Re:Zero Ex (NL)

Volumen 1: El Sueño que Vio el Rey León

Capítulo 2: Felix Argyle es un Lindo Chico

Parte 3

 

 

Cuando el vizconde Misère volvió a entrar en la habitación con la escolta de Tiriena, fue despiadado.

—Parece que no hay necesidad de preguntar cómo fueron las cosas.

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Era simplemente su personalidad, pero aún así estaba mal decir algo que pudiera herir a su invitado. Tiriena, sin embargo, tenía una sonrisa tremendamente amable en su rostro.

—Es tan cruel como siempre, vizconde. ¿No tiene palabras de consuelo para una joven doncella de corazón roto?

—Pensé que habíamos hecho esta reunión con la esperanza de que encontrara a alguien que le ofreciera ese consuelo. Si no salió bien, ese es su problema. Quéjese todo lo que quiera; no hay nada que pueda hacer al respecto.

Fue una conversación bastante molesta el escucharla, pero ninguno de los participantes parecía estar muy molesto. Ferris dio un golpecito en el hombro a uno de los asistentes de Tiriena como si fuera lo más natural del mundo.

—Um, discúlpeme-nyan por preguntar. –Dijo Ferris. —¿Pero se conocen esos dos?

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—¿Ah? Oh, sí. El vizconde Misère vino al Reino Sagrado varias veces en su juventud, en cuyas ocasiones se encontró con la señora Tiriena. Se conocen desde hace casi una década.

La explicación del guardia de mediana edad arrojó la conversación bajo una luz muy diferente. De hecho, toda la secuencia de eventos comenzó a parecer diferente. ¿Por qué, por ejemplo, el vizconde parecía tan agresivo en su deseo de frustrar la reunión? Y por qué, con ese objetivo cumplido, parecía más que un poco contento.

—¿Será que el vizconde siente algo por Lady Tiriena?

—¡¿Qué?!

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A la pregunta contundente de Ferris, el vizconde comenzó a ponerse rojo ante sus ojos. Casi aterrado, se volvió hacia Tiriena y le dijo…

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―¡No es verdad! ¡Ese tonto está mal de la cabeza! No me importa una pizca…

—Lo sé; no tienes que ponerte tan frenético. Pero no puedo creer que uses una palabra tan tonta para una jovencita tan refinada. ¡Discúlpate con ella!

En su vehemente esfuerzo por defenderse, Misère accidentalmente dejó salir al gato de la bolsa.

—¡Es un tonto y lo llamaré tonto! Con vestido o sin vestido, ¡eso es un hombre!

—¿Huh?

Tiriena, sorprendida, miró a Ferris, tratando de decidir si esto era cierto. Podría haber sido posible seguir engañándola, por supuesto, pero si ella se lo propusiera, no tardaría mucho en descubrir la verdad.

—…Es verdad. Soy un hombre, como él dijo.

No tiene sentido negarlo. Ferris bajó la parte delantera de su vestido para revelar su pecho perfectamente plano. Tiriena parecía que apenas podía creerlo. Sin más remedio, Ferris se levantó la falda. Tiriena estaba profundamente conmocionada.

—Pero… sí, soy un hombre, ¡pero la parte de que Su Alteza y yo estamos enamorados es verdad! ¡Estamos enamorados! ¿No es así, Su Alteza?

Ferris había probado su sexo, pero seguía insistiendo en que el amor en sí no era una mentira. Se agarró al brazo de Fourier, acurrucándose contra él.

—Lo amo, Su Alteza.

Miró con ojos adoradores a Fourier, que estaba sin palabras, y luego le plantó un beso en la mejilla.

La suave sensación de sus labios pareció finalmente despertar a Fourier. El joven príncipe sacudió su cabeza y miró a Ferris a la cara antes de declarar:

—¡No… no me importa si eres un hombre! ¡Mientras tú seas tú!

Fue, en cierto modo, la cosa más varonil y menos grosera que jamás había hecho.

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***

 

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—Escuché cómo fueron las cosas. Se dice que la joven que Su Alteza conoció se convertirá en la esposa del vizconde Misère. –Dijo Crusch, incapaz de reprimir una sonrisa. No era propio de la chica siempre racional se enteraría de tu verdadero sexo… ¿pero seguro que no pensaste que podrías esconderlo defenderse con una sonrisa. Era evidencia de lo profundo que estos eventos le habían afectado a ella.

Ferris, por otro lado, no parecía estar disfrutándolo.

—Supongo que es bueno que hayamos podido evitar esa unión. Pero ahora las cosas están un poco incómodas con Su Alteza. Hace que Ferri se sienta solo.

—Pensar que así es como Su Alteza descubrió tu verdadero sexo… pero seguro que no pensaste que podrías esconderlo de él toda tu vida?

—Nah, no creo que ni siquiera Su Alteza sea tan torpe.

El hecho de que aún no hubiera dicho nada era un testimonio de la temible desatención de Fourier.

Pero el vizconde Misère finalmente había podido revelar su largo y paciente amor, y parecía que Tiriena encontraría su felicidad. Un final feliz para todos, si Ferris pudiera encontrar una manera de reparar su relación con Fourier.

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—Por cierto. –Dijo Crusch. —Tal vez es la manera en que me contaron la historia, pero el rumor es que Su Alteza prefiere a los hombres. Cuando eso se sepa, las ofertas de matrimonio pueden dejar de llegar. Sin embargo, tan pronto como el rumor empezó a circular, bueno, sentí bastantes miradas de compasión en el castillo. Me pregunto de qué se trataba todo eso.

—Oh, uhh, ya sabes, hay todo tipo de gente y todo tipo de opiniones.

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—Mm, es una pregunta que no tiene una respuesta fácil. Ya veo. Lo consideraré más adelante.

Crusch, por muy seria que fuera, sin duda terminaría deduciendo algún razonamiento que pudiera aceptar. A pesar de ser tan ignorante en asuntos del corazón como lo era ella, puede que ella nunca llegue a la respuesta correcta.

Mientras tanto, Ferris se encontraba bajo sospecha, ya que representó un momento inusual de deslealtad hacia su amo. Pero incluso Ferris se sorprendió de lo dolido que se sintió al encarar este nuevo distanciamiento de Fourier.

Los dos se habían separado después de haber dejado juntos al vizconde y a la joven en la sala de reuniones, y Fourier se había subido a su carruaje dragón. Sus últimas palabras temblorosas hacia Ferris fueron, “Te ordeno que me dejes sólo”. Nunca antes había “ordenado” a Ferris que hiciera nada, y era una señal de lo profundamente afectado que estaba.

A decir verdad, Ferris se había imaginado esta situación más de una vez. Fue su propia debilidad la que le impidió decir la verdad a Fourier cuando se conocieron por primera vez y lo llevó a engañar al príncipe. Y en todas las veces que había imaginado este momento, nunca había sido capaz de encontrar una manera adecuada de manejarlo cuando la verdad saliera a la luz.

—…Ferris.

Crusch se le acercó, cortando a través de su ansiosa autorreflexión. Ella dijo en voz baja…

—Confía en Su Alteza. Él es el hombre que crees que es.

Ella no tenía pruebas para estas palabras y no ofreció ninguna, pero Ferris lo encontró más reconfortante que cualquier sermón sobre las virtudes de Fourier.

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El lazo y la confianza entre Crusch y Ferris eran así de fuertes. Y él quería creer que compartía algo similar con Fourier.

Por eso es que…

—¡Esto es terrible! ¡La mayor crisis de mi vida! ¡¿Dónde están ustedes dos?!

Se sorprendió cuando Fourier irrumpió con su habitual conmoción, mirando a Ferris y Crusch como siempre lo hacía, tan en pánico como siempre. Patinó hasta detenerse ante un Ferris de ojos muy abiertos, y cruzó sus brazos, mirándolo acorralado.

—Mi hermano mayor y mi padre se pusieron en contacto conmigo el otro día. Me preguntaron si era verdad que sólo amo a los hombres. Me preguntaba de qué posiblemente podrían estar hablando… ¡y aparentemente es un rumor que todo el mundo en la ciudad está difundiendo! ¡Esto es realmente grave!

Ferris perdió el control de sus emociones cuando se dio cuenta de que Fourier estaba molesto exactamente por lo que acababan de discutir. Pero…

—¡Ahhh-ha-ha-ha-ha-ha-ha!

Antes de él que pudiera reírse a carcajadas, Crusch se le adelantó. Eso lo impactó: Crusch virtualmente paralizada por la hilaridad era una vista muy inusual.

Finalmente, Ferris no pudo contenerse más y empezó a reírse también.

—¡Ha-ha…ha! ¡Ohh, Su Alteza! ¡Es demasiado…ha-ha-ha!

Golpeó el hombro de Fourier en su júbilo, casi lo suficientemente fuerte como para herir al joven príncipe.

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—¡Ow! ¡Eso duele! De todos modos, ¿qué les parece tan divertido? ¡El cielo está prácticamente cayendo! ¡Tenemos que hacer algo con este malentendido!

—Aww, ¿por qué simplemente no lo deja así? A Ferri no le importa que lo traten como el amante de Su Alteza. ¿No me dijo usted-nyan mismo cuánto me amaba?

—¡Ese es un tema completamente diferente! Es verdad que el género no se interpone en el camino de mi amor por ti, ¡pero tú eres un caso especial! No me sentiría así por cualquier cosa… espera, ¿qué me estás haciendo decir?

Fourier puso su cabeza en sus manos, completamente confundido por su propia declaración. Ferris lo abrazó por detrás, lanzándose contra la amplia espalda del príncipe. El chico gato le disparó a Crusch una feliz sonrisa. La sonrisa seguía en el rostro de ella, y asintió como diciendo que entendía cómo se sentía Ferris.

Toda su ansiedad de antes se desvaneció; sintió como si su corazón tuviera alas de nuevo. En ese momento, sintió que podía flotar hasta el cielo y dejar que el viento lo llevara a donde quisiera.

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