Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 4: No Me Dejes Decir Esas Palabras

Parte 4

 

 

—Sin ningún aviso, Subaru fue expulsado de una grieta en el espacio, cayendo de cabeza en plantas cubiertas de musgo.

“¡Bwah!”




Subaru escupió saliva que sabía a tierra, luego levanto la cabeza y miro a su alrededor. Una pared de árboles apareció en su oscurecida visión. Rodeado de naturaleza en todas direcciones, Subaru se dio cuenta que había sido lanzado en medio del bosque.

“¿Un bosque de noche…? ¿En algún lugar de las montañas…?

El solo era capaz de ver claramente debido a que la luz de la luna no estaba escondida por los árboles.

Una briza helada sacudió las hojas de varios árboles, con el sonido de insectos dominando el oscuro bosque bajo el cielo crepuscular. El hecho de que era de noche fuera de la mansión hizo que Subaru se diera cuenta que había dormido más de medio día.

“¿Teletransportación… o algo como eso, supongo?”




El aire se había doblado, y justo después la fisura resultante lo habría tragado, había sido arrojado al bosque. Usando el hechizo mágico de Pasadizo, Beatrice fue capaz de reorganizar libremente donde cada puerta de la mansión estaba conectada. Tal vez no había razón para pensar que ella no pudiera reubicar a las personas una por una si tenía la intención de hacerlo.




Pero incluso si podía entender todo eso, todavía no  tenía idea de lo que realmente estaba pensando Beatrice.

Incluso entonces, la imagen final de ella llorando se negaba a desaparecer de su mente

Aunque ello lo había rechazado, el había estado seguro que ella lo dejaría ahí con desdén. Y sin embargo, Beatrice había mirado a Subaru con abatimiento y desesperación en sus ojos—

“Es como si… ella…”

—Como si ella esperara más de él.

El propio Subaru había rechazado tales ideas, considerándolas sumamente egoístas. Él había reconocido que era un espíritu de pestilencia, incapaz de hacer nada, verdad? Lo había aceptado, no es así? Si él no podía esperar nada de sí mismo, nadie más podría, tampoco. Tener incluso a alguien que lo odiaba esperaba que algo de él no fuera más que la altura de “Orgullo”.

—A pesar que había continuado huyendo y huyendo de las expectativas de otros mucho antes de haber llegado a este mundo.

“Maldición, no tengo remedio, ¿no es así…?»

Apareció una sonrisa torcida  en Subaru mientras se arrodillaba lentamente sobre la hierba. Sus piernas parecían menos movibles de lo esperado. Cuando Subaru bajo la mirada, se dio cuenta de que había algo más que él pesando sobre sus rodillas.

Incluso entonces, después pasar a través del espacio, los restos de Emilia continuaron descansando en su regazo

“Emi…lia…”

En ese mundo de oscuridad, un hilo de luz lunar brilló sobre su cara pálida.

Ella no parecía ni en dolor ni en la paz de la muerte. En cambio, se veía llena de conflicto, incapaz de entender la causa de la desgracia afligiendo su cuerpo. A saber, como su corazón había sido aplastado mientras aún estaba viva, en un mundo con el tiempo congelado.




Pero incluso si ella no hubiera sentido ningún dolor, eso no era una salvación. No había tal cosa como una muerte pacifica, ni la muerte era una salvación para nadie.

—Excepto para el mismo Subaru, en ese momento.

“Lo siento mucho. Lo siento… mucho…”

Mientras miraba el rostro de Emilia, gotas cayeron sobre su pálida mejilla.

Había pensado que sus lágrimas se habían secado, pero brotaban de un pozo sin fondo cuando Subaru estaba atormentado por una tortura incesante.

Escuchó voces—voces que lo culpaban.

Las personas que Subaru había conocido le estaban gritando con furia.

Había una chica con cabello plateado y una chica con cabello azul entre ellos—

“Alguien…alguien, cualquiera…”

—Por favor mátame.

Bajo una lluvia de gritos que no se desvanecerían, Subaru recogió a Emilia y se puso de pie. Desde ahí, piso la hierba y rompió pequeñas ramas mientras comenzaba a caminar lentamente hacia el bosque.

Podía oír bestias aullando en la distancia. Si ahora se encontraba con esas bestias negras demoníacas, sentía que las recibiría con un sonrisa en el rostro. Quería que consumieran su carne, su mana, su vida—cualquier cosa que quisieran.

Porque si no lo hicieran, si eso no sucediera, no habría salvación para Subaru Natsuki.

“—”

Dirigiéndose hacia los aullidos, Subaru avanzando hacia las oscuras profundidades del bosque

Ya no sentía el peso de cargar a Emilia, ni la fatiga de caminar por el camino frío de la montaña con poca visibilidad. Se preguntó si era porque tenía un objetivo claro y estaba trabajando arduamente para lograrlo. Eso sería bastante patético. Tampoco la palabra patética comenzó a describir su destino.

“Aquí… después de este barranco… y entonces…”

Cuidadosamente yendo cuesta abajo, trepo las retorcidas raíces de los arboles como si fueran escaleras.

Como una vela a punto de quemarse, estaba usando las últimas fuerzas que si vida podía ofrecer. Pero eso no era la única razón de la falta de duda en sus pasos. Poniéndolo simple, él recordaba el camino

Después de todo, este lugar era—

“Si, ahí estas.”

Una delgada y sincera sonrisa apareció en sus labios como si se sintiera aliviado por no haber perdido su marca. Una risa loca se apoderó de él—del tipo que solo un hombre manchado de sangre y libre de su cordura era capaz de hacer. Subaru conocía a un hombre que se reía así. Si se mirara en el espejo en ese momento, probablemente vería la misma sonrisa en su propia cara. Al ver una expresión semejante se comió tu mente, su pura malevolencia dio lugar a una sensación de revulsión fisiológica.

Pero aquellos a quienes se mostró esa sonrisa enloquecida estaban acostumbrados a la vista.

“—”

Dentro del bosque nocturno, un grupo de atuendos negros que se mezclaban con la oscuridad rodeaban a Subaru.

Como si se levantaran de las sombras, habían rodeado silenciosamente a Subaru, ni siquiera permitiéndole sentir sus auras mientras seguían mirándolo fijamente. Sus miradas no mostraban hostilidad, ni amabilidad, ni malicia, ni benevolencia. No podía sentir nada parecido a “voluntad” en absoluto. Subaru, bajo su escrutinio, recordó su encuentro con ellos desde la primera vez.

“Mismo cosa, ¿huh…?”

Justo como en los recuerdos de Subaru, todas las figuras vestidas de negro bajaron sus cabezas en ese momento. Como marionetas que carecían de voluntad propia, mostraron a Subaru “respeto” por primera vez.

Subaru no tenia idea de porqué demostrar admiración por el. Lo único que sabia con certeza era que todos era devotos del Culto de la Bruja, y la oscuridad que envolvía a Subaru tenia alguna relación con la Bruja que ellos adoraban.

“—Fuera de mi camino.”

Realmente, había muchas cosas que quería preguntarles. Si esto hubiera ocurrido antes de haberse resignado a morir, habría tenido una gran cantidad de preguntas. Pero para entonces, incluso ese sentimiento era una simple reliquia sin valor.

A la breve orden de Subaru, las figuras vestidas de negro no expresaron un solo sonido de disensión cuando se fundieron en la oscuridad y desaparecieron. Cuando desaparecieron de su vista, Subaru notó que el mundo estaba lleno de silencio. Ya no escuchaba los aullidos de las bestias que quería perseguir, ni los gritos incesantes de los insectos—ni siquiera el viento. Era como si todas las criaturas vivas despreciaran el Culto de la Bruja.

Quizás la razón no fue solo el Culto de Brujas, sino también la presencia de Subaru. Tal vez el Culto y el Subaru estuvieran juntos en un lugar, pintaron un cuadro tan repulsivo que el mundo mismo retrocedió.

—Pensó que esta última valoración le convenía mucho más a su yo actual.

Subaru soltó una leve risa cuando avanzó más allá de donde los Cultistas de Brujas lo habían rodeado. Pasó más allá de las raíces, cruzó el suelo, aplastó las hojas de los árboles con la parte inferior de sus zapatos y, finalmente, el bosque se abrió. Un precipicio rocoso y escarpado se extendía ante sus ojos.

“Amado acólito, te he estado esperando”.

De pie frente a la pared de roca había un hombre demacrado con la misma sonrisa loca que hizo Subaru.

***

 

 

“Vaya, vaya, vaya. Y además, además, además, lo que cargas en tus brazos… ¿podría ser esa la chica mitad demonio?”

Cuando Subaru se acercó a la zona rocosa, Petelgeuse ladeó la cabeza y miró a Emilia, a quien Subaru sostenía en sus brazos. La cabeza del loco permaneció paralela al suelo mientras su lengua se deslizaba con diversión, goteando saliva.

“Cielos, que ella pierda su vida antes de emprender nuestro juicio… ¡Qué trágico destino! ¡Qué muerte prematura! Ahh ¡Y, y, y… qué amabilidad de tu parte! ¡Al borde del juicio, antes de que actúe, has robado el cuerpo y la vida de la medio demonio…!”

Petelgeuse gritó, saludando a la muerte de Emilia con gestos exagerados, agitando sus brazos alrededor. Subaru entonces se dio cuenta de que los seguidores del Culto de la Bruja se habían reunido alrededor de Petelgeuse en algún momento, todos de rodillas mientras escuchaban con devoción los estragos del loco.

“¿Yo, amabilidad…?”

Al escuchar el murmullo de Subaru, Petelgeuse corrió hacia él con una risa jubilosa.

“¡Si, eso es correcto! ¡Amabilidad! ¡Es esplendido! ¡A diferencia de nosotros, lentos para decidir, magros de ingenio, y con falta de decisión, tu cumpliste la voluntad de la Bruja antes que nadie!”

Luego se puso de rodillas y cayó postrado, casi golpeando su frente contra el suelo rocoso.

“¡Comparado contigo! ¡Mis dedos y yo fuimos tan lentos, tan tontos, tan carentes! ¡Ahh, perdóname! ¡Por ser incapaz de recompensar tu amor! ¡Perdona esta carne perezosa e infiel! Perdona a este hombre estúpido que no puede responder al amor que me concedes.

Un torrente de lágrimas se derramó de Petelgeuse mientras golpeaba la roca con un brazo, casi partiendo su frente con la intensidad de su disculpa. El ferviente acto de auto-lesión fue acompañado por un chorro de sangre. Subaru podía ver el hueso donde su muñeca fue cortada. A pesar de eso, Petelgeuse no cesó su acción violenta; de hecho, cada uno de los fieles arrodillados se apresuró a emular las acciones auto-destructivas del loco.

Era un concierto de sangre y agonía—y mientras observaba todo, Subaru no sintió nada. Incluso con el hombre que tanto había odiado justo delante de él, su corazón no se movió en absoluto.

“Ahh, ¿que puedo hacer por ti, quien cumplió el juicio en mi lugar mientras yo falle en responder sus sentimientos? Dime, por favor. ¿Que podría hacer por ti, para probar que mi amor no es perezoso?”

Petelgeuse se acercó, la sangre que goteaba de su cabeza causaba que fluyan lágrimas de sangre al hacer su súplica.

Subaru respondió, “Mátame.”

Seguramente incluso la expresión en la cara de ese loco registraría sorpresa por la repentina conmoción—

“¿Estas seguro de eso?”

—pero no lo hizo. Sin un momento de vacilación, le dio una patada a Subaru.

El aire salió de él, Subaru navegó hacia atrás mientras Petelgeuse lo observaba con una expresión de éxtasis

“¡Ahh, esplendido, en efecto esplendido…! ¡Con la prueba cumplida en busca de la salvación, mis acciones y las de mis creyentes que buscan la salvación pueden haberse vuelto diligentes…! ¡Ahh, estamos perdonado de haber sido perezosos! ¡Tanto tu como yo! ¡Tienes mis agradecimientos! ¡Y mi diligencia se ha ganado su amor!”

Petelgeuse no albergaba dudas  acerca de la melancólica respuesta de Subaru, ni sentía ni una sola punzada de conciencia por sus propias acciones, ni las veía en contra de las leyes del mundo. Bajo el pretexto de la diligencia, su sed de sangre había sido desatada.

Subaru, viendo esto en el loco, cerró sus ojos, su corazón apenas se agitaba.

Por lo menos, era lo que Subaru quería en ese momento.

“Aunque debo decir…”

Cuando escucho a Petelgeuse murmurar algo, Subaru sintió hostilidad presionando sobre su piel.

“Incapaz de pasar una sola prueba, ni siquiera enfrentarse a un solo pecado mortal, con grandes expectativas solo para tropezar con la primera piedra en su camino…”

El loco bajo la mirada a la durmiente Emilia, suspirando.

“—¡Ahh, fuiste perezosa!”

No tenía palabras más grandes para degradar la muerte de Emilia.

Subaru lo sabía, porque recordó cómo el loco había deshonrado la vida de una niña preciosa para él en un mundo muy lejano.

“—”




Subaru abrió sus ojos. En ese instante, vio una nube oscura acercándose, tomando la forma de una mano. Por un pequeño momento, el retrocedió por los dolorosos recuerdos corriendo en el fondo de su mente.

Pero esta mano diabólica era diferente, Su cuerpo se podía mover. Sus pies se podían mover. Sus brazos se podían mover. Por lo tanto, su cuerpo lo evadió.

Mientras la mano negra se deslizo gentilmente hacia él, Subaru salto al lado, sosteniendo a Emilia en sus brazos. La mano se deslizo más allá, pareciendo perplejo mientras se desvanecía. La respiración de Subaru se agito mientras la miraba desaparecer.

Petelgeuse lo miró fijamente, con los ojos muy abiertos y fuego ardiendo en ellos, preguntando con voz temblorosa: “…Tú. Justo ahora, viste mis manos ocultas, ¿no es así?”

El loco inserto sus dedos delgados como ramas en su boca, aplastando las puntas de sus dedos con sus dientes uno por uno. Mientras cada parte de su carne estallaba con el horrible sonido de huesos rompiéndose y sangre fresca que se filtraba, continuó, “Eso no servirá, eso no servirá para nada. Es extraño, está mal. Hay un error, alguna equivocación. ¡Mi poder, el poder de la Pereza, las Manos Ocultas, su favor que me fue otorgado…! ¡¡Que otro las haya visto es imperdonable!!”

Escupiendo sangre, Petelgeuse mastico fragmentos de hueso y uña mientras miraba a Subaru con ojos inyectados en sangre.

En el siguiente instante, brazos negros se levantaron de la espalda de Petelgeuse.

La sombra de Petelgeuse explotó en siete extremidades negras que bailaban locamente. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Subaru por el parecido con las dos manos malvadas que castigaron a Subaru cuando tocó el tabú.

“Pero si puedo verlas, y mi cuerpo puede moverse…”

Podía esquivarlas.

La velocidad de las manos negras no era tan rápida. Aunque se jactaban del poder de arrancar una extremidad humana de una extremidad a otra, su mayor amenaza era su poder de Invisibilidad. Su mayor ventaja ya no funcionaba en Subaru. Y con los últimos rizos de su vida ardiendo, Subaru exhibió habilidades físicas más allá de sus limitaciones.

“¿Porqueporqueporqueporqueporqueporqueporqueeeeeeee…? ¡¿Por que puedes evitarlas?! ¡¿Las ves?! ¡Este amor me pertenece! ¡¡Solo a mi!!”

“En el fondo, solo hay un tipo que no quiero que me mate, y ese eres tú.”

Subaru se giró para evadir una mano y saltó hacia delante para esquivar un conjunto diferente de yemas de dedos que se extendían hacia él. Se agachó al instante para evitar que los dos se le acercaran por la izquierda y la derecha, prácticamente cayendo hacia delante y cerrando la distancia con Petelgeuse.

Al ver la locura en la cara de Petelgeuse torcerse en shock, un placer oscuro llenó el vientre de Subaru.

Acababa de recordar el hecho de que había querido matar a ese loco.

“—¡Bgah!”

Tomando la ruta más corta posible, Subaru golpeo su cabeza contra la nariz el, loco, violentamente pateando su cuerpo mientras rodaba hacia atrás. Las manos negras se agitaron, incapaces de atacar con precisión. Ahora también brotaba sangre de la frente de Subaru, cortada por los dientes delanteros de Petelgeuse. La fuerte hemorragia entró en sus ojos, borrando su visión del lado derecho

—Un momento después de que notó que algo se deslizaba bajo sus pies, agarró las piernas de Subaru y lo envió a volar.

El instante antes de que se estrellara contra un árbol grande, Subaru abandonó todos los pensamientos de amortiguar el golpe, agarrando los restos de Emilia con más fuerza. No aferrándose a ella sino protegiéndola.

“—¡Gweh!”

Y entonces su espalda chocó contra el árbol, haciéndole sentir un crack aparentemente letal en su columna vertebral. Varias vértebras se rompieron, y sus heridas recientemente cerradas se abrieron al mismo tiempo. Cada uno gritó en un coro de dolor feroz cuando Subaru cayó al suelo, retorciéndose, y aparecieron burbujas alrededor de su boca.

“¡Deshonra! ¡¿Deshonra, no lo es?! Ahh, estoy tan aliviado. ¡Verdaderamente aliviado! ¡A este paso, me habría revolcado en la ociosidad, todas mis acciones dejaron de tener sentido! Pero en verdad soy diligente, agotando mis esfuerzos por amar.

“¡Cállate, maldito… loco…!”

Su respiración sonó extraña. Sintió como si hubiera tomado un gran daño en sus pulmones. Aun así, se rió y se burló de Petelgeuse, burbujas de sangre se derramaron de sus labios mientras tanto.

“¿Que amor, imbécil? Ese tan llamado amor que dices tener… puedo verlo, también, ¿no es verdad…? Te ha estado engañando, idiota.”

“¡¿Que… estas diciendo…?! Diciendo, diciendo, di-di-di-di-diciendooo… ¡Mi cerebro, mi cerebro se estremeceeeeee!”

Petelgeuse se arrancó el cabello de la cabeza mientras se enfurecía, con los ojos bien abiertos. Caminó hacia el caído Subaru, pateando violentamente a Emilia de sus brazos como para alejarla deliberadamente de Subaru.

El cuerpo de Emilia rodó y se estrelló contra las raíces de varios árboles. Petelgeuse la miró de reojo.

“¡Denigrar mi amor es inadmisible! Ahh, he decidido. ¡Esta decidido! ¡Aunque la medio demonio que debería haberse sometido al juicio pereció de antemano, los que la protegen aún permanecen!»

Petelgeuse soltó un alarido y se deleitó cuando una de sus manos negras levantó a Subaru por el cuello. Los ojos de Subaru se abrieron de golpe cuando la fuerza amenazó con arrancarle la cabeza de los hombros; El dolor brutal lo dejó incapaz de hablar.

“Primero, debo erradicar aquellos asociados con la mansión; luego, debo sacrificar a los residentes de la villa cercana por Su afecto. Nada debe quedar, cualquier superviviente será evidencia de Pereza. ¡Yo, el pináculo de la diligencia, y mis dedos daremos juicio sobre todo—el camino está sellado por la niebla, así que no hay nadie para interferir con mi amor!”

Gritando y escupiendo en su estado de agitación, Petelgeuse expuso su diabólico plan.

“Antes de eso, parecías aferrarte al cadáver de esa medio demonio como si fuera muy valioso para ti … Si lo destruyo, ¿me pregunto qué maravillosos sonidos te oiré hacer?”

La cabeza de Petelgeuse se inclinó, sus labios se torcieron y sus ojos se llenaron de curiosidad inhumana.

Cinco brazos distintos al que sostenía a Subaru se arrastraban fuera de la espalda del loco, cada uno moviéndose de forma independiente mientras se abrían paso hacia los restos de Emilia. Una agarró cada una de sus extremidades, con la última mano envolviéndose alrededor de su delgado cuello.

“¿Los ves? ¿Entiendes lo que está a punto de suceder?”

“…D… ¡detente!”

En ese momento, Subaru estaba atormentado por el miedo, precisamente porque podía verlo. Le hizo recordar cada detalle de lo que las manos negras de este hombre le hicieron al cuerpo de Rem cuando no podía verlas. Y ahora, esos mismos impulsos destructivos estaban dirigidos hacia la carne de Emilia.

No tenía poder para evitar el acto vil. La pena de Subaru solo profundizó la sonrisa enloquecida y divertida de Petelgeuse. Todo lo que quedaba era que él cortara cruelmente la carne de Emilia—

“—¿Que estás haciendo?”

Sin ningún aviso, la voz cayó desde los cielos, resonando fríamente en los oídos de todos los presentes.

“¡—!”

La expresión de Petelgeuse cambio, su mirada se desvió en busca del hablante. La voz tenía suficiente poder consigo—y un enojo bien afilado—para hacer que su expresión cambiara.

Finalmente, la mirada de Petelgeuse se volvió hacia un solo punto en el cielo y se detuvo. Un segundo después, Subaru, todavía sostenido por el cuello, también miró el mismo punto en el cielo.

“Repito…”

Una increíble cantidad de carámbanos se derramaron, llenando su visión, aparentemente borrando el cielo nocturno. Un aliento surgió, teñido de blanco; en un abrir y cerrar de ojos, un resfriado que amenazaba con enfriar a todo el mundo se extendió por todo el bosque. Las figuras vestidas de negro todavía de rodillas y Petelgeuse, con una sonrisa enloquecida, sobre él, no tenían palabras.

“¿Que están haciendo ustedes seres inferiores a mi hija…?”

—La Bestia del Apocalipsis de la Helada Eterna tiñó el mundo de blanco.

Para Subaru, era el ser quien le traería la muerte al final de su décima vez—el décimo mundo.

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