Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 6: Corazón de la Oscuridad

Parte 5

 

 

“Rayos, ¿por qué los antiguos no pudieron instalar un elevador?”

Varias horas después, una vez que se encargaron de algunos detalles, el grupo había empezado a subir por la escalinata.




La Arquera Elfa Superior tenía una buena razón para quejarse. Habían bajado por esas mismas escaleras el día anterior, ahora estaban obligados a subir por ellas de nuevo. El cambio en la dirección era un frío confort.

“¡C-cuidado, no hables tan fuerte…!”

Alguien podría oírte. La preocupación de la Sacerdotisa era natural, y sin ningún lugar a donde correr, si los goblins aparecían, estarían obligados a pelear.

El grupo no había cambiado su formación desde que se detuvieron a descansar (cuando… ¿ayer? Su sentido del tiempo era confuso) pero aun así…

“Bueno” dijo el Chamán Enano, “es una fortaleza grande. Debe de haber uno si lo buscamos.” Él respiraba con dificultad. Parecía que su pequeña estatura hacía que el ascenso fuera más difícil para él. Tomó el odre de vino de su cinturón y lo destapó, dio unos cuantos tragos y se limpió las gotas restantes de su barba. “Pero después de todo el trabajo que he hecho, no tengo ningún interés en buscar un elevador.”




“Además de que puede requerir una llave para activarse. Una con una correa azul, por ejemplo.”

“¡Aarrgh…!” La Arquera Elfa Superior chilló, agitando sus orejas con enojo. El calmado comentario del Sacerdote Lagarto hizo que fueran tres contra ella. «¡Orcbolg, di algo!»

“Si encontramos uno, lo usaremos, pero no tenemos tiempo para buscar.”

Sin ayuda de su parte, La Arquera Elfa Superior claudicó, simplemente vencida continuó subiendo las escaleras.

Cada uno de ellos iba completamente atento. Incluso la Sacerdotisa, observando su bastón ansiosamente, mantenía sus ojos a su alrededor. Seguía lanzando miradas hacia su espalda… sin duda resultado de sus peores recuerdos.

Ellos podrían llegar desde atrás.

Ellos podrían romper a través de la pared cuando menos lo esperas.




¿Habría alguna puerta oculta? No habían pasado por alto alguna, ¿verdad?

“Ups…” Dijo la Arquera Elfa Superior y la Sacerdotisa tembló.

“¿Qu… Qué sucede?”




“Faltan las escaleras.”

“Oh…” Ella notó que la Arquera Elfa Superior estaba en lo correcto. Justo delante de ellos la espiral de las escaleras estaba interrumpida por varios peldaños destruidos.

Cabía la posibilidad de que pudieran saltaran aquella brecha… siempre que no pensaran si quiera por un segundo lo que podría pasarles si caían. Podían oír el eco del agua abajo, muy muy abajo.

Si alcanzaban a caer en las escaleras de abajo sería una forma de salvarse, pero si no lo lograban, la caída seguramente los mataría. Si tenían suerte, morirían de forma inmediata. Pero si no, se romperían las piernas y se quedarían ahí abajo, esperando a morir. De cualquier forma, sería el final de su aventura.

¿Acaso los goblins habían rodeado la brecha de algún modo, o continuaban haciendo pruebas para lograrlo?

“No veo ningún guardia.” Murmuró Goblin Slayer. “Si fuera mediodía lo entendería, pero no me gusta esto.”

“Yo creo que el mayor problema es qué hacer con la escalera.” Dijo la Arquera Elfa Superior frunciendo el ceño. Levantó el pulgar, intentando calcular la distancia. “Yo podría saltar esa brecha, pero no creo que todos podamos hacerlo; por ejemplo, el enano, y el enano o el enano.”

“Escúchame bien, tú…”

Eso fue todo lo que el Chamán Enano pudo decir. La Arquera Elfa Superior se cruzó de brazos e hizo un sonido reflexivo. “Quizá podamos unir ambos lados con una cuerda,” dijo ella. “Podríamos tomar el camino largo también, pero no tenemos tiempo ¿o sí?”

“Eso es perfecto.” Dijo la Sacerdotisa asintiendo. “¡Sacaré un poco!” buscó entre su bolsa, sacando rápidamente un gancho. El juego de herramientas del aventurero. Ella se alegró de que el set, que ella había traído “por si acaso”, les estuviera siendo bastante útil. Lo que es más, sentía que era útil para el grupo.

“¿Crees que llegue? Preguntó ella.

“Inténtalo.” Respondió Goblin Slayer.

Respondiendo con un “De acuerdo.” La Arquera Elfa Superior tomó la cuerda y dio un salto ligero. Su agilidad solo podía ser igualada por un selecto número de padfoots o elfos oscuros.

Aterrizó en el extremo opuesto de la brecha con un movimiento parecido al de un ciervo saltando, murmurando un “Whoop” mientras ella mantenía su equilibrio cuidadosamente. “Tan solo necesito ajustar esto, ¿no?”

“Sí.” Goblin Slayer asintió y tomó la cuerda de su lado. “¿Así que debemos amarrar esto a nuestros cinturones y saltar…?”

“Si no llego al otro lado, tendré que usar un hechizo.” Dijo el Chamán Enano mirando hacia la fosa con expresión preocupada. “Por mucho que odie hacerlo, en favor de nuestras necesidades estratégicas… ¿Qué me dices tú, Escamoso?”

“Ahh, mientras haya asideros y puntos de apoyo en las paredes me las podré arreglar.” El Sacerdote Lagarto mostró sus filosas garras en sus manos y pies, moviendo sus dedos de forma deliberada. “Más bien me preocupa, maestro hechicero, que nuestra señorita Sacerdotisa salte. Quizá sería mejor si yo la cargara.”

“Uno a la vez entonces.” Dijo Goblin Slayer. “¿Estarás bien?”

“¡Oh, sí!” la Sacerdotisa fue la primera en tomar la cuerda que ofrecía. Con un gruñido, ella se la ató con cuidado y con fuerza alrededor de sus estrechas caderas, luego colocó su bastón entre la cuerda y el pequeño huevo en su espalda para que no se le cayera.

“M-muy bien, por favor n-no me sueltes.”

“Mm. Eres bastante ligera. Aquí vamos…”

El Sacerdote Lagarto, con la Sacerdotisa agarrada de su espada, clavó sus garras en la pared de roca e impulso su cuerpo hacia arriba.




“¡¿Eep?!”

“Ahora agárrate fuerte. ¡Oh Velociraptor, atestigua mis hazañas!

Lo que sucedió a continuación era algo digno de atestiguarse. Colocando las garras de sus manos y pies en las grietas entre las piedras, el Sacerdote Lagarto comenzó a arrastrarse hábilmente a través de la brecha.

Sin embargo, por muy impresionante que fuera, no era rápido; si hubiera un arquero esperando en algún lugar de la escalera, habría sido un blanco excelente. Tanto Goblin Slayer como la Arquera Elfa Superior miraban hacia la oscuridad, atentos ante una amenaza como esa.

Cuando llegaron al otro lado de la brecha, la Sacerdotisa le dio un asentimiento de respeto al Sacerdote Lagarto. “L-lamento el inconveniente. Y gracias.”

“No necesitas agradecerme. De hecho, creo que necesitas un poco más de carne en tus huesos.”




“T-tratare…” dijo ella, ligeramente apenada. El Sacerdote Lagarto sonrió con aprobación, luego le saco la cuerda e hizo el viaje de regreso. Después, regresó cargando al Chamán Enano, y una vez contento con que todos hubieran pasado, Goblin Slayer saltó la brecha. Con toda su armadura puesta y con su cota de mallas, él era sin duda el que más peso llevaba encima, pero logro llegar con espacio de sobra.

Sin embargo, cuando se tambaleó al aterrizar, la Sacerdotisa se apresuró a poner una mano en su brazo para estabilizarlo. «¿E-Estás bien?»

«Sí.» dijo Goblin Slayer asintiendo con la cabeza y añadió un momento después «Estoy bien».

«Rayos, desearía que me hubieran cargado.» comentó la Arquera Elfa Superior.




«¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Bueno, tal vez haya otra oportunidad» respondió el Sacerdote Lagarto.

«¡Te voy a tomar la palabra!» dijo la Arquera Elfa Superior, pero entonces se detuvo de repente. «¡Hey, miren, ahí está! ¡Hay un elevador!»

«Hmm» dijo Goblin Slayer con considerable interés mientras se dirigía a inspeccionar el dispositivo.

Tenía un par de puertas dobles que se replegaban dentro de las paredes, y lo que parecía ser un panel de control justo al lado de ellas. Justo el tipo de cosas, se dio cuenta, que uno se encontraba en ruinas como ésta.

«¿Lo habrán estado utilizando los goblins?», se preguntó en voz alta.

«Buena pregunta», dijo el Chamán Enano. «No puedo decirlo con seguridad…”

«Parece que está funcionando perfectamente. Pero… Hmm, ¿qué es esto?» el Sacerdote Lagarto, probando el panel de control con una garra de sus dedos, descubrió un teclado. Contenía cuadrados con números en ellos, aparentemente esperando ser presionados. «Así que no funciona con una llave, sino con un código.»

«¡Ah!» la Sacerdotisa, al ver el teclado, aplaudió y comenzó a hurgar entre su equipaje.

Ella saco la llave que había cogido del goblin en la entrada del fuerte. Era una placa de oro con números tallados y una cuerda como un collar.

«¿Qué tal esto? Al principio pensé que tal vez las llaves estaban numeradas individualmente, pero…»

«Sí, los goblins nunca harían contabilidad de esa manera.» dijo la Arquera Elfa Superior encogiéndose de hombros, y Goblin Slayer estuvo de acuerdo. Así que ya tenían ninguna duda.

«Pruébalo».

«¡Sí, señor!» Sosteniendo el chip de oro, la Sacerdotisa cuidadosamente ingresó los tres dígitos en el teclado.

Sintieron un ligero escalofrío cuando algo profundo y lejano gimió, y finalmente hubo un chillido cuando la máquina se detuvo.

Las puertas del elevador se abrieron en silencio.

«Parece que tuve la idea correcta.» dijo la Sacerdotisa, pasando una mano por su pequeño pecho con un suspiro de alivio.




El interior del elevador era una caja de piedra, igual que el exterior. No era obvio si el ascensor se movía de forma mágica o mecánica, pero….

«Al menos, no hay nada aquí tan simple como para que los goblins pudieran operarlo.» contestó Goblin Slayer, mirando el interior y usando su espada como un palo para empujar y pinchar dentro. «Sin embargo, los he visto usar baldes en pozos.»

“Eso suficiente para causarme escalofríos.” Basta ya. La Arquera Elfa Superior agitó su mano. No quería imaginar la posibilidad de que el aparato se soltara mientras estaban en él, haciéndolos caer en picada hasta el fondo.

«Vamos…» Apuró la Sacerdotisa con decisión en su voz y agarrando su bastón. Esto a pesar de que había palidez en su rostro, una inconfundible estrechez en su expresión, y un ligero temblor en sus manos. “Tenemos que… detener a los goblins…”

Aquella declaración obtuvo una respuesta inmediata de Goblin Slayer. «Sí.»

La expresión de la Sacerdotisa se suavizó un poco.

Goblin Slayer miró a su alrededor, a su grupo.

La Arquera Elfa Superior estaba hinchando su modesto pecho como para decir que, por supuesto, estaba lista.

El Chamán Enano buscaba entre sus catalizadores con indiferencia.

El Sacerdote Lagarto hizo un extraño gesto con las palmas de las manos y giro sus ojos.

Goblin Slayer observo cada cara y luego revisó su propio escudo, armadura, casco y espada.

Sin problemas.

Su plan ya estaba en marcha.

Sólo había una cosa por hacer.

“Mataremos a todos los goblins.”




Todos los aventureros asintieron y luego subieron al elevador.

“Asumo que esta cosa va hacia arriba.” Dijo la Arquera Elfa Superior. “Pero esto se podría poner feo muy rápido.”

“Podría.” Asintió Goblin Slayer.

Las comisuras de los labios de la elfa se levantaron, y murmuró sarcásticamente. “Demonios, es un infierno… Sí, claro.”

Entonces las puertas se cerraron sin hacer ningún sonido.

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