Goblin Slayer

Volumen 5

Capítulo 7: Luego de la Confrontación – Un Nuevo Día

Parte 2

 

 

Aislado de la ciudad fronteriza, lejos incluso de la granja, había un campo extendiéndose.

Un viento nevado soplaba libremente allí, sin nada que lo bloqueara.

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Sólo había una pequeña tienda de campaña y una parpadeante hoguera.

El horizonte era oscuro; era un nuevo día, pero el amanecer aún estaba lejos.

Un hombre sentado junto al fuego. De repente, alzó la vista, como si acabara de notar algo.

—No hay goblins. Puedes salir.

—…Esa no es forma de hablarle a una dama.

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Con un crujido, la sacerdotisa salió de los arbustos, respondiendo a la invitación de Goblin Slayer. Ella había caminado media hora desde la ciudad, y ahora llevó sus heladas manos hacia el fuego con un suspiro de alivio. Llevaba puesto una bufanda para protegerse del frío, después de todo, todavía era una noche de invierno.

—¿Qué estás haciendo aquí?

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—Estoy de guardia. — Su respuesta fue tan breve como ella esperaba. —La mayoría de la gente está en las celebraciones de Año Nuevo. Los goblins pueden aprovechar la oportunidad para tomar represalias contra nosotros.

Ahora que lo pienso, dijo lo mismo durante el festival de la cosecha, ¿no?

El destello del revivido recuerdo dejó a la sacerdotisa con una desagradable premonición, y se dio cuenta de que no pudo evitar preguntar:

—Por casualidad, ¿haces esto todos los años?

—No hagas preguntas tontas.

—S-seguro. Bien.

—La víspera de Año Nuevo ocurre todos los años.

Oh, por… Este hombre no tiene remedio.

A estas alturas, la sacerdotisa ya estaba al tanto de lo que estaba pasando. La entrega que se le había pedido que hiciera (el bentō) también tenía sentido. La granjera y la recepcionista sabían exactamente lo él que estaba haciendo; estaban preocupadas y querían que alguien lo vigilara.

—Hago esto todos los años. No hay problema.

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—¡Sí, sí los hay!

—¿Es así?

A pesar de las preocupaciones de sus amigos, el mismo Goblin Slayer parecía totalmente indiferente, sentado junto al fuego y mirando la oscuridad. Todos los demás habían regresado a la ciudad, disfrutando la víspera de Año Nuevo, y él estaba aquí, solo.

—No puedo creerlo. Incluso has montado un campamento. Estás durmiendo aquí afuera…

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—El festival de la cosecha fue atacado. No hay garantías de que eso no volverá a ocurrir.

Por el amor de dios… ¡Eso sólo pasó una vez, y sin embargo está hablando como si ya hubiera atrapado un goblin!

No había nada más que la sacerdotisa pudiera decir.

El viento sopló más fuerte. La nieve empezó a caer de nuevo, pequeños copos de nieve volaban a través del silencio.

Inesperadamente, llegó un silencioso murmullo de Goblin Slayer. —…He pasado diez años matando goblins.

Diez años.

La sacerdotisa sólo pudo parpadear ante la idea.

En todo el tiempo que se conocían, ella nunca le había preguntado realmente qué le había pasado… antes.

¿Cuántos días, cuántas horas había pasado matando goblins?

—Es por eso puedo enfrentarme a ellos con tanta facilidad. Pero… no puedo asegurar que los goblins nunca evolucionarán.

Su discurso era lento y discreto. Rellenó las pausas de sus palabras con un pinchazo en el fuego. Las llamas, que habían empezado a debilitarse por el frío, volvieron a la vida brillantemente.

—¿Sabes lo que el paladín goblin estaba planeando?

—No…

—Trabajos con metal. Una refinería.

Una ráfaga de viento hizo que la nieve girara alrededor de ellos.

—Eso es imposible… —, dijo la sacerdotisa. Cuando ella habló, se dio cuenta de que su voz tembló más de lo que había esperado. Debe haber sido porque tenía frío. Era invierno, y la nieve estaba cayendo. Seguramente sólo era eso.

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—Sí. Pero no puedo pensar en otra cosa —, dijo Goblin Slayer, bajando su mirada al fuego. El resplandor de las llamas proyectó extrañas sombras sobre su casco. —Una fortaleza enana. Herramientas para minería. Y la espada de aluminio de esa chica. Fue forjada de una joya, por un rayo. Eso significa…

Él no tuvo que terminar su pensamiento. La sacerdotisa lo entendió.

Una hoja forjada por un rayo contra una gema roja…

Los goblins rara vez o nunca pensaban en hacer algo por sí mismos. Si necesitaban un rayo, simplemente lo robaban.

De algún estúpido hechicero, digamos.

Capturarían a un mago, romperían su espíritu, y luego la obligarían a lanzar hechizos hasta que muriera. Con eso, un ejército goblin con posesiones de metal nacería. Estarían vestidos con armaduras, sus cabezas protegidas por cascos; empuñarían espadas y escudos.

Es cierto que la idea podría ser descartada como nada más que una fantasía obsesiva. Había demasiados elementos inciertos. Por ejemplo, ¿desde cuándo iniciaron los planes de los goblins? ¿Había comenzado con la intención de capturar a Noble Fencer? ¿O se remonta a cuando convirtieron la fortaleza enana en su base? Aun así…

—¿Es el destino o la casualidad lo que mueve los acontecimientos de este mundo? Ni siquiera los dioses lo saben.

Las palabras que de repente salieron de la boca de la sacerdotisa eran la verdad. ¿Qué influía a los dados tirados por los dioses en los cielos? Eso era un gran misterio.

Es una pregunta que no podemos responder sin importar cuánto lo pensemos.

Tan inútil como tratar de contar el número de goblins en el mundo.

—No sé hasta qué punto, o cuánto tiempo, podré probar que soy su oponente. Pero no cederé.

Y sin embargo, esta persona, este hombre, se pasaba la vida intentando exactamente eso.

—¡Por… por el amor de dios! — La sacerdotisa dejó escapar un suspiro y se golpeó en sus frías y rígidas mejillas. —Siempre son goblins, goblins y goblins. En el momento en que abres la boca, sólo hablas de eso.

—Erk…

—Tienes que relajarte de vez en cuando, o terminarás con tu cuerpo y tu alma sepultados en la tierra. — La sacerdotisa puso sus manos sobre sus caderas y apartó la mirada de él como un niño que hacía pucheros. Era en parte una broma, en parte una burla y en parte un reproche. —Supongo que crees que matar goblins es más importante que divertirte con tus amigos.

—…No.

—… ¿Ves? Justo lo que pensaba. ¡Es Nochevieja! Podrías al menos…

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… ¿No?

—¿Qué?

Sorprendida por esta palabra imposible, la sacerdotisa lo miró a la cara. Tan directamente como pudo, con él usando su casco como siempre. Ni siquiera podía verle la cara.

Sin embargo, en algún lugar detrás de la visera, pensó que podía ver un ojo rojo…

—Confieso que las fiestas no son mi fuerte —, dijo él. —Pero me alegro de que todos las disfruten

*Sheesh*

La sacerdotisa dio un largo suspiro. El aire blanco subió a los cielos.

Ellos se sacrificaron por mí, para que yo pudiera estar aquí…

—Hombre tonto… ¿Un guerrero solitario? Al menos deberías tener a alguien de apoyo que te ayude.

—…Hace frío

—Lo sé.

—Ya veo.

Su breve respuesta había provocado una breve respuesta. De todos modos, él se hizo a un lado para hacer espacio, así ella estaría más cerca del fuego.

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La sacerdotisa deslizó su pequeño cuerpo junto a él, extendiendo su bufanda para que los cubriera a ambos.

—Bueno, entonces, eso es todo. Vamos a comer algo, ¿no? Nos ayudará a mantener nuestra fuerza hasta el amanecer.

Estaban muy cerca. Ellos habían estado más cerca algunas veces antes, en aventuras, pero de alguna manera se sintió tímida.

Ella apartó su mirada de él y se ocupó de poner una olla sobre el fuego, revolviéndola. Un dulce aroma surgió de ella, y la sacerdotisa deliberadamente enfocó su atención en el olor.

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Goblin Slayer Volumen 5 Capítulo 7 Parte 2 Novela Ligera

 

—Parece que es estofado. Lo calentaré.

—Ya veo. — Una pausa. Entonces: —…Oh, es cierto. Hay algo que quería decir.

—¿Qué cosa?

Goblin Slayer sonrió, sólo un poco.

—Espero otro año de aventuras contigo.

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– FIN DEL VOLUMEN 5 –

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