Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 6: Corazón de la Oscuridad

Parte 4

 

 

Finalmente decidieron darle al cuerpo aplastado y destruido de la aventurera un entierro en el mar.

Envolvieron el cuerpo en una manta para ocultar sus heridas y luego la pusieron a flotar en el canal que llevaba hacia el río.




“Oh Madre Tierra, abundante en misericordia, por favor, con tu venerada mano guía el alma de aquella que ha abandonado este mundo.” 

El rezo de la Sacerdotisa se aseguraba que el alma de la mujer llegará al cielo y la invocación del Sacerdote Lagarto permitía que ella pudiera regresar al círculo de la vida.

Ellos no esperaban que alguna patrulla llegara a revisar el fondo de la torre (los goblins eran holgazanes de por sí), así que el grupo encontró el lugar más limpio que pudo, extendieron unas mantas y fueron a dormir.

Dormir… Serían afortunados de conseguir unas pocas horas como mucho. Realmente no les ayudaría a recuperar mucho de su fuerza. Lo que era importante, sin embargo, era que sus hechiceros recuperaran la energía espiritual que habían utilizado.

“…” Goblin Slayer se recargó contra la pared del cuarto de tortura, abrazando la espada que había tomado. No quería encender un fuego, en parte por las guardas élficas en este lugar, pero sobre todo no quería que el humo alertara a alguien de su presencia. En vez de eso, el grupo descansó reuniéndose alrededor de la linterna, con los obturadores cerrados para mantener la luz al mínimo.




El Sacerdote Lagarto se sentó en la postura del loto, sus manos formando unas mudras y sus ojos cerrados, como si estuviera meditando. El Chamán Enano había tomado unos cuantos tragos de vino y luego se echó, descansó la cabeza en sus manos y pronto estaba roncando vigorosamente.

Y luego estaba la Sacerdotisa, su pequeño cuerpo revestido en una manta en un rincón. Incluso desde la distancia, su rostro se veía pálido.

“¿Por qué no estás dormido?” una voz le preguntó de repente.

“Estoy descansando.” Goblin Slayer respondió de forma casual.

Era la Arquera Elfa Superior regresando de su turno como vigía, parada frente a él y con mirada irritada.

Goblin Slayer levantó lentamente su casco para mirarla. “Con un ojo abierto.”

“Oye, no puedo ver cuantos ojos tienes ahí.” Respondió ella molesta. Puso sus manos en sus caderas y bufó, sus largas orejas moviéndose, luego se sentó pesadamente junto a él. Era un movimiento tan natural que ni siquiera pidió a Goblin Slayer permiso.

“Ella no se veía nada contenta, ¿eh?” la Arquera Elfa Superior soltó la cuerda de su arco y luego volvió a reajustarlo.

“Lo imagino.” Goblin Slayer dijo a su lado. “Si sólo consideramos nuestras acciones, somos exactamente como los goblins.”

Él se refería estrictamente al hecho de dejar los cuerpos de sus compañeros en el río.

Habían llegado demasiado tarde… ya fuera por minutos, horas o quizá días. De otra forma, quizá uno o dos de los aventureros podrían seguir con vida.




Nunca, bajo ninguna circunstancia, podía volver a pasar lo que sucedió en el templo con aquellas monjas.

“Perecieron y luego los lanzamos al río. Es lo mismo.” Goblin Slayer concluyó secamente.

La Arquera Elfa Superior se mordió el labio por un momento, sin ser capaz de decir algo, entonces negó con la cabeza en desacuerdo. “…No es lo mismo.”

Goblin Slayer soltó un ligero gruñido de molestia.




“No somos como los goblins. Y si dices de nuevo que lo somos, me voy a poner furiosa.” Ella lo miró con los ojos entreabiertos.

“Incluso puedo llegar a patearte.” murmuró, y sonaba que hablaba en serio.

Goblin Slayer recordó aquel momento, en unas ruinas en algún lugar, cuando ella le dio una patada en serio. Había sido hace como un año atrás. Incluso llegó a sentir nostalgia por ello.

¿Pero cuánto tiempo había sido eso para un elfo?

“Ya veo” Goblin Slayer asintió y luego soltó un profundo suspiro. “…Tienes razón.”

“Será mejor que lo creas.”

Y con eso, los dos dejaron de hablar. El relajante sonido del agua corriendo parecía fuera de lugar. Pero de vez en cuando se oía las risotadas de los goblins escaleras arriba, recordándoles donde se encontraban realmente.

Las orejas de la Arquera Elfa Superior se sacudieron. Goblin Slayer volteó a verla, pero ella negó con la cabeza indicando que no era nada.

“Ya veo.” Goblin Slayer exhaló y luego volvió a quedar en silencio.

“¿Hmm?” dijo la Arquera Elfa Superior inclinando la cabeza, pero su casco apenas se movió en cuanto él respondió sólo con dos palabras.

“Lo siento.”

La Arquera Elfa Superior pestañeó en sorpresa.

¿Acaso Orcbolg se… disculpó?

Era algo bastante inusual. Para ocultar la sonrisa que se estaba formando en sus labios, frunció el ceño y preguntó bruscamente. “…¿Por qué?”

“Al final, volví a mencionar a los goblins de nuevo.”

Tonto. La Arquera Elfa Superior río. Como el sonido del agua corriendo, parecía un sonido muy dulce para aquel lugar.

“¿Quééé? ¿Era eso lo que te molestaba?”

No hubo respuesta.

Ambos se conocían poco más de un año, pero era el tiempo suficiente para poder saber cómo era alguien.

Creo que acerté.

La Arquera Elfa Superior río, sonaba como una campana sonando, luego dejó su gran arco en el suelo al lado de ella. Abrazó sus piernas hacia su pecho y descansó su cabeza en el hombro de Goblin Slayer.




“Ya me conoces… no son gran fan de matar goblins.”

Eso simplemente tenía sentido.

Antes de que ella conociera a Orcbolg, incluso cuando era una Porcelana, nunca había ido a una misión para cazar goblins. Pero el número de aquellos trabajos había aumentado drásticamente desde que había empezado a trabajar con él.

Ella no tenía ningún problema con explorar cuevas. Y luchar contra monstruos estaba bien, rescatar cautivos era mejor, eso era genial.

Pero esto simplemente es diferente.

Enfrentarse a goblins con Orcbolg de alguna manera no era igual que con otros aventureros. No había sensación de logro. La Arquera Elfa Superior difícilmente podría llamarlas aventuras.

Pero, aun así.

“Mi hogar está en riesgo.”

Era algo obvio, pero aun así dijo aquel pensamiento.

Ella sintió, más no vio, cuando el casco de Goblin Slayer se movió.

La Arquera Elfa Superior cerró los ojos por un momento. El olor a aceite y sangre. Realmente era una peste terrible.

“Odiaría que mi hermana se casara con goblins holgazaneando por los alrededores.”

“…Ya veo.”




“Normalmente, sería yo la que se estaría quejando… Oye, quiero decir, no es como si realmente esté enojada o algo así.”

“No.” dijo Goblin Slayer negando con la cabeza. “No me molesta.”

“¿No?” La Arquera Elfa Superior ladeó la cabeza en señal de sorpresa. Sus orejas se agitaron.

“No.” repitió brevemente Goblin Slayer. “Porque no sé cómo es tener una aventura.”

“Huh.” susurró la Arquera Elfa Superior y Goblin Slayer volvió a suspirar. “Es verdad.”

“Muy bien, de acuerdo.” Empezó la Arquera Elfa Superior, sonando casi como si cantara. “¿Qué tal si decimos que estamos a mano?” Ella levantó un dedo en el aire y trazó un círculo.

“Creo que…” Goblin Slayer estuvo a punto de responder, pero luego vacilo. Él nunca encontraba las palabras que quería, y finalmente su respuesta estuvo carente de pasión como siempre. “Está bien.”




“¡Bien!” La Arquera Elfa Superior se levantó con un salto. Dio un fuerte bostezo, como si fuera un gato, y gentilmente estiró su pequeño cuerpo. Dejó salir un largo suspiro y luego preguntó. “¿Así que hacemos ahora?”

Goblin Slayer respondió inmediatamente. “Prepararemos una trampa y luego subiremos.”

“¿Una trampa?” sus ojos brillaron y sus oídos se agitaron.

“Lo entenderás pronto.” Goblin Slayer lo hizo sonar como si fuera algo bastante molesto de hacer. La Arquera Elfa Superior tan solo resopló. De acuerdo.

“¿Pero… ahora vamos a subir?”

“Estamos enfrentándonos a goblins que se han establecido en este edificio. Tengo una clara idea de lo que están pensando.

“¿—?”

“Los más importantes entre ellos harán su base ya sea en el nivel más alto o en el más bajo.”

“Ahh.”

Ahora tenía sentido. La Arquera Elfa Superior asintió, sonriendo. A los peores villanos les gustaban los lugares más altos.

“El único problema es esa… cosa.”

“¿Mokele Mubenbe?” La Arquera Elfa Superior suspiró nuevamente. “No puedo creer que no puedas recordado su nombre aún.”

“…Quien sea capaz de controlar esa bestia probablemente es un hechicero.”

“Un hechicero. Hmmm.”




La Arquera Elfa Superior se cruzó de brazos, luciendo muy ella, pero rápidamente abandonó su contemplación. Pensar en eso ahora no le traería ninguna respuesta. Ellos podrían pensar en eso cuando llegará el momento.

Cómo sea, puede ser un chamán goblin o un goblin lo que sea, aun así voy a dispararle.

“¿No lo averiguaremos en cuanto lleguemos ahí?”

“Eso no serviría.” Dijo Goblin Slayer negando decididamente con la cabeza.

La Arquera Elfa Superior negó también, como si le dijera No tienes remedio. “Sí, lo hará. Pero tú eres nuestro único especialista en la línea del frente. Ahora, lo más importante es que duermas un poco, Orcbolg.”

“…Sí.”

“Con ambos ojos cerrados.”

“…Tratare.”

“Te despertare en un rato.”

“Gracias.”

“Si Bueno, de otra forma no podré dormir.”

“Muy bien.”

La Arquera Elfa Superior le hizo un gesto tranquilizador con la mano y luego tomó su arco entre sus dedos. Se movió con facilidad entre los durmientes, para revisarlos, y luego finalmente se sentó en su propio lugar en una esquina del cuarto.

A su lado estaba la Sacerdotisa, envuelta en su manta. La Arquera Elfa Superior le dio una gentil palmadita. La manta se movió, se agitó un poco y luego volvió a quedarse quieta.

Podías subir las sábanas hasta donde quisieras, pero no podías ocultar tus sentimientos ante los sentidos de una elfa.

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