Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 7: Limpiar la Sangre

Parte 4

 

 

“¡¿GORB?!”

Cuando él notó el cambio, era demasiado tarde. La sangre del chamán goblin se había convertido en agua pura.

- Gracias ( ◠‿◠) -

“¡¿¡¿¡¿GOBOGGBOGOBOOGOGOBOGOOG?!?!?!”

El chamán goblin gritó como si su interior estuviese siendo destrozado. La Sacerdotisa pensó que sintió que su propia alma era sacudida por el terrible alarido, pero eso la hizo volver en sí.

“¡¿Eh—ah—ahh…?!”

Su conexión con el mundo de arriba se desvaneció como una cuerda cortada, y el mundo del sonido vino a sus oídos.

Este acto divino, Purificar, nunca más debe usarse de esta manera.




“¡¿Ah, ahh…?!”

Algo pareció impactar en su alma, sacudiendo cada fibra de su ser.

Ella había hecho algo horrible.




La honorable Madre Tierra, la fuente de toda compasión y misericordia, había aceptado esta conexión con su alma, y ella…

“¡Aaaaahhh…!”

La Sacerdotisa soltó un agonizante grito por lo que había hecho.

Su sonoro bastón produjo un sonido hueco mientras rodaba por el techo donde lo había dejado caer.

Gracias (づ ̄ ³ ̄)づ

La sed de sangre desapareció como si hubiera caído al abismo. La Sacerdotisa se quedó con una mano en su pecho, solo ahora dándose cuenta de que salían lágrimas de sus ojos.

“¡Ah—ahhhhhhhh…!”

Goblin Slayer Volumen 7 Capítulo 7 Parte 4 Novela Ligera

 

Pero logró escuchar dos palabras mientras estaba llorando como una niña.

“Bien hecho.”




Dos palabras.

“Ah…”

Solamente dos.

Eso fue más que suficiente para que sus piernas recobraran sus fuerzas, ya que estaba a punto de caer.

“¡…S-sí, señor…!”

“Muy bien.”




Goblin Slayer estaba, en pocas palabras, hecho un desastre. Una daga había sido clavada en una grieta de su armadura, rasgando la cota de malla que estaba debajo. Estaba resentido debido al golpe.

Se sacó la daga del hombro; cuando vio el líquido pegajoso cubierto en la cuchilla, lo lamió. Jalando una botella que tenía una cuerda atada desde su bolsa de artículos, bebió lo que contenía. Luego bebió una segunda botella.

Un elíxir. Un antídoto.

Una vez que terminó, lanzó las botellas vacías al goblin más cercano.

“¡¿GOOBOG?!”

Luego se dio la vuelta, usando el escudo en su brazo izquierdo para matar al goblin agachado junto a la Arquera Elfa Superior.

“¡¿GROBO?!”

“Veintiúno. ¡Levántate!”

“¿Huh, ah… Or… Orcbolg…?”

Ella se puso de pie tambaleándose. Estaba en un estado terrible. Empapada de sangre, herida, cubierta en sesos de goblin, y con su ropa rasgada.

Pero estaba viva.

Eso era suficiente.

“Bebe,” Goblin Slayer le ordenó, dándole una poción con su mano izquierda. “¡Y usa esto!” le dijo en voz alta al Chamán Enano, entregándole la espada en su mano derecha.

“¡L-Lo haré!” él cogió la empuñadura con agarre invertido, la blandió de arriba a abajo, abriendo el estómago de un goblin con la ella.

“¡¿GOBOGOOBOG?!”

“¡Ahora veo por qué te gustan estas cosas, Corta-barbas!”

Pateó lejos a la criatura destripada y ataco al siguiente enemigo. Su brazo derecho colgaba paralizado a su lado, pero igualmente era capaz de pelear. La espada en su mano izquierda cortó a otro goblin.

Cuando el Sacerdote Lagarto recobró la conciencia, su fuerza era sinigual. “¡Hyahh…!”

Agarró al goblin que intentaba clavarle una daga en el cuello y lo arrojó al suelo.

“¡¿GOBORO?!”

La columna vertebral del monstruo adopto un angulo anormal; el goblin se retorció una vez y luego se quedó quieto.

Antes de que la criatura muriera, el Sacerdote Lagarto ya estaba atacando con garras, colmillos y cola. Gritaba y desgarraba, casi literalmente haciendo volar a los goblins.

“¡Por poco y no la contábamos…!” Se limpió la sangre de goblin de la barbilla con su manga y soltó un gran grito. “Mi señor Goblin Slayer, ¡continuaré el ataque!”

“Hazlo por favor,” dijo Goblin Slayer mientras tomaba el brazo de la Sacerdotisa desde donde estaba desplomada.

“Oh… Goblin Slayer…señor…”

Ella lo miro débilmente. Una grieta recorría su casco, había grietas en su armadura de cuero y el pestilente olor a sangre era más fuerte de lo habitual. Pero su brillante ojo rojo la miró directamente desde entre las rendijas de su visor

“Lo hiciste bien.”

“¡…Oh, s-sí, señor…!” ella se limpió las lágrimas de los ojos y recogió el manto y el bastón que había dejado caer en combate.

Esto aún no había terminado. Todavía había muchísimos goblins. La batalla tenía que continuar.

“¡Gorgosaurio, bello pero herido, puedo ofrecerme a curar tu cuerpo!”

La oración del Sacerdote Lagarto rodeó al grupo con una cálida luz, restaurando sus energías. Fue el milagro de Revigorización. ¡Ah, qué genial es la bendición de los nagas!

Mientras revisaba el estado de sus heridas, Goblin Slayer clavó su espada en la garganta de un goblin cercano.

“¡¿GOROBORO?!”

“Veintidós. Empújalos, corre… ¿Puedes correr?”

“Sí, estoy bien… Cielos, esta cosa está amarga”, se quejó la Arquera Elfa Superior mientras Goblin Slayer pateaba a un lado a su última víctima que se retorcía y botaba sangre.

Ella gimió mientras trataba de apretar los restos de su camisa sobre su pecho, luego tiró la botella vacía y le dio un guiño a la Sacerdotisa. “¡Vamos, de pie!”

“¡Claro! Yo también… también puedo moverme… ¡me moveré!” Ella se esforzó en hablar con todas sus fuerzas. Hizo un ademán con su bastón para alejar a los goblins detrás de ellas.

“Maestro hechicero, ¿estás listo?”

“Nunca he estado más listo. ¡Trabajé duro para guardar estos hechizos hasta el final!”

Y con estos gritos del Sacerdote Lagarto y el Chamán Enano, el grupo avanzó… No.

“¡GOROB!”

“¡GRO! ¡GRB!”

Mejor dicho, se encontraron acorralados en el borde la torre. Tan solo unos pasos más adelante, podían ver gran caída hacia verdadero océano de árboles. Los goblins se habían recuperado de la confusión causada por la Purificación y ahora se reían mientras iban acercándose.

Goblin Slayer Volumen 7 Capítulo 7 Parte 4 Novela Ligera

 

Volverían a poner a esa elfa de rodillas y la harían suya. Destrozarían a esa pequeña niña y harían pedazos sus pequeñas tácticas.

Matar a los hombres. Violar y matar a las mujeres. Había sido estúpido por parte de sus compatriotas dejarse matar, pero aun así, los goblins querían venganza. Para los goblins, la muerte de sus compañeros no era más que una razón para afirmar su propia codicia.

Los monstruos avanzaron, con sus armas agarradas en sus manos, con sus entrepiernas abultadas, y la lujuria brillando en sus ojos.




Goblin Slayer estaba calmado frente a la horda invasora.

“¡¡Salten!!”

Uno tras otro, los aventureros se lanzaron al vacio. El aire que se dirigió hacia ellos se limpió de humedad, enfriando sus cuerpos calentados por la batalla.

Los primeros rastros del amanecer se abrían paso a lo largo del horizonte, desprendiendo luz sobre el cielo, los árboles.

Sin embargo, eventualmente, la gravedad se saldría con la suya, derribando a los aventureros contra el suelo.

“¡GBBRB!”

“¡GROGGB! ¡¡GORRBGROB!!”

Mientras los goblins gritaban y se burlaban, el Chamán Enano sonrió de manera incongruente. Sus gordos y chaparros dedos brillaron en el aire, trazando complicados símbolos, y luego gritó: “¡Salgan, gnomos, vean lo que trajo! ¡Aquí viene, miren abajo!  ¡Volteen esa cubeta—cambiemos la meta!”

La velocidad de su descenso disminuyó inmediatamente. Había valido la pena ahorrar este hechizo de Control de Caída.

El grupo flotó suavemente en el cielo como si descansaran sobre una mano gigante e invisible. Ahora no tenían nada que temer del suelo.

“¡Eep, eep, eep …!” La Sacerdotisa apretó con fuerza el borde de su vestido pues el viento intentaba levantarlo. La Arquera Elfa Superior sonrió aliviada. La sombría expresión que la Sacerdotisa había tenido hasta hace unos momentos no le quedaba para nada. La Arquera Elfa Superior no quería eso para ella.

Sabía que asesinar goblins era repugnante…

Ella extendió su mano y la Sacerdotisa la tomó.

“Oh…”

“¿Estás bien?”

“¡L-Lo siento mucho…!”




“Ahh, no lo menciones. ¡Oye, enano, en verdad lo lograste!”

“¿Acaso hubo duda alguna?” Se rió el Chamán Enano. Sonrió cerrando los ojos, contento de ver a la Arquera Elfa Superior bastante feliz con su trabajo, luego sacó el odre de vino de su cinturón y tomó un trago.

El sol naciente, los primeros rayos del amanecer, la luz de la mañana, el viento, el bosque, el mundo entero. ¿Había algo que pudiera hacer que el vino supiera mejor?

“Yo diría que esto salió bastante bien”, comentó el Sacerdote Lagarto, relajando todo su cuerpo hasta que se quedó con las piernas abiertas. Se veía tan relajado… pero sus ojos todavía estaban enfocados en los goblins. Podía verlos claramente, señalando y balbuceando el uno al otro. “Aunque admito, que dude, por un momento”.

“Sí”, dijo Goblin Slayer, también mirando hacia arriba. “Esta es la mejor manera de deshacerse de los goblins”.

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