Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 7: Limpiar la Sangre

Parte 5

 

 

“G… B…”

Justo en ese momento el chamán goblin recobró la consciencia.




El sonido del río parecía tan fuerte. Su cabeza daba vueltas; era como si hubiera un zumbido en sus oídos. Le resultaba difícil respirar y su visión era borrosa. Jadeando y resoplando, logró usar su bastón para ponerse de pie.

Él no entendía por qué parte de su sangre se había convertido en agua, por qué su respiración ya no parecía oxigenar su cuerpo de manera correcta. Miró a su alrededor y vio a los otros goblins agrupados en el borde del techo, parloteando con entusiasmo.

“¡GOBOOGB…!”

Vaya grupo de imbéciles. No tenían ninguna intención de ayudar al que los guiaba, o al menos mostrarle la reverencia adecuada. El chamán goblin se enfureció, olvidando convenientemente que un momento antes, había estado usando a estas mismas criaturas como escudos.

Y además de eso, parecía que los aventureros habían escapado. Tontos inútiles.




“¡GORB! ¡¡GROBOOGOBOGR!!” exclamó el chamán, moviendo su bastón.

Varios goblins lo miraron. “¡¿GBBGROB?!”

El chamán no estaba molesto porque algunos hubieran respondido, estaba enfurecido porque otros no lo hicieron.

Era difícil encontrar buenos ayudantes.

Si pudiera poner sus manos sobre esa elfa, o esa chica humana, o tal vez la princesa del bosque, podría usarlas para reconstruir su horda. Al ser la criatura más importante, tomaría a las hembras más selectas y las haría engendrar a sus propias crías. ¿No tenía ese derecho acaso?

“¿GROROB…?”

Pero qué, pensó, era ese sonido de agua que estaba escuchando.




“¡¿¡¿¡¿GROROBOROGBORO?!?!?!”

Un segundo después, el cuerpo del chamán goblin fue lanzado al aire por el torrente de agua que salió desde las puertas abiertas del ascensor. Lanzado hacia el cielo por el repentino torrente, pasó los últimos segundos de su vida en total confusión. Se fue a la tumba sin saber que habían usado Túnel para perforar un agujero en el dique. Ni que la presión del agua había causado que el géiser se elevara desde el nivel más bajo hasta el más alto de la torre.

Debemos suponer que los goblins nunca habrían imaginado que el agua podía subir, al igual bajar.

Si los constructores de la fortaleza hubieran podido presenciar esta escena, se habrían regocijado ante el cruel destino de los Personajes No Oradores.

Fue precisamente la forma en que los goblins habían bloqueado el agua lo que hizo que se acumulara hasta que pudiera estallar.

El chamán fue lanzado hacia arriba por el agua, luego cayó y sus sesos se esparcieron por el suelo. E incluso aquel rastro, la última evidencia de que él había existido, fue inmediatamente borrada por la inundación.

Un merecido final.

***

 

 

Las gotas cayeron del géiser como si un chubasco repentino hubiera aparecido, el agua brillaba a la luz del sol. Unos cuantos goblins también cayeron, empujados hacia el borde de la torre, pero la caída fue más que suficiente para acabar con ellos.

«¿Estás… estás seguro de esto?», preguntó dudosamente la Arquera Elfa Superior, sacudiendo su cabeza y salpicando agua de su cabello empapado.

Goblin Slayer soltó un largo suspiro. “El túnel pronto se encogerá hasta cerrarse. No creo que el edificio se derrumbe «.

“No es lo que te pregunté,” dijo la Arquera Elfa superior, moviendo sus orejas en señal de molestia. «Me refería a toda el agua que quedara dentro».

«En lo que a mí respecta», dijo Goblin Slayer con calma, «todo lo que podemos hacer es pedirles a los elfos que vengan a solucionarlo más tarde».

La Arquera Elfa Superior gruñó y se quedó en silencio, provocando una carcajada del Chamán Enano. «¿Entonces habrá una boda cuando regresemos?» Estaba flotando suavemente por el aire, bebiendo su vino y disfrutando del amanecer. De hecho, era él quien retenía a los aventureros en este lugar. Si se desconcentraba por solo un segundo, todos caerían hacia la muerte.

La Arquera Elfa Superior lo miró con incredulidad, pero él la ignoró. “¿Planeas casarte tú también?”, preguntó.

«No hasta dentro de otro milenio».

«¿Crees que alguien va a querer una novia de tres mil años?»

«¡¿Qué me acabas de decir?!» Dijo la Arquera Elfa Superior gruñendo.

Puede que hayan estado flotando en el aire, pero el tono de su discusión era familiar, y el Sacerdote Lagarto giro sus ojos divirtiéndose. «En ese amanecer cuando me convierta en un naga, ¿podría darte la bienvenida como esposa de un naga?»

«No sé a qué te refieres». Las largas orejas de la Arquera Elfa Superior no se perdieron el comentario en broma del Sacerdote Lagarto. Ella sonreía como un gato que había descubierto un juguete nuevo. «¿Qué es esto… una confesión de amor? ¿De verdad?»

«Mmm. Supongo que no lo sabremos por lo menos hasta dentro de mil años».

La Sacerdotisa observó a los tres amigos bromear, sin prestar demasiada atención. La Arquera Elfa Superior le había soltado la mano, y nadie más la tomó. Solo estaba ella, flotando en el cielo, sujetando su gorra con una mano y su falda con la otra.

Ella soltó un suave pero audible suspiro, y el casco de Goblin Slayer se giró en su dirección. «¿Estás cansada?»

“¡Oh, uh, no!” Dijo ella rápidamente, agitando su mano. “Para nada…”

Pero entonces… Pero aun así…

La mano que ella estaba agitando cayo sin fuerzas. Sin estar muy segura de qué decir, dijo en voz baja lo primero que se le ocurrió. «… Bueno, tal vez un poco».

“Ya veo.”

Al fin y al cabo, ¿en verdad podría ella vivir con… la manera en que había usado Purificar?

No estuvo bien. No hay duda…

El propósito de Purificar era limpiar el agua. Estaba mal usarla para quitarle la vida a otro ser vivo, incluso un goblin.

A pesar de eso, la Madre Tierra había respondido a su plegaria porque era una súplica para salvar a otros seres vivos.

Por eso la diosa, en toda su compasión, le había otorgado su autorización para realizar lo que la Sacerdotisa había hecho.




Solo por esta vez.

Qué cosa hice.

Pero…

Aun así, recé, y ella me causó un milagro para mí.

¿Cómo iba a interpretar la Sacerdotisa eso, cómo entenderlo?

Un año antes, cuando ella intentaba su primera aventura, habían sido todo cosas que no entendía.

¿Y ahora? Ella solo entendía dos cosas.

Que ella era y seguiría siendo una aventurera.

Y que Goblin Slayer siempre mataba y mataría a todos los goblins…

Y yo…

¿Ella podría seguir creyendo en la Madre Tierra?

¿Merecía ella recibir milagros otorgados por la diosa?

Ella no lo sabía. No había forma de saberlo.

¿Había crecido y madurado en absoluto durante el último año? ¿Quizá sólo un poco…?

“Mira,” una orden llego en un murmullo.




“¿Huh…?” La Sacerdotisa rápidamente vio hacia arriba, tomada por sorpresa.

El sol brillaba cegadoramente; ella se encontró parpadeando y lagrimeando.

El luminoso cielo se extendía sobre un infinito color verde. Y colgando ahí, como para enlazar a ambos…

“Es un arcoíris.”

Goblin Slayer Volumen 7 Capítulo 7 Parte 5 Novela Ligera

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