zona de batalla era la más alta. Los dragones terrestres y los ligers de la caballería respiraban con dificultad por la nariz, esperando ansiosamente la señal.




Todos bajaron la respiración y calmaron sus corazones, esperando que llegara el momento.

En el cielo nocturno de la carretera Liphas, el fuerte viento hizo que las nubes fluyeran rápidamente.

A medida que las nubes obstruían la luz de la luna, no pasó un momento sin que las miraran, al ver que no era el cuerpo gigante de la ballena blanca nadando en el cielo. Así fue como la vigilancia gobernó los corazones de todos los presentes.

“Falta poco para la hora señalada.”

Cuando Crusch hizo ese pequeño murmuro, Ferris, parada a su lado, asintió brevemente, viendo por la esquina de su ojo. En ese momento, ni siquiera Ferris, habiendo servido a Crusch por tantos años sin haber nunca perdido ese ingenioso matiz, podía expresar una sola broma.




No era como si hubiera sido ahogado por la tensión. Era porque Ferris conocía su rol—uno de los médicos de la fuerza de expedición—y había dispuesto completamente su corazón en cumplir ese deber.

Era muy probable que las acciones de Ferris cambiarían el número de vencedores que sobrevivieron a la batalla.

Crusch creía que su fuerza saldría victoriosa. Pero ella no estaba tan engreída para pensar que podrían matar a la Ballena Blanca sin sacrificios. Sin embargo, ella tenía la confianza en sí misma de que ella podría mitigar el número de muertos requeridos.

Esa confianza en sí misma vino de la confianza que tenía en Ferris, su caballero, así que se podría argumentar si se podría llamar confianza en si misma.

“—”

Wilhelm armado con una espada se paró delante de ella, en la primera línea delantera de la fuerza de expedición.




De las seis espadas en el cinturón del viejo espadachín, el empuñaba uno en cada mano, listas para moverse en un instante. El silencioso antagonismo que rodeaba al Demonio de la Espada estaba en un estado pulido, perfeccionado hasta el punto que enfrentó el momento que tanto anhelaba.

Crusch no podía dejar de ser envuelta por una sensación de admiración fuera de lugar por la total pureza del Demonio de la Espada—que una persona pudiera mantener un alma tan pura, tan inquebrantable.

Crusch pensó desde su corazón que un día ella, también, llegaría al mismo estado.

“—”

Cada una de las caras de los valientes guerreros de la fuerza de expedición al lado de Wilhelm tenían la expresión de tener una resolución endurecida, y su  moral alta.

Ellos obedecían las orden de Crusch, pero mientras esperaban por la Ballena Blanca, seguramente sus corazones albergaron dudas propias—tanto sobre Subaru, la principal fuente de información sobre el surgimiento de la Ballena Blanca, como sobre el hecho de que tuvieron muy poco tiempo para desarrollar su confianza entre ellos.

Y, sin embargo, obedecieron sin una sola declaración contraria, ya que valoraron profundamente el juicio de Crusch. Crusch era muy consciente de su propio deber de responder a la confianza que depositaban en ella.




“—”

A medida que se acercaba el límite de tiempo, la rebosante voluntad de luchar fue tranquilizadora, pero por dentro, Crusch estaba nerviosa.

Crusch toco la empuñadura de su atesorada espada, asegurándose que la cresta grabada de león estaba verdaderamente ahí. Era un hábito de su juventud, un pequeño hechizo por el cual ella vertía resolución en sí misma.

Tenían que ganar.

Ella sintió la presencia de Ferris a su lado y el legado del Rey León en la punta de sus dedos. Sin importar que tan fuerte era el oponente, era todo lo que Crusch necesitaba para pelear.

Y entonces—

“¡—!”

Abruptamente, sonó a través de la Carretera Liphas, dentro de la oscuridad de la noche

Ella fue lenta en darse cuenta que esa serie de leves sonidos que hacían sus oídos temblar se parecían a música de algún tipo.

Cuando volvió sus ojos hacia la Fuente del sonido, vio a Subaru poniendo su mano en el metia brillante. Fue a partir del metia en su mano que la música fluía ruidosamente.

Era la señal que Subaru había dicho que anunciaría cuando el momento había llegado.

“¡Todas las tropas, en alerta—!”

Ante el grito de Crusch, la fuerza de expedición se preparó como una.

Según Subaru, la Ballena Blanca aparecería dentro de los próximos diez segundos después que el metia los alertara. Si se le fuera a creer, no sería extraño que el cuerpo gigante de la Ballena Blanca estuviera nadando en el cielo en ese mismo momento. Con el metia habiéndolos alertado, el lugar tenía que ser correcto también.

Ella tenía mucho espacio para dudas, pero Subaru no le había dado una razón para dudar de él. Crusch puso sus dudas y temores a un lado, afilando sus nervios mientras esperaba a la bestia demoníaca.

“—”

En medio del silencio, no sintió ninguna señal de la enorme bestia demoníaca apareciendo.

La expresión en su cara no era de decepción, propiamente hablando, pero después que un minuto pasara sin ningún cambio en el campo de batalla, Crusch no podía evitar estar, por ejemplo, nerviosa.

Discrepancias en la información. Suposiciones equivocadas. Algún tipo de accidente aleatorio.

No había ningún cambio en el silencio que había descendido en la Carretera Liphas; no había rastro del enemigo en el paisaje a su alrededor.

Como antes, la luz de la luna estaba siendo obstruida por las nubes, causando una larga y oscura sombra cayera sobre la planicie, pero—

“¡—!”

Viendo arriba, Crusch inmediatamente maldijo su propia superficialidad.

La luz de la luna desapareció mientras una sombra cayó sobre la planicie.

La altitud de la nube interceptando la luz de luna estaba descendiendo lentamente, llegando a sus ojos.




—Pero una nube, no era.

Era una bestia demoníaca, flotando en el cielo en forma de un pez gigantesco.

Cuando Crusch mantuvo su aliento, prácticamente todos en la fuerza de expedición llegaron a la misma conclusión. Luego, como si sus mentes fueran una, voltearon sus miradas hacia Crusch.

—Estaban esperando por la orden de un ataque sorpresa.




Habían tenido éxito en tomar la iniciativa, atrapando a la Ballena Blanca en el momento de su aparición. Todo lo que faltaba era lanzar un ataque sorpresa como estaba previsto, tomando la delantera

“—”

Crusch inhaló, como para preparar su corazón en el primer comando que debía dar.

La Ballena Blanca aún no había notado a los seres insignificantes dispuestos contra ella. La forma en que la Ballena Blanca movía su enorme cabeza era como para comprobar dónde estaba. Y al actuar así, su guardia estaba baja, llena de aberturas—




Eso lo resolvió para Crusch.

“—Todas las tropas…”

Ataque a escala completa, ella iba a comandar eso cuando—




“—¡¡Ataquen!!”




“—¡¡Al Hyuma!!”

Cuando la señal se adelantó a Crusch, el maná se desplegó simultáneamente a través de un encantamiento mágico.

El mundo hizo un sonido como si se hubiera congelado, trayendo enormes pilares de hielo increíblemente densos. Todos y cada uno de los pilares helados rivalizaban con el pilar central de una mansión, con cuatro en total. Lanzados a una velocidad súper alta, los pilares corrieron por el cielo y obtuvieron un golpe directo en el torso de la ballena blanca; con un ligero retraso, el grito de la bestia demoníaca y la sangre brotando a la tierra.

Cuando Crusch miró apresuradamente, el dragón terrestre que Subaru y Rem montaban estaba galopando, atravesando la vanguardia. Mientras Subaru se aferró a las caderas de Rem, levantó un puño, y Rem, habiendo logrado su propio deber al lanzar el ataque mágico sorpresa, tenía una expresión muy satisfecha.

Como los dos de ellos se adelantaron al fuego—más bien, se adelantaron al resto—sacudió a la fuerza de expedición.

Ante la vista de ellos galopando adelante, Crusch no pudo evitar que su  boca se torciera.

No en furia, sino en alegría.




“¡¡Sigan a ese par de idiotas!!”

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 7 Capítulo 3 Parte 3 Novela Ligera

 

La orden de Crusch borró la agitación de varios miembros de la fuerza de expedición y empezaron la ofensiva. El polvo se levantó en el proceso, y en el otro lado, los llantos de la Ballena Blanca se incrementaron una vez más, haciendo eco a través del cielo nocturno de la Carretera Liphas

Después de mucho esperar, la Batalla de la Ballena Blanca había comenzado.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios