Goblin Slayer

Volumen 6

Capítulo 5: El Campo de Entrenamiento a las Afueras de la Ciudad

Parte 3

 

 

Goblin Slayer golpeó un pedernal, encendiendo su antorcha con las chispas. El olor de la resina de pino en llamas se mezcló con el de la humedad y el moho, así como con olores menos salubres que revoloteaban alrededor de la cueva.

Esto parecía ser tan bueno como alertar a los goblins de que los aventureros habían llegado, pero extrañamente, los goblins frecuentemente fallaban en reaccionar ante el olor de una antorcha. El olor de las mujeres, o de los niños, o de los elfos, era mucho más probable que llamara su atención y provocara un ataque.




La hipótesis de Goblin Slayer era que los goblins no podían distinguir la antorcha del resto de los hedores podridos de su hogar. Al mismo tiempo, él creía que no había nada mejor para minimizar el olor a metal de la armadura.

“Ugh…. Esto es taaaan injusto…”

Y uno no debe olvidarse de cubrir el aroma de un elfo.

La cara de la Arquera Elfa Superior estaba embadurnada de mugre, y ella lloraba y sonreía tontamente. Parecía muy poco complacida mientras frotaba barro por toda su ropa de guardabosques. Sus largas orejas se inclinaban penosamente, temblando.

“¿Por qué soy la única que tiene que cubrirse con esto?”

“Porque agitarás a los goblins.”

La respuesta fue breve. La Arquera Elfa Superior se abrazó y se estremeció. Desde que se había unido a este aventurero obsesionado, ella había visto a más de unas cuantas víctimas de “goblins agitados”. Incluso recordaba una vez cuando ella misma había estado a punto de ser asesinada por ellos, una posición en la que no quería imaginar volver a estar.

Si ella quería evitar ese destino, tenía que tomar las medidas apropiadas.

Y así, luciendo completamente patética, continuó pintándose con la vil agua de desecho a la entrada de la cueva.

“¿Qué pasó con el paquete de hierbas que usaste la última vez?”

“…Se me acabó.” La expresión de la Arquera Elfa Superior era vaga, y ella miró hacia otro lado evasivamente. “…el dinero.”

Aparentemente incluso los Elfos Superiores, con linajes que se remontan a la Edad de los Dioses, estaban sujetos a tales problemas ordinarios. Quizás esa era parte de la razón por la que ella se había unido a un grupo donde no iba a hacer nada más que matar goblins, un trabajo que detestaba.

No se le cruzó por la cabeza estar agradecida con Goblin Slayer.

“Al igual que con tus flechas,” dijo él en voz baja, “es importante que administres todos tus recursos.”

“¡Te lo dije, odio el dinero!”

“¿Es así?”

“¡Lo usas y luego desaparece!”

“Sí, eso es verdad.”

“¡Pero entonces nunca vuelve a aparecer!”




“Correcto”.

“¡Simplemente no lo entiendo…!”

“Ya veo.”

Sus orejas se movían hacia arriba y hacia abajo con ira; Goblin Slayer escuchaba impasiblemente.

Lo que le importaban eran los dibujos que los goblins habían dejado en las paredes de la cueva. Las formas crudas y caricaturescas de animales no identificables estaban pintadas de carmesí oscuro.

Él los miró, confirmando que no veía ninguna relación entre estos dibujos y la marca que había sido usada por el goblin paladín.

“Totems simples.” Goblin Slayer frotó uno de los símbolos, que había sido pintado con la sangre de un ser vivo. Sangre seca se desprendió de la pared, dejando una mancha rojiza en la palma de su guante. “Hay un chamán aquí.”




“Hmm.” la Arquera Elfa Superior no parecía especialmente interesada. Sacó el arco de su espalda y preparó una flecha. “¿Cuántos?”

“Sospecho que menos de veinte,” dijo Goblin Slayer, adivinando basado en la cantidad de suciedad fuera de la cueva. “¿Estás dentro?”

“Hagámoslo”, contestó la Arquera Elfa Superior, hinchando su escuálido pecho. “Si creen que pueden tomarnos a la ligera sólo porque somos dos, les espera una sorpresa”.

Sólo dos.

Sí, esta vez eran sólo un par de aventureros los que iban a desafiar al nido de los goblins: Goblin Slayer y la Arquera Elfa Superior.

El Chamán Enano estaba ayudando al muchacho, mientras que el Sacerdote Lagarto y la Sacerdotisa aparentemente tenían algún tipo de asunto al cual atender juntos.

Cuando se trataba de enfrentarse a veinte goblins, un guerrero y una guardabosques no eran la mejor combinación.

Pero no obstante, los goblins habían aparecido.




Y él era Goblin Slayer.

La misión era extremadamente simple, prácticamente sacada de una plantilla. Algunos goblins habían aparecido en los límites de una aldea. Los aldeanos habían intentado simplemente dejarlos solos, pero eso solo les había permitido multiplicarse.




Los cultivos habían sido robados. El ganado también. Una chica que fue a recoger hierbas fue atacada, secuestrada.

Por favor, por favor, ayúdenla. La recompensa era una bolsa de monedas sucias y oxidadas de hace al menos dos generaciones.




Pero no había razón para ignorarlos.

Un caso estereotípico. Una recompensa lamentable. Pero, ¿y qué?

Los enemigos eran goblins. ¿Qué otra razón podría necesitar?

Goblin Slayer ciertamente no podría responder a esa pregunta.

“Eres concienzudo por lo menos, Orcbolg”, dijo la Arquera Elfo Superior, mirándolo con una sonrisa. “Me he dado cuenta de que cuando existe la posibilidad de rescatar a alguien, nunca usas gas venenoso, agua o fuego.”

Aunque cuando era demasiado tarde, o después de haber salvado a la persona, él era despiadado. La Arquera Elfa Superior emitió una pequeña risita.

Gracias (づ ̄ ³ ̄)づ

“Ten, toma esto. Algo para tu barriga”.

Ella le arrojó algo: algo de comida secreta de los elfos, pequeñas frituras.




La Arquera Elfa Superior ya mordisqueaba un poco de eso, como una ardilla o algún otro animal pequeño. El casco de Goblin Slayer se giró hacia ella.

“Contigo cerca…”

“¿Qué?”

“Contigo cerca, siempre es animado.”

“…¿Es eso un cumplido?” Ella miró a Goblin Slayer sospechosamente, corriendo hacia él como un pajarito. Miró profundamente más allá de la visera, sus orejas cayendo al mismo tiempo que sus cejas por un momento. “Esa no es tu manera de decir que tengo que callarme, ¿verdad?”

“Sólo quise decir lo que dije.”

“…Bien.” Ella giró sobre su talón, dejando sus indiferentes palabras suspendidas en el aire. Su cabello revoloteaba detrás de ella como una cola.

Ella se adentró corriendo en la cueva, libre como el viento, pero aún así…

“¡Je-je!”

Sus orejas se movían alegremente, algo que incluso podía ser visto claramente desde atrás de ella.

Por supuesto, los dos no estaban de tan buen humor como sugerían sus comentarios. Cualquiera que no fuera un completo principiante sabría que estaban en territorio enemigo en un lugar como este.

Goblin Slayer empujó el bocadillo a través de su visera, desenvainando su espada mientras masticaba.

Los sentidos superlativos de la Arquera Elfa Superior hacían que sus orejas se movieran cada vez que escuchaba un ruido.

El parloteo despreocupado, aunque fuera la Arquera Elfa Superior la que hacía todo el parloteo, era una forma de preservar su cordura.

La prueba llegó un momento después, cuando la Arquera Elfa Superior de repente se detuvo en seco.

“Son rápidos.”

“Sí. Pero no tuve la sensación de que nos estaban observando”.

No necesitaban palabras. Goblin Slayer ya tenía su arma preparada, y la Arquera Elfo Superior estaba tan tensa como un arco estirado.

“Si secuestras a una joven, es de esperarse que vengan aventureros.”

La batalla entre los goblins y los aventureros había estado en marcha desde tiempos inmemoriales. A lo largo de una vertiginosa acumulación de eras, incluso los goblins habían logrado aprender algo: los aventureros vendrán.

Ellos siempre venían. Ellos venían y mataban y tomaban lo que pertenecía a los goblins. Por lo tanto, los goblins los matarían.

Era un total fracaso el reflexionar sobre sus propias acciones o el tomar algún tipo de precaución, eso era lo que hacia a los goblins lo que eran.

“¿En qué dirección?”

“Cierto”. La Arquera Elfa Superior cerró sus ojos, sus orejas revoloteaban. “Cinco o seis de ellos, tal vez. También oigo algunas armas”.

“¿Y en el frente?”

“Nada por ahora”.

En otras palabras, no habría ningún intento de atraparlos con un movimiento de pinzas. Goblin Slayer resopló, y luego cogió su espada en un agarre inverso, sujetándola por la hoja y adoptando una postura.

“Siempre piensan que las emboscadas son una habilidad que sólo les pertenece a ellos.”

Al segundo siguiente, Goblin Slayer tomó su espada y la estrelló contra la pared de tierra como si estuviera cortando leña.

“¡¿GROOOORB?!”

La tierra, poco profunda ahora debido a haber sido excavada, se derrumbó hacia adentro, cayendo sobre el túnel lateral. El goblin a la cabeza del grupo de excavadores abrió ampliamente los ojos, completamente desconcertado.

Se suponía que rodearían a los estúpidos aventureros, los golpearían, humillarían a la mujer, la harían tener sus…

Goblin Slayer propinó otro golpe en la cabeza de la criatura, poniendo fin a sus planes… y a su vida.

“Uno. Los atacaremos desde esta dirección. Andando.”

“Es horriblemente estrecho. Es difícil disparar”. Por supuesto, incluso mientras se quejaba, la Arquera Elfa Superior disparó tres flechas simultáneamente sobre el hombro de Goblin Slayer, atravesando a tres goblins.

“¡¿GROR?!”

“¡¿GOOBBR?!”

Uno recibió una flecha en la garganta; los monstruos de ambos lados recibieron una en sus ojos, uno en el izquierdo y otro en el derecho. Se desplomaron, y Goblin Slayer atacó sus cadáveres.

“Cuatro…”

Una espada cubierta de sesos hasta la empuñadura no iba a ser de mucha utilidad. Pateó a un goblin que ahora tenía una espada brotando de su frente, cogiendo la pala que el monstruo había estado usando como arma.

“…Cinco.”

El quinto goblin lo atacó. Bloqueó el golpe del pico del monstruo y, con el mismo movimiento, tomó la antorcha, que sostenía del mismo lado que su escudo, y la hundió en la cara del goblin.

“¡¿GROORRORBRO?!”

Hubo un sonido crepitante y el horrible hedor de la carne que se cocinaba. Goblin Slayer vio al monstruo con la cara quemada gritar. El fracaso del contraataque pronto sería descubierto, supuso. Un grito haría poca diferencia ahora.

Goblin Slayer no tuvo piedad alguna: clavó la pala en el cuello del goblin.

“¡¡¡GROORB!!!”

El último goblin aulló, aunque aún no le había pasado nada. Tiró el hacha de mano que sostenía y puso sus brazos sobre su cabeza. Babeando y lloriqueando, se postró ante los aventureros.

¿Una criatura que pasamos por alto en el mausoleo?

Goblin Slayer tiró a un lado la antorcha rota y cogió el hacha de mano manchada de carmesí. La puso en su cinturón, sacó una antorcha nueva y la encendió con la vieja.

“Bien, entonces.”

“¡¿GOR?!”

Goblin Slayer dio una patada a la criatura; esta gritó y cayó sobre su trasero. Pero rápidamente reanudó su patética humillación, raspando su cabeza contra el suelo.

Estaba rogando por su vida. ¿Tenía una pizca de inteligencia? ¿Estaba calculando qué sería lo mejor para él? ¿Entendía la noción de rendición?

Dado que había estado al final del grupo, quizás tenía cierto estatus incluso entre los goblins.

Por otra parte, era físicamente el más pequeño. ¿Un niño, quizás…?

“Orcbolg…”

“Sí.”

La voz de la Arquera Elfa Superior temblaba. Goblin Slayer asintió en silencio.

Ese joven goblin intentaba sacar una daga envenenada de su cinturón.




Alrededor de su cuello había un collar.

Un collar que había conseguido robando.

Los objetos del collar habían sido perforados por un punzón, cosidos juntos. Habían sido cortados por un hacha de mano. Diez dedos recién cortados de una joven mujer.

A este goblin que se acobardaba y sonreía inocentemente, mientras escondía una daga en su espalda, Goblin Slayer sólo tenía una cosa que decirle.

“Los mataremos a todos”.

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