Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 4: No Me Dejes Decir Esas Palabras

Parte 5

 

 

Desde que había sido traído a este mundo, Subaru había experimentado la muerte muchas veces.

Bajo circunstancias normales, era una experiencia que nadie se enfrentaba más de una vez en su vida. Esa regla de sentido común había sido violada, y Subaru, quien había sido otorgado ya de diez oportunidades para lidiar con ella, sabía tanto como nadie. Y habiendo llegado a conocerla así de bien, Subaru aprendió a sentir su aproximación.




Sus refinados sentidos le gritaron claramente que la muerte estaba en camino.

“Seguro que te gusta hacer lo que quieres.”

La voz produciendo un frío y opresivo poder, había venido del velo de helado en el cielo. La voz provenía de un pequeño gato del color de un ratón, sus emociones frígidas como la horda de carámbanos de punta afilada que lo acompañaban en su camino hacia el suelo. Era lo suficientemente pequeño para entrar en la palma de tu mano, con una cola tan larga como su altura. Tenía una nariz rosada y ojos redondos. Sus cortos brazos estaban cruzados, casi como un humano, y su expresión estaba tensa con un profundo odio.

Petelgeuse y los otros miembros de Culto de la Bruja estebaban en silencio ante el ser sobrenatural que habló el lenguaje de los humanos. Y Subaru, quien estaba con ellos, sintió su garganta cerrándose en shock por una diferente razón. Nunca antes había visto a ese ser, ese espíritu, temblando de ira de esa manera.

Como alguien presente en ese lugar, sintiendo el desborde de si ira, supo que la muerte había llegado al mundo




“…Puck.”

Bajo la niebla blanca rodeando al espíritu flotante—Puck—el bosque en sus alrededores dejo salir un crujido. Los arboles se volvieron blancos, como si el verde hubiera sido extirpado de ellos mientras era transformado; su mana absorbido, hojas, ramas y troncos se congelaron, muertos como cayeron.

El suelo mismo mostraba efectos idénticos. Primero, las flores murieron, entonces el frío se deslizo por el suelo, y finalmente, llego a Subaru, también en la tierra, apuñalándolo en todo con un dolor ardiente. Sintió que el letargo se elevaba gradualmente desde las profundidades de su cuerpo, haciendo que su respiración vacilara cuando su mente comenzó a desvanecerse.

Mucho antes, Subaru había experimentado ser robado de su mana por la fuerza a manos de Beatrice. El enojado Puck estaba empleando ese poder en una escala global, volviendo el poder del mundo en suyo.

Junto a Subaru, conteniendo un gemido, Petelgeuse retrocedió un paso con gran sudor en la frente, y el arrodillado Culto de la Bruja estaba jadeando por oxigeno con sus bocas abiertas, casi como peces.

“El Culto de la Bruja—sin importar cuanto tiempo pase, nunca cambias, ¿verdad? En cada época, eres tu quien me trae las cosas más tristes de todas.”

Puck hablo como si se tratara insectos nocivos mientras enfocaba sus ojos en un solo punto en el bosque. Subaru, siguiendo su mirada, vio que ahí un único espacio que el poder de Puck no estaba afectando. Solo el cadáver de la chica estaba protegido del fin del mundo.

“Ahh, mi pobre Lia… Moriste sin entender nada.”




Después de observar con nostalgia a Emilia, Puck volvió sus ojos hacia quienes seguían vivos.

“Privar mi hija de su vida es un crimen grave. No piensen que alguno de ustedes escapara vivo.”

“¡Como se atreve un simple espíritu…! ¡¿Cómo, cómo, cómo, cómo, cómoooo te atreves a hablar?! ¡Una medio demonio que falla la prueba no es más que una inmunda pretendiente! ¡La culpa es tuya por tu Pereza e incapacidad de proteger a esta necia! ¡Ahh! ¡Ahh! ¡Ahhhhh! ¡¡Mi cerebro se estremece!!”

Petelgeuse respondió a las amenazas de Puck levantando sus manos hacía en cielo, moviéndose en rabia, Las ojos inyectados de sangre del loco estaban desenfocados cuando la sed de sangre de Petelgeuse brotó de un geiser de espuma.




“¡Todo lo que sucederá, todo lo que debe transpirar, el curso correcto de la historia está registrado en mi Evangelio! ¡La Bruja me ama y debo pagarle con diligencia! ¡Mientras que tú, espíritu de bajo rango, te revuelcas en la ociosidad!.

Amor, ¿era? Para Petelgeuse, actos de adoración hacia la Bruja eran nada más actos que retribuir su amor, Para el loco, acciones que demostraban su adoración por la Bruja tenían absoluta prioridad sobre todo lo demás. La Bruja era suprema y la Bruja era lo más grande. Además, a nada ni a nadie se le permitía desafiar su amor por la Bruja.

“¡Muerte a los medio demonios! ¡Y tu, también, debes pagar por tu pereza! ¡La aprobación de la Bruja es la verdad que permite mi corazón latir! ¡Todo debe ser sacrificado por ello!”

Petelgeuse agito sus brazos, despotricando, agitando y estampando su pie contra el suelo.

Puck miró la locura de Petelgeuse con ojos fríos hasta el fondo. No contenían ni lástima ni ira, solo una visión lúcida del bajo valor del objeto que tenían ante sí.

Las incompatibles voluntades de Puck y Petelgeuse chocaron, alimentando la sed de sangre de cada una.

“¡Mis dedos! Este necio debe pagar por su—”

“Muere.”

Los carámbanos descendentes cayeron sobre los adherentes del Culto de la Bruja, ensartándolos y fijándolos en su lugar. Los cuerpos y las extremidades de los cultistas estaban empalados contra el suelo, perforados como insectos para estudio.

El aire crujió, y la carne de los adoradores muertos del Culto de Brujas se congeló, convirtiendo el área rocosa en una exhibición de esculturas de hielo.

“—”

Instantáneamente, sin ningún aviso, Puck había tomado aproximadamente veinte vidas. Durante este tiempo, su mirada no vacilo de ninguna manera; tampoco lo hizo la de Petelgeuse. Impasible por la pérdida de los seguidores que obedecían sus comandos, quienes ahora eran peones sacrificables literales, aprovecho el cambio temporal de atención de Puck lejos de él

“—Mi cerebro…se…estremece.”

Sus labios torcidos oscuramente, y un momento después, la sombra de Petelgeuse explotó. Simultáneamente, el cuerpo de Subaru fue tirado a un lado cuando un total de siente brazos se posaron sobre Puck, flotando en el cielo

Con el poder de Puck, tratar con las manos malvadas que avanzaban suavemente era un juego de niños. Pero Puck no reaccionó al avance de las manos—porque no pudo verlas.

“¡Puck—¡”

Cuando Subaru intentó levantar su voz para avisar sobre el peligro. La voz y los ojos de Puck se volvieron hacia él y su sangre se volvió fría.

“Silencio, Subaru. Tratare contigo más tar… ¿Ngh?”

Pero antes que el espíritu terminase de hablar, las manos negras atraparon su pequeño cuerpo, que desapareció de la vista de Subaru.

“Ahh…”

El cuerpo de Puck era tan pequeño que una mano normal de un adulto era lo suficientemente grande para esconderlo de la vista. No había manera de que alguien pudiera verlo a través de siete manos. Y cada una de esas manos negras era tan abrumadoramente poderosas para desgarrar un cuerpo con facilidad.




“¡Descuido! ¡Negligencia! ¡En otras palabras, Pereza! ¡Deberías haberme eliminado de inmediato! ¡Poseías tal poder, pero descuidaste su uso apropiado! ¡Y este es el resultado! ¡Este! ¡Essste! ¡¡Esteesteesteessssssste!!”

Las Manos Ocultas que solo Subaru podía detectar envolvieron el cuerpo de Puck y lo aplastaron. Frente a Petelgeuse, quien bailo con un deleite maníaco, el Gran Espíritu fue cruelmente borrado—

“No me hagas reír.”

En el siguiente momento, Subaru vio a las extremidades negras juntas ser destruidas.

“¿Eso es todo? Eres cuatrocientos años demasiado joven para invocar a la Bruja. Si realmente quieres matarme—”

Los árboles congelados, incapaces de soportar su propio peso, se destrozaron en pedazos de hielo con un golpe de su cola.

Los cadáveres de los seguidores del Culto de Brujas que se habían convertido en esculturas de hielo fueron destrozados. Las patas delanteras responsables de esto convirtieron el terreno debajo de ellas en una zona de muerte de cero absolutos. Su aliento más suave rivalizaba con una furiosa ventisca, y dentro de esa niebla blanca, sus ojos eran como oro deslumbrante y resplandeciente—ojos que se alzaban sin piedad sobre un mundo de muerte.

“Entonces extiende las mitad de las Cientos de Sombras de Satella hacia mí.”

Era una bestia felina de cuatro patas con pelaje gris que presumía de tal tamaño que se alzaba sobre el bosque.

Fue la Bestia del Fin que destruyó la mansión y llevó la muerte a Subaru en un mundo anterior.

—Era sin duda una gran manifestación de El Fin.

“—”

La intensidad del frío subió otro nivel, y le dolió incluso mantener los ojos abiertos para ver cómo el mundo se volvía blanco. Subaru soportó el dolor mientras miraba a la bestia, boquiabierto.




“¿Que…?”

Una voz temblorosa resonó de una pequeña esquina de ese mundo de frío extremo.

“¡¿Que es lo que me estás diciendo que traiga!?”

Esta vez, el grito de Petelgeuse trajo un corte vertical a sus labios resecos, de los que goteaba un rastro de sangre—pero en un abrir y cerrar de ojos, esto también se congeló, poniendo fin al sangrado y al dolor.

Subaru temía que cerrar los ojos en medio del frío soplo significaba que nunca los abriría de nuevo. Observó el grito de Petelgeuse y miró a la bestia una vez más.

“¿Puck, ese eres tu…?»

“Supongo que sería un poco rudo decir, ‘¿No es obvio?’

La boca titánica de la bestia de color gris se movió en respuesta a la pregunta Subaru. Cada palabra vino con un vendaval, pero fue el enorme sarcasmo de la bestia lo que confirmó las sospechas de Subaru.

Con esa respuesta, Subaru llegó a aceptar el hecho de que en el mundo anterior, y en el mundo anterior a eso, Subaru había muerto al final porque—

Mientras Subaru se veía obligado a permanecer en silencio, Petelgeuse miró a Puck y murmuró, “Im…posible”

El loco metió su mano intacta en su boca, aplastando sus dedos uno por uno, y rezumaban sangre. Era como si ese dolor fuera lo que atara su locura perpetua al mundo.

“Esto es imposible; ¡no puede ser! ¡Un simple! ¡Espíritu! ¡Un espíritu de bajo rango! ¡No puede poseer tal poder! ¡Si eso fuera posible, yo—!”

“—Echidna.”

“—”

Los movimientos de Petelgeuse se detuvieron cuando una sangrienta espuma salió de la comisura de sus labios, con los ojos bien abiertos.

Puck había susurrado una palabra que había interrumpido la negación de Petelgeuse. El color de la cara de Petelgeuse había cambiado en el instante en que escuchó lo que aparentemente era un nombre.

“Como un hombre del Culto, entiendes lo que este nombre significa, ¿verdad?”

“¡¡Inmundo…!!”

La reacción de Petelgeuse a esto fue dramática. Junto con el sonido de algo duro, la sangre brotó de su boca. Venía de sus molares. Estaba tan enojado que se había mordido los dientes lo suficiente para romperlos

“¡Es repugnante incluso decir ese nombre! ¡Ahh, tu pobre, flojo, necio, ignorante del miedo! ¡Te atreves a decir el nombre de la Bruja Caida, una bruja que no es Satella, delante mio…!”

Los ojos de Petelgeuse se volvieron de inyectados de sangre a pintados en rojo; quizás las arterias se habían reventado. Lagrimas de sangre brotaron de las esquinas. El loco volvió sus dedos mordidos y desgarrados hacia Puck.

“¡Mi fe! ¡Mi amor! ¡Eso no es nada menos que un insulto a todo lo que le ofrezco!”

“—Un humano que vive meras décadas no tiene no tiene derecho a discutir sobre tiempo con un espíritu.”

Justo así, Petelgeuse dejó de enloquecerse. No, esto no era algo que había hecho conscientemente. Se había congelado de los pies para arriba, y eso le había hecho detenerse.

Mientras Subaru yacía de lado, con una visión borrosa y blanca, vio a su enemigo mortal acercarse a la muerte.

Petelgeuse también sabía que su congelación significaba que su muerte no tardaría en llegar. Sin embargo, hasta el final, su locura no estaba dirigida a su propia muerte inminente sino a Puck, que se alzaba ante él.

“¡La profundidad de la fe de alguien no tiene nada que ver con el tiempo! ¡Eres una bestia perezosa, nacida con vida eterna, pero agotando la mayor parte de ella en ociosidad! ¡No me compares con un necio como tú! ¡Ahh!

«¡Ahh, ahh! ¡Mi cerebro se eeeeeeestremece!”

Incluso sabiendo que su propio final estaba cerca, la locura de Petelgeuse nunca vaciló. Para Subaru, que no conocía ningún fenómeno más absoluto o aterrador que la muerte, el comportamiento de Petelgeuse era verdaderamente desviado.

Verlo profesar su fe en el momento antes de su fallecimiento era la prueba de que era un ser verdaderamente corrupto

“Muerte no es suficiente castigo para ti—es por eso que odio tu raza.”

“¡El juicio ha sido completado! No importa lo que suceda a este inmundo cuerpo, siempre que mis sentimientos lleguen a la Bruja que venero, Ella me concederá Su Favor… ¡Ahh, será tan bueno verla de nuevo!”

Extendiendo ambas manos antes del cielo, Petelgeuse soltó una carcajada.

La nieve soplaba con mayor intensidad, tiñendo de blanco su cuerpo demacrado. Subaru no estaba seguro de si su voz o sus movimientos disminuían la velocidad primero.

Sin embargo, incluso entonces, la risa de Petelgeuse no cesó.

Fue uno con su locura flotante hasta que su risa finalmente cesó y, con ello, su vida.

“—Renuncio mientras estaba por delante, ¿no?”

La bestia gris murmuró mientras empujaba su pata delantera, haciendo que la escultura de hielo de Petelgeuse se convirtiera en polvo.

Incluso mientras Subaru veía la vida del loco, sus fragmentos destrozados arrastrados por el viento, ninguna emoción fuerte se agitó dentro de él. Él había odiado al hombre así; Había deseado tanto matarlo. Petelgeuse estaba donde todo había comenzado; Subaru había creído que matarlo haría que todo saliera bien.

¿Pero fue ese el verdadero resultado?

Aunque había presenciado la muerte de su odiado enemigo, Subaru solo tenía un vacío en su interior. La derrota de Petelgeuse significó eliminar la amenaza planteada por el Culto de Brujas. Pero Rem, que debería haber estado allí compartiendo su alegría, había sido borrado del mundo; Emilia, que debería haber estado esperando tranquilamente a que trajera buenas noticias a su regreso, había muerto a manos de Subaru.

El peso acumulado de sus dos muertes había hecho que Subaru deseara su propia desaparición, pero al final, ni siquiera pudo lograrlo, y un vengador diferente había reclamado su retribución—

A Subaru no le quedaba nada. Lo había hecho todo de nuevo y, como resultado, no había logrado nada.

“—Ahora, entonces.”

Subaru sintió su propia falta de poder golpeándolo mientras la bestia silenciosamente lo miró. Se le recordó de nuevo que la bestia gigante era Puck; la enormidad de esa verdad hizo que su cuerpo temblara. Se le fue recordado como, previamente, había observado con desconcierto distraído cuando los Caballeros y el Consejo de Ancianos en el palacio real se habían mostrado tan aterrorizados de pelear con Puck cuando escucharon su alias.

“Vamos a hablar entonces”

—Ahora, era dolorosamente consciente de lo que habían sentido en ese entonces.

El frío hacía difícil pensar. Ya, el dolor desgarrador por todo su cuerpo se había desvanecido. Subaru escuchó los suaves pasos de su propia muerte acercándose. Y justo cuando su cuerpo se aflojó de la dulce premonición de que el final estaba cerca—

“Oh, esto no funcionara. Estas sangrando demasiado—Detendré eso.”

“—¡¡Dwah!!”

Sintió como si estuviera siendo cocinando vivo, despertando de sus sentido desvaneciéndose.

Con un dolor despiadado bloqueando su garganta, Subaru vio que cada herida en si cuerpo se estaba congelando audiblemente.

El vapor blanco se elevó cuando el hielo afilado conectó, cosió y ató sus heridas, incluso las que estaban dentro de su cuerpo.

A través de este acto de tratamiento, abandonando toda consideración por el cuerpo humano, la carne de Subaru fue sanada violentamente. Los vasos sanguíneos explotaron dentro de sus ojos, tiñendo su visión de color escarlata.

Era más que un ow, ow, ow. El infierno que había estallado dentro de su cuerpo trascendía incluso el dolor.

“Subaru, has cometido tres pecados.”

Subaru se tambaleo, aullando con un grito mudo. La bestia gigante continúo hablando como si nada hubiera pasado. A pesar que se había vuelto enorme en tamaño, su boca llena de colmillos afilados e interminables, y el tono de su voz había cambiado, la cadencia era tan gentil como siempre.

Eso lo aterrorizo aún más.

“Primero, rompiste tu promesa con Lia. Parece que no comprendes en verdad cuan pesada es una promesa formada entre dos personas para un mago espiritual. Supongo que en verdad no sabes cuánto lastimo a Lia que rompieras esa promesa tan bruscamente.”

Su mente rechazó una comprensión de lo que Puck estaba diciendo. No—su mente estaba dominada por el dolor. Sus órganos internos estaban congelados, y sus huesos rotos estaban conectados entre sí por la carne obstruida y obstruida por el hielo. El hielo carmesí sobre sus heridas abiertas había sido arrancado, las áreas afectadas congeladas hasta el centro, deteniendo violentamente la hemorragia. La congelación se había extendido más lejos. El dolor se había extendido más lejos. La muerte se estaba extendiendo. Duele, dueledueledueledueledueledueledueledueledueledueledueledueleduele…

“Segundo, ignoraste los deseos de Lia y volviste. Siquiera sabes cuánto la llevó a un rincón y la hizo sufrir cuando ella no quería verte de nuevo? No solo rompiste tu promesa, sino que también tuviste que pisotear el corazón de Lia como quisieras.”

Con Subaru en el suelo blanco, extremidades abiertas, Puck acerco su cara y sopló con su aliento helado. Las lágrimas de Subaru se convirtieron en agujas que apuñalaron sus globos oculares. Su cerebro convulsiono en intensa agonía.

“Y tercero, dejaste que Lia muriera.”

Era como tener su propia alma congelada. El dolor extremo hizo que Subaru se olvidara como respirar. En medio de la agonía, como tener cada nervio en su cuerpo sumergido en magma, Subaru maldijo su propia superficialidad.

Él había pensado que dolor era algo menor que muerte. Estaba equivocado. Estaba equivocado sobre todo. “Dolor,” “Muerte,” “Miedo”—estos aplastaron el corazón del cobarde llamado Subaru Natsuki de igual manera.




El alma de Subaru Natsuki había sido puesta en una esquina sin lugar al que correr.

Cuando la mente lenta de Subaru comenzó a apreciar esa terrorífica verdad, Puck le dijo, “—De acuerdo con el pacto, estaré destruyendo el mundo ahora.”

Los ojos de Puck contenían ira. Solo en ese momento comenzó a surgir una nueva emoción.

“Sepultare todo bajo hielo y nieve, como mi regalo de despedida para Lia.”

“…Eso no…”

“No tiene nada que ver con hacerla feliz o no. No importa el pacto, no romperé lo acordado.”

Los ojos de Puck se estrecharon mientras respondía a la voz incoherente de Subaru.

“Pero ese acto terminara sin completarse, imagino. Incluso si extiendo este mundo de hielo para cubrir toda la tierra, como en bosque en el que Lia y yo habitábamos…el Santo de la Espada se enfrentará a mí. Esa es una batalla que no ganaré.”

Puck parecía lamentarse de la diferencia en fuerza cuando mencionó el nombre de cierto héroe pelirrojo.

Subaru no podía creer que estaba oyendo esas palabras.

Puck, teniendo tal poder abrumador, había declarado sin rodeos que no tenía posibilidades de vencer al Santo de la Espada.

Y si puck sabía que el seria derribado en el proceso, porque se sacrificaría a sí mismo en tal batalla?

“¿Por-Por qué…?

“—Lia era la toda la razón de mi existencia.”




Puck respondió a la pregunta de Subaru.

El viento se volvió aún más frío,  apuñalando la carne de Subaru, llenando sus ojos, congelando su sangre—El fin estaba cerca

“No tiene sentido para mi permanecer en este mundo sin ella. Ahora que la he perdido, no permitiré que el mundo avance. Para mí, todo termino cuando esa chica murió.”

Cuando Puck termino de hablar, la intensidad del viento se disparó de repente.

“¿Cuanto tiempo tardara en morir una persona si está siendo lenta y gradualmente congelado desde la punta de sus extremidades hacia arriba? ¿Alguna vez te has preguntado eso, Subaru?”

“—”

“Tomare eso como un si. Quiero que aprendas la respuesta.”

Lentamente, lentamente, el frío consumió más y más de su carne.

Sus heridas y órganos internos ya estaban congelados, por que quedaron exentos ya que el resto de la carne de Subaru expiró desde la punta de sus dedos hacia arriba.

Si el dolor podía verdaderamente volver loca a una persona, su cordura hubiera sido hecha pedazos mucho antes.

Quería que su mente fuera partida en dos, rota en pedazos, dispersada por todos lados. Por si no…

“—La niebla está viniendo. Parece ser que has atraído a uno peligroso.”

No podía oír. Alguien estaba diciendo algo, pero no podía oír.

“El que le pertenecía a Gula… ¿Ahh, hoy en día lo llama la Ballena Blanca, no es así? Llamándola aquí, dejar que Lia muera, perder tu propia vida… Eres verdaderamente incorregible, ¿sabias eso?”




No podía oír. No podía oír. Pero a pesar que no debería haberla oído, escuchó la voz.

Escuchó risa de algún lugar. Una risa burlona.

Risa, risa.

El conocía esa risa. La voz del hombre que odiaba hasta el punto de la muerte.

¿De dónde viene? Con el fin cerca, su conciencia busco la respuesta a esa pregunta.

Entonces de dio cuenta.

La incesante risa provenía de su propia garganta.

Éxtasis empezó a gobernar su cerebro, ahogando su dolor.

Dio sus primeros pasos para difundir el mundo de locura. La manera que transformo todo a  su alrededor se sintió…bien.

La risa no se detendría

Su propia risa se burlaba de él—el había dejado a Rem morir, el que había matado a Emilia, y el que estaba muriendo como uno perro.




Ah sí. Él era verdaderamente… como lo dirías…

“—Subaru, eres perezoso.”

Probablemente no era solo su conciencia, y su vida, la que habían sido destruidas.

—Era algo más, algo que apenas lo había estado sosteniendo, que pudo escucharse como se rompía en ese momento.

Snap.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
2 Comentarios
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios