Dungeon ni Deai wo Motomeru no wa Machigatteiru Darou ka (NL)

Volumen 12

Historia Corta (SS) 1: A la Novia de la Ciudad del Agua le Gusta el Conejo Blanco

 

 

–Hemos vuelto, Marie.

–¡Bienvenida, Rei!

Los Xenos llegaron a su Aldea Oculta en el 27° Piso. Marie, la Sirena Xenos, recibió de nuevo a la bella Siren Rei y las demás. Cada Aldea Oculta tenía un Xenos estacionado allí que actuaba como guardián. El del 20° Piso era vigilado por un Dragón Verde, y este era vigilado por Marie.

Después de regresar de cumplir con la solicitud de Fels, Rei y los demás se detuvieron en el 27° Piso.

–¡Vamos a cantar una canción otra vez!

–Los Aventureros nos escucharán, así que cantemos en voz baja.

Como ambos monstruos eran conocidos por cantar, Marie estaba especialmente apegada a Rei. Una de las causas detrás del fenómeno “canción que resuena en el laberinto” se rió inocentemente mientras que la otra le daba una sonrisa forzada.

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

–¿Ha pasado algo últimamente, Marie?

–¡Sip! ¡Conocí a Bell!

Cuando Marie se sonrojó y sonrió, Rei palideció en estado de shock.

–Por Bell, ¿Te refieres al Humano Bell?

–¡Así es! Él era lindo, suave… ¡Es mi genial Bell! ¡Él es el Bell que amo!

Rei se sorprendió al escuchar repetidamente el nombre de alguien sobre quien no le habían contado a Marie y el hecho de que había dicho algo que Rei no podía ignorar. A un lado, los Xenos hembras como Lamias y Harpias dejaron escapar un chillido y se emocionaron.

–¿¡Qué hiciste con Bell, Marie!? Dijiste que era suave, ¿¡Lo tocaste!? ¿¡Qué tocaste!?

–¿¡Es un “romance amoroso”, es un “romance amoroso”!? ¿¡Con esa persona de la superficie!?

–¡Cuéntanos más!

–¡Cuéntanos más!

–¡Fooooo!

–¡Laura, Fear! ¡Todas cálmense! ¡Bell-san no haría a-algo c-como e-eso…!

La agitada Rey levanto la voz hacia sus compañeras Xenos, sin embargo—

–¡Bell comió mi cosa… estaba caliente!

–¿¡Queeeeeeeeeeeeeee!?




Recibiendo una respuesta que fue fácilmente malentendida, las Xenos hembras emitieron chillidos de placer y gritos.

–Hey Lyd, Gros, creo que la escuché decir Bell.

–Estás escuchando cosas, Wiene…

–No vayas allí… empeorará las cosas.

Deteniendo verbalmente a la chica dragón que le estaba lanzando miradas a la Sirena que había visto por primera vez, Lyd y Gros suspiraron con una expresión cansada mientras se tapaban las orejas.

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