Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 2: La Gula de un Cerdo

Parte 3

 

 

—¡¿… Subaru?!

Cuando vio a Subaru echado contra la puerta de la mansión, el rostro de Rem palideció mientras ella corría.




Cuando Rem lo tocó, Subaru estaba como muñeca de trapo. Revisó el estado de sus heridas mientras recitaba un hechizo de sanación. Una luz blanquecina envolvió el rostro de Subaru.

—¿Qué pasó allá arriba?

—Ahh, eso. Parece que el humor de la princesa se amorgó. Le dije que tuviera cuidado, pero… Bueno, tus posibilidades son casi las mismas que las que tienes tratando de adivinar a la perfección el humor de un gato.

La respuesta de Al fue algo torpe, pero su declaración no portaba ni una pizca de culpa o arrepentimiento. Rem, horrorizada por su comportamiento, estuvo a punto de levantar la voz en protesta.

—… No… necesitas decir nada.




—…¡! Subaru, ¿puedes pensar con claridad?

A la par con la sanación de su conmoción cerebral, su mente borrosa comenzó a aclararse. El rostro de Rem se iluminó con el sonido de la voz de Subaru, pero ella cerró sus ojos, enfocándose en el tratamiento.

—Es verdad que no puedo dejarte fuera de mi vista, Subaru. No te fuiste ni una hora, y, aun así, regresaste con unas heridas tan graves.

—Oye, no es como si tratara de salir lastima…

Ahora que su circulación había regresado a la normalidad, la sangre fluyó libremente por su nariz una vez más. Rem contuvo inmediatamente la hemorragia con la mano con que lo había estado sujetando, sacando un pañuelo de su costado y colocándoselo contra la cara.

—Sostén esto en tu nariz, por favor. El sangrado parará solo. Yo seguiré con el tratamiento.

—…á …ien.

Subaru apretó su nariz como Rem había indicado, mientras recibía un tratamiento gradual a través del maná. Mientras tanto, Al observaba, asintiendo como si dijera: Parece que vas a estar bien.

—De nada sirve que me quede aquí viendo, así que mejor volveré adentro. No sé de qué estaban hablando, pero, por como se ve, las cosas no salieron bien. Si se tardan mucho para irse, la princesa me pedirá en serio que te parta en dos pedazos, bro.

—¡¿Partir a Subaru en dos…?!

—¡Oiga, no ponga esa cara tan aterradora, señorita! ¡Estoy diciendo que lo hará! Entonces, mejor salgan de aquí antes de que me dé alguna orden. No es como si me quisiera hacer algo así.

Luego de la dramática respuesta hacia la reacción exagerada de Rem, los hombros de Al cayeron mientras este negaba con la cabeza.

—Bueno, cuídate, bro. Y, señorita… Ah, es cierto, eres Ram. Cuida bien de mi hermano.

—… Ram es el nombre de mi hermana mayor. Mi nombre es Rem, maestro Al.

Cuando Al otorgó sus frívolas palabras de despedida y se dio la vuelta, Rem se presentó formalmente. En ese instante, los pies de Al se detuvieron.

—¿… Rem?

El hombre de un brazo se detuvo antes de levantar la mirada, luego se giró lentamente.

—No bromees. Eres Ram, ¿verdad?

—Yo soy Rem… Perdone mi rudeza, pero ¿dónde conoció a Onee-sama, maestro Al?

Al posar esa pregunta, Rem explicó por qué la había confundido con su hermana mayor casi idéntica. Sin embargo, Al no respondió. Él levantó su único brazo y tocó el yelmo, golpeando el metal enérgicamente con su dedo.

—¿Qué demonios pasa aquí…?

Al sonó nervioso y, aparentemente, era incapaz de procesar la información. La rapidez en incremento del golpeteo era la prueba mayor.




—¿Entonces tú eres Rem… y tú hermana es Ram?

—Sí, eso es correcto.

—Esta podría ser una pregunta extraña, pero… ¿tu hermana está viva?

—¿… ? No entiendo el significado de su pregunta. Onee-sama está viva, como debe ser.

En el instante en el que Rem dio esa respuesta, Subaru, quien había estado escuchando la conversación en silencio, sintió toda su piel erizar.

—… Esto no da risa.

Una voz baja y fría acompañada de un eco serio alcanzó sus oídos.

Al estaba inclinado hacia adelante, con la mano sobre la celada su yelmo, murmurando como si las palabras desbordaran su garganta.

Fue solo entonces cuando Subaru entendió que Al era el causante de los terribles escalofríos que estaba sintiendo.

Se activó una alarma instintiva, diciéndole que no podía quedarse ahí. Rem, sintiendo lo mismo, tiró gentilmente de Subaru para acercarlo. Ella suspendió el tratamiento y, aún agachada, hizo una pregunta con una voz audiblemente precavida.

—Subaru. ¿Puedes levantarte si te presto mi hombro?

Ante esas palabras, Subaru inclinó su cabeza asintiendo, haciendo cuanto podía para ajustar sus movimientos con los de Rem.

—Oigan, relájense. No voy a hacer nada.

Con un movimiento de su cabeza, Al disipó su horrible aura y actuó como si ellos se estuvieran preocupando por nada.

Los hombros de Subaru se relajaron subconscientemente al haberse disipado la tensión en el aire. Incluso la expresión neutral de Rem se suavizó ya que ella, también, tuvo una sensación de alivio.

—Perdón por decir esto cuando la mala atmósfera se acaba de aligerar, pero será mejor que se vayan. Parece que yo mismo no estoy de muy buen humor.

—… Entendido. Por favor, dele nuestro agradecimiento por su tiempo.

—Dalo por hecho. Cuídense.

Concluyendo las formalidades sociales con Al, Rem le prestó su hombro a Subaru. Se marcharon juntos, el pequeño cuerpo de ella cargó con el peso mientras dejaban la Mansión Bariel en la lejanía.

Bajaron la colina, dejando a la mansión cada vez más distante, y durante todo el rato Al siguió viendo sus espaldas.

—Tienen que estar bromeando. Entonces eso era… Me va a hacer vomitar.




***

 

 




Ahora que las negociaciones con Priscilla Bariel habían fallado, todos los caminos estaban cerrados de verdad.

—Mi prioridad principal era conseguir algunos músculos, pero supongo que ni siquiera puedo hacer eso, ¿eh?

Abatido por la desesperación e impotencia, Subaru sostenía su nariz mientras decía esas palabras.

Priscilla lo había aplastado en la mañana del día crucial, y el atardecer se acercaba. Solo quedaba una mitad de día hasta la hora que Subaru había establecido para dejar la capital… Si querían ganar en tiempo, incluso tenía menos margen de error. Más a pesar de eso, no podía alardear de haber caminado hacia adelante y hacia atrás… todos sus pasos fueron hacia atrás.

—Dejando eso de lado, la arrogancia de esa mujer de mierda… ¡Se olvidó de la vez que la ayudé…!

Subaru se refería a cuando ayudó a Priscilla a escapar de los rufianes que la tenían rodeada cuando se encontraron la primera vez. Las comisuras de sus labios se curvaron, y su lengua se retorció con disgusto.

La verdad era que, ella se había comportado sin el mínimo rastro de gratitud aquella vez, pero incluso él no esperaba que fuera tan descorazonada con alguien que buscaba ayuda con desespero.

Y luego estaba Al, tan desinteresado que no dijo palabra alguna sobre el acto violento de su maestra. Podrían ser del mismo mundo, pero este hombre le resultaba inútil.

—Malditos sean ese montón de bastardos. No saben nada. No lo entienden… ¡Ni siquiera protegen a alguien, pero no dejan de meterse en mi camino…!

Subaru rechinó sus molares con irritación. Un corte que tenía en la orilla de su labio inundó a su lengua con sangre, pero el sabor de la sangre no apareció… únicamente el de la rabia y la humillación.

—…Piensa, piensa, Esta no es hora de distraerse con esos idiotas.

Tenía mucha información por procesar.

Habiéndose separado de Rem en un acto final de resistencia, Subaru se dirigía hacia su punto de encuentro. Sus pies lo llevaron por la calle, saliendo del distrito de los nobles y hacia el estrato central de la capital, el distrito comercial. Desde ahí, surcó las olas de gente, navegando directo hacia su destino.

—¡Guau! ¡Oiga, señor! ¡Se ve muy herido! ¿Se encuentra bien?

—¿Eh?

Subaru, sorprendido por la voz abrupta, volvió su mirada hacia abajo, buscando su fuente. La persona que lo llamó era de corta estatura, ni siquiera alcanzaba la cadera de Subaru. Era una niña de tipo bestia humanoide con pelaje naranja, ojos grandes y redondos, y un rostro adorable y contento, quien aparentemente se estaba estirando para darle un vistazo más de cerca.

—Está sangrando, ¿verdad? A veces me corto la boca cuando estoy comiendo, ¡por eso lo sé! ¡Seguro duele mucho! Parece estar a punto de llorar.

—No estoy sangrando por una razón infantil como esa… Er, estoy ocupado, adiós.

—¿No quiere que lo sane? Snif snif, snif snif. Además, el olor no solo es de su boca, señor. También está sangrando de la nariz, ¿sabe?

La herida que le había infligido Priscilla ya debía haber sanado, pero, aparentemente, el sentido del olfato de la chica aun podía detectarlo. El recuerdo desagradable resurgió mientras Subaru trataba de sacarse de encima a la niña. Pero antes de que pudiera hacerlo, otra chica la encontró primero.

—Oye, Mimi. No andes causándole problemas a la gente. Sabes que no debes hacer travesuras.

Ante el sonido de la suave voz, Mimi se volvió hacia atrás, saludando enérgicamente con sus cortos brazos. La persona que la encontró se acercó, con una sonrisa producto de su entusiasmo.

—…!

—Lamento mucho que mi muchachita le haya causado proble… ¿Mmmn?

La respiración de Subaru se detuvo. Ella notó al instante su expresión, lo que la hizo detenerse a mitad de su disculpa.

La sorpresa momentánea se esfumó. En su lugar, en los ojos de esta cayó una mirada que parecía lista para recibir de brazos abiertos un evento inesperado.

—Tú eres… Es cierto, ese Subaru. El caballero de Emilia, Subaru Natsuki. … Entonces sigues en la capital, ¿eh? Vaya sorpresa inesperada.

Era una chica pequeña con cabello suave y púrpura claro. Sus ojos azules claro y tranquilos denotaban que tenía buena voluntad para con los otros… pero Subaru sabía que, en lo profundo, esta chica era avariciosa. Incluso si estaba viéndola en un lugar distinto, no había forma de que él pudiera confundir su aura.

—Anastasia Hoshin…

—Mm, ya veo, sí me recordaste. Me preocupaba que no hubiera causado mucha impresión en ese lugar, así que estoy un tanto aliviada… Si aún me reconoces después de todo lo que te pasó, todos los demás también deberían poder.

Anastasia sonreía mientras hablaba con el dialecto de Kans… un dialecto de Kararagi desconocido a los oídos del chico.

Subaru, impresionado por haberse topado con Anastasia, escaneó el área. Si Anastasia estaba allí, aquel hombre debería estar por algún lado…




—Relájate. Julius está en otro asunto. No viene…

—…Ya veo.

Subaru dejó que su incomodidad se plasmara en su respuesta cuando se dio cuenta de que la razón de su inquietud era clara como la luz. Anastasia, llevando una mano a su boca con regocijo, parecía tener la impresión de que, tanto la maestra como el sirviente, no eran del agrado del muchacho.

Subaru no podía hacerse a la idea de que este encuentro inesperado fuera una oportunidad de oro. En primer lugar, estaba Julius. Dado el antagonismo entre ellos en la plaza de marcha, Subaru asumió que unir fuerzas con el grupo de Anastasia era totalmente imposible.

—Bueno, pareces sanado casi por completo. Estaba un poquitito preocupada.

—… Gracias. Tú también pareces estar muy bien.

—Me las estoy arreglando a duras penas, supongo.

—¡Sí! ¡A duras penas!

La respuesta de estilo occidental para el sarcasmo de Subaru hizo que la gatita riera con gozo. Aparentemente, se llamaba Mimi, y estaba acompañando a Anastasia.

—¿Uno de los grandes actores de la selección debería andar vagando sin escolta en estos días?

—Estoy viajando en incognito, después de todo. ¿No está funcionando?

Anastasia dio un vistazo alrededor antes de mostrar el atuendo que había creado con las vestimentas de las chicas locales en mente. Su ropa ciertamente encajaba, pero su característica bufanda de zorro y su enorme bolso no cooperaban para hacer convincente su disfraz. Aparentemente, Anastasia pudo notarlo por el aspecto incrédulo de Subaru y comenzó a reír.

—Bueno. ¿cómo ocultar un encanto como el mío? Además, si algo sucede, tengo a mi muy confiable y trabajadora capitán suplente, ¡así que no hay nada de qué preocuparse!

—¿Confiable… capitán suplente…?

Anastasia sacó su pecho casi plano mientras hablaba con orgullo, pero cuando él vio que se refería a Mimi, Subaru adoptó una expresión dudosa. Mimi, que estaba bobeando en los distintos aparadores, no parecía jugar su papel, para nada.

—Veo que no me crees, pero es verdad. Es la segunda al mando en mi armada privada. Creo que aguantaría mucho mejor contra Julius de lo que tú podrías.

—…

—Ahh, ¿te hice enojar? Perdón, perdón, mis disculpas. Es que parecías una persona divertida de molestar. Y, pues, ups…

Ups mi trasero. Subaru frunció sus labios, dejando claro su descontento.

—Si esta charla no va en serio, ¿te importaría dejarme pasar? A diferencia de ti, yo sí tengo cosas qué hacer.

—Bueno, no eres divertido. ¿Cosas qué hacer como cuáles?

—Tengo que reunirme con la chica que viaja conmigo. Después de eso, ir a buscar un carruaje de dragón y dejar la capital. Cosas como esas.

Se suponía que se reuniera con Rem en uno de los restaurantes adjuntos a la calle principal de la capital real. Ya fuera que sus intentos patéticos tuvieran éxito o acabaran en fracaso, los dos habían planeado ir a buscar el carro de dragón que necesitaban para salir de la capital en las próximas horas.

—Mmmm. Conseguir un carruaje dragón. Eso dices, ¿pero sí puedes? Ahora mismo, cuesta mucho trabajo encontrar uno aquí en la capital. Escuché que últimamente ha sido un desastre tras otro.

—¿Que es difícil conseguir un carruaje de dragón? Eso no debería ser un…

Subaru tenía la intención de decir un problema, pero la palabra se negó a salir de su garganta.

En los bucles previos, había dado por hecho que conseguiría el carruaje para su regreso a los dominios de Mathers, pero el vehículo de la primera ocasión era un préstamo de Crusch. Considerando que las circunstancias habían sido similares durante la segunda vez, había asumido que Crusch le prestaría uno también esta vez.




—Parece que alguien está comprando todos los carros de que hay en la capital, o algo así. Así que, si quieres rentar uno en este momento, va a requerir muchos preparativos.

—… ¿En serio?

Anastasia suprimió su risa mientras Subaru solo pudo murmurar con desconcierto.

Ella no tenía razón para mentir. Eso sería un obstáculo para siquiera salir de la capital. Subaru se agarró la cabeza, siendo casi incapaz de creer las dificultades que lo asolaban.

—¡Señorita, no debería jugar con las personas!

Mimi tiró de la manga de Anastasia tras ver a Subaru rendido.

—¿Con carruajes de dragón se refieren a las cosas de las lagartijas? Simplemente puede prestarle uno, ¿no, señorita?

—¡Espera, ¿tienes un carruaje dragón que me puedas prestar?!

—Soy presidenta de una compañía, así que un carruaje dragón o dos no son gran cosa, ¿no crees? Pero parece que no te complace mucho hablar conmigo, Natsuki…

—Agh… Perdón por… como me comporté antes…

Cuando ella señaló el cómo Subaru había tratado de cortar su conversación, él respondió con una expresión incómoda. Anastasia llevó una mano a su boca y rio cuando lo miró.

—Está bien, está bien. Te perdono. A cambio, ¿te quedarías conmigo para hablar otro rato? Es muy importante mantener buenas relaciones con los otros. ¿Qué te parece en la tienda donde vas a encontrarte con la chica?

Subaru no pudo sacarse las palabras para negarse a la sonrisa de la adorable chica mercader.

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