Re:Zero Ex (NL)

Volumen 1: El Sueño que Vio el Rey León

Capítulo 1: El Comienzo de un Sueño

Parte 2

 

 

Fourier llegó a la galería tranquilamente, asegurándose de que no hubiera nadie alrededor antes de subir a la barandilla y comenzó a buscar ávidamente a través del jardín a la chica que buscaba.

—Hmm. Hoy tampoco, ¿huh? Hago un gran esfuerzo para venir aquí, y todo para nada. Hacerle algo así a un príncipe, esa chica no tiene miedo. Cielos.

Publicidad M-AR

Incapaz de encontrar lo que tanto anhelaba, Fourier se lamentó. Habían pasado diez días desde la primera vez que la vio allí. Ese día, había huido porque los golpeteos en su pecho le parecían peligrosos, pero ahora esperaba volver a verla exactamente porque quería experimentar esa sensación una vez más.

El dolor en su corazón en realidad nunca había desaparecido. De hecho, se renovaba cada vez que recordaba su rostro. Estaba convencido de que la única manera de encontrar alivio era conociéndola.

Fourier nunca había dudado de la intuición que guiaba sus acciones. En ocasiones sentía que una respuesta surgía, sin ninguna razón en particular, de entre innumerables opciones. Lo que conseguía de esta manera siempre lo llevaba por el camino correcto. Había sido lo mismo en la clase de aritmética e historia, o cuando se decidía una jugada en Chantrange, un juego de mesa jugado con peones. Como ejemplo extremo, varios años antes, incluso había previsto que una rueda se caería del carruaje dragón en el que viajaba su padre, el rey.

Pero todo esto fue descartado como mera casualidad; simples aciertos que no se podían repetir. Se lo dijo a su maestro, pero el hombre refunfuñó algo sobre disparates. Fourier no era un niño tan ignorante como para presionar el tema de una intuición que lo hacía diferente de la gente normal.

—No importa. La chica es lo que importa ahora. Si supiera su nombre, al menos, esto sería mucho más fácil…

Publicidad M-M3

Su única pista en este momento era que debía ser hija de una familia lo suficientemente prestigiosa como para que se le concediera la entrada al castillo. Si les hubiera dicho cuándo y dónde la había visto, los guardias y las sirvientas podrían haberle ayudado.

—Pero odio necesitar cosas de la gente. No sé por qué, pero siento que sería bastante inconveniente si alguien supiera que la estaba buscando. Hmm…

Las palpitaciones, la sensación inusual de que lo que estaba haciendo no era del todo aceptable, todo esto desconcertaba a Fourier. Ni siquiera sabía lo que haría si la encontraba.

—Supongo que puedo pensar qué debo hacer después de que nos encontremos. Creo recordar a una persona importante diciendo que pensar con demasiado cuidado es sólo otra forma de cobardía… ¡Mm!

Publicidad G-M1




Mientras estaba allí de pie murmurando para sí mismo, de repente algo nubló los bordes de su visión. Fourier se asomó por encima de la barandilla, intentando con sus ojos seguir la silueta de quien pasaba justo por debajo del pasillo abierto. Vio el indicio de una manga con el tono de la hierba fresca.

Era el color correcto, el que recordaba del vestido de esa chica.

—Oops…

En el momento en que la imagen de la chica flotó en su mente, Fourier sintió como su pie se resbalaba de la barandilla. Se había inclinado demasiado hacia delante, había perdido el equilibrio, y se encontró saliendo de la galería. El jardín estaba pavimentado con losas. Si se golpeara la cabeza con uno, no sería bonito.

Iba a pagar por esta pequeña indulgencia con su vida…

—¡¿Hwah?!

Pero resultó que nada de eso sucedió. Sintió como su cuerpo se hundía en algo suave, interrumpiendo su caída.

¡Bff! ¡Bfaaaah! ¡Pft! Bleh! ¿Qué es esto? ¡¿Esto es… tierra?!

Extrayéndose de la suave pila de tierra, Fourier escupió hojas y barro de su boca. Aparentemente había logrado aterrizar en un lecho de flores en lugar de en las losas; milagrosamente, no sufrió ningún daño.

Mirando hacia arriba, podía ver el pasillo del que había caído. Quizás era la pura casualidad, otra vez, lo que le había impedido hacerse daño a pesar de una caída de casi dos pisos.

—Wow. Esa es mi suerte. Sólo demuestra que un poco de buena fortuna puede sacarte de la situación más difícil.

Dijo Fourier con un toque de asombro, mirando sus palmas embarradas. Ignoró el hecho de que si realmente hubiera sido bendecido con buena fortuna, no habría caído en primer lugar. Saltó fuera del lecho de flores y miró a su alrededor, pensando que tendría que encontrar una sirvienta que le preparara un baño.

—……

Y allí estaba la chica, mirándolo con los ojos muy abiertos.

Tenía el mismo y hermoso cabello verde, aún atado, los irises ámbar claro que recordaba, y llevaba puesto ese vestido de color hierba. Era exactamente la misma chica que había sido grabada en la memoria de Fourier.

—¡Oh… Oh! Ohhh…

Apenas detectó esto, Fourier sintió que le ardían las mejillas y se dio cuenta de que había perdido la capacidad de hablar. Su confianza en que sabría qué decir cuando llegara el momento le había dejado en este lamentable estado.

Mientras Fourier estaba allí de pie, sin poder siquiera pensar, la niña, con los ojos aún redondeados por la sorpresa, levantó lentamente la vista. Ella miró hacia atrás y hacia delante entre él y la barandilla, una vez, dos veces. Entonces se dio cuenta de que ella pensó que se había hecho daño.

—¡Aw, no te preocupes por mí! ¿Ves? ¡No estoy herido en lo más mínimo! Veo que te he molestado, pero no te preocupes. ¡Mi cuerpo es tan duro que es prácticamente un arma!

Fourier aún estaba confundido, pero levantó ambos brazos en un esfuerzo por probar que estaba ileso. La chica no reaccionó, pero debe haber entendido que él estaba bien.

Fourier tenía muchas ganas de continuar la conversación, pero también era muy consciente de que ella lo había visto en un momento muy poco principesco, y sus pies tenían un fuerte deseo de llevarlo lejos de ese lugar. Quizás tendría que contentarse con haberla visto por segunda vez.

—Bueno, estoy bastante ocupado con muchas cosas, ¡así que discúlpame! Te deseo un buen día… ¿Huh?

Agitó su mano y estaba a punto de salir del lecho de flores, cuando se encontró con que su camino estaba bloqueado. La chica estaba parada frente a él y lo miraba con una mirada penetrante. Ella habló con severidad.

—… ¿Crees que puedes escabullirte de esto con excusas tan endebles, intruso?

Fourier notó lo clara y fuerte que era su voz, acorde con su apariencia. Pero el asombro pronto reemplazó ese sentimiento, gracias a la daga brillando en la mano de la niña.

Publicidad Y-M3

Re Zero Ex Volumen 1 Capítulo 1 Parte 2 Novela Ligera

Publicidad G-M1




 

—¡W-whoa! ¡Una mujer como tú no debería andar por ahí con algo así!

—A mi padre tampoco le gusta, pero como puedes ver, es bueno tenerlo cerca a veces. No intentes nada raro. Y no me subestimes sólo porque soy una chica. Sólo espera hasta que averigües lo que le hacen a la gente que intenta entrar en el castillo.

—¿Huh? ¿Qué? ¿Hrh?

Publicidad Y-M2

La voz de la niña se había vuelto aguda como una navaja, y no mostró signos de responder a los intentos de Fourier de calmarla. No tenía duda en sus ojos. Ella realmente creía que era un intruso.

Ella no podía ser mayor que él, pero tenía mucho valor. No, había algo más.

Publicidad Y-M3

—……

Su agarre sobre la empuñadura de la daga era tan fuerte que Fourier podía ver las puntas de sus dedos volverse blancas. No tenía experiencia en apuntar con un cuchillo a una persona. Esto era simplemente lo que ella sentía que tenía que hacer, mientras trataba de no temblar.

Fourier ciertamente no esperaba ser hablado de esta manera. Nunca había pensado que cuando volviera a ver a la chica, podría ser así, o que esa sería la actitud que ella tomaría hacia él. Pero había una cosa en la que no se había equivocado.

—Eres realmente una buena jovencita, ¿verdad?

Publicidad M-M3

Era que él se preocupaba más por la chica que tenía delante, de lo que se había imaginado.

La expresión de la chica vaciló, desviada por el murmullo de Fourier.

—…No puedes engañarme. Mis ojos pueden ver a través de mentiras y artimañas.

—Una respuesta molesta, cuando he revelado mis verdaderos sentimientos. ¿Qué es lo que tanto te disgusta de mí? ¡Me gustaría saberlo!

—… ¿Crees que confiaría en alguien que esconde su cara, sólo porque me lo pide?

—¿Hmm…? ¡Oh! ¡Oh, ya veo, ya veo! Ese fue mi error.

Publicidad Y-AB

Fourier finalmente se dio cuenta de que la razón de la sospecha de la chica era culpa suya. Se tocó la cabeza y encontró el pañuelo que había usado como disfraz. Se lo quitó apresuradamente, y su pelo dorado cayó alrededor de su cara. En ese momento, los ojos de la niña se abrieron aún más.

—Veo que te confundí. –Dijo Fourier. —Como puedes ver, no soy un intruso. ¡Soy el cuarto príncipe de esta nación, Fourier Lugunica! Puedes contemplar mi rostro.

Fourier se limpió algo de sudor de su frente mientras se anunciaba, intentando tranquilizar a la conmocionada joven. Seguramente su sospecha se desvanecería, y esa sonrisa suya florecería como una flor…

—¡Mis más sinceras disculpas, Su Alteza! ¡Incluso apuntar mi propia daga a mí misma no expiaría esto!

…pero por supuesto, nunca nada fue tan fácil.

5 3 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
This site uses User Verification plugin to reduce spam. See how your comment data is processed.
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios