Goblin Slayer

Volumen 6

Capítulo 6: A Cada Uno su Propia Batalla

Parte 6

 

 

Era como matar a todas las aves con una sola piedra. Como cortar el Nudo Gordiano. (Nova: Hay una leyenda muy interesante acerca del Nudo Gordiano, pueden verla AQUÍ)

Así fue el único golpe de la espada del Guerrero Pesado, junto con el grito que dio.




En un tremendo golpe, se abrió paso a través de cada centímetro del hobgoblin… su garrote, su carne y su sangre por igual.

Sangre negra salpicaba por todas partes; la criatura fue dividida por la mitad antes de desplomarse en el suelo.

Los asombrados principiantes solo podían mirar mientras el Guerrero Pesado sacudía su espada y la guardaba una vez más en su espalda.

«Oh-ho.»

Toda el área se llenó de un aullido que amenazaba sus tímpanos. ¿Alguien gritó? ¿De dónde provenía?




Miró hacia el cielo, no es que fuera a encontrar las respuestas allí.

«Suena como si alguien se estuviera divirtiendo un poco,» dijo el Guerrero Pesado con una sonrisa parecida a la de un tiburón.




***

 

 

En ese momento, trozos de tierra llovieron desde el techo, y la humedad aferrada a ellos hizo que Goblin Slayer tomara una decisión.

«Hacia arriba».

Metió la lanza de mano en la garganta de un goblin y luego pateó el cadáver espumoso, dejando que su arma se fuera con él. A cambio, cogió el hacha del cinturón de la criatura.

Goblin Slayer sabía que no estaba ni siquiera cerca del Lancero cuando del uso de lanzas se trataba.

«¡Abre un agujero sobre nosotros!»

Cuando el grito llegó a la última fila, el Chamán Enano ya estaba escarbando en su bolsa de catalizadores.

«¿Otro más? Bueno, ¡sale uno enseguida!»

«¿Un agujero? ¿Para qué quieres un agujero?» Gritó el Lancero mientras trabajaba con su arma para detener la marea invasora de goblins enfurecidos. Su cuerpo estaba cubierto de pequeños cortes, evidencia de que no era invencible. Incluso con varios aventureros experimentados en la primera fila, los números eventualmente ganarían.

Pequeños dolores o pequeñas fatigas, amontonadas unas sobre otras, equivalían a la muerte cuando llegaba el momento.

«Tengo un plan», dijo brevemente Goblin Slayer y golpeó el afilado borde de su escudo contra la frente de un goblin. Viendo que la criatura aún se negaba a respirar por última vez, Goblin Slayer tomó el hacha de mano recién robada y pretendió que estaba cortando leña.




Hubo un chapoteo satisfactorio, y los sesos volaron por todas las paredes de la cueva.

«Pero primero, quiero asustarlos para que vayan más profundamente en la caverna.»

«¡Lanzar Miedo y Túnel al mismo tiempo va a ser un poco difícil incluso para mí!»

«Mi señor Goblin Slayer, simplemente necesitan ser enviados a un nivel más profundo, ¿cierto?»

El Chamán Enano estaba de pie sobre su bolsa de catalizadores para poder alcanzar el techo, en el que estaba escribiendo un sello. El Sacerdote Lagarto se había movido para cubrirlo; ahora mostraba sus colmillos temiblemente.

Había llegado el momento de que dejara ver su destreza espiritual, que había conservado hasta ese momento.

El Sacerdote Lagarto unió sus palmas en un extraño gesto y respiró, llenando sus pulmones de aire. Parecía un dragón preparándose para usar su aliento de fuego.

«Bao Long, honorable antepasado, gobernante del Cretácico, ahora tomo prestado tu terror!»

En el momento en que terminó su cántico, el Rugido del Dragón irrumpió en el túnel. El ruido que el Sacerdote Lagarto exhaló de sus mandíbulas sacudió el aire mismo.

Los goblins, al escuchar a un gran y terrible dragón en el túnel, sintieron cómo su coraje desaparecía.

Los goblins no son tan valientes para empezar. Son más violentos sólo cuando están en una posición de superioridad o cuando toman venganza.

Y cuando tienen miedo, no tienen un concepto de lo que es una retirada ordenada.

«¡GORRRRBBB! ¡¡¡GBROOB!!!»

«¡GROB! ¡¡¡GGROB!!!»

Chillando y soltando sus armas por aquí y por allá, comenzaron a correr. La Bruja lanzó Luz para perseguir sus figuras fugitivas.

El Sacerdote Lagarto resopló ante el patético espectáculo.

«Pronto volverán», advirtió. «Ni siquiera el poder de un dragón puede durar para siempre.»

«No me importa», contestó Goblin Slayer, pero de todos modos mantuvo su postura baja y cautelosa y miró a la distancia.

La Arquera Elfa Superior, que empezaba a verse cansada, le dio una palmadita en el hombro.




«Orcbolg, ¿estás planeando usar otro pergamino?»

«Sólo tenía uno.»

«… Eso no me hace sentir mejor en lo absoluto.»

Goblin Slayer asintió mientras veía al Chamán Enano continuar dibujando un patrón en la tierra.

«Hay un lago sobre nosotros.»

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