Goblin Slayer

Volumen 7

Capítulo 1: Un Envío Para Ella

Parte 2

 

 

Bueno.

A los miembros del personal del Gremio a menudo se les exige que estén tranquilos en todo momento.

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Al fin y al cabo, son los hombres y mujeres del Gremio quienes son los primeros en proporcionar información a aquellos que se embarcan en una aventura. Cuando el solicitante de una misión viene a ellos con una crisis, son la primera cara que esa persona ve.

Sería impropio que un miembro del personal pareciera agobiado o desinteresado. Al contrario, su ropa debe estar sin arrugas, su camisa o blusa almidonada, y con el maquillaje justo.

Verse como si recién se hubieran despertado o bostezar es, por supuesto, totalmente inaceptable. En el momento en que uno se convierte en un funcionario público, asume la responsabilidad de representar a su país.

“…Pero, cuando hace calor, hace calor.” Ah-ja-ja-ja.

Riendose, la Chica del Gremio sirvió a Goblin Slayer y a los demás té negro frío. Habían una, dos, tres, cuatro vasos sobre el escritorio en su pequeña parte del mostrador de recepción. La Arquera Elfa Superior y la Sacerdotisa habían arrastrado a Goblin Slayer entre ambas. Por último, la Chica del Gremio colocó un vaso frente a ella, poniendo una mano en su mejilla y dejando escapar un suspiro.

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“Así que, una boda… Qué maravilloso.”

“Sí, estoy entusiasmada”, dijo la Arquera Elfa Superior, asintiendo con una mirada seria y sabia. “Gracias a Dios que mi hermana no era demasiado mayor para casarse.”

“¿Cuántos años tiene?”

“Hmm…” La arquera contó con sus dedos, sacudiendo la cabeza brevemente. “Unos ocho mil o así, supongo.”

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La Chica del Gremio, pensando que ese “supongo” probablemente podría representar otros tres ceros, sonrió secamente.

“Escuchar a los elfos te hace darte cuenta de lo tonto que es preocuparte por tu edad.”

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Otro suspiro. Ella no llegaría a ningún lado cavando retóricamente su propia tumba.

La Sacerdotisa ofreció vario “Ajams” y “Ums”. La chica acababa de cumplir dieciséis años y parecía no saber cómo dirigirse a una mujer mayor, aunque ella misma era clériga. Por ello, la Sacerdotisa no creía que la apariencia de la Chica del Gremio le diera ningún motivo para preocuparse por su edad.

“Pero siendo tan guapa como eres… ¿Realmente necesitas estar preocupada por eso?”

“Jee-jee. Bueno, muchas gracias.” La Chica del Gremio sonrió ante la educada pregunta que finalmente se le ocurrió a la Sacerdotisa.

La Arquera Elfa Superior hizo un gesto jovial con su mano y vació su vaso en un solo trago.

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“Es cierto. Cuando se trata de edad, no puedes comparar un dragón con un elefante, o un elefante con un ratón. Simplemente no funciona.”

“Elefante.” Inesperadamente, el casco de Goblin Slayer se inclinó con confusión. “¿Qué es eso?”

“… ¿No sabes acerca de los elefantes?” Las orejas de la Arquera Elfa Superior se agitaron, complacida de tener la oportunidad de educar al guerrero. Extendió los brazos todo lo que pudo mientras describía a la misteriosa criatura. “Tiene las patas como pilares, una cola como una cuerda, orejas como abanicos, un cuerpo como una muralla, colmillos como lanzas, una espalda como un trono y una nariz como una enredadera. Además, es enorme.”

“… ¿Una bestia?”

“Oh, y es de color gris.”

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“No entiendo nada,” dijo Goblin Slayer con un gruñido y luego se tragó su té.

La Chica del Gremio los miró alegremente y dejó salir una risita.

“Tal vez pueda mostrarte los datos en el Manual de Monstruos que hay bajo el termino Elefante en algún momento. Ahora…” Su mirada se movió por su escritorio, y hojeó algunos papeles. “Querías que asignara estas misiones de goblins, ¿verdad?”

“Aja. Nos gustaría poder llevarnos a nuestro amigo Goblin Slayer,” dijo la Sacerdotisa con calma. Su sonrisa, como un capullo en flor, nunca vacilaba.

“Personalmente, no es que quiera perdérmelo realmente.” Goblin Slayer dejó su vaso vacío en el mostrador con un ‘clac’. “Simplemente no quiero dejar a los goblins a sus anchas”.

“Claro, claro, obviamente no”, dijo la Chica del Gremio con una suave sonrisa. Él era tan desapasionado y decisivo como siempre. Algunas personas lo tomaban como alguien simplemente obsesivo, mientras que otras lo veían como alguien honesto y confiable. No es necesario decir que la chica del Gremio estaba en el último grupo.

“Desde principio de primavera hasta el verano, los goblins están en su punto más fuerte. Tal vez sea porque están enfadados.”

“¿Hay alguna temporada en la que los goblins no asusten?” preguntó la Arquera Elfa Superior.

“Hrm…” Goblin Slayer se cruzó de brazos y gruñó.

La Chica del Gremio escuchó a ambos con placer.

“De todos modos”, dijo en voz baja, “no hay tantas misión de goblins en verano, ¿verdad?”

“¿Es eso cierto?” Preguntó la Sacerdotisa con evidente sorpresa.

“Sí”, dijo la Chica del Gremio. Por lo menos, no hay tantas misiones. Luego, en lugar de explicar más, revolvió entre sus papeles sin ninguna razón en particular. Sería grosero hablar de cosas tan desagradables cuando alguien acababa de recibir una invitación para una boda.

Verano: para los goblins, lo más destacable de esta temporada era que no era otoño. Los cultivos en los campos aún estaban creciendo y, por supuesto, la época de cosecha aún estaba muy lejos. No importaba lo mucho que los goblins pudieran querer comida, simplemente no había mucho que ganar de los ataques a los pueblos. Así que, en cambio, cambiaban su objetivo a los viajeros, los pastores errantes y los curanderos itinerantes durante la época más calurosa del año.

¿Qué significaba el verano para los goblins? La primavera estaba muy bien, pero en verano, las lluvias aumentaban, y la maldita luz del sol se hacía cada vez más intensa. Vivir en un hoyo se convertía en algo bastante desagradable. Hay que reconocer que uno no se imagina a los goblins muy preocupados por su modo de vida, pero siempre estaban enojados por algo. Y más razones para enojarse naturalmente significaban una mayor incidencia en la violencia.

Ay del viajero que se ponga en el camino de los goblins en verano. Los goblins no tenían la sabiduría para almacenar alimentos, incluso si la tuvieran, se habrían echado a perder rápidamente. Después de aburrirse de maltratar a su víctima, inmediatamente comerían lo que pudieran de esa pobre alma desafortunada, sin pensar en el futuro.

Hombre o mujer, al final, no quedaban ni los huesos.

Lamentablemente, es una historia demasiado común.

Que los viajeros perdieran la vida en el camino, por supuesto, no era un fenómeno que solo ocurriera en verano. Los goblins y los No-Oradores no eran los únicos que tenían hambre. Bandidos, bandoleros y mercenarios dedicados a los asaltos, entre otros, estaban allí fuera.

El punto es, que todos los rincones del mundo estaban llenos de peligro. Algunos tomaban esto como una razón para criticar al rey o a la administración del país, pero esas personas simplemente no sabían su historia. Desde tiempos inmemoriales, nunca ha habido una época sin ningún elemento de peligro.

Del mismo modo, los recursos siempre han sido limitados. Por lo que la Chica del Gremio sabía, el rey actual estaba haciendo un trabajo perfectamente decente… O al menos, eso pensaba ella. Él no comenzó guerras innecesarias, y se había enfrentado a los seguidores de los Dioses Oscuros para mantener a salvo a la nación.

Tenemos paz ahora, por lo menos.

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Incluso si la definición de paz era simplemente la pausa entre las guerras.

Pero para repetir, los recursos eran limitados y el peligro siempre estaba presente. El Gremio no recibiría necesariamente una misión porque un solo viajero hubiera desaparecido. Para empezar, si nadie sabía que esa persona había desaparecido, no se podía hacer nada. Era una situación triste, y una falla en el Gremio de Aventureros. Los Aventureros se metían en esta clase de problemas solo cuando algún conocido de un viajero presentaba una misión de búsqueda…

… O cuando los mismos aventureros tenían muy buen corazón.

“Pero todavía hay goblins, allá afuera” dijo Goblin Slayer, sin prestar atención a lo que pasaba por la mente de la Chica del Gremio. “Eso no va a cambiar.”

“Pero”, dijo la Sacerdotisa, fingiendo astutamente hacer una pregunta para interrumpirlo, “no puedes derrotarlos a todos por tu cuenta, ¿verdad? Y no tienes que hacerlo, ¿verdad?”

“…”

Goblin Slayer estaba en silencio. Después de tantos años con él, la Chica del Gremio sabía que así era como actuaba cuando se veía arrinconado.

En cierto modo, él no es una persona tan difícil de entender.

Una risita involuntaria escapó de sus labios, y el casco de acero de Goblin Slayer se giró hacia ella. Ella agitó una mano como diciendo: No es nada, nada.

“Honestamente”, dijo ella, “no nos servirá  de nada el molestarle con cada una de las misiones de goblins que se presenten, señor Goblin Slayer.”

“Bien, ahí lo tienes,” dijo la Sacerdotisa con un dulce pero agudo carraspeo. “¿Se ocuparía de ello por nosotros?”

“Oh, por supuesto. Sé que este hombre nunca tomaría vacaciones si lo dejáramos ser.”

“Suena muy parecido a ti.”

Alguien le dio a la Chica del Gremio un golpe inesperado en la cabeza, provocando un pequeño ¡Ow! Era su compañera de trabajo, la Inspectora, de pie detrás de ella con un montón de papeles en la mano.

La Inspectora suspiró como para sugerir que la Chica del Gremio se lo tenía merecido, y luego ella golpeo suavemente los papeles contra el hombro de la Chica del Gremio.

“¿Recuérdame cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomaste un día libre?”

La Chica del Gremio se agarró la cabeza y protestó débilmente…

“S-Si lo hago…”

La Inspectora produjo otro suspiro exasperado.

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“Entonces, tú también irás a esa boda, ¿verdad? Para eso están estos chicos aquí, ¿no? Para invitarte.”

Antes de que la Chica del Gremio tuviera la oportunidad de responder, la Arquera Elfa Superior estaba inclinada sobre el escritorio.

“¡Por supuesto!” dijo ella, asintiendo enérgicamente. Sin ninguna necesidad de fingir, añadió, “¡Somos amigas, después de todo!”

Al ver esta muestra de genuino entusiasmo, la Chica del Gremio respondió con una expresión ambigua y se rascó la mejilla. Luego sus dedos jugaron a través de su cabello, dando vueltas a sus trenzas. Sí, ella ya sabía que eso no era muy educado.

“Er… Bueno, ciertamente aprecio la intención, pero…”

No, detente. Si rechazo esta invitación…

¿Cómo podría explicarse a la Arquera Elfa Superior, por no hablar de la Sacerdotisa o Goblin Slayer? Ella echó un vistazo rápido a su casco, aunque, como siempre, ocultaba su expresión.

“¡Tan solo tómate un par de días de descanso!”

“¡Ay!” Otro golpe con los papeles.

Mientras la Chica del Gremio se sentaba allí lamentándose en voz baja, la Inspectora puso su mejor sonrisa y dijo:

“Ahora, Señor, eh… Goblin Slayer.”

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“¿Qué pasa?”

La Chica del Gremio hizo un pequeño chillido, pero la Inspectora la ignoró y le quitó los papeles de las manos. Eran, por supuesto, una compilación de las misiones más cercanas de matanza de goblins.

“Será mejor para las dos si eliminamos parte de esta tarea”, dijo la Inspectora, enrollando los papeles como un pergamino y entregando el lote a Goblin Slayer. “Tal vez puedas ayudar a mi amiga a relajarse ocupándote de dos o tres nidos de goblins.”

“Naturalmente.”

No hubo discusión, ni vacilación mientras Goblin Slayer tomaba los documentos de las misiones en un solo y decidido movimiento. En silencio, los desenrolló y examinó las descripciones. Ni siquiera miró las recompensas. Lo que quería era información, conocimientos sobre la fuerza de combate de los goblins.

Después de un largo rato, preguntó suavemente:

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“¿Está esto bien?”

La Arquera Elfa Superior frunció el ceño tan fuerte como pudo, sus largas orejas apuntaban hacia atrás, pero ella respondió:

“No puedo hablar por el enano… pero yo, no voy a decir que no.”

“¿Estás segura? Tampoco me importa mucho, en cualquier caso.”

“Discúlpeme, Goblin Slayer, señor”, dijo la Sacerdotisa, frunciendo sus moldeadas cejas. Levantó el dedo índice y, en un tono que sugería que habían tenido esta conversación en más de una ocasión dijo, “Cuando no tenemos otra opción, no cuenta como una discusión, ¿recuerdas?”

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