Dungeon ni Deai wo Motomeru no wa Machigatteiru Darou ka (NL)

Volumen 12

Capítulo 6: La Llama Sagrada del Héroe

Parte 7

 

 

Mikoto tenía razón.

Mi cuerpo está funcionando mejor que antes.

- Gracias ( ◠‿◠) -

Bell se dio cuenta en medio de su batalla contra el monstruo. Su cuerpo estaba siguiendo el rastro exacto que su mente establecía. Los retrasos en sus ataques, defensa y retirada—que antes eran tan pequeños que ni siquiera los notaría sin un esfuerzo consciente—ya se habían ido.

Las sensaciones dentro de su cuerpo eran más claras que nunca.

Esa incomoda sensación se ha ido.

Por extraño que pareciera, la gran batalla contra los Iguazu—esas criaturas que habían arriesgado sus vidas para bombardearlo—había alineado su mente y su cuerpo.

Ahora que su cuerpo estaba completamente bajo su control, parecía obvio. Podía ver hasta qué punto su contenedor físico había estado lanzándolo alrededor, incluso cuando llegó por primera vez a los Pisos Inferiores e incluso durante su primera batalla contra la Especie Mejorada.

Ahora su cuerpo estaba trabajando como quería, como si todos los engranajes finalmente hubieran encajado en su lugar. Era capaz de hacerles frente a los movimientos de su oponente.

–¡¡OO, OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Podía ver la inquietud alzándose en los ojos de la Especie Mejorada mientras enfrentaba a este nuevo Bell, quien luchaba de una manera completamente diferente a la de su último encuentro.

La fuerza sobrehumana que aplastaba el suelo de cristal bajo sus pies ni siquiera hacia un rasguño en el chico. Las raíces de árbol, que se extendían desde las piernas del monstruo hasta el suelo y luego nuevamente hacia arriba para un ataque furtivo, eran cortadas antes de que pudieran hacer su trabajo. Los ataques que habían atormentado a tantos Aventureros en el pasado no tenían efecto.

El monstruo rugió, como para ahuyentar su inquietud. Entonces protuberancias brotaron por todo su cuerpo. Enfrentando a Bell a corta distancia, le disparó una lluvia de proyectiles de semillas.

¡¡No son tan rápidas como los Iguazu!!

Bell no perdió la compostura. Comparadas con las aterradoras líneas escarlatas que había encontrado antes, los proyectiles de semillas prácticamente se veían estacionarios.

Siguió sus trayectorias, y moviendo sus brazos tan rápido que parecían desenfocarse, cortó hasta la última de ellas con sus Dagas.

–… ¡¡…!!

El asombrado monstruo no tuvo tiempo de recuperar el equilibrio antes de que Bell se lanzara a una poderosa cuchillada.

–¿¡GUO!?

En respuesta, el Musgo Gigante desató un contraataque impulsado por su espíritu de lucha y su fuerza sobrehumana. Los golpes impulsados por las vidas de innumerables de sus propios hermanos sacudieron la arañada armadura de doble Adamantita que cubría el cuerpo de Bell. Esta vez infligieron daño real.

El monstruo era el más fuerte de los dos, y tenía mayores habilidades defensivas.

Con toda probabilidad, Bell no podía igualar su potencial total.

Pero Bell era más rápido.

Ahora que su mente y su cuerpo estaban completamente unidos, su verdadera capacidad le daba una ventaja en el campo de batalla.

Aún más importante—

¡Es lento!

El enemigo que estaba delante de él era increíblemente lento.

Bell tenía un estándar para comparar con este monstruo.

Un monstruo que estaba realmente más allá del reino de lo común.

Un monstruo que era mucho más rápido, mucho más fuerte y mucho más loco que el anterior.

Bell había luchado contra ese monstruo. Y se había comprometido a luchar contra ese digno oponente de nuevo.

Quiero vencerlo.

Quería derrotar al guerrero que había aparecido ante él incluso después de haber renacido.

Quiero vencerlo.

Quería vencer al guerrero que lo había apaleado con su fuerza feroz y su Hacha de doble filo, la Labrys.

¡Esta vez, quiero ganar!

Quería vencer al valiente Minotauro que había tallado la derrota en su cuerpo esa noche de luna llena.

Su <Estado> ardía.

La feroz batalla contra el Musgo Gigante había encendido la pasión en lo profundo de Bell, y ahora, mientras pensaba en el Minotauro negro, explotó a la superficie.

–¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

–… ¡¡…!!

El ataque de ataque a velocidad extrema superó con creces la capacidad de respuesta de su enemigo. Era la <Furia del Conejo>.

Como lo había hecho contra los Iguazu, Bell esculpió un torbellino de brillantes arcos blancos y negros en el aire. Tanto su mente como su cuerpo se aceleraron. Un tifón de musgo voló del cuerpo de la Especie Mejorada.

Finalmente, un corte horizontal infligido directamente en su costado mando a volar el cuerpo masivo hacia atrás. Ahora una buena distancia separaba a Bell y al Musgo Gigante.

–¡¡OOOOOOOOOOOOOOO…!!

–… ¡…!

Pero a pesar de que pedazos del cuerpo del monstruo continuaban cayendo, nuevo musgo crecía para llenar las heridas. Pronto pareció como si la <Furia del Conejo> nunca hubiera sucedido. Bell se quedó boquiabierto.

Su velocidad de recuperación era extremadamente rápida. Incluso cuando era destrozado en pedazos, el musgo viviente comenzaba a crecer nuevamente. Una simple superioridad en el número de heridas infligidas no sería suficiente para acabar con este monstruo que había consumido tantas Piedras Mágicas. Con la <Tela de Undine> envuelta alrededor de su cuerpo, el <Firebolt> claramente tampoco haría mucho.

Además, a pesar de que Bell había bebido la Poción Dual Superior, todo su cuerpo seguía sintiendo las consecuencias de la reciente carga completa. Si la batalla se prolongaba mucho tiempo, la balanza probablemente se inclinaría a favor del monstruo.

Así que ni los ataques cortantes ni la Magia funcionarían, y una batalla prolongada pondría a Bell en una seria desventaja.

En ese caso—un solo ataque era la única opción.

Bell eliminaría a su enemigo con el golpe más fuerte que podía realizar, uno que no dejaba espacio para la recuperación.

Metió a <Hakugen> en su vaina y sostuvo la <Daga Hestia> en su puño derecho en un agarre inverso. La levantó hasta el nivel de su pecho, y entonces extendió su mano izquierda.

–¡Firebolt!

La columna de rayos de llamas que no requería ningún canto para activarse fue lanzada instantáneamente.

Pero Bell no estaba apuntando al enemigo delante de él. En su lugar, la canalizó en la cuchilla de color negro azabache de la Daga en su mano derecha.

–… ¿¡…!?

Ni el monstruo ni los Aventureros que miraban desde fuera de la habitación podían creer lo que veían.

Las acciones de Bell no terminaron con su infusión de Magia en la cuchilla. Tan pronto como la Magia fue lanzada, comenzó a cargar.

— ——

*Ping, Ping*

La campanilla vibraba en las orejas del gigante. Sus ojos estaban fijos en algo.

El <Firebolt>, que debería haber lanzado montones de chispas al explotar en la Daga y cuya gran cantidad de llamas debería haberse dispersado, en lugar de eso estaba siendo presionado sobre la cuchilla de la Daga por las partículas de luz blanca que el chico estaba liberando.

No, no presionado—enfocado.

–Las llamas se están reuniendo en la Daga…

–¿Un encantamiento…? No, no lo creo… ¿¡Qué es eso!?

Incluso desde su posición a cierta distancia, Ouka y Daphne podían ver lo que estaba sucediendo. El relámpago carmesí estaba convergiendo y condensándose. El Daga llevaba una ardiente armadura de llamas, que a su vez estaba envuelta en una densa capa de partículas de luz.

El <Texto Sagrado> grabado en la Daga pulsaba con luz blanca como si estuviera resonando con las llamas.

Era una <Carga Dual>.

Las investigaciones de Bell lo llevaron a conocer la propiedad de convergencia del <Argonaut>, y la había usado para desarrollar una nueva aplicación de la Habilidad. En otras palabras, había descubierto cómo cargar su Magia y los ataques de su Daga al mismo tiempo.

Al lanzar un <Firebolt> en la cuchilla y luego encerrarlo todo en partículas de luz, podía infundirlo con dos mecanismos de ataque y, al mismo tiempo fortalecerlo.

Mientras el calor de las llamas se enfocaba en la cuchilla, la <Daga Hestia> comenzó a expandirse. La cuchilla se hinchó hasta el ancho de una espada y la longitud de una daga. Se hacía más caliente y brillante en proporción a la duración de la carga, hasta que luz carmesí llenó toda la cavernosa habitación.

En medio de esta enorme potencia de salida, unas cuantas llamas escaparon de la concentración de Bell y danzaron fuera de la Daga en forma de chispas.

El ataque que estaba preparando llevaba su poder a sus límites y parecía determinado a retumbar con el sonido del fuego y diezmar todo a su alrededor una vez que fuera liberado.

Bell había ideado una técnica de combate basada en una fuerza completamente absurda. Este ataque mortal había sido diseñado expresamente para derrotar a su mayor rival una vez que se encontraran.

Sí. Era como la eterna llama divina—

— —Kami-sama, recibo esto de ti.

Bell levantó la Daga cubierta de llamas y luz en su mano derecha y miró al monstruo que estaba parado ante él.

*Ping, Ping*

Como para anunciar que se había acabado el tiempo del monstruo, la campanilla de Bell resonó.

***

 

 

Él estaba temblando

¿Qué era eso?

¿¡Qué era eso!?

¿¡Qué podría ser eso!?

No lo sabía. Nunca había visto nada igual.

Muchas veces en el pasado, había escuchado canciones seguidas de bombardeos. Había sido quemado por fuego y congelado por hielo, golpeado por un rayo y despojado de partes de su cuerpo.

Pero nunca había visto nada como esto.

Nunca esa despiadada luz.

Nunca ese destello de luz y llamas que parecía destinado a destruir todo y convertir todo en cenizas.

Estaba completamente petrificado. Tan petrificado que su voluntad de matar y su odio se habían evaporado.

¡Agua!

¡Tenía que entrar en el agua!

¡Si estaba en el agua, el humano no podría perseguirlo!

Se dio la vuelta y se alejó del chico.

Dejó atrás su ira, orgullo y su humillación y estaba a punto de sumergirse en el rio que su madre, el Calabozo, le había proporcionado.

–¡<Hiyo>!

Pero antes de que pudiera llegar a él, una ventisca de nieve blanca pura golpeó desde arriba y congeló el rio hasta donde podía ver.

–¿¡…!?

Parado atónito al borde del río congelado en el que ya no podía sumergirse, levanto la mirada.

–Pensaste que te dejaríamos escapar, ¿Huh?

Un joven con cabello rojo y una espada azul en su mano derecha estaba parado sobre una gran columna de cristal, mirándolo desde arriba. Su otra mano estaba en su cadera.

–Lo siento, pero ese chico te matará justo aquí y ahora mismo. ¿Lo entiendes?

La audaz sonrisa del humano lo enloqueció de ira. Rugió, con ganas de arrasar como dictaba su deseo de matar.

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

Pero los pasos que se acercaban por detrás no lo permitirían.

Contuvo el aliento y miró por encima de su hombro.

El chico de cabello blanco caminaba lentamente hacia él.

Su rabia se desvaneció, y en su lugar volvió el terror. El chico caminaba tranquilamente hacia él, enfocando repetidamente esa terrible luz mientras se acercaba.

¡¡Se está acercando!! ¡¡Se acerca!! ¡¡Se acerca!!

La destrucción que lo destrozaría.

El humano que lo mataría.

El conejo blanco con la luz de color rojo oscuro en sus ojos.

— —Se acabo.

Anunció el chico, levantando su cuchilla de luz y llamas.

La caminata del chico se convirtió en un trote, y entonces en una veloz carrera.

Estaba corriendo hacia él tan rápido como un relámpago.

–¡¡U—UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

La espada mortal se dirigía hacia él.

Su cabello blanco dejó un rastro mientras volaba hacia adelante, con chispas desbordándose de la Daga y bailaban en el aire.

Rugió de terror y balanceó sus poderosas armas que destruían todo.

Pero—

El chico se dirigió hacia él con una velocidad que superaba su fuerza.

——

La campana había sonado durante sesenta segundos.

Las letras sagradas talladas en la cuchilla arrojaron una luz brillante y liberaron el rugido del fuego.

–¡<Argo Vesta>!

Justo antes de que sucediera, cuando la luz carmesí y blanca pura llenaron el mundo, algo se le ocurrió.

Si vuelvo a nacer…

Nunca jamás volveré a acercarme a un conejo blanco.

Ese fue su pensamiento final antes de que su conciencia explotara en un millón de pedazos.

***

 

 

–¡<Argo Vesta>!

Hubo un estruendo de llamas y un destello de luz, y luego una tremenda onda de choque.

Eso fue todo lo que hubo al impacto.

— —¡¡O,OO!!

La explosiva bola de llamas se tragó los gritos de muerte brotando del monstruo, y el destello carmesí afilado en una luz blanca parpadeó.

El golpe de la Daga en llamas había provocado una poderosa explosión.

Mientras Lili y los demás observaban desde arriba, su campo de visión se llenó primero con blanco, luego con una luz roja. Lanzaron sus brazos frente a sus rostros mientras la oleada de calor y ondas de choque se lanzaban hacia ellos. Nacido en el espacio de un instante, el ataque de la Daga infundida con rayos de llamas había generado un destello que incineraba todo lo que tocaba.

Cuando el color regresó al paisaje parpadeante, los Aventureros levantaron sus rostros lentamente.

Dos piernas masivas estaban en la silenciosa habitación, la parte superior del cuerpo a la que una vez pertenecían ahora se había ido. Un momento después, las piernas también se convirtieron en cenizas y se dispersaron en el aire con un *puff*.

Danmachi Volumen 12 Capítulo 6 Parte 7 Novela Ligera

 

Bell se quedó con el brazo derecho extendido al final de su oscilación, mirando su Daga en silencio mientras liberaba la tensión de su cuerpo. La <Daga Hestia> había madurado junto con él, y era tan suave y sin astillar como antes del ataque. La llama y la luz que aún persistían se convirtieron en humo y se elevaron hacia el techo.

–Bell-sa—

–Bell-sa—

–“ “ “ “¡¡UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!!” ” ” ”

Los gritos emocionales de Lili y Haruhime fueron ahogados por el profundo bramido de alegría que venía de los Elfos y Enanos. Daphne y Casandra se cubrieron los oídos desesperadamente mientras Welf, Mikoto y Aisha se unían al grito de batalla.

–¡Chigusa!

–Ah… Ou… ka.

De repente, las enredaderas parasitarias enredadas en los cuerpos de los Aventureros desaparecieron.

Las enredaderas habían encontrado el mismo destino que su creador, transformándose en una neblina de cenizas al igual que el monstruo. Cuando una sonrisa de recuperación se extendió por el rostro todavía debilitado de Chigusa, Ouka sonrió y la abrazó.

Los Elfos y los Enanos también derramaron lágrimas de alegría cuando el miserable tormento del monstruo desapareció de sus cuerpos.

–¡Bell-sama!

–¡Bell!

El chico hizo una mueca feliz cuando Lili, Welf y los demás saltaron del agujero en la pared y se tambalearon hacia él. Mientras levantaba las manos para demostrar que no había sufrido ningún daño, escucho un chapoteo.

El sonido venía desde detrás de Bell, en el lado opuesto del río congelado.

–Uh…

Sorprendido, Bell se dio la vuelta en dirección al chapoteo y sonrió levemente.

Una hermosa Sirena había sacado la cabeza y los hombros del agua.

Era Mari, quien se había separado de Bell justo antes de que salvara al equipo.

–Gracias, Bell… ¡Te amo!

La Xenos había entregado al chico a sus compañeros, y ahora estaba sonrojada y sonriendo ampliamente. Luego, se llevó los dedos a sus pequeños labios como una niña precoz y le lanzó a Bell un beso de despedida. Mientras agitaba su mano hacia él, sus labios formaron silenciosamente las palabras: Hasta luego.

Solo Bell podía verla; estaba oculta a la vista del resto del equipo. El chico sonrió irónicamente y también agito su mano ligeramente hacia ella.

Un momento después, el sonido de los compañeros de Bell lanzando sus brazos alrededor de él resonó y una cola de pez salpicó la superficie del agua.

Mientras las voces de los Aventureros que conversaban con entusiasmo en la tierra se dirigían hacia ella en un suave y apacible murmullo, la Sirena sonrió levemente y regresó al mundo del agua.

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