Dungeon ni Deai wo Motomeru no wa Machigatteiru Darou ka (NL)

Volumen 8

Capítulo 6: Canción de Amor para una Cierta Diosa

Parte 11

 

 

El festival estaba por terminar.

Kami-sama, Aizu-san y yo estábamos descansando en un rincón de la aldea Edas.

–Uwaah, eso es suficiente ejercicio por un día… Estoy muy cansada.

–Por eso te dije que te lo tomaras con calma…

Kami-sama se sentó indiferentemente en el suelo. Terminó pasando toda la noche bailando con esos niños, así que no estaba sorprendido. Ni siquiera había recuperados sus fuerzas completamente para empezar, y se esforzó demasiado. Le recordé eso con una voz tranquila.

Aizu-san, parada silenciosamente junto a nosotros, observaba nuestra corta conversación con la más pequeña de las sonrisas en sus labios.

–De acuerdo, entonces, ¿Cuál es nuestro plan desde aquí…?

- Gracias ( ◠‿◠) -

Todavía había muchos hombres en la plaza de la aldea. Debían estar limpiando, pero la mayoría estaban borrachos y todavía se reían entre sí. Dejándoles hacer lo suyo, plantee una pregunta. Kami-sama, quien estaba masajeando su hombro mientras miraba distraídamente las escamas negras que formaban el límite entre la aldea y el bosque, me miro.

–Oh, estoy bien para viajar. Tomó un poco más de lo que esperaba, pero ahora puedo caminar bien.

Aizu-san no dijo nada al principio. La Aventurera de Primera Clase, sin embargo, hizo contacto visual con nosotros y asintió con la cabeza.

–Dejaremos la aldea… mañana por la mañana.

Nos aseguraremos de que todo esté listo esta noche y luego esperaremos a que el sol se levante antes de regresar a Orario.

Ni Kami-sama ni yo nos opusimos al plan de Aizu-san.

Los tres miramos alrededor de la aldea que pronto dejaremos, observando el paisaje de montaña una última vez.

— —¡Mi Señora!

Fue entonces cuando sucedió.

Una voz aguda surgió de la parte posterior de la aldea al mismo tiempo que una mujer venia corriendo hacia nosotros.

Era la hija de Kam-san, Rina-san. Se acercó a nosotros, e inmediatamente me di cuenta de que sucedía algo. Ella estaba sin aliento.

El rugido de un monstruo resonó a lo lejos. Escuchar el ominoso rugido del monstruo y ver las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos hicieron que mi corazón se hundiera.

Puso una mano sobre su pecho mientras una lágrima caía. Su voz sonaba forzada y temblorosa cuando finalmente logro pronunciar las palabras.

–¿Vendrías a ver a mi padre… partir a su viaje al Cielo?

***

 

 

Aizu-san, Kami-sama, y yo entramos en la habitación. Kam-san estaba en su cama, rodeado de todos sus hijos adoptivos.

Su rostro tenía un color horrible, con los ojos cerrados.

Me congele en mi lugar. Todos los rastros de vida se habían ido de él.

Gracias ヾ(*⌒ヮ⌒*)ゞ

–… Padre quería verte una última vez.

Uno de sus hijos nos invitó a acercarnos. Estaba sin palabras.

¿Cómo podía ser esto? Quiero decir, estaba hablando con él como cualquier otro día justo antes de que el festival comenzara—

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

“Entiendo lo que está pasando conmigo mejor que nadie.”

¿Esto era lo que quiso decir… cuando dijo eso?

Yo todavía no me había movido. Aizu-san tenía la boca cerrada y Kami-sama estaba conteniendo el aliento.

Fue entonces cuando Kam-san lentamente abrió sus ojos.

–… Ohh, Diosa-sama. Muchas gracias por venir…

–… No hay necesidad de actuar de esa manera, Kam. Has hecho tanto para ayudarme que vine corriendo a tu llamada.

La débil mirada de Kam-san cayó sobre Kami-sama primero, y sonrió.

Kami-sama forzó una sonrisa alegre y camino hacia el lado de la cama.

–Cuando te conocí, los recuerdos de mi querida Diosa, Brigit-sama, volvieron a mí…

Los ojos de Kami-sama se abrieron por la sorpresa al escuchar el nombre de la antigua Diosa de Kam-san.

–¿Has dicho Brigit? Cabello rubio, ojos de un color rojo intenso—¿Esa Brigit?

–¿Tú… sabes de ella…?

Gracias ヽ(*≧ω≦)ノ

–¡Apuesta a que sí! ¡Brigit es una buena amiga mía! ¡Solíamos jugar juntas todo el tiempo en el Cielo; también discutir!

Un toque de sorpresa lleno la mirada de Kam-san. Qué coincidencia, tener una conexión a través de nuestras Diosas. “¿Eso es cierto…?” dijo con una sonrisa débil.

–Ella era muy amable… Tratando a todos de manera justa y amando a un humilde humano como yo.

–¿Qué? ¿Lo hizo? ¡Kam, te han engañado! Ella recurre a llamarme “diminuta” y todo tipo de otros nombres en el momento en que pierde la ventaja en una discusión. ¡Y es apenas un poquito más alta que yo! Apuesto a que sólo quería verse bien delante de ti y asegurarse de que no vieras cómo es realmente.

–Hahaha… ¿En serio? Nunca lo supe.

Me di cuenta de que Kami-sama trataba de levantar su ánimo. Kam-san intento reír pero fallo.

En realidad, sólo decir eso parecia doloroso, como si estuviera exprimiendo cada palabra de su cuerpo.

La pequeña sonrisa que hizo desapareció completamente después de unos momentos, dejando su rostro en blanco y sin emoción.

–Diosa-sama, por favor dime… ¿La veré, una vez que llegue al Cielo…?

–… Brigit te encontrará, estoy segura de ello. Es bastante insistente en conseguir lo que quiere.

Kam-san escucho esas palabras.

Luego hablo de nuevo, apenas por encima de un susurro… como si estuviera hablando solo.

–Tengo miedo… miedo de no encontrarla, miedo de verla… mucho miedo.

La luz en sus ojos se marchitaba como los últimos pétalos de una flor mientras miraba hacia arriba a nada en particular.

Con sus últimos momentos acercándose, la única hija de Kam-san se mordió el labio para no llorar.

–Brigit-sama, por favor perdóname… No pude protegerte, por favor perdóname…

Kam-san levanto débilmente su temblorosa mano derecha en el aire. Pero por muy poco, como si estuviera usando lo último de su fuerza para llegar al Cielo.

Sus hijos debían ser incapaces de ver a su padre agobiado por la intensa culpa en este estado débil, porque miraron hacia otro lado con la boca cerrada. Aizu-san y yo apartamos la mirada y miramos al suelo.

Entonces Kami-sama dio un paso adelante.

Lentamente envolvió ambas manos alrededor de las de Kam-san.

–Gracias, Kam. Gracias por tu amor.

La voz de Kami-sama era completamente diferente.

— ——

Kam-san abrió sus ojos tan anchos como podían.

Aizu-san, yo, y todos en la habitación de repente nos centramos en Kami-sama.

Esa no era su voz. El tono, las palabras, incluso el ritmo había cambiado.

Era como si alguien más usara su cuerpo, mirando hacia abajo a un niño con una afectuosa mirada cariñosa y hablando.

Debía estar utilizando su conocimiento de la Diosa de Kam-san para hablar y actuar como creía que ella lo haría.

–Incluso ahora… y por siempre, siempre te amaré.

La voz de Kami-sama era tan rítmica y suave que sonaba como una madre amorosa poniendo a dormir a su hijo.

Un soneto de amor de una Diosa.

Lágrimas cayeron de los ojos de Kam-san.

–¡Hhhhha…!

Los ojos que deberían haberse marchitado y secado ahora brillaban bajo las Lámparas de Piedra Mágica.

Sus labios temblaban, como si estuviera viendo algo al otro lado de su mirada sin rumbo.

–Brigit-sama, yo… yo, también—

Te amo.

Esas fueron las últimas palabras de Kam-san.

Lo último de la fuerza en la mano de Kami-sama se desvaneció, y quedó lánguida en su agarre.

Las lágrimas de sus hijos adoptados comenzaron a caer al suelo. Su hija oculto su rostro entre sus manos, colapsando en el acto.

Yo también estaba llorando.

Las lágrimas no se detenían.

Mi visión se volvió borrosa hasta el punto de que realmente no podía ver al hombre cuyo espíritu acababa de dejarnos. Trate de limpiar las lágrimas con mi brazo.

Hasta Aizu-san estaba cubriendo su rostro.

Kami-sama apretó su mano antes de colocarla suavemente sobre su pecho.

El rostro del hombre que dedicó su amor a una Diosa tenia, por mucho, la expresión más tranquila y pacifica que había visto en mi vida.

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