Re:Zero Ex (NL)

Volumen 1: El Sueño que Vio el Rey León

Capítulo 1: El Comienzo de un Sueño

Parte 4

 

 

—Así que la fuente de la enfermedad del corazón del joven maestro Fourier es Crusch Karsten, ¿es eso?

En una habitación del castillo de Lugunica llena de estanterías, Miklotov recibía un informe. Frente al viejo sabio estaba el tutor encargado de la educación de Fourier. El príncipe siempre había sido caprichoso, pero últimamente había sido aún menos capaz de concentrarse de lo habitual. Cuando el instructor le dijo cuál era el problema, Miklotov asintió con la cabeza y se acarició su larga barba.

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—Mmm. Ya veo. La hija del honorable Lord Meckart. He oído que es una chica bastante rara… Tal vez eso es precisamente lo que atrajo a Su Alteza Fourier hacia ella.

—Me temo que no lo sé, señor. Pero parece ser un hecho que la joven lady y Su Alteza están en términos familiares. El otro día, oí que fueron al jardín a mirar una flor juntos.

—Qué dulce. Pero si esto le hace descuidar sus estudios…

—Er, ahem, en esa nota, señor. –El tutor interrumpió a Miklotov. El sabio levantó una ceja.

—Más bien al contrario, Su Alteza se ha centrado más en sus estudios que antes. Tal vez su relación con la joven ha…

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—… ¿Lo movió a presentarse como el mejor? Sí, qué dulce, en verdad.

Miklotov terminó la frase a regañadientes del tutor.

El estado de ánimo era un poco incómodo, pero inmediatamente después, la mirada de Miklotov se agudizó, y se enderezó. Observado por la mirada del viejo, el tutor sintió que se le secaba la garganta. Miklotov preguntó:

—¿Y el joven señor…? ¿Ha mostrado algún signo de la sangre?

—Ahem, él… no, no parece… Al menos, no que yo haya visto.

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Desaliento cruzó por los ojos de Miklotov. El viejo sabio soltó un largo suspiro.

—¿Es así?… Tal vez la segunda venida del Rey Lion sea sólo un sueño.

No podía ocultar su decepción. El tutor, incapaz de comprender el proceso de pensamiento del anciano o sus deseos, sólo podía permanecer en silencio.

El sabio deseaba la segunda venida de un gobernante sabio que tuviera influencia como en los días de los Reyes Lion. Pero el tutor se preguntó qué significado podría tener eso. El reino estaba seguro bajo su pacto con el dragón y las bendiciones que éste proporcionaba. La familia real sólo necesitaba continuar con la línea de sangre; no se le pedía más.

Por lo tanto, el instructor no informó a Miklotov de los aspectos más peculiares de la naturaleza de Fourier. A veces, el niño era atrapado por una intuición inexplicable. Pero el tutor había descartado sus destellos de perspicacia en los juegos de mesa y los ejercicios aritméticos como meras casualidades. Era demasiado realista para considerar estos eventos como señales de que Fourier estaba calificado para ser el rey sabio.

Y si no comprendia el razonamiento de Miklotov, tampoco podía entender la ingeniosidad de Fourier. Este tutor era un maestro dotado, pero no más que un ciudadano ordinario del reino. Había alcanzado estas alturas en gran medida porque no había habido suficientes funcionarios para cubrir todos los puestos vacantes.

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—En ese caso, espero que Su Alteza pase sus días con buena salud. Ejercitaré estos viejos huesos un poco más para asegurarme de que así sea.

Aunque era sabio, Miklotov no leía la mente. No podía saber que, en su corazón, el tutor poseía el informe que Miklotov deseaba escuchar. Y Fourier vivía en la ignorancia de lo que otros esperaban de él.

Era una especie de tragedia, pero también una de las grandes ironías del destino.

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Pero pasaría mucho, mucho tiempo en el futuro antes de que el verdadero significado de esto saliera a la luz.

***

 

 

Después de eso, Fourier Lugunica encontró sus días cada vez más satisfactorios, sin darse cuenta de que aquellos que lo miraban expectantes vieron cómo su esperanza daba paso lentamente a la desesperación.

Varios días después de que él había hecho su promesa a Crusch, ellos vieron el capullo florecer en una gran flor. La sonrisa de ella en el momento en que puso los ojos en la flor se grabó claramente en la mente de Fourier.

—…Es precioso, ¿verdad, Su Alteza?

—¡Claro que lo es! Creo que nunca olvidaré esto. Fourier decidió guardarse para sí mismo lo que exactamente guardaría para siempre en su memoria.

Sus encuentros en el jardín continuaron con frecuencia después de ese día. Crusch visitaba el jardín cada vez que llegaba al castillo, y Fourier siempre estaba allí. Pero Crusch era diferente de alguna manera, desde que vieron esa flor florecer juntos. A medida que se veían más y más, algo en ella comenzó a cambiar.

—Ya no te atas el pelo hacia atrás. Comentó un día.

Cuando se conocieron por primera vez, su cabello había estado atado, y ella había usado un vestido que era la imagen misma de feminidad. Pero últimamente, cada vez que la veía, soltaba su pelo largo, y los diseños de sus vestidos se volvían más refinados.

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—Se lo debo a lo que dijo Su Alteza. Contestó Crusch con una ligera sonrisa. Pero Fourier no podía imaginar lo que quería decir. ¿Qué le había dicho para inspirar tal cambio?

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—No necesita entender, mi señor. Pero se lo agradezco de todos modos.

—¡Hrm! ¿Pero cómo voy a estar en paz sin saberlo? ¡Me pesa tanto!

Crusch no dijo nada en respuesta al arrebato de Fourier, sino que sólo baso su mano hasta su cadera. La daga colgaba allí, y Fourier se dio cuenta de que ella había desarrollado el hábito de tocar el escudo del león. De repente sintió como si el Rey Lion se la hubiese arrebatado, aunque ella estaba allí.

—Estás muy enamorada del Rey Lion, ¿no?

—No lo entiende, Su Alteza. Estoy simplemente orgullosa de mi antepasado, quien diligentemente apoyó a su país y fue reconocido como el más grande sirviente del rey… aunque entiendo que hago esto muy a menudo.

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Sus mejillas sonrojadas traicionaron su intento de excusarse después de notar el comportamiento hosco del príncipe. Cada vez menos contento con la situación, Fourier miró la daga con pesar.

—Pero el Rey Lion ya no existe. Piensa en él tanto como quieras; nadie más lo hará…

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—……

—Er… ¡no! Quiero decir… ¡estaba hablando en sentido figurado!

Sus descuidadas palabras debieron haber golpeado a Crusch en el corazón, pues ella retrocedió en un silencio opresivo y lúgubre, mientras Fourier desesperadamente intentaba retractarse de lo que él había dicho. Finalmente, aplaudió y dijo…

—¡Muy bien! ¡Si eso es lo que deseas, entonces me convertiré en la persona que buscas!

—¿Mi señor?

—¡Veamos si tu amor por este reino se acerca a lo que el Rey Lion vio en tu honorable antepasado! ¿Por qué no? La sangre de Lion corre por mis venas, ¿verdad? ¡Tengo todo el derecho a ser el juez de esto!

El shock de Crusch en esta gimnasia mental dio paso a una sonrisa.

—¡Hmm! ¿Te ríes de mí? Me atrevo a decir que me he impresionado a mí mismo con mi impecable lógica.

—N-no, yo… yo me disculpo. Es simplemente… Su Alteza es una persona asombrosa.

—¡Ah-ha! ¿No te preguntas si soy tan digno de un voto de lealtad como el Rey Lion? Muy bien. Obsérvame de cerca. Yo juzgaré tu lealtad como tú juzgarás mi honor. Entonces, resucitaremos una vez más el vínculo entre el Rey Lion y su más devoto sirviente.

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—¡Ah… ha-ha-ha!

—¡No te rías!

Pero su regocijo era como una flor floreciendo, y pronto Fourier se le unió.

Nadie sabe si el voto que intercambiaron fue hecho con seriedad. Pero los dos permanecieron unidos el uno al otro mucho tiempo después, y con el tiempo otro joven fue añadido a su grupo. Cuando eso sucedía, Fourier tenía un sueño, inspirado por el vínculo que este voto había comenzado.

Así que esto fue sólo el comienzo de un sueño, el sueño de Fourier Lugunica.

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