Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 2: Víspera de la Batalla Decisiva

Parte 4

 

 

Anastasia parecía estar de acuerdo con la evaluación de Ricardo sobre Crusch. Tal vez ella y Ricardo habían estado trabajando por un largo tiempo junto, Anastasia parecía una niña normal cuando hablaba con él. Ella debe haber tenido una debilidad por él

Dejando su fuerte voz de lado, Subaru no sentía problemas tratando con Ricardo tampoco. ¿Quizás era su personalidad como hombre, o tal vez debería decir cómo perro? Sin embargo, Subaru sintió que era un poco demasiado abierto…




“¿Descansaste bien anoche?”

Crusch cambio su mirada de Ricardo para mostrar un poco de consideración hacia Subaru. Subaru estaba aun masajeando el cuello que Ricardo había doblado hace poco mientras respondió.

“Si, gracias. Aunque no parecía una buena cosa dormir tan fácilmente mientras el resto de ustedes estaban ocupados.”

“Hay un tiempo y un lugar para todo. Tu trabajo era reunirnos a mí, a Russel Fellow, y a Anastasia Hoshin la noche anterior y lograr la formación de la fuerza de expedición de la Ballena Blanca. En efecto, desde mi perspectiva, tu oferta de asistir en la batalla contra la Ballena Blanca fue inesperada.”

Después de una breve sonrisa, los labios de Crusch se tensaron mientras miraba directamente a Subaru. Viendo las complejas emociones detrás de sus ojos ámbar, Subaru se preparó para lo que podría seguir.




“Estoy agradecida por la ayuda en la batalla contra la Ballena Blanca… ¿pero puedes luchar?”

“¿No realmente? Si cuentas conmigo, soy como las garras de gato que tomas prestada, porque estas raspando el fondo del barril. Aunque las garras de un perro pueden ser bastante grandes.”

“¿¡Hey, estabas hablando de mi justo ahora?!”

“¡Estaba, pero no necesitas entrometerte! ¡Hombre, tienes una audición muy conveniente!”




Subaru le gritó a Ricardo por interrumpir la conversación, pero los ojos de Crusch se habían abierto cuando él abiertamente declaro que era inútil en combate. Subaru aplastó su cerebro sobre cómo explicárselo a ella.

“Así que en lucha, es así… pero pienso que seré de ayuda contra la Ballena Blanca.”

“Escuchémoslo, entonces. ¿A que te refieres?”

“No estoy tan feliz acerca de esto, por cierto… pero parece ser que tengo un olor peculiar que atrae a las bestias demoníacas.”

El extraño matiz de la declaración de Subaru una vez más presionó a Crusch en silencio. Sin embargo, cuando Rem dijo: “No hay error”, en un extraño acuerdo mientras estaba parado a su lado, Crusch solo mostró un breve indicio de preocupación antes de pedirle que continuara.

“Debo tentativamente declarar que lo entiendo. Por favor danos los detalles.”

“Quizás olor no es la palabra indicada, pero es una condición física que tengo. De hecho, cuando tuvimos ese incidente de las bestias demoníacas en la mansión que mencionamos anoche, lo usé para atraer a las bestias demoníacas.”

“¿Es así…? ¿Entonces el hecho que posees un metia para advertirte del peligro de bestias demoníacas esta conectado con esto?”

“Ah, ese es una deducción inesperada la que— Er, solo estoy hablando conmigo mismo.”

Con miradas sospechosas apuntando a Subaru, cerró su boca antes de decir demasiado.

“De cualquier forma, creo que este característica mía probablemente también funcionara en la Ballena Blanca. Si estoy ahí, podemos predecir hasta cierto grado a dónde va la Ballena Blanca. Pero cuando lo hagamos, el nivel de peligro de la bestia demoníaca saltará por los cielos, así que esperar que realmente luche es demasiado.”

Un Urugarum era tan peligroso como un perro grande. Incluso así, casi lo habían matado. No es como si las amenazas era proporcional al tamaño del cuerpo, pero la Ballena Blanca era cientos de veces más grande que un Urugarum. Por sí solo, Subaru no podía correr de la Ballena Blanca, y mucho menos contra atacar.

“Es por eso que tomare el dragón terrestre que me diste y correré justo debajo de la nariz de la Ballena Blanca para atraer su atención. Mientras hago eso, podrás atacar con todo lo que tengas… o al menos el al táctica que yo recomiendo.”

Para ser honestos, era un plan que no estaba seguro de poder decir con su propia boca. Estaba diciendo que no podrán contar en él para fuerza de combate pero sería útil corriendo alrededor del campo de batalla como carnada. Era un rol que incluso dejaría a aquellos con ganas de morir pálidos.

“—No siento ningún engaño tuyo, lo que sorprende enormemente.”

Crusch puso una mano en su barbilla, apenas capaz de creer en sus ojos mientras dejaba escapar un suspiro de resignación. Ella sin duda entendió el peso de la declaración de Subaru con su bendición de lectura de viento, considerando como la verdad o falsedad afectaba su efectividad para la operación.

“Muchas veces en el medio día desde anoche, he querido dudar de mi propia bendición. No proclamo que es infalible, pero…”




“¿Has perdido un poco de confianza en ella?”

“No. Simplemente me pongo tensa cuando el mundo excede mis expectativas de varias manera.”

Mientras decía esas palabras, una sonrisa apareció en Crusch que no parecía dolorosa o amarga. Era la expresión de una hermosa leona, la cual ella inmediatamente escondió bajo una galante expresión mientras continuó hablando.

“Escuche de Ferris que seleccionaste un fino dragón terrestre incluso para los estándares de mi casa. Si ese es el rol que deseas, no tengo objeciones. Sin embargo, requiero que obedezcas mis órdenes.”

“Además, no creo que haga falta decirlo con ese atuendo, ¿pero planeas en luchar también, Crusch?”

“¿Piensas que puedo simplemente sentarme en una silla en mi mansión y esperar por las buenas noticias?”

Crusch sacó su dedo de un espacio de su armadura, inflando su pecho como si la respuesta fuera obvia. Subaru, viéndola tan valiente, bajo su cabeza educadamente por haber preguntado algo tan evidente.

“—Parece ser que todos se han reunido.”

Aceptando la disculpa de Subaru, Subaru cerró un ojo mientras murmuraba. Como si tomaran esas palabras como una señal, las personas entraron en el gran hall de la mansión una tras otra. Todos estaban vestido con ropa de combate y poseían severos aspectos. Sus varias piezas de equipamiento parecían bien hechas, dando la impresión de veteranos experimentados. Pero Subaru estaba más sorprendido por seis edades.

“De alguna manera, algunos de esos miembros… no se ven tan jóvenes.”

Subaru dio voz a lo que inmediatamente vino a su mente.

Las personas pasando frente a los ojos de Subaru estaban probablemente participando en la fuerza de expedición. En una línea, había cerca de diez hombres con una edad media bastante alta; era probablemente que ninguno de ellos tenía menos de cincuenta años.




Era improbable que alguien hubiera escuchado el comentario de Subaru, pero repentinamente, uno de los hombres se volvió para mirar a su dirección. Antes que lo supiera, Subaru se congelo mientras el hombre se acercó a él.

“Lady Crusch, hemos llegado— ¿Es este él?”

“Si, lo es.”

El que planteo la pregunta a Crusch en una voz tranquila era un hombre de mediana edad con tanto el cabello como la barba canas. EL hombre asistió hacia Crusch y se dirigió a Subaru una vez más, estirando una mano hacia su hombro. Luego, habló.

“Gracias, muchacho.”

“¿Eh?”

“Gracias a ti, nuestro deseo más preciado ha sido concedido. Nunca hemos estado más felices.”

Subaru, sin darse cuenta, perdió su rumbo cuando la mano que lo sujetaba del hombro transmitía los fuertes sentimientos del hombre.

“Gracias,” dijo el hombre, dándole palmadas al aturdido Subaru en el hombro antes de alejarse.”

Desde atrás, Rem vio al hombre retirarse mientras susurraba en la oreja de Subaru, “Todos ellos tienes probablemente alguna conexión con la Ballena Blanca.”

“Conexión con la Ballena Blanca… ¿Quieres decir, relacionados con la antigua fuerza de expedición o algo?”

“Aunque hay muchos que ya se han retirado de pelear en las líneas delanteras, estos son los soldados que respondieron al llamado de Wilhelm para participar en la fuerza de expedición actual. Su moral y nivel de entrenamiento no son de ninguna manera inferiores a los que se desempañan actualmente como caballeros reales.”

“Así que son algunos viejos los que se están muriendo por una oportunidad de venganza, ¿eh…? Me estoy emocionando.”

Subaru sintió que algo se agitaba dentro de él mientras miraba a Crusch examinar a los soldados. Fue Crusch quien se había decidido en exterminar a la Ballena Blanca para que cumpliera con su venganza. Los ancianos que se unieron a la batalla debieron sentir la misma gratitud hacia ella por darles la oportunidad de cumplir su mayor deseo.

Probablemente fue en parte la “bondad” de Crusch de la que Ferris había hablado la noche anterior, y la voluntad de “Su Alteza”, que tanto había influido en su forma de vida.




“No me estás diciendo que esos tipos son todas las fuerzas que tenemos para esta pelea, ¿verdad?”

“Aquellos que llegaron aquí son los miembros principales. El resto ya debió haber partido hacia el Gran Árbol Flugel para facilitar el despliegue de la fuerza a lo largo de la Carretera Liphas.”

En otras palabras, con la hora señalada inminente, aquellos reunidos eran los VIP de la fuerza de expedición. La participación de viejos veteranos realmente impartió el sentimiento que la batalla decisiva estaba acercándose. Como esperaba, la tensión en el corazón de Subaru se elevó, junto con el sentimiento que era una batalle que debía ganarse.

“El tiempo es corto. Los quiero a los dos en el hall también.”

Crusch miro hacia arriba hacia el cristal de tiempo encima de la entrada, hablando bruscamente. Seguramente iba a dirigirse a las tropas antes de la partida, una especie de discurso motivador para aumentar la moral.

Justo mientras Crusch se preparaba, Subaru vio a Wilhelm y a Ferris entrando desde el hall. Ferris estaba vestido en el mismo atuendo que Subaru ya había visto cuando se encontró con él en el patio antes, pero Wilhelm no.

Se había ido el habitual uniforme negro; en cambio, llevaba una armadura ligera y minimalista que protegía solo los órganos más vitales. A ambos lados de sus caderas, llevaba un total de seis espadas delgadas, y parecía casi demasiado listo para pelear.

“Oh, entonces tú también estás aquí, Russel. ¿Tal vez podamos charlar un poco?

Siguiendo a Wilhelm y Ferris estaba Russel de pelo rubio oscuro. Parecía que había estado trabajando toda la noche, pero con la gran batalla ante ellos, sus ojos estaban llenos de vitalidad.

“Si estás poniendo esa cara, entonces es probable que soportaste hasta el final. ¿Que hay de ti, Anastasia?

“Realmente pensaste que me quedaría atrás?”

“En realidad no, pero pensé que debía preguntar.”

Cuando se trataba de quién parecía el más meticuloso de todos los candidatos de la selección real, Anastasia era insuperable.

Con los preparativos terminados y la hora señalada acercándose rápidamente, el salón estaba tenso con un espíritu de lucha. En momentos, todo se pondría en marcha hacia la batalla decisiva.

“Pero antes de eso…”

Subaru tenía una cosa que tenía que hacer.

Rem, de pie junto a él, inclinó la cabeza y miró de reojo a Subaru mientras llamaba a Anastasia cuando se giraba para alejarse también.

“Anastasia. ¿Te importaría dejar a Russel unírsenos para una pequeña charla?”

“Heh…”

Cuando Anastasia se detuvo y volteo, su cara era todo negocio. Ella era extremadamente sensible al hecho que Subaru tenía algo que ofrecer. La actitud femenina desapareció de sus ojos, remplazada por el brillo de un comerciante usando un ábaco en su cabeza.




En ese momento, la transformación fue tranquilizadora.

Subaru buscó a Russel, con una traviesa Anastasia a cuestas. Viendo al par acercarse, la vida volvió a la cara cansada de Russel.

Realmente, los comerciantes eran un grupo confiable.

“Tengo algo que discutir con ustedes, como dos comerciantes que son exitosos y poseen una aguda visión del futuro. Quizás se rían de esto como contar mis pollos antes que eclosiones, pero esto es acerca de lo que viene después que la ballena sea vencida.”

Con ese preámbulo, él procedió a “preparar el campo de batalla” en la víspera de la exterminación de la Ballena Blanca.

***

 

 

“—Cuatrocientos años.”

La hora prevista llego, y con esas palabras, ella empezó a dirigirse hacia las tropas reunidas.

Su voz era grave; la atmósfera, tensa.

En medio de sensaciones agudas similares al dolor que se extendía por una columna vertebral estirada, Crusch se mantuvo perfectamente erguida, con el pecho hacia delante, mientras todos los ojos se posaban sobre ella.

Crusch estaba de pie en el suelo con una espada atesorada con la marca de la Casa de Karsten, el Rampante León, y apoyó las manos en su empuñadura mientras observaba lentamente los rostros de todos los presentes y dijo:

“Cuatro siglos han pasado desde que la Bruja de los Celos, la peor calamidad en toda la historia, amenazo al mundo. Durante este tiempo, la Ballena Blanca nacida de las manos de la Bruja ha hecho de este mundo su propio campo de caza, dominando y destrozando aquellos más débiles.”




La Bruja de los Celos fue la que aparentemente se había tragado la mitad del mundo en épocas pasadas. Su mismo nombre había sido sinónimo de miedo durante todo el tiempo que alguien podía recordar. Habiendo perdido a su maestro, la bestia demoníaca de la niebla bailaba a su propio ritmo.

Desde la Gran Expedición, lanzada catorce años antes, el monstruo había dado lugar a muchas bajas en todas las naciones, tragando la voluntad de luchar de cada uno.

“Las vidas que la Ballena Blanca ha tomado están más allá de toda medida. Quizás es mejor decir, la naturaleza vil de la niebla misma asegura que nunca sabremos el verdadero número de víctimas. A lo largo de cuatrocientos años, el número de nombres en lapidas, y las tumbas que ni siquiera tienen nombres, solo se han incrementado.”

Las palabras de Crusch hicieron que algunos viejos hombres miraran al suelo, apretando sus dientes mientras contenían sollozos. Había otros cuyos pechos contenían ferocidad, emoción inagotable, furia silenciosa que habían cargado con ellos, esperando por la oportunidad de dejarla explotar.

Sus remordimientos, su odio apilado con cada cadáver, empezaron a cubrir la atmosfera del hall en una oscuridad estancada.

Sin embargo—

“Pero hoy, ese tiempo se acaba.”

“—”

“Nosotros le pondremos fin. Cuando derrotemos a la Ballena Blanca, mucha tristeza se disipará. Aquellos a quien no se les ha permitido un momento finalmente se les dará una oportunidad adecuada para llorar.”

“¡—!”

“Terminaremos con esta patética bestia demoníaca, obedeciendo incesantemente el mandato de su maestra muerta.”

El pecho de Subaru estaba ardiendo.

Sin decir una palabra, todos transportaban el mismo calor que ardía dentro de él.

Los viejos veteranos estaban con la mirada en el suelo; los guerreros apretando sus puños. El viejo espadachín había cerrado sus ojos—pero ahora, todos ellos miraban a Crusch, parada ante ellos.

Acepando sus miradas, Crusch sacó una mano, hablando en una fuerte voz.

“¡Marchamos! ¡A la Carretera Liphas! ¡Al Gran Árbol Flugel!”

“—¡¡Si!!”

El pisoteo del suelo acompañado con la respuesta rugiente parecía hacer la misma tierra temblar. Subaru se dio cuenta que el ardiente espíritu de lucha surgiendo dentro de él lo había hecho gritar también.




Entre todos ellos, Crusch permaneció más fuerte y más alto mientras levantaba su espada desenvainada hacia los cielos e hizo una proclamación.

“Esta noche, por nuestra mano—¡¡¡la Ballena Blanca caerá!!!”

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 7 Capítulo 2 Parte 4 Novela Ligera

 

La Batalla de la Ballena Blanca, la mayor operación desde que Subaru había sido invocado a este mundo, había comenzado.

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