Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 3: Las Fauces de la Ballena Blanca

Parte 5

 

 

—.

—.




——Ah.

Podía sentir las repetidas sacudidas del carro, así como algo que chocaba contra su cabeza una y otra vez. Gradualmente, llamo la atención de la mente de Subaru, devolviéndolo devuelta a la realidad.

Intento levantar su cabeza y sentarse, pero las sacudidas no se lo permitían. Su mano era resbalosa, y estaba a punto de caerse en el suelo de cabeza una vez mas, pero esto fue evitado porque algo pesado lo presionaba en el estomago.

La presión en su vientre vino de algo duro. Cuando su mano lo tocó, supo por la textura que era algún tipo de dinero, y las memorias de justo antes de perder la conciencia volvieron a su cabeza.

“—¡¿Rem?!”

“¡¿Señor Natsuki?! ¡¿Está despierto?!”

Subaru movió a un lado la bolsa de dinero en su estomago, manteniéndose sentado y apoyándose con las manos por detrás mientras miraba alrededor. Es mundo aún estaba sumido en la oscuridad, pero el sonido violento de las sacudidas le decía que aun estaba en el carruaje dragón.

Y notando que Subaru estaba despierto, Otto volteó la cabeza para verlo. Subaru estaba intentando levantarse cuando Otto levanto su voz, mientras estaba sentado en el asiento del conductor.

“¡Por favor no se mueva! Se golpeó su cabeza y la bendición del carruaje no estará por un tiempo. Incluso ahora, el dragón terrestre está corriendo con todas sus fuerzas; ¡No tengo tiempo para preocuparme por usted Señor Natsuki!”

“¡Olvida eso! Rem, ¡¿Que pasó con Rem?!”

Devolviendo el grito, Subaru busco en cada esquina del asiento del conductor por ella. Sin el vagón, el carruaje dragón estaba vació. Cualquiera entendería que no había nada que buscar.

Sin embargo aun así, hasta revisar el mismo, no pudo aceptar que ella no estaba ahí.

“Respóndeme, Otto. ¡¿Que paso con Rem…?!”

“Esa joven…”

Viendo que la voz de Subaru era tosca, lo suficientemente agitada para hacerlo saltar en cualquier momento, Otto dudo en responder por lo peligrosas que eran las cosas.

“…desembarcó del carruaje dragón para pelear con la Ballena Blanca… para que tuviéramos la oportunidad de escapar.”

Esto le dijo a Subaru que la conversación antes de que perdiera la conciencia no era un sueño o una ilusión.

“—”

Habiendo sacado la respuesta del hombre, Subaru mantuvo la respiración. Entonces, dijo, “Da la vuelta.”

“…¿Huh?”

“Dije, da la vuelta. Rem—¡tenemos que salvarla! ¡Vuelve ahora mismo!”

Subaru saltó en el estrecho asiento del conductor y agarro a Otto por el cuello. Confundido y aun controlando al dragón terrestre, Otto era incapaz de responder al acto de violencia de Subaru. Su cara se volvió pálida cuando su cuello fue agarrado.

“¡¿H-hablas en serio?! ¡¿Volver…volver y hacer que?! ¡¿No viste que espantoso es ese monstruo?! ¡Es un suicidio!”

“¡¡Te estoy diciendo que vuelvas a donde vimos al monstruo para poder salvar a Rem, maldición!!”




Cuando Otto se negó a su orden, una vena sobresalió en la frete de Subaru mientras gritaba enojado.




El peligro de la Ballena Blanca se había grabado en fuego en los mismos ojos de Subaru. La gigante criatura nadó a través del cielo más rápido de lo que un dragón terrestre podía correr; un único, movimiento de su cola podía desgarrar el carruaje en pedazos. Incluso con la cegadora niebla, encontraba fácilmente a su presa; incluso la magia de Rem no infringió ningún daño.




Sin duda, era el enemigo mas grande y poderoso que se había enfrentado desde que llego a este otro mundo. Comparado con tratar con Elsa, clasificado como un ser humano, y el paquete de innumerables Urugarum eran mucho más fácil de planificar.

Pero no podía pensar en ninguna manera de vencer a un monstruo de esa escala

“Y Rem tampoco pudo… No podemos solo dejarla. Si hacemos eso…!




Subaru era consiente de cuan fuerte era Rem en su estado Oni. Pero conociendo sus habilidades podía decir que no valían nada contra la fuerza de la Ballena Blanca

Si dejaba a Rem detrás, el la perdería seguramente. Entonces todo perdería sentido. Entonces no habría sentido que Subaru sobreviviera. Rem era una parte irremplazable del futuro que Subaru deseaba.

Si ella no estaba ahí, Subaru perdería de visto incluso todo lo que el es. No tendría nadie que lo aceptara. Subaru la necesitaba para que le diera voluntad.

“¡No dejare que se sacrifique para ganar tiempo! ¡Vuelve ahora mismo, Otto! Si no lo haces…”

“¡¿Has perdido la cabeza?!”

Sin embargo, el grito enojado de Otto interrumpió la petición de Subaru. Todavía agarrando el cuello de Otto, sintió un apretón en la parte posterior de su muñeca; en el siguiente momento, fue golpeado contra el respaldo del asiento del conductor primero.

“¡Agah!”

“¿Crees que puedes forzar a un comerciante ambulante mientras estas  en una carretera rocosa sin una bendición? ¡Me subestimas!”

Con Subaru boca abajo, Otto doblo la muñeca en su mano, estirando el hombro de Subaru al limite—mientras manejaba las riendas con su otra mano al mimo tiempo.

“¡De todos modos, calmate! Mírate a ti mismo. ¿Que puedes hacer en este estado? ¡¿Planeas en desperdiciar los sentimientos que esa chica dejo atrás?!”

“¡No te atrevas a hablar de Rem! Tu dejaste… ¡Tu dejaste a Rem a morir! ¡No tienes derecho a hablar sobre ella! ¡Da la vuelta! ¡Salva a Rem ahora mismo…!»




“¡Ahh, dios! ¡No estas escuchando! ¡Por favor recupera la compostura!»




Subaru maldijo a Otto mientras se retorcía, luchando por soltarse el brazo. Mientras tanto, Otto contempló el camino por delante mientras el dragón terrestre corría por el centro.

“¡¿Aún no entiendes lo aterradora que es la Ballena Blanca?! ¡Hay muchos cuentos de quienes intentaron matarlo, desde que descendió sobre el mundo hace siglos! ¿No lo entiendes?”

La miseria nublaba el rostro de Otto mientras se enfurecía con el obstinado Subaru.

“No pudieron matarlo, ¡incluso con cientos desafiándolo todo a la vez! Ni siquiera tenemos armas o poder para luchar, así que, ¿qué podemos hacer? ¿Ante él y rescatar a la chica? ¡No podemos hacer eso! ¡No hay forma!”

“¡Cállate de una vez! He escuchado todo eso ante—”

“¡Entonces debería ser obvio! ¡Incluso cuando el Reino de Lugunica reunión una gran fuerza de expedición para calmarlo, el monstruo mató al ultimo Santo de la Espada! No podemos vencerlo.”

La cara de Otto temblaba con amargo pesar mientras confesaba de mala gana la verdad. Otto, también, tenía una gran rabia hacia la Ballena Blanca que nunca se desvanecería. Pero aun así, la amenaza de la Ballena Blanca que agitó su ira era imbatible para la humanidad.

Para enseñarle al ignorante Subaru su error, Otto tuvo que obligarse a reconocer la enormidad de la Ballena Blanca, experimentando un dolor desgarrador en el proceso.

“¿Mató… a un Santo de la Espada…?”

Cuando Otto contó la verdad, una parte de la historia que Subaru nunca había escuchado antes se llevó toda su esperanza. Santo de la Espada: ese era el título otorgado al ser humano más poderoso que Subaru había visto desde que fue invocado a este mundo. Para Subaru, era el símbolo de la fuerza sin igual.

No era seguro que el Santo de la espada anterior no pudiera presumir de la misma fuerza que Reinhard, el epítome de “El más poderoso de todos”. Pero si la persona que lleva un título igual a Reinhard era alguien con un poder comparable, y la Ballena Blanca asesino a esa persona…

“¿Es mas fuerte que Reinhard…?

Un monstruo que sobrepasaba al mas poderoso de todos los seres solo podía ser llamado la peor de todas las calamidades.

En poco tiempo, Subaru perdió el infundado sentimiento de urgencia que presionaba su columna vertebral. Sin la cosa que lo empujaba hacia adelante, Subaru se dio cuenta de que le faltaba la fuerza para incluso sentarse.

“¿Que estoy haciendo…? No es momento de echarse en el…”

Quería salvar a Rem. Quería rescatarla. Si no regresaba ahora, ese deseo no podría ser concedido. Sin embargo, aunque su corazón lo entendió, ninguna de las ganas de luchar llegó hasta sus miembros. Su alma era demasiado débil.

Otto liberó a Subaru del agarre, y con compasión en su voz, dijo: “Soy débil, y tú también. Por eso no podemos salvarla, no podemos apoyarla.”

—Pero en el fondo, Rem tampoco era fuerte.

A pesar de que Subaru sabia eso, y seguramente siempre lo había sabido, no pudo decir nada.

Agachó la cabeza mientras el tembloroso carruaje del dragón empujaba su cuerpo. El dragón terrestre continuó avanzando a través de la niebla de la noche.

Rem permaneció detrás de ellos, abandonada mientras el carruaje dragón se iba alejando, empujando a Subaru más y más lejos de ella.

“—”

Permaneció inclinado así a medida que pasaba el tiempo, tal vez cinco minutos, tal vez diez.

“Señor Natsuki, eso es…”

Otto, habiendo hecho que el dragón de la tierra corriera en silencio hasta ese momento, parecía dudar de sus propios ojos mientras llamaba a Subaru. Subaru levantó la cabeza y se abrió camino para sentarse junto a Otto en el asiento del conductor, mirando en la misma dirección—y encontró una luz que parpadeaba en medio de la oscuridad

“Hay niebla en el camino, pero… ¡esa es la luz de un cristal lámpara!”

“¿Salimos… de la niebla…?”

“Incluso si lo hicimos, aun estamos en el camino de noche, así que ninguna luz es natural. ¡Probablemente es alguien que fue atrapado en la niebla, justo como nosotros…!”

Como para apoyar la deducción de Otto, la otra parte parecía haberlos notado también. Aproximadamente medio minuto después, un carruaje de dragones, y el hombre que lo conducía, emergieron de la niebla.

“¡F-finalmente alguien…! ¡¿Hey, esto es solo niebla, verdad?! ¡¿No me digas que es la Ballena Blanca?!”

El joven hombre estaba echando espuma en las comisuras de sus labios mientras gritaba desesperadamente, cayendo en un estado de terror. Cuando vio a Subaru y Otto en la niebla de la noche, debió aferrarse a la esperanza de que fueran salvadores de algún tipo. Tensamente, trató de negar lo obvio, pero Otto negó con la cabeza.

“Me temo que lo es. Ya nos hemos encontrado con la ballena nosotros mismos. Afortunadamente, ya deberíamos habérnoslo sacado de encima, pero hasta que uno abandone la niebla, nunca se sabe dónde aparecerá.”

“¡¿D-de verdad…?! Ahh, esto es terrible. ¿Porque, porque esto me pasa a mi…?

Después de mirar de reojo al hombre que se aferraba a su cabeza, lamentándose de su suerte, Subaru miró a Otto, que estaba sentado a su lado— su manera de decir afortunadamente sonaba como si Otto ya hubiera dejado de sentirse culpable por haber dejado atrás a Rem

“Otto, ten cuidado con lo que dices.”

“¿Que pasa, Señor Natsuki?”

“Te estoy diciendo que digas las cosas a la ligera. ¿‘Afortunadamente’…? No es divertido. ¿Qué crees que Rem tuvo que pasar cuando ella…?”

En lo que respecta a dejar Rem, Subaru y Otto estaban en el mismo lugar. A pesar de eso, Subaru se enojó cuando pensó en Rem, un esfuerzo para calmar sus propios sentimientos de culpa.

Subaru entendió. Él había entendido todo el tiempo. La idea de que Rem, que se quedó atrás, se enfrentaría a la Ballena Blanca, daría su todo, y sobreviviría—no era más que una fantasía, ni siquiera una ilusión.

Ahí, en la niebla de su tercera vez en el bucle, Rem había muerto—de nuevo—para salvarlo…

“¿Rem? ¿Quien es ella?

Sus pensamientos sobre la trágica resolución de Rem fueron socavados con una sorprendente facilidad.

“—¿Huh?”

“Er, quiero decir, ¿quién es esta Rem? No había nadie con ese nombre entre los comerciantes ambulantes que se dispersaron… ¿De quién estás hablando?

Otto incline su cabeza, sin entender lo que Subaru quiso decir.

Para Subaru, ese tratamiento casual hacia la existencia de Rem era como pisotear lodo en todo su espíritu noble.

—Golpeó su puño en el lado de la cara de Otto con toda su fuerza.

Al instante, las riendas comunicaron el caos sobre el vehículo al dragón terrestre, lo que provocó que el carruaje del dragón girara violentamente hacia la derecha. Habiendo perdido el equilibrio, Subaru se estrelló hacia atrás en el asiento del conductor cuando el hombre que acababa de golpear golpeó el asiento de su lado.

“¡¿Por-porque hiciste eso?!”

“¡No jodas!”

Inconcebible, decían los ojos abiertos de Otto en respuesta al acto de violencia de Subaru, pero las palabras y acciones de Otto eran igual de inconcebibles para Subaru.

“¡¿Qué demonios estas diciendo…?! ¿Preguntando quien es Rem? ¡Ella es la chica que se quedó atrás para que podamos escapar! ¡No jodas! ¡¿Tienes deseos de morir…?!”

“Te estoy diciendo, ¡¡No entiendo lo que estas diciendo!! ¡¿Estas diciendo cosas raras de la nada… acaso ver a la Ballena Blanca te volvió loco?!”

Incluso frente a la acusación de Subaru, Otto proclamo su inocencia.

El campo de visión de Subaru estaba teñido de rojo por emociones feroces e irreprimibles. El paso de cada segundo se sentía agonizantemente lento cuando la sed de sangre que brotaba a través de él le ordenaba romper el delgado cuello del hombre que tenía delante. Y justo cuando sus manos se estiraban para exprimir la vida del ingrato—

El hombre en el carruaje dragón a su lado, en shock al ver la enojada pelea a punto de escalar al asesinato, gritó para intentar detenerlos.




“¡¿Que hacen ustedes dos?! ¡No es momento de discutir! Tenemos que escapar de la nie—”

Pero su voz no alcanzo a los dos y se perdió en el calor del momento.

Fue la acción siguiente del hombre que termino con su fea disputa.

“Salir de la niebla y escapar de la Ballena Blanca es primero, ¿no es ver—?”

El hombre continuaba con su lógica realista y sincera. Detrás de él, el carruaje de dragones fue absorbido por la boca gigante de la Ballena Blanca, desapareciendo del campo de visión de Subaru y Otto en el lapso de un segundo.

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