Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 3: El Bosque del Rey de los Elfos

Parte 5

 

 

Se oía un golpeteo, como de agua que caía, y se veía un rocío blanco.

¿Una cascada? Sí, había una.

Pero no era como las que caen sobre la superficie de la tierra. No era del mismo tipo que aquellas sobre las que brilla el sol.

Este era un río que corría por las profundidades de la tierra, subía por la cascada, subía por el gran tronco y seguía hacia el cielo.

Pasando el gran vestíbulo y bajando un tramo de escaleras, ahí había otra gran recamara.

Era una gran caverna de piedra tallada por el agua durante muchos miles de años, trabajada hasta que tomo esta forma. La roca había sido trabajada por el incesante flujo hasta convertirse en una espectacular caverna de piedra caliza. Era sorprendente ver una selva tropical que también tenía estalagmitas que se elevaban desde el suelo, y estalactitas que colgaban como hojas desde arriba.

Era un bosque de piedra. Un río fluía a través de él, tenía incluso una cascada y un lago profundo y oscuro.




Ese lago emitía un débil brillo esmeralda.

El agua en sí misma, sin embargo, no era la fuente de ese brillo; era el musgo.

El musgo, que llenaba el lecho del lago, brillaba.

«Oh… Wow…»

Así que esto era lo que significaba quedarse sin habla.

Vaquera tembló ante este escenario de otro mundo, incapaz de decir nada. El aire húmedo pero fresco del subsuelo soplaba sobre su cuerpo desnudo y bronceado envuelto en una toalla.

Ella miró hacia atrás para ver a la sirvienta elfa que se retiraba con la ropa que la Vaquera se había quitado.




La Vaquera miró dubitativamente a la Chica del Gremio, que estaba a su lado.




«¿De verdad crees que está bien que nos metamos en esto?»

«Dijeron que este lugar es para lavarse, así que creo que está bien.»

Tal vez ella estaba acostumbrada a este tipo de cosas, ya que parecía no dudar en exponer su pulida belleza.

La Chica del Gremio echó un vistazo rápido alrededor y luego sumergió un dedo de su pie en el agua. Ese escalofrío especial proveniente del agua de manantial subterránea le causó una conmoción. Dio un grito involuntario, haciendo que la Sacerdotisa se riera.

«Es más cálida que el agua que usamos para lavar en el Templo», dijo ella. Metió sus delicadas piernas en la piscina, cerrando los ojos como saboreando la sensación.

«Ustedes las clérigas siempre parecen ser muy buenas en este tipo de cosas», murmuró la Chica del Gremio con algo que sonaba como resentimiento, después de lo cual se deslizó lentamente hacia el lago.

La Vaquera, odiaba ser la única que aún quedaba en la orilla, se armó de valor y luego se lanzo al agua.

«Eee…. ¡Y-yikes…!»

Ella sintió el suave musgo bajo sus pies. Pensó que estaba a punto de resbalar, pero casi de inmediato se dio cuenta de que sujetaba su peso con firmeza. El agua estaba fría al principio, pero pronto se acostumbró e incluso se sintió agradable.

Ella pensó que estaría bien aquí.

Eso la animó a sumergirse hasta los hombros; el agua la sostenía, y ella se balanceo suavemente de un lado a otro en su abrazo.

«Ahh….» La Vaquera se encontró a si misma soltando un tranquilo y relajado sonido, su cara se enrojeció. Miró a las otras dos chicas, cuyas expresiones eran muy parecidas a las suyas. Eso la ayudó a relajarse.

«Tienes razón, es más cálida que el agua de pozo», dijo ella. «Me pregunto por qué.»

«Una vez oí una historia que decía que hay un río de fuego que fluye bajo la tierra», dijo la Sacerdotisa. Ella ladeó su cabeza. Me pregunto si esa es la razón. Tal vez la Arquera Elfa Superior o el Chaman Enano podrían decírselo.

«Ustedes los aventureros son realmente afortunados», dijo la Vaquera. «Siempre yendo a lugares como este.»

Goblin Slayer Volumen 7 Capítulo 3 Parte 5 Novela Ligera




 

«No siempre», contestó la Sacerdotisa con una sonrisa ambigua.

Caverna, ruinas, ruinas, ruinas, caverna, caverna, ruinas, caverna….

Cuando pensó en sus aventuras, se dio cuenta de que la mayoría de ellas habían tenido lugar en cuevas o ruinas. Y la mayoría de las ruinas a las que había ido terminaron quemadas, o voladas, o inundadas con gas tóxico…

«…Bueno, aun así, no siempre.»

Ella tendría que hablar con Goblin Slayer para evaluar sus acciones con un poco más de cuidado.

«Mucha gente se convierte en aventureros con la esperanza de encontrar tesoros escondidos», dijo la Chica del Gremio. Ella sujetaba su cabello con una mano para mantenerlo fuera del agua mientras escuchaba la conversación de las otras chicas. «La confianza otorgada a un saqueador de ruinas sin hogar y la que recibe un aventurero establecido es muy diferente.»

«Oh sí, eso tiene sentido.» La Vaquera asintió vigorosamente, gotas de agua saliendo volando de su corto cabello. «A veces la gente se detiene en la granja para pedir algo de comer, pero siempre me asustan los viajeros desconocidos.»

¿Y el alojarlos? De ninguna manera. Ella hizo un gesto con la mano con énfasis.

«Los aventureros porcelana también pueden dar un poco de miedo. Er, aunque no tanto las jóvenes Sacerdotisas viajeras.»

«Aunque, ya soy Acero», contestó la Sacerdotisa. El leve indicio de orgullo en su voz hizo que la Chica del Gremio sonriera aún más.

La aun joven (a pesar de tener dieciséis años) muchacha puso una mano sobre su modesto pecho, como si la insignia de nivel de acero estuviera colgada allí incluso ahora.

No había pasado mucho tiempo desde que pasó la entrevista de promoción y ascendió al octavo rango.

«Aventureros… Vaya, aventureros», dijo la Vaquera, mirando también a la Sacerdotisa. «Recuerdo lo a menudo que pensaba en los aventureros cuando era niña.»

«Te gustaban mucho, ¿verdad?» preguntó la Chica del Gremio, ladeando la cabeza. Una gota de agua cayó desde una estalactita, haciendo que pequeñas olas ondearan sobre la superficie del lago.




«Er ¿Quién, yo? N-no los aventureros como tales, no,» dijo la Vaquera, estrechando su mano de una manera que hizo más ondas.

«Ahh», dijo la Chica del Gremio asintiendo con la cabeza. «¿Las princesas, entonces?»

«No digas eso.»

«¿O tal vez las novias de los héroes?»

«¡No me hagas decirlo!»

La Vaquera se hundió en el agua hasta las mejillas como si tratara de ocultar el color rojo de su cara. Se sentó ahí en silencio, soplando burbujas a la superficie, como una niña pequeña.

Por un momento, el único sonido en la caverna fue el flujo del río subterráneo.




Piénsalo… ¿era realmente tan inusual?

Los niños siempre quisieron ser héroes, o caballeros, o cazadores de dragones, o aventureros. Las chicas, también, tenían sus sueños.

Princesas o doncellas del santuario, hermosas novias. Quizás, esperaban, que alguna hada podría algún día venir a llevárselas a casa con él.

Aunque al final, el encaprichamiento era simplemente encaprichamiento, y los sueños sólo sueños….

«Pero…» Esta única palabra de la Sacerdotisa era como una gota de agua, y también causo hondas por toda la habitación. «Creo que ser novia estaría bien.»

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