Re:Zero Ex (NL)

Volumen 2: La Canción de Amor del Demonio de la Espada

Capítulo 1: Primera Estrofa

Parte 1

 

 

Re Zero Ex Volumen 2 Capítulo 1 Parte 1 Novela Ligera

 

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Un hedor sangriento que revolvía el estómago pesaba sobre el campo de batalla.

Lo que varias horas antes había sido una cuenca abierta, ahora se veía con lenguas de fuego, junto con el estallido y el crujido de árboles ardiendo además del sonido de gritos humanos. Los olores de madera y carne carbonizada llenaban el aire, junto con el olor de la capa de sangre en el suelo, lo suficientemente gruesa como para ensuciarse las botas. Juntos, eran suficientes para tapar la nariz y abrumar los sentidos. El crepúsculo, las llamas y la sangre bajo los pies, conspiraron para volver rojo al mundo entero.

—Hrr…kk…

En esa arena carmesí, un joven cayó de rodillas, incapaz de arrastrar sus temblorosos pies hacia delante. La sangre empapaba sus rodillas y espinillas, pero era demasiado tarde para preocuparse por eso. Hacía tanto que estaba cubierto de esa forma, que apenas se dio cuenta de las nuevas adiciones.

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Esto es horrible. ¿Cómo podría empeorar?

El joven había cogido la espada por propia voluntad. Había tenido la intención de hacerse un nombre en la batalla, de ascender de un simple soldado de a pie sin nombre a las alturas de la gloria. Noche tras noche, había soñado con las hazañas que realizaría.

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Qué ingenuo. Su pensamiento, sus sueños, todo eso.

Las costumbres del campo de batalla eran las siguientes: sangre, heridas, agonía, odio, violencia y cadáveres.

La brutalidad de esta, su primera batalla, no tenía igual en la historia del reino, incluso en estos años de guerra civil. El comandante había sido un joven noble que se había lanzado él mismo contra las fuerzas enemigas, con la esperanza de ganar un poco de gloria, pero había sido destruido, y la línea de batalla había caído en el desorden.

En un abrir y cerrar de ojos, amigo y enemigo se amontonaron, y luego el joven había sido arrojado por una explosión mágica, que le hizo perder el conocimiento.

Después de todos estos desafortunados accidentes, el joven Grimm Fauzen se encontraba solo en el campo, arrastrándose a través de la nube casi palpable de la muerte.

—…

Abrió su boca sordamente. Por fin se había dado cuenta de lo pesado que era su cuerpo, mientras que las heridas en sus pies se hacían cada vez más y más dolorosas.

Las explosiones habían llegado desde arriba, aterrizando justo delante de Grimm y lanzándolo por los aires.

Había tenido la suerte de terminar sólo con algunas quemaduras y heridas en los pies. ¿Afortunado? Todos los demás en su escuadrón se habían convertido en cenizas. Su comandante, que había estado junto a Grimm, había sido el único caballero entre ellos.

La exhortación de su líder antes de que comenzara la pelea estaba fresca en su memoria. También lo estaba el respeto genuino que había sentido por el hombre. Pero incluso él podría fácilmente perderse en las llamas de la guerra.

—Hrr…rrrgh…

Grimm rechinó sus dientes, intentando olvidar la imagen grabada en su mente de los últimos momentos del caballero. Pero ese instante crítico jugó contra sus párpados cerrados una y otra vez, desgastando sus nervios. Con una mano temblorosa, Grimm sostuvo su espada, pero nunca golpeó a un solo enemigo. La hoja de acero era tan pesada que quería soltarla. Pero abandonar su arma en el campo era impensable. Aunque lo supiera muy bien, no tenía ni idea de cómo luchar.

Renunciar a su espada era renunciar a su vida, y le tenía miedo a la muerte.

— ¡Aaah…! —, un grito desgarrador vino de no muy lejos, y Grimm casi se ahoga mientras intentaba huir. ¿Había oído a un aliado o a un enemigo? Le faltaba valor para averiguarlo.

—Guh…haaah… —, todo lo que encontraba ahora parecía un enemigo. No sólo las personas. No podía escapar a la idea de que las llamas, la sangre, incluso el aullido del viento estaba fuera de su alcance.

Arrastró sus doloridos pies hacia una nube de humo. No podía ver lo que había del otro lado, pero eso lo ayudó a calmar su pánico. Aunque difícilmente le ayudaría a sobrevivir, el humo podría esconderle de los soldados enemigos que pasaban, por lo que podría comprarle un poco más de tiempo para vivir.

— ¡Encontré a alguien! ¡Un humano!

— ¡E-eyaaaagh!

Tan pronto como atravesó la nube, Grimm se encontró cara a cara con un enemigo que sostenía un arma parecida a un hacha. El enorme cuerpo del soldado parecía ser todo músculo; era un demi-humano de piel violeta que parecía una roca púrpura.

El demi-humano miró al herido Grimm, y una sonrisa apareció en su horrible cara. Para Grimm, él parecía ser un sádico, un cazador que había encontrado una presa fácil.

Por un golpe de suerte, Grimm había evitado la muerte la primera vez. Pero su buena suerte no podía durar para siempre. Parecía que su primera batalla iba a ser la última.

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¿Por qué, entonces? ¿Por qué le habían permitido estos pequeños momentos extra?

— ¡Este es el fin para ti!

Su destino estaba maldito. Grimm cayó de rodillas cuando el hacha de guerra cayó sobre su cabeza. Vagamente, notó que el arma ya estaba oscura con la sangre de las otras vidas que había tomado; no era probable que la suya fuera una muerte rápida.

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Qué ridículo desperdicio de su último pensamiento.

Fue entonces cuando ocurrió.

— ¡Gyaaaaah!

Hubo un grito penetrante, seguido de chispas de acero chocando con acero. El demi-humano gruñó cuando su golpe fue desviado, y de repente, una nueva figura se había interpuesto entre Grimm y su atacante.

El desconocido tenía el pelo castaño tan oscuro que era casi negro. Su delgada armadura de cuero mostraba copiosas cantidades de sangre, y su excelente espada reflejaba las llamas. En medio de la espantosa escena, el blasón de la espada ardía ante Grimm, quien no podía creer lo que veía.

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El momento de admiración, sin embargo, fue inmediatamente disipado por lo que vino después.

— ¡Ha!

El acero describió un arco, y la plata brilló aún más contra el fuego. La exhalación aguda del aliento y la espada danzante tenían su propia belleza inesperada.

— ¿Huh?

¿Hizo Grimm el sonido de un asombro estupefacto, o fue el demi-humano? El destello plateado hizo que la cabeza del enemigo saliera volando, y el enorme cuerpo se derrumbó en el suelo en un chorro de sangre.

—… —la figura miró al cadáver, y luego sacudió la espada. La hoja debía estar inmensamente afilada, porque apenas había sangre en ella.

—Gra…ci…

Con retraso, Grimm se dio cuenta de que le habían salvado la vida, e intentó hablar con el recién llegado. Estaba tan agradecido. Tenía que dar las gracias.

Los demi-humanos eran el enemigo. Alguien que había matado a uno debería de ser su amigo. Le debía la vida a esta persona.

—Hey… Hey, tú… —, gritó Grimm temblorosamente, y la figura volteó y lo miró con sospecha.

Al ver la cara de su salvador por primera vez, Grimm se sorprendió al notar que el espadachín era más joven de lo que esperaba. Su baja estatura podría haber sido porque aún no había terminado de crecer. Era quizás dos o tres años más joven que Grimm, que sólo había cumplido dieciocho este año. Quince, entonces, quizás. Aún era un niño.

Pero Grimm no se atrevió a llamarlo de nuevo. No fue el terror lo que lo dejó mudo. Ya había dejado de temblar.

No, fue porque había visto los ojos del chico.

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—…

Estaban vacíos. No sólo como si no hubiera nada dentro de él, sino que su mirada no contenía emoción alguna.

Fue este descubrimiento lo que evitó que Grimm dijese gracias o cualquier otra cosa. El chico miró brevemente al silencioso Grimm, pero luego su interés, mínimo para empezar, se disipó y comenzó a alejarse.

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—Esper…

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Ahora Grimm halló su voz. Más que nada, temía que lo dejaran solo en este lugar vacío. Corrió tras el chico, que no miró atrás. No sería abandonado. Ahora su único y desesperado deseo era sobrevivir.

Lo siguió tan de cerca como pudo, a través de la sangre y el humo, hasta que el chico se detuvo. Una vez que pasaron el humo, Grimm lo vio cuando el olor nauseabundo le golpeó.

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— ¿Q-qué demoni…?

Un montón de cadáveres demi-humanos. Cada uno había sido asesinado por el golpe de una espada, y cada uno de sus rostros estaba retorcido por el dolor, el horror, o la ira. Con un estremecimiento, Grimm se dio cuenta de quién los había matado.

Entonces oyó al muchacho, con la cabeza levantada hacia el firmamento, comentando distraídamente, —…Hm. Así que así son las batallas. No lo sabía.

Grimm siguió la mirada del chico hacia el cielo, y un sonido tenso salió de su garganta.

Círculos rojos y azules flotaban allí, la señal que informaba a todo el ejército real de que se había logrado la victoria.

—El ejército real… ¿ganó? —dijo sombríamente Grimm. La señal de la victoria le parecía totalmente irreal. Su escuadrón había sido aniquilado, él había vagado por el campo de batalla apenas siendo capaz de pensar, y luego su vida había sido salvada en el último momento; él había sido patético. Él no había salido victorioso.

Pero seguramente este joven podría reclamar la victoria orgullosamente…

—Fue tan trivial —, dijo el chico. No prestó atención a lo que sentía Grimm y solo sacudió su cabeza, decepcionado.

 

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Re Zero Ex Volumen 2 Capítulo 1 Parte 1 Novela Ligera

NOVA: Estas 2 ilustraciones son para presentar personajes, así que las dejaremos aquí.

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