Goblin Slayer

Volumen 5

Capítulo 6: Corona de Goblins

Parte 5

 

 

Los goblins no tienen un concepto de industria, de crear cosas con sus propias manos. Además, habían perdido a docenas de sus hermanos en esta reciente batalla. Tendrían que evitar que se agotaran más los suministros, ahorrarlos.

Para llenar sus filas, sin embargo, necesitarían vientres. Vientres y comida.

Para capturar hembras y robar provisiones, tendrían que atacar una aldea.

Y para poder atacar una aldea, tendrían que reunir su fuerza de combate, mantenerla, moverla y atacar en el momento adecuado.

Todas esas cosas fueron robadas. Sus mujeres fueron secuestradas, sus armas robadas, su comida tomada por la fuerza.

No podemos hacer nada, ¡no podemos hacer nada! Esto no tiene sentido. Nosotros somos los que robamos; ellos son los que son robados.

¿Esto? Esto no me hace diferente de los demás.




Aventureros irrumpen en mi nido y toman lo que es mío; eso me convierte en nada más que… ¡nada más que un goblin!

—GOURRR…

El paladín goblin, mucho más inteligente que cualquiera de sus camaradas, podía ver que todo había terminado. Con las cosas como estaban, no se podía esperar que los goblins supervivientes continuasen obedeciéndole.

Los goblins tenían un fuerte sentido de camaradería, pero lo que los unía era la codicia. Mataban a los que odiaban, violaban, robaban, los humillaban de las maneras más terribles. ¿Qué otra cosa podría hacer un goblin?




Ahora no había forma de avanzar; los planes del paladín goblin estaban en ruinas.

En ese caso, sólo había una cosa que hacer.

Lo mismo que siempre hacia.




Atacar a los aventureros. Matar a los hombres, capturar a las mujeres. Luego las encadenaría en su mazmorra, les daría de comer la carne de sus propios camaradas y las obligaría a tener hijos hasta que sus corazones se rompieran y mueran.

Los goblins no entendían que podrían sufrir represalias por robar, podrían ser reembolsados. Sólo comprendieron que habían sido victimizados y que se vengarían.

—¡¡IRAGARARARARA!!

Así, todo lo que siguió fue un estallido de ira.

***

 

 

La luz del alba cayó sobre la fortaleza en llamas, un brillo plateado que resplandecía desde la montaña en cuyas laderas sucedía todo esto.

El resplandor del sol y la cumbre cayeron juntos sobre los aventureros mientras corrían. Incluso un resbalón en la nieve habría sido fatal. Porque, como sucedía, estaban siendo perseguidos por un grupo de locos goblins empeñados en matarlos.

—¡IGARARARAU! — El paladín goblin alzó en alto su espada de aluminio, aullando una oración.

—¡GROAAAB!! — Los goblins tras él gritaron en respuesta, agitando sus armas y corriendo hacia delante. Sus ojos ardían, y sucia saliva goteaba de sus bocas.

Cada pizca de racionalidad había desaparecido, si es que alguna vez la habían tenido.

Locura: era un milagro de batalla concedido por el dios del conocimiento externo.

Los goblins que seguían al gran paladín estaban atrapados en un remolino de locura. Dejaron de pensar en el pasado y en el futuro; su único deseo en este momento era despedazar a los aventureros, aplastarlos bajo sus pies.

Los goblins, transformados en un ejército sagrado, literalmente no conocían el miedo. Ni siquiera cuando las flechas empezaron a llover silenciosamente sobre los que estaban en la vanguardia, cortándolas. Los goblins simplemente pisotearon los cadáveres en la nieve, su fervor no disminuyó.

—Por eso odio a los goblins. ¡Los números son lo único que tienen! — La elfa tomó una flecha con punta de brote con un delicado movimiento, soltándola mientras se daba la vuelta para bromear con sus amigos. A pesar de no apuntar cuidadosamente, la flecha no podía fallar en su objetivo

Una habilidad tan desarrollada era indistinguible de la magia.

—¡Por otra parte, me encantan estos grandes espacios abiertos para disparar! ¡No como esos interiores estrechos!

—¡Cuidado con lo que deseas…! — El chamán enano chasqueó.

—¡Si tienes aliento para hablar, entonces tienes aliento para correr! ¡Más rápido!

—¡Estoy corriendo! ¡Tan rápido como puedo!

Las piernas rechonchas del enano lo convirtieron en el corredor más lento del grupo, incluso cuando iba a máxima velocidad. Por otra parte, todo el grupo se estaba moviendo un poco más lento de lo normal.

—¿Qué hay de ti? — Preguntó el chamán enano. —¿Cómo está esa pierna?

—¿Honestamente? Todavía me duele un poco. — Su pierna, tan delgada como la de un ciervo, había sido alcanzada por una flecha no hace mucho tiempo. La elfa entrecerró un ojo ante el dolor, y luego soltó otra flecha.

—Yo digo que a este paso, creo que nos atraparán —, dijo el sacerdote lagarto. Sus movimientos estaban siendo frenados por el frío, y no hace falta decir que seguía cargando a las ex prisioneras. Había invocado a un guerrero colmillo de dragón y le había confiado a una o dos de las chicas, pero este no era mucho más rápido que él.

—Las filas enemigas se han reducido. Podría recomendar que me dejen enfrentarme a ellos solo.

—¡N-no! ¡No puedes! — La sacerdotisa, que normalmente no era tan conflictiva, agitó su cabeza vigorosamente. —¡Una cosa es hacer algo extravagante o increíble cuando te ayuda a ganar, pero esta vez no funcionará…!

Uno se preguntaba si ella se dio cuenta de que estaba repitiendo uno de los dichos favoritos de Goblin Slayer.

Una poción de resistencia ayudaba un poco, pero no podía restaurar completamente la fuerza física. Habían abandonado el pueblo, marchado a través de la nieve, pasado toda la noche asaltando una fortaleza, y ahora estaban librando otra batalla sin haber tenido la oportunidad de descansar. La fatiga entorpecía la mente, una mente entorpecida conducía a errores, y los errores, en este caso, conducían a la muerte.




—Cielos… Si sólo hiciera un poco más de calor, al menos podría moverme más efectivamente.

—No, no debes… oh — La sacerdotisa recordó que tenía algo en su bolso. Rebuscó en su bolsa y sacó un anillo. —Este es el anillo que me dio Goblin Slayer, otorga Respiración. No servirá de mucho, pero…

—Cualquier cosa es más que nada. Lo recibo con gratitud. — El sacerdote seguía corriendo, aun cargando a las prisioneras, pero se las arregló para poner el anillo de la sacerdotisa en un dedo escamoso.

En el momento en que lo hizo, hizo un sonido impresionante; el efecto fue inmediato y notable. Sin embargo, no fue suficiente para cambiar la situación de manera significativa.




¿Qué hacer ahora?

Sólo uno de ellos tenía potencia de fuego a gran escala. Noble Fencer permitió que el poder mágico comenzara a fluir a través de ella.

—Usaré Rayo para…

—No. — Goblin Slayer rechazó el plan directamente. —Habrá un momento para usarlo, pero no ahora.

—¿……?

Noble Fencer le dio una mirada interrogativa mientras corrían. Su cara estaba, como siempre, oculta tras su casco, y ella no tenía ni idea de lo que podía estar pensando.




Él se quitó los guantes, se masajeó sus dedos como para aflojarlos, y luego se volvió a poner los guantes.

—Tomaré la retaguardia. Tú me apoyas.

—¡Yo me encargo! — dijo el chamán enano, tan seguro como un martillo forjando una espada. Respaldo y soporte eran en lo que los lanzadores de hechizos sobresalían. —¿Qué es la nieve sino agua? ¿Y que va mejor con el agua que la tierra?

Él giró como un trompo, apenas mirando a los goblins mientras estrellaba sus manos contra el suelo nevado. En cada mano había una bola de barro, el cual sería un catalizador adecuado.

—¡Gnomos! ¡Undines! ¡Háganme el mejor cojín que vean!

Con un *shlorp*, el suelo se ablandó. La nieve se derritió ante sus ojos, convirtiéndose en agua; esta se mezcló con la tierra blanda y pronto se convirtió en un campo de barro.

Trampa: mientras se lanzara en la dirección opuesta, esta no afectaría a los aventureros. Sólo afectó a los goblins.

—¡¿GAROBA?!

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

—¡¿ORAG?!

Las primeras criaturas que llegaran terminarían derrumbándose, agitando sus brazos, con sus pies atrapados en el lodo. Entonces serían inmediatamente pisoteados por sus compañeros. Esto serviría para reducir ligeramente los números de los enemigos y aminorar su velocidad un poco. O debería haberlo hecho.

—¡ORAGARARAU!!

Sin embargo, en ese momento, la oración del paladín goblin resonó a través del campo de batalla. Y adelante, los goblins, rodeados por una pálida luz, caminaron fácilmente por el barro.

—¡¿Qu-qué…?!

El chamán enano estaba aturdido por esto. Tal cosa nunca hubiera sucedido si sus oponentes fueran goblins ordinarios, pero estos tenían un paladín goblin liderándolos.

Ese debió ser el milagro Contra Hechizo.

—¡Gaaah! — Exclamó el chamán enano. —¡Estúpidos goblins escurridizos!

—Parece que tendremos que dejar que mis flechas hablen —, dijo la elfa, lanzando una flecha al ejército de goblins que se aproximaba. Esta voló entre las filas de los monstruos, como si enhebrara una aguja, directamente hacia el paladín goblin…

—¡¿GAROARO?!

—… ¡Oh! — La elfa chasqueó su lengua. Otro goblin había saltado delante del líder, sacrificándose. —¡Ahh, maldita sea! ¡Lo tenía justo donde lo quería!

—Los números enemigos se han reducido. Cambiaré contigo —, dijo Goblin Slayer, moviéndose rápidamente hacia la parte posterior de la formación. Con un movimiento casual, decapitó a un goblin que se había acercado demasiado.

Él lanzó su espada a la siguiente criatura aproximandose, y pateó una lanza de sus pies a su mano.

—Ocho, nueve — Él dio una estocada para revisar el arma, luego miró por encima de su hombro y volvió a retirarse. —No podemos ir directamente al pueblo con todos ellos detrás de nosotros. Recuerdo que había un valle en el camino.

—Si mi memoria no me falla, no está demasiado lejos —, dijo el sacerdote lagarto.

—Entonces iremos allí.

Miró hacia atrás, arrojando su lanza. Esta perforó la armadura torácica de un goblin, clavándolo en el nevado suelo.

—¿Qué te dije, Corta Barbas?

—Lo siento.

El chamán enano sacó otra espada del bulto que llevaba y la lanzó a Goblin Slayer. Luchar de esta manera, dejando los cadáveres enemigos y sus equipamientos detrás, era complicado porque significaba un flujo de armamentos menos constante.

Goblin Slayer cortó a uno o dos goblins, luego, cuando la hoja se llenó de grasa y sangre, él la sostuvo en un agarre inverso.

—¡Hrk…! — Hubo un crujido sordo cuando él usó la empuñadura para romper el cráneo de un goblin. Sostuvo la hoja con las manos enguantadas, empuñándola como un martillo, y mató al goblin de un solo golpe.

—¡Trece!

Limpió los sesos de su improvisada arma y se movió para atacar al siguiente monstruo. Toda la empuñadura terminó enterrada en la caja torácica protegida por la ostentosa armadura de cuero del goblin; la criatura cayó tan pesadamente que Goblin Slayer simplemente dejó la espada.

—¡Bien, el siguiente! — Dijo el chamán enano. —¿Quieres el pico o la pala?

—¿Eso importa? —, gritó la elfa—. ¡Solo elige uno! — Fue su velocidad y habilidad lo que le daba tiempo de intercambiar armas; ella sacó tres flechas de su carcaj y las disparó casi más rápido de lo que un ojo podía ver. Tres goblins fueron atravesados casi simultáneamente y murieron tan rápido que ni siquiera gritaron cuando colapsaron en el suelo.

Eso hizo dieciséis.

Goblin Slayer no dudo. —Necesito algo largo.

—¡Entonces esa sería la pala!

Él atrapó la pala que el chamán enano le lanzó, balanceándola y golpeando con ella, atacando; los cadáveres goblins iban en aumento.




Tratando de sacar el máximo provecho al valioso tiempo que ellos habían ganado, las dos jóvenes se movieron detrás del sacerdote lagarto.

— ¡Solo sigue moviéndote…!

—…ngh.

Dijo la sacerdotisa. Noble Fencer sólo hizo un gruñido de esfuerzo.

—¡Gracias…! — Dijo el sacerdote lagarto. Las chicas lo estaban empujando desde atrás con sus pequeños cuerpos. En cuanto al guerrero colmillo de dragón, quien transportaba silenciosamente a las prisioneras, el grupo nunca había estado tan agradecido por el familiar.

0 0 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
2 Comentarios
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios