Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 2: La Gula de un Cerdo

Parte 1

 

 

—…Puede que no lo parezca, pero sorprendentemente, soy una ávida lectora.

La chica que habló estaba sentada en una silla extravagante, descansando un codo sobre ella. Estaba pasando las hojas de un libro de exquisita encuadernación con su otro brazo, ya habiendo digerido la primera mitad, y la escena la hacía parecer diferente de la chica que recordaba Subaru.




Vestía con un camisón rojo de manga larga parecido a un negligé y con una capa del mismo color abrazada sobre sus hombros. Su cuerpo voluptuoso era fácil de ver con ese atuendo, pero la chica no se mostraba preocupada por la presencia de un hombre.

La chica actuaba tan natural, completamente inmersa en su libro, que sería fácil olvidar que estaba recibiendo a un invitado.

—…

Subaru se sintió inintencionalmente acorralado por la solemnidad de sus gestos. Su agraciado dedo blanco trazaba los caracteres mientras sus ojos pasaban sobre ellos. El joven sentía como si pudiera verla todo el día. Quizá era porque el lado desconocido de la chica ante él, le había encantado.

—…




Mientras Subaru pisaba el suelo alfombrado con sus deportivas, se sentía inseguro sobre qué hacer ahora que había sido ignorado. Se preguntaba si tenía permitido entrar, pero la señora de la mansión no le estaba poniendo atención. Cuando intentó empezar una conversación a la fuerza, ella lo rechazó desde la primera palabra.

Seguramente no estaría diciéndole que esperara hasta que terminara su libro…

—Eso es excesivo, no importa como lo veas…

Aunque tratara de negar su incomodidad, verla pasar las hojas sin apuros lo hacía una tarea difícil. La verdad era que Subaru sabía que la personalidad de la chica no era incompatible con tales niveles de irracionalidad.

Su cabello era naranja, su color te recordaba al sol; sus ojos eran carmesí, como un fuego que consumiría todo lo que tocara. Tenía una piel de blanco brillante y una figura notablemente femenina. El fuerte perfume que envolvía su aire era como veneno. Difícilmente la palabra belleza bastaría para capturar la escena en que ella examinaba su libro en silencio.

¿Cuánto debió haberla favorecido el cielo para que fuera amada por todos?

…Su nombre era Priscilla Bariel.

Ella era una de las candidatas para la selección real, así como el próximo prospecto de colaboración con el que Subaru pidió una audiencia.

***

 

 

Los hombros de Subaru se desplomaron cuando se enteró de que Reinhard no se encontraba en la capital… un hecho que comprobó luego de salir del complejo de Crusch y mientras Rem estaba rentando una posada. Reinhard era el último en el que Subaru tenía la esperanza de confiar.

Una pareja de ancianos estaba habitando la villa en la capital bajo órdenes de la familia Astrea y habían sido encargados con su cuidado. Cuando Subaru llegó sin previo aviso, los dos le dieron la bienvenida y se ofrecieron a escuchar su petición, pero…

—El joven maestro regresó a la casa principal con su señora, lady Felt, y su familia hace unos dos días. Podemos ofrecerle contacto con él por nuestro lado, pero…

Justo como mencionó durante su visita a la residencia Crusch, Reinhard se había ido. A pesar de que recordaba lo que había dicho Reinhard, Subaru todavía se aferraba a un pequeño hilo de esperanza, pero sus plegarias no tuvieron respuesta.

Incluso si pudiera alcanzar a Reinhard de alguna forma, la distancia desde la capital real hacia la casa principal de la familia Astrea, y desde allí, la distancia hasta las tierras de Mathers, era fatal. Las posibilidades de que él se uniera a sus fuerzas eran desesperantemente bajas.

Subaru se despidió de la pareja de ancianos. Luego, una vez fuera de los escenarios de la mansión, se agarró la cabeza, desesperado.

—¡Roswaal y Reinhard en serio son inútiles, y justo cuando los necesito tanto…!

Esta vez, todo estaba saliendo mal. Los prospectos para colaboradores caían uno tras otro, dejando a Subaru en el verdadero filo del abismo.

Si tan solo el punto de retorno de su Regreso por la Muerte lo llevara a la noche cuando se separó de Reinhard…

—Si no se puede, no se puede… Piensa, piensa, piensa, piensa. No tengo fuerza, no tengo números, tiempo… nada. Torturarme el cerebro es lo único que puedo hacer.

Dando vuelta a los engranajes de su cabeza con desespero, Subaru luchaba con todo para encontrar el siguiente plan de victoria.

Ahora que había tachado a Crusch y Reinhard de la lista, a Subaru apenas y le quedaban en la mano unas cuantas cartas para escoger. Considerando las circunstancias, suplicar a los caballeros del reino, sin duda tendría el mismo resultado que sus negociaciones con Crusch. Además, lo único que Subaru sentía hacia ellos era desconfianza.

…Por lo menos, ahora que Crusch, alguien con quien pensaba tenía una buena relación, lo había abandonado, se desencadenó una tormenta de paranoia dentro de Subaru.

Sin notar siquiera cómo el suceso estaba reduciendo sus ya limitadas opciones, Subaru solo pudo pensar en otras dos personas. Sin embargo, una significaría bajar la cabeza hacia el “Caballero Más Fino,” alguien a quien odiaba más que a los caballeros en general, por ello era impensable.

Eso dejaba a Subaru con solo una candidata.

Finalmente llegó Rem. Viendo a Subaru sumido en pensamiento, ella lo llamó.

—Subaru, ¿qué deberíamos hacer ahora? Yo…

—Está bien. Déjamelo a mí. No tienes que hacer nada. No hagas… nada. Solo quédate a mi lado. Con eso basta.

Luego de esa interrupción, Rem mostró una débil sonrisa para Subaru mientras este seguía pensando para sí.

…Definitivamente debo evitar que Rem cargue con todo el golpe.

Subaru sabía que, si se trataba de salvarlo, Rem no dudaría en lanzarse al peligro y sacrificar su vida. Él tenía que protegerla sin importar qué.

Subaru tenía certeza de que era emocionalmente dependiente de él, y era su deber el salvarla.




Sin importar lo que pudiera pasara, tenía que evitar el perderla.

No había otra opción. Su no pudiera proteger a Rem, salvar a Emilia y los aldeanos perdería todo significado. Hasta sumirse en su odio por Petelgeuse sería…

—Espera, eso es…

Subaru tocó su sien mientras un pensamiento excedente en violencia le llegó a la mente de repente.

En ese mismo instante, casi pareciera que eliminar a Petelgeuse era una prioridad mayor que Salvar a Emilia y los otros. ¿No era eso exactamente lo que Crusch había señalado antes…?

—Todo está bien. Todo está en orden. Yo… lo arreglaré. Voy a hacerlo… Yo… tengo que hacerlo.

Subaru volvió a confirmar, aparentemente hablando para su propio beneficio. Repasó esas palabras y fingió no haberse dado cuenta de nada, como si estuviera poniendo una tapa en un barril sin fondo.

Esta era la única manera en que Subaru Natsuki podía mantener su propia cordura.

***

 




 

La mañana siguiente, con la salida del sol, los dos regresaron al distrito de la nobleza para seguir la pista del hilo fino que sostenía las esperanzas que restaban en Subaru.

El distrito de la nobleza, que se situaba en la parte superior de la capital real, estaba delimitado por construcciones apantallantes. La fachada vistosa de la imponente mansión a la que llegaron Rem y Subaru no traicionó a sus expectativas.

No, era más apropiado decir que era más vistosa y extravagante de lo que habían imaginado.

—No es necesario preguntar de quién es. No se me ocurre nadie que pudiera ver difícil adivinar quién es la dueña de este lugar…

Subaru estaba atónito. La imagen de la mansión lujosa no era una que fuera a olvidar pronto, tampoco con el pasar del tiempo. El tejado estaba pintado con oro que reflejaba la luz del sol por la mañana en todas direcciones, mientras que se habían grabado algunas imágenes elaboradas en los muros. Por lo que podía ver, incluso había bajorrelieves adornando las ventanas, y sobre el patio había algunas estatuas que uno solo podría llamar arte de vanguardia.

La casa era un extremo reflejo de los gustos de un gran derrochador. Subaru no pudo contener su sonrisa seca cuando consideró lo agresivo que era el espectáculo para imponer la voluntad de su dueño.

Mientras Subaru estaba anclado al lugar frente las puertas, Rem yacía a su lado con una excepcional expresión atónita en su rostro. Si la idea era dejar boquiabiertos a los visitantes con el aspecto externo del edificio, había cumplido su meta unas diez veces más.

—No irás a decirme que este es el estilo del propietario anterior, ¿verdad? Siento lástima por él.

—Ahhhh, pues en realidad estos son los gustos de la princesa puestos en acción. Fue una remodelación extrema, ¿sabes? Simpatizo con la gente que trabajó por toda la noche, pero ella los bofeteo con sacos de monedas de oro, así que no se pueden quejar.

—Oye, eso es completamente diferente de golpear a la gente con fajos de billetes. Pegarle a la gente con bolsas de oro definitivamente cuenta como violencia.

El hombre parado al otro lado de la puerta se rio con la broma de Subaru. El hombre metió sus dedos gruesos por entre su yelmo negro y su cuello para rascarse.

Debajo de su yelmo negro azabache, el portero vestía de manera vulgar, como si de un bandido se tratase. Aunque su aspecto era raro en general, lo que más resaltaba tenía que ser el hecho de que faltaba su brazo izquierdo del hombro para abajo.

Este hombre casual con un solo brazo, cuyo rostro estaba oculto y se llamaba Al, servía como guardia de la mujer que Subaru había venido a ver. Llamándose a sí mismo un mercenario, él era similar a Subaru, alguien invocado del mismo mundo. Esa era la base para la extraña cercanía entre ellos, así como la razón tras la amabilidad de Al durante su visita matinal.

—Entonces, ¿qué haces aquí a esta hora? Como puedes ver, la presión de mi sangre es baja, en serio no soy una persona matutina. Si vienes a invitarme para salir por un café o algo así, puede que no esté listo por completo.

—No se trata de nada tan tranquilo como una comida familiar. Hoy vine para hablar con tu princesa…

—¿La princesa…?

Al ser incapaz de ver la expresión detrás del casco, no tenía idea de qué tipo de mirada le estaría dirigiendo Al en ese momento. Le siguió una incómoda pausa mientras el hombre de un brazo parecía rumiar la información.

—Bueno, ya tenía que recargar mis reservas de energía de sirvientas, así que supongo que puedo tomar un mensaje.

—Eso tuvo menos sentido de lo que esperaba. Además, no es como si no tuvieran ninguna sirvienta en esta mansión, ¿verdad?

—Oye, oye, no entiendes a la princesa. ¿Crees que podemos tener sirvientas danzando por aquí cuando la princesa piensa que es la más linda de todo el mundo? Lo único que podemos tener en la mansión es un lindo mayordomo.

—Yo me lo busqué por preguntar… Podría restarle al significado, pero bueno, ¿puedes pasarle un mensaje para comenzar?

—Por supuesto —respondió Al con voz casual, regresando tranquilamente al interior de la mansión.

Rem, parada por un lado y solo un paso detrás de él, guardo silencio mientras su expresión neutral se apretaba. Pero él pudo sentir el temor que ella no pudo ocultar a través de sus dedos que le sujetaban la manga ligeramente. Subaru quiso desaparecer sus temores, pero esto no fue posible cuando él albergaba los mismos.

—Bueno, es ridículamente temprano… En el caso de esa chica, esperaría que dijera algo como: ‘Estás interfiriendo con mis preciosas horas de sue…’

—¡Oye, puedes entrar a verla!

Al asomó la cabeza por la entrada de la mansión, interrumpiendo la mofa de Subaru.

Por un momento, Subaru fue tomado por sorpresa ante la inesperada velocidad de la respuesta.

—Aun así, ¿no es una hora de locos?




—De seguro no te lo esperabas, pero la princesa es una persona muy mañanera. El contrapeso es que va a la cama muy temprano por la noche. Como sea, entren.

Al se rio de las dudas de Subaru y los invitó a pasar dentro con un comportamiento descuidado. Mientras lo seguían por detrás, ponto se volvió claro que el interior de la construcción era igual de intenso que el exterior.

Incluso un ojo sin entrenar podría distinguirlo. En el corredor se exhibían adornos caros y piezas de arte, casi al punto de impedir el movimiento. La aparente necesidad compulsiva de adornar con oro hasta las lámparas y los marcos se sentía como una forma de locura.

—Supongo que es un poco deslumbrante al principio, pero te acostumbras. No es tan malo cuando es temprano como ahora, pero los pasillos en serio que asustan por la noche.

—No soy un niño pequeño, así que no tienes que decirme que los pasillos dan miedo por la noche. ¿Qué clase de adulto eres tú?

—Los ojos de las estatuas brillan.

—Tu maestra tiene un desastre en la cabeza.

Cuando Subaru examinó más de cerca las estatuas que delimitaban el pasillo, se dio cuenta de que tenían incrustadas en las cuencas de sus ojos algo como piedras preciosas. Probablemente brillarían en la oscuridad. Tanto el comprador como el diseñador tenían un tornillo flojo.

Rem los seguía por detrás y él podía oír sonidos viniendo de su nariz cada cierto tiempo. Rem tenía un sentido del olfato agudo, y aparentemente había encontrado algún tipo de olor desagradable, mientras caminaban ella miraba hacia la nuca del yelmo de acero.

La caminata del trio disparejo pronto llegó a su final.

—La princesa está en la última habitación de allá. Todo ese piso es una habitación muy adornada.

—Suena a algo así como una suite de hotel. ¿Podemos entrar?

—Bueno, puedes, hermano.

La respuesta de Al contenía una clara implicación cuando este se acercó a las escaleras e indicó al piso de arriba con su pulgar. Ante el inquietante trasfondo en sus palabras, Subaru le dirigió una mirada precavida.

—Oye, no lo digo por ser grosero. La princesa dijo que solo se reuniría contigo. La muchacha será escoltada a la sala de huéspedes.

—¿Crees que te la entregaré así nada más cuando hace poco hablabas de recargar tu energía de sirvienta…?




—Me atrapaste con eso, pero no te preocupes, yo estaré esperando justo frente a la habitación de la princesa. Es una pena, pero le dejaré la escolta de la muchacha a mi superior, Schult.

Al haber anticipado las preocupaciones de Subaru, la voz de Al sugería que apenas y contenía la risa a la hora que chascó sus dedos. Inmediatamente apareció un muchacho con cabello rosa rizado y ojos rojos. Las únicas palabras en las que pudo pensar Subaru para capturar la esencia del joven fueron: lindo chico. Su pequeño cuerpo estaba vestido con atuendo de mayordomo mientras su rostro mostraba una seriedad y ferviente devoción a sus deberes, pero de alguna manera, daba la impresión de ser un pervertido.

—Cuida bien de nuestra invitada, ya.




—Sí, déjemelo a mí.

Cuando Al le dio una palmada al joven en el hombro, el lindo mayordomo ofreció una respuesta formal y procedió con la escolta de Rem. Al instante, ella miró hacia Subaru aparentemente confundida.

—Perdón. Espérame hasta que acabemos de hablar. Toda la gente peligrosa de esta mansión, incluido el tipo del casco, van a estar en el último piso, así que solo relájate y espera.

—Eso es cruel, hermano, me haces parecer alguien sospechoso. Aunque los intrusos lo dicen muy a menudo.

Subaru ignoró la respuesta irritada de Al y acarició la cabeza de Rem para calmarla. Rem casi cerró sus ojos como por reflejo, agachando su cabeza mientras se resignaba a lo inevitable.

Posteriormente, se acercó a él gentilmente y le susurró unas palabras adicionales de precaución.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 6 Capítulo 2 Parte 1 Novela Ligera

 

—Entendido… por favor ten especial cuidado con esa persona.

Los ojos de Rem miraron a Al por solo un momento. Aparentemente, realmente había encendido sus alarmas.

—Mm, lo tengo.

Aunque Subaru de verdad quería creer en su amigable compatriota, la forma en que Rem evaluaba su confiabilidad era más natural. Considerando el modo en que fueron las negociaciones en la residencia de Crusch, era mejor pensar en la gente de Priscilla también como oponentes.

Subaru asintió y sonrió. El lindo chico mayordomo se llevó a Rem, desapareciendo en un corredor.

—Fiu. No está mal, bro. Veo que es muy dulce contigo.

—Si vas a hacer eso, silba apropiadamente. No es que yo vaya a hacerlo contigo.

No era que el clima fuera tan frío como para evitar físicamente que alguien silbara. La mayor parte era porque Subaru tenía recuerdos amargos de cómo había fallado en su intento por aprender a silbar hace tiempo.




—Ah, no puedo. Los labios no están intactos. No puedo formar un silbido real.

—Y-Ya veo. Perdón por eso.

La respuesta fue más dura de lo que Subaru había esperado, así que abandonó la idea de insistir en el asunto.

—Bueno, es una pena dejar esperando a la joven dama de este modo, y la princesa se enoja da miedo cuando la haces sentarse demasiado. Mejor comienza a subir las escaleras, pronto.

—Breve y preciso. Es de mucha ayuda… A propósito, ¿cómo está hoy el humor de Priscilla?

Ya que estaba tratando con Priscilla, la disposición actual de esta afectaría el resultado de cualquier discusión en una medida bastante intimidante.

—Mmm, no creo que sea particularmente bueno o malo, por lo tanto, significa que realmente no puedes ir esperando algo. Los estados de ánimo de la princesa pueden cambiar antes, después o durante una conversación, y pueden ir hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda, hacia la derecha o saltar por el lugar. Sobre a lo que ella le gustaría hablar no está escrito en piedra. Tienes que ser bueno improvisando para arreglártelas.

—Entonces es un enfrentamiento sin preparaciones… Los peores para mí.

Subió las escaleras, atravesó por un salón de baile, y llegó a una puerta… una excesivamente ornamentada.

—Esta es la grandísima habitación privada de la princesa. Nunca me llama dentro, así que yo me quedo aquí mientras tu sigues.

Relajado como siempre, Al se sentó en las escaleras que llevaban hacia la puerta. Mientras lo hacía, sacó su espada bastarda curvada desde la vaina que llevaba en su cadera y la posó sobre su regazo.

—No está de muy mal humor, ¿verdad? No quiero que me hagan picadillo, y estoy cansado de tratar con ella cuando es irrazonable y tiene su temperamento.

—…Perdón, pero también a desahogado en mí muchas de sus demandas irrazonables.

Luego de que Al diera una respuesta sorda a su petición, Subaru tomó un respiro profundo y empujó la puerta para abrirla.

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