Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 1: Un Envío Para Ella

Parte 6

 

 

El carmesí del crepúsculo se extendió por todos los rincones de la plaza.

Era un atardecer de verano. El viento del oeste soplaba para eliminar el calor del día, extendiendo ondulaciones a través del mar de hierba en el pastizal.

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“¡De acuerdo, todas, es hora de ir a casa!”

Las vacas que habían estado comiendo complacidas sobre el pasto, levantaron sus cabezas con un grupo de mugidos. Lentas pero seguras, empezaron a caminar, formando un rebaño que se dirigió hacia el granero.

Las vacas eran generalmente así de obedientes. No era necesario que la Vaquera se implicara mucho con ellas, pero eso no significaba que no tuviera trabajo que hacer. Era importante contar el ganado, asegurándose de que todos los animales regresaban al establo de manera segura. Sí, él revisaba las cercas diligentemente todas las mañanas, pero eso no significaba que nunca hubieran problemas. Los zorros y los lobos ya eran lo suficientemente problemáticos, pero también estaba la posibilidad de perder un animal por los campos.

Y una vez que todas las vacas estuvieran en el establo, tendría que alimentarlas. El ganado como las vacas y los caballos eran bienes muy preciados. Era imposible no prestarles demasiada atención.

“… Bien, están todas aquí.” La Vaquera, bajaba sus dedos a medida que el ganado pasaba, contó hasta la última y dio un enérgico asentimiento con la cabeza.

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Habían pasado dos días desde que él, su viejo amigo, había emprendido una aventura.

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Era natural que él se fuera de aventura algunos días. Era un aventurero.

Había días en que no volvía a casa. Días en que ella simplemente se quedaba esperando.

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Con el tiempo, podría llegar el día en que la espera nunca terminara.

Él era un aventurero, y eso era algo natural.

Jeh. No puedo seguir pensando en eso, o no pararé nunca.

“Vamos a centrarnos en el trabajo. ¡A trabajar!”

Hubo otra ráfaga de viento.

La brisa del verano trajo consigo una abundancia de aromas: el olor a hierba fresca, los olores lejanos de muchas cenas en la ciudad, incluso el olor de las vacas.

“Hmmm…”

Y luego estaba un olor como a metal oxidado. Era un hedor al que ella, para su disgusto, se había familiarizado mucho en los últimos años.

La Vaquera se detuvo en el proceso de seguir a las vacas hasta el establo, girándose sobre sus talones. A lo lejos, podía ver una figura que venía desde la ciudad y se acercaba con paso atrevido y despreocupado.

Vestido con un sucio casco de metal y una armadura de cuero de aspecto barato mientras que una espada de una longitud poco común se balanceaba en su cadera, y un pequeño y redondo escudo descansaba sobre su brazo.

La Vaquera entrecerró los ojos. Y entonces, como siempre, sonrió.

“Bienvenido a casa. ¿Estás cansado?”

“Sí,” respondió él con un asentimiento. “Estoy en casa.”

Ella se acercó a él trotansdo. Inspiró hondo, y exhaló. Sus movimientos parecían normales. Sintió que sus mejillas se relajaban.

“No estás herido. Bien, me alegro.”

“Sí.” Él asintió asiduamente y luego comenzó a caminar de nuevo; había disminuido un poco la velocidad comparado con antes. La Vaquera se puso a su lado.

“Hrm…” Su cara se contrajo ligeramente. Si ella podía olerlo, ¿podría él olerla sudando? Ella dio un pequeño olisqueo a su manga, pero no podía notarlo.

Eh, supongo que es un poco tarde para esto.

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“Oye, ¿qué hacen los aventureros con la suciedad y esas cosas, en todo caso?”

“Nos cambiamos cuando podemos. Nos limpiamos con trapos. Algunos incluso usan hechizos o milagros.”

“¡Huh!”

“A veces el olor corporal puede alertar a los goblins de tu presencia. Es una tontería estar contra el viento en su dirección.”

Supongo que eso tiene sentido. La vaquera asintió y luego se deslizó para quedarse en su otro lado.

“¿Qué pasa?” `preguntó él, pero ella simplemente rechazó la pregunta y dijo:

“No te preocupes por eso. ¿Quieres cenar esta noche? ¿O ya comiste?”

“No.”

“Está bien, cocinaré para ti, entonces. ¿Está bien estofado?”

“Sí,” Entonces el casco asintió suavemente arriba y abajo. La voz suave, también, sonaba más alegre que de costumbre. Tan solo eso fue suficiente para hacer que la Vaquera se alegrara de haberse tomado su tiempo en preparar esta comida.

Mírame. Soy tan fácil de complacer.

Bueno, ella no se sentía exactamente mal por eso. Las cosas estaban bien tal y como estaban.

“Debes estar cansado, ¿no?”

“…”

No hubo respuesta. Todavía tenía la mala costumbre de quedarse callado cuando no tenía ninguna buena respuesta.

La Vaquera soltó una risita y se inclinó hacia delante, como si pudiera ver dentro del casco desde abajo. Desde el otro lado de la visera de acero, ella no podía ver su expresión, pero tenía una buena idea de cuál era.

“¿Estuvo difícil?”

“… No hay trabajos fáciles.”

“Bastante cierto.”

Sus sombras se extendían en el crepúsculo veraniego.

Las vacas estaban de vuelta en el establo. Todo lo que quedaba era ir a casa.

Habían caminado el camino a casa juntos tan a menudo desde que eran pequeños. ¿Cuántas veces habían sido contando esta vez?

Ella no sentía que hubiera cambiado mucho desde los viejos tiempos, aunque su sombra ahora era un poco más larga que la de ella.

“Por cierto…”

“¿Hmm?” Ella mantuvo sus ojos en sus siluetas mientras respondía. Cambió un poco su paso, tratando de que sus sombras se superpusieran.

No por ninguna razón en especial. Era algo que de repente recordó hacer de pequeña.

“Parece que hay una boda.”

“¿Boda…?”

Vaya. Ella descubrió que no podía evitar mirarlo. Él pronunció la palabra como si no le resultara familiar, como si viniera de un idioma extranjero.

Boda. Una boda. Para unirnos con alguien. Para pasar nuestras vidas junto a la de otra persona.

“Una boda, ¿no? ¿Y te invitaron?”, dijo ella en voz tranquila.

“Sí”, contestó con su brevedad habitual. “Mi…” Entonces él paró por un momento. “En mi grupo, hay una elfa.”

“Oh”, dijo la Vaquera, entrecerrando los ojos. La alegre y optimista chica guardabosques. “Ella.”

“Su hermana mayor y su primo, al parecer.”

“Eso está bien.”

“Me dijeron que te invitara también.”

“…¿Estás seguro?”

“No soy yo quien tomó esa decisión.”

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Hrmm, gruñó la Vaquera.

Estaba la granja. Había trabajo ¿Podría dejar todo esto de lado durante varios días?

El verano era un periodo ajetreado. Y también lo era el otoño. Al igual que la primavera y el invierno. Durante todo el año ella tenía que preocuparse por el clima, los cultivos y los animales.

Pero entonces… Oh sí, entonces.

¡Una boda elfica!

La frase resonó en lo más profundo de su corazón. Ella había soñado con esas cosas cuando era pequeña, y al mismo tiempo tenía la certeza de que nunca vería una: las hadas bailaban por los alrededores, vestidos más bonitos que cualquier cosa que hubiera visto, y música que nunca había escuchado. La novia y el novio resplandecientes.

Ella había oído tales cosas en los cuentos para dormir, pero siempre había asumido que no serían más que eso.

Además, ella nunca había estado muy lejos de su ciudad natal (ahora desaparecida), o de la granja en la cual ahora vivía. Parecía que había pasado un tiempo desesperadamente largo desde aquella época en la que ella se imaginara poder ir a cualquier parte.

“Me pregunto… ¿Está realmente bien?” Murmuró ella, como si fuera algo realmente malo.

“Hablaré con tu tío.”

“… Está bien.” Tal vez la franqueza en su tono fue una respuesta a su propio vago murmullo.

Eso tenía que ser, decidió. Estoy segura de que lo es. Me gusta más así.

Se movió ligeramente, de modo que sus sombras dejaron de solaparse. De modo que solo las manos de sus siluetas parecían estar entrelazadas cuando las figuras oscuras se extendían sobre el campo rojo.

“Un matrimonio, ¿no…?”

Ya casi habían vuelto a casa.

Era una distancia corta para caminar juntos. Lo suficiente para compartir lo que pensaban. Para compartir algunas palabras…

“¿Alguna vez has pensado en ese tipo de cosas?”

“…”

Él se quedó en silencio por un momento. Su comportamiento habitual cuando no sabía qué decir.

“Es difícil.”

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“Tal vez lo sea”, murmuró ella, girando sobre su talón. Ella comenzó a caminar de espaldas, con las manos juntas detrás de ella. “En ese caso,” continuó, mirando hacia él, “¿Y qué tal… cuando éramos pequeños? Me prometiste que nos casaríamos cuando creciéramos.”

“…”

La Vaquera escuchó un ligero suspiro desde el interior del casco.

“No recuerdo tal promesa.”

“Uuups… me atrapaste, ¿cierto?”

Ella se echó a reír a carcajadas, girando nuevamente mientras lo hacía, y siguió caminando.

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Sus sombras se separaron. Las manos de sus sombras se separaron. Ahora… Sí, ahora ya era demasiado tarde.

Pero deberíamos haber hecho esa promesa.

De alguna manera, el sol crepuscular llego a sus ojos, y ella parpadeó rápidamente.

NyuXperience: Vaya inicio de locura, tengo curiosidad por saber como es una boda élfica, ¿vosotros?

Esperemos que los goblins no lo arruinen todo, aunque cuentan con el mejor fichaje en el caso de que lo hagan.

Espero que hayáis disfrutado tanto leyéndolo como yo :3

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